jueves, 21 de mayo de 2015

Seraphina, de Rachel Hartman

Seraphina es hermosa, inteligente, y tiene un talento extraordinario para la música. Desde hace unos meses, destaca en la corte como ayudante del malhumorado maestro de música Viridius y ya se ha ganado la simpatía de la princesa Grisselda y del príncipe Lucian, así como el respeto de todos sus músicos y la admiración de todo aquel quien la oye tocar o cantar. Pero lo que casi nadie sabe en la ciudad de Gored es que la peculiar y brillante Seraphina es hija de uno de los mejores abogados humanos de la corte y de una dragona con una sensibilidad musical única en su especie. Teniendo en cuenta que la paz entre dragones y humanos se tambalea, la hibridación entre ambas especies se considera una aberración, y que si alguien supiese de su origen o de sus habilidades sería condenada a muerte (o algo peor), la vida en la corte de Seraphina no es precisamente fácil y está plagada de mentiras. Bajo la atenta protección de su tío Orma, y la ayuda de sus nuevos amigos y aliados, Seraphina descubrirá un complicado complot para desestabilizar la ya precaria paz entre dragones y humanos a la vez que aprende a reconciliarse con su padre, con su propia naturaleza y con los recuerdos de una madre y de unos aliados que siempre creyó perjudiciales. A las puertas de una terrible guerra, nada es lo que parece y todos mienten, incluso Seraphina.

"Si pudiese conservar para siempre un solo instante, sería este.
Me convertí en el aire mismo; estaba llena de estrellas. Era los altos vanos entre las agujas de la catedral, el aliento solemne de las chimeneas, una plegaria susurrada en el viento invernal. Era silencio y era música, un nítido y sublime acorde que se elevaba al cielo. Hubiera pensado que había ascendido físicamente al cielo de no ser por la mano que sujetaba mi cabello y su boca redonda, suave, perfecta.
¡No hay más cielo que este!, pensé."


Volando alto, muy alto, sobre la magnífica línea de la trilogía de Patrick Rufus y su Kvothe, o de Elantris de Brandon Sanderson, de Eragon de Christopher Paolini, o de los idhunitas de Laura Gallego, Seraphina es una novela de género fantástico a la que la palabra clásico no se le queda ni mucho menos grande. Maravillosa, brillante, magnífica, esta historia extraordinaria, narrada por una de las plumas más elegantes de la literatura fantástica del siglo XXI, está destinada a provocar los suspiros de anhelo y emoción, y los ayayayayay de suspense y tensión, del lector más experimentado.

Quizás por su increíble protagonista, una joven testaruda, valiente, fiel a sí misma, virtuosa de la música, torturada por lo que es, por sus propias mentiras; o quizás por su relación con dragones y humanos; quizás por un entorno histórico y político inestable, al borde de la guerra, en imposible equilibrio entre dos razas que no han olvidado lo mucho que se odian; o quizás por todo el elenco de personajes que descubren y sorprenden a Seraphina (como hará el propio lector); y seguramente por todas estas razones a la vez y muchas otras más, Seraphina es una novela inolvidable, que se lee con fruición y placer y deja con ganas de desplegar las alas y emprender el vuelo. La increíble ternura de la relación entre la protagonista y su tío, la delicadeza de sus lazos con los grotescos (no puedo explicar más, lector), la evolución de los personajes y sus relaciones (Lucian, Grisselda, Orma, Claude, Viridius, dama Okra...), y la hermosa arquitectura de filigrana y oro que es la prosa de Rachel Hartman, son las claves que convierten esta historia en distinta y única incluso para los lectores más avezados del género fantástico.

Lector, por si te lo estabas preguntando la respuesta es sí, la novela es tan hermosa y espectacular como su portada.


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Seraphina (en papel)
Seraphina (en inglés, para kindle)

lunes, 18 de mayo de 2015

Mis reliquias literarias

Jan, administrador del blog Trotalibros, publicó una entrada la semana pasada en la que nos proponía enseñar a los demás cuáles eran nuestras reliquias literarias más queridas. Una propuesta irresistible para todos los amantes de los libros, ¿verdad?

La entrada original la tenéis AQUÍ

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Hoy os enseño la primera, la más querida. Es una triple reliquia porque:

1. Me la regaló mi abuelo (la compró en un mercadillo)
2. Es muy antigua
3. Es una de mis novelas preferidas de todos los tiempos.

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Peter Pan y Wendy, de J.M. Barrie; una edición de 1925 de la Editorial Juventud (Barcelona), con traducción e introducción de María Luz Morales.

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El libro está en unas condiciones algo lamentables: páginas amarillas, marrones, manchas de humedad, encuadernación a punto de deshacerse en pedazos... Pero me encanta y huele a polvo viejísimo y a papel antiguo. Es mi edición preferida del mundo mundial.
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¿Quién no puede enamorarse de ese magníficio principio? "Todos los niños del mundo, menos uno, crecen."

Otro día os enseño alguna reliquia más.

¿Cuáles son las vuestras?
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jueves, 14 de mayo de 2015

Crónicas de un antisistema, de José Manuel del Río

Albert crece en el protegido seno de una familia burguesa de Barcelona. Su padre, notario, piensa que el hijo estudiará Derecho y perpetuará el negocio familiar, pese a los gestos de rebeldía adolescente que percibe en Albert. Pero el adolescente inconformista crece y lo hace bajo un sentimiento de rabia y frustración ante las injusticias que le rodean, sociales o personales. Enfurecido tras la enésima discusión familiar, Albert abandona el domicilio paterno, se va a vivir con su primo Lolo y se matricula en la facultad de filosofía. A través de sus lecturas, tanto universitarias como extra-curriculares, reflexiona sobre las cuestiones que le inquietan y empieza a ser consciente de que decir no al sistema es apostar por el cambio. En la facultad conoce a Laia, una chica que militar en ambientes okupas y anarquistas y que le pondrá en contacto con la mítica figura de El Mago, un misterioso líder antisistema. Albert se mantiene en la periferia de los núcleos más violentos y radicalizados presididos por El Mago, colaborando en una ONG y llevando a cabo su propio proyecto en La Guatlla; pero cuando se siente acorralado y a punto de perder aquello por lo que ha luchado, da un terrible paso que le llevará a cruzar una frontera invisible hacia un mundo oscuro y violento del que resulta muy difícil volver.

"-¿Y este laberinto de qué tipo es? (...) Ahora mismo preferiría que fuese de los fáciles.
-Y tan fáciles, en ellos tu única decisión es entrar o salir. Y eso es lo que has hecho, solo has escogido entrar sin saber qué tipo de laberinto era, pero ahora vienen otras elecciones más complicadas. Lo que creerás el comienzo será muchas veces la conclusión y, entonces, llegar al final será solo llegar al principio. Sí... tal vez en ese final empiece todo."



Título: Crónicas de un antisistema
Autor: José Manuel del Río
Editorial: Ediciones Hades
Páginas: 277
ISBN: 978-84-943479-6-2
Fecha: abril 2015

José Manuel del Río es un abogado penalista que dirige su propio bufete en la ciudad de Barcelona, firmemente comprometido con los movimientos sociales y reivindicativos. En el prólogo de Crónicas de un antisistema avisa al lector de su disconformidad con el término antisistema, paraguas de muchos otros conceptos que a veces poco tienen que ver entre sí, pero justifica su utilización en título y novela precisamente para llamar la atención del público sobre este tema tan mediático en la actualidad. El autor aclara que siempre ha habido antisistemas en casi todas las épocas de la Historia y que no pretende ser oportunista en el marco de crisis actual pero que sí deseaba llamar la atención sobre algunos aspectos de los movimientos sociales contestatarios de nuestro presente. Dicho esto, José Manuel del Río asegura que esta es una novela de ficción y que solo alguno de sus personajes secundarios son reales.

Ficción o no, Crónicas de un antisistema destaca de inicio por la sólida documentación de su autor a la hora de escribir sobre el complejo universo de los antisistemas y los más diversos personajes que lo lideran y pueblan. Ideologías, caracteres, motivaciones, escenarios... de Río consigue que su protagonista Albert se mueva con soltura y credibilidad por diversos escenarios que el lector sabe reales por las más recientes noticias de la prensa. En este sentido, destaca ese retrato complejo y rico de una Barcelona que a la vez son tantas Barcelonas: Marina, Guineueta, Gracia, Selva de Mar, el laberinto de Horta, La Guatlla... Los barrios y las calles de la ciudad se suceden como escenarios de rabiosa actualidad de grupos sociales e ideológicos de tan enorme diversidad que a veces cuesta creer que compartan ciudad. 

Lejos de resultar un libro con moraleja o aleccionador sobre las maldades del capitalismo o del sistema y represión estatales, Crónicas de un antisistema funciona excelentemente como un thriller de ecos sociales donde Albert, su protagonista, recorre un camino hacia la perdición o hacia la redención (eso deberá averiguarlo el lector) pero siempre de manera creíble y argumentada. Destaca la lucha interna de un personaje que no encuentra respuestas a sus inquietudes ni en la casa de sus padres ni en el teatro okupa de La Guatlla. Albert sabe que el motor de lucha contra la injusticia no es inmoral pero que si no es capaz de dominar su rabia y su desesperación puede acabar siendo un psicópata violento como algunos de los líderes que cada vez tiene más cerca. "Eva le había enseñado que la libertad solo podía venir del dominio absoluto de sí mismo, pero su furia amenazaba con convertirle en esclavo."

Con una prosa solvente y un buen ritmo narrativo (atención al clímax final), José Manuel del Río cuenta con solidez una historia atípica y de actualidad sin caer en la tentación de los discursos grandilocuentes o en los tópicos de registros marginales. De diálogos ágiles, dotados de credibilidad, y personajes bien dibujados, Crónicas de un antisistema es una novela de ficción bien enmarcada por la realidad que retrata incluso sin pretenderlo.

Lector, una novela con un buen protagonista y un mejor suspense que te mostrará el millón de caras de Barcelona y algunas de las delgadas (y relativas) líneas entre la justicia y la locura.

También te gustará: Devuélveme mi noche rota

Este libro llegó a mis manos por cortesía de Ediciones Hades

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Crónicas de un antisistema (en papel)
Crónicas de un antisistema (en digital)

martes, 12 de mayo de 2015

Haz algo diferente, de Marcos Martínez

Una de las definiciones de la locura es repetir una y otra vez las mismas cosas esperando que suceda algo distinto. Marcos Martínez propone en este libro, Haz algo diferente. 50 retos para potenciar tu pensamiento lateral, toda una serie de ejercicios prácticos para entrenarnos en el proceso de pensar de manera distinta, de encontrar alternativas al corsé cognitivo que llevamos puesto, de ejercitar el pensamiento lateral.

"El pensamiento lateral es el uso de canales diferentes a los actuales para llegar a una divergencia de conclusiones que puedan o no solucionar el problema que te acompaña. No es un método para resolver problemas, es un modo de pensar."


Avisa Marcos Martínez de dos premisas importantes antes de leer la totalidad de este singular libro, el primero del Proyecto Eureka: este no es un libro de autoayuda y no es necesario leerlo por orden ni en su totalidad porque, a diferencia de la mayoría de libros sobre el concepto de pensamiento lateral (originalmente formulado por Edward de Bono en 1967), este es un compendio de ejercicios prácticos que suponen un reto para el lector que realmente desee cambiar algunas cosas en su vida y, sobre todo, en sus rutinas más estériles.

"Por supuesto aviso que en el transcurso de su escritura me he vuelto loco varias veces, y es posible que vosotros padezcáis síntomas similares. De ser así, no os asustéis: hay locos que han vivido vidas buenas."

Practicar la discusión, buscar soluciones alternativas aunque resulten absurdas, cambiar el punto de vista, equivocarse, excusarse, inventar, enseñar, decir que no... Haz algo diferente propone sobre todo echar mano de la imaginación que todos llevamos dentro (algunos muy dentro), desempolvarla y utilizarla de manera útil para practicar un pensamiento no convencional. No importa lo absurdo que nos resulte al principio, si el lector sigue las instrucciones y las razones de Marcos Martínez estos ejercicios le resultarán de provecho. En este sentido, recomiendo que elija aquellos que más le guste o que más crea que necesite, no hace falta seguirlos uno por uno y de manera ordenada, esto no es una novela.

Personalmente, recomiendo muchísimo los ejercicios de Marcos Martínez a los escritores de ficción. Sobre todo aquellas propuestas relacionadas con el lenguaje, el juego de palabras, la invención de relatos, etc. El pensamiento es lenguaje, ese es el punto de partida del autor, pero además el lenguaje es construcción de ficciones y los ejercicios de Haz algo diferente para estimular el cambio de punto de vista me parecen excelentes para abrir la puerta al ingenio y a la versatilidad de cualquier escritor.

Lector, ya conoces las reglas, ahora rómpelas.

Puedes conocer al autor en su blog: www.pensamientolateral.org

Este libro llegó a mí gracias al sorteo que organizaron las encantadoras Cris Mandarica y Ana Bolox ¡Muchas gracias, hadas madrinas!

Haz algo diferente está disponible en papel y en digital a un precio muy atractivo:
Haz algo diferente (digital)
Haz algo diferente (papel)

lunes, 11 de mayo de 2015

Reseñas de la lectura conjunta #ConfesionesHeredera

Terminada la lectura conjunta de Confesiones de una heredera con demasiado tiempo libre de Belén Barroso, os dejo la lista de los participantes en la lectura conjunta y su correspondiente reseña enlazada. Así las tenemos todas más a mano y podemos disfrutar del punto de vista de nuestros compañeros de lectura.

LC + Sorteo Confesiones Heredera

Muchísimas gracias a todos los participantes y, de nuevo, mi más sincera enhorabuena a Belén por esta divertida y original historia: un placer, querida.

Marisa G.
Dácil

jueves, 7 de mayo de 2015

Inglaterra, su Inglaterra de A.G. MacDonell

A comienzos de octubre de 1917, bajo una lluvia mortal de mortero y metralla enemigos, en el frente occidental, Evan Davies (galés) y Donald Cameron (escocés), dos subalternos de artillería, se preguntan por qué los ingleses son tan condenadamente incomprensibles. Tras una breve charla antes de volver a sus obligaciones bélicas, Davies le confía a Cameron que trabaja como editor en Londres y que cuando termine la guerra (si no acaban con un agujero en el cuerpo) le gustaría publicar un libro sobre el carácter y las costumbres inglesas; y que estaría encantado si Cameron pudiese investigar y escribirlo para él en caso de que ambos sobrevivan a la contienda, por supuesto. Un par de años después, terminada la Gran Guerra, Davies y Cameron vuelven a coincidir en Londres y deciden llevar a cabo el proyecto editorial sobre los extrañísimos ingleses. Donald empieza así su periplo como investigador del talante de los ingleses, una raza capaz de pasearse impertérrita por un campo de minas bajo fuego enemigo, tomarse como una cuestión de honor un partido de críquet o ser capaces de pronunciar el mismo discurso para dos cuestiones internacionales totalmente opuestas en las naciones unidas.

—La última vez que estuve vinculado a un batallón inglés fue hace cosa de un mes. Era un batallón de Worcestershire o Gloucestershire o de por ahí. El coronel llevaba un monóculo y se pasaba el día sentado en una trinchera bien profunda leyendo el Tatler. Hablaba como si él mismo fuera el Tatler, lo sabía todo acerca de lady Diana Manners, de los duques y de Gladys Cooper. Estuvimos seis días en el frente y estuvo preocupado todo tiempo excepto en una ocasión, cuando él mismo subió caminando con un bastón hasta un emplazamiento de ametralladoras Bosche y se le rindieron cincuenta y ocho. (...)
—¿Por qué los ingleses siempre se ríen cuando se menciona Aberdeen?
—¡Sabe Dios por qué! —contestó Davies— ¿Por qué tienen a un galés como Primer Ministro y a un escocés como Comandante en Jefe y a otro como Primer Lord del Mar del Almirantazgo, y creen que es gracioso?



A.G. MacDonell fue galardonado con el premio James Tait Black Memorial 1933 con esta divertidísima novela sobre el excéntrico espíritu de la nación inglesa. A través de las siempre inocentes observaciones de Donald Cameron, un joven escocés que aspira a convertirse en periodista y escritor, se despliega toda una serie de situaciones satíricas y rocambolescas de las que el lector solo puede extraer una conclusión: los ingleses son incomprensibles.

Tengo la impresión de que todas sus extravagancias, rarezas e incongruencias parten del hecho de que, en el fondo, básicamente, son una nación de poetas. Eso sí, se pondrán pálidos de ira si se lo dices.

Un partido de críquet desternillante, un surrealista fin de semana en el campo por culpa de las “recomendaciones” de un amigo para ganarse el respeto de los mayordomos ingleses (atención al estupendo guiño al Jeeves de P.G. Wodehouse), o un mes como secretario de un diplomático en la Asamblea de Naciones Unidas donde aprende sobre el arte de no posicionarse jamás de los ingleses, esencia de su política (todos sus discursos son iguales: “Entrega por parte de los Estados libres de la Commonwealth británica a los ideales de la Alianza, nación de amantes de la paz, todos deben cooperar, maravilloso trabajo de la Alianza, elogios al Secretariado, economía en los gastos de la Alianza, unas palabras acerca de Woodrow Wilson y un homenaje a los franceses”).

Una novela brillante y divertida para seguir sin comprender a una nación que durante el siglo pasado controlaba todos los puertos estratégicos del mundo y que podía reírse de absolutamente todo excepto del espíritu de equipo del críquet y de Lord Nelson.

Lector, una estupenda sátira para los afectos al humor más inglés. Lectura de cabecera para la Tea&Sympathy Society.

También te gustará: Todas las criaturas grandes y pequeñas; La gente corriente de Irlanda

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Inglaterra, su Inglaterra

lunes, 4 de mayo de 2015

Signatura 400 de Sophie Divry

En el sistema de clasificación universal, originalmente conocido como el sistema de clasificación Dewy, la signatura 400 estaba dedicada a las lenguas, hasta que misteriosamente se decidió desplazar las lenguas a la 800 ¿Y qué quedó en la signatura 400? Pues nada. De momento está vacía. Y eso le causa terror a una de las bibliotecarias municipales de un pequeño pueblecito francés de provincias que un día encuentra en su sótano a un lector dormido que ha pasado la noche entera allí. Con este oyente por obligación, una excusa narrativa, la bibliotecaria responsable de la sección de geografía (aunque siempre ha suspirado por un traslado a la sección de Historia, su favorita) aprovecha para desahogarse sobre su profesión, sobre sus compañeros, sobre la historia de las bibliotecas en Francia, el sistema de clasificación, los lectores, los refugiados de las bibliotecas, los escritores, los libros, los políticos que prefieren que los jóvenes no lean sino que sigan distraídos con el ruido porque todas las revoluciones se gestan en el silencio de la lectura.

"Aliar placer y cultura para que la cultura sea un placer y blablablá. Pero todo es una farsa, un embuste, una manipulación. La cultura no es un placer. La cultura es un esfuerzo permanente del ser para escapar de su vil condición de primate subcivilizado."


Sophie Divry le presta la voz (y seguramente mucho de sí misma) a esta bibliotecaria de discurso apasionado a la que resulta imposible dejar de escuchar. Un monólogo divertido, punzante, crítico sobre las bibliotecas francesas: desde su evolución a lo largo de la Historia hasta el actual intento de los políticos por "acercar la cultura al pueblo", pasando por los usuarios y los diferentes "pájaros" librescos. Pero no solo de libros y bibliotecas trata este delicado y precioso librito, sino también sobre la desesperanza de su excéntrica protagonista, su amor platónico por Martin (el propietario de una nuca singular, adorable, sensual), su visión "Dewey" del mundo, su tristeza y su fobia por los arquitectos.

"Prefiero la compañía de los libros (...). Y además, con estos libros que leo en silencio estoy tranquila: mis escritores favoritos están todos muertos. Así que no es probable que vengan a desparejarme las zapatillas ni a garabatear en las páginas."

Divry da rienda suelta al pensamiento de su personaje con una prosa rauda y veloz, brillante, entrañable, intensa y desbocada. Por eso el discurso de la protagonista envuelve al lector desde su inicio y no le suelta hasta el final, situándolo en cada momento allí dónde precisa: humor, tristeza, rabia... Sin duda, una pequeña joya para los amantes de los libros y las bibliotecas en donde la crítica juega un papel decisivo. 

Lector, una invitación a reflexionar sobre el acceso a la cultura en nuestros días donde el humor no está reñido con el análisis y la crítica. Brillante.

También te gustará: El devorador de libros

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