En 1801, el caballero Lockwood llega a Cumbres Borrascosas, la finca de uno de los potentados de la región occidental de Yorkshire, el señor Heathcliff, para ultimar las condiciones del alquiler de la Granja de los Tordos. Admirado por la belleza del agreste paisaje de páramos, bosques y cumbres nevadas, Lockwood queda intrigado por la hosquedad y el odio que parecen profesarse todos los habitantes de Cumbres Borrascosas. Una vez instalado en la Granja y aquejado de un fuerte resfriado, el recién llegado inquilino le pregunta a su ama de llaves, la señora Ellen Dean, por la trágica historia de Heathcliff y los demás habitantes de las Cumbres ¿por qué se odian tanto? Ellen, también protagonista de esa historia, se apiada del desconcierto del caballero y decide contarle con detalle el origen de tanta desolación. Todo empezó con la llegada del señor Earnshaw a casa tras un largo viaje desde Liverpool. Sus hijos, Hindley y la hermosa Catherine, esperaban impacientes en Cumbres Borrascosas, pero cuando su padre llegó no traía los regalos de costumbre sino a un pequeño niño salvaje, llamado Heathcliff, que había encontrado vagando por la ciudad y del que se había apiadado. Hindley, que lo ve como una amenaza a su condición de único heredero, decide odiarlo desde ese mismo instante pero la impetuosa Catherine, casi de su misma edad, encuentra en Heathcliff a su más íntimo y querido compañero de juegos. Aunque Earnshaw le toma cariño al recién llegado y le da la misma educación que a sus hijos, Heathcliff no se adapta bien a la vida de Cumbres Borrascosas: ni criado ni señor, el pequeño crece orgulloso y fuerte con el único cariño de su adorada Catherine.

En el prólogo de la nueva edición de 1850 de Cumbres Borrascosas, Charlotte Brontë defendía la obra de su hermana argumentando que a los lectores que no conocían a Emily, ni las costumbres ni paisajes de la región occidental de Yorkshire, esta novela podría parecerles "cruda y rara". Charlotte Brontë se refería al discurso duro y brutal de la mayoría de sus protagonistas (incluso los criados maldicen e insultan a sus amos), al comportamiento diabólico y excéntrico de algunos personajes y a las expresiones desatadas de dolor, desesperación, injusticia y muerte. Sin duda, al lector contemporáneo no puede dejar de sorprenderle tanto las brutales expresiones de los personajes, sus extremas manifestaciones emocionales, como el protagonismo que tienen en Cumbres borrascosas los criados (la principal voz narradora es Ellen Dean), su lenguaje descarado y la convivencia y trato de familiaridad que tienen con sus señores a principios del siglo XIX. Pero en un paisaje tan duro, con una climatología tan extrema y unas condiciones de vida tan aisladas, así como el carácter apasionado y emocional de los protagonistas, el lector pronto comprende, y disfruta, de la excepcionalidad de esta novela de Emily Brönte por su valentía y su originalidad en 1847.
"Mi amor por Heathcliff es como el cimiento eterno de las rocas, que nunca cambia. Nelly, ¡yo soy Heathcliff!". En Cumbres borrascosas todo gira en torno de la venganza y la obsesión de Heathcliff, un personaje único por su dureza, su crueldad y su amor eterno por Catherine Earnshaw. Heathcliff y Cathy son dos mitades de la misma alma atormentada, imposibles de separar el uno del otro, incluso más allá de los umbrales de la muerte. Su pasión es obsesiva, legendaria en la historia de la literatura, siempre enmarcada en los paisajes únicos de niebla, viento y frío, de lluvias torrenciales, surcado de fantasmales gritos desgarradores, de terrible tormento del alma y tumbas abiertas al más puro estilo romántico de los cánones del movimiento del siglo XIX (un amor oscuro, opresivo, morboso y eterno del que sin duda beben las actuales historias de vampiros, por ejemplo). Sin embargo, el lector no está ante una historia de amor sino de pasiones desatadas y, más en concreto, de las pasiones destructivas del protagonista (destruye a su amada, a su descendencia, al hijo del hombre que le acogió, e incluso se destruye a si mismo). Emily Brontë escribe con energía febril y realista, a borbotones, hasta el punto de que sus personajes cobran vida de una manera tan dolorosa y vibrante que se escapan al control de su pluma. Sus diálogos desgarradores, sus protagonistas salvajes, su historia de pasión, odio y venganza, su paisaje único, hacen de Cumbres borrascosas una novela eternamente vigente en el alma de cualquier lector. Es imposible leer estas páginas y no sentirse conmovido por una historia tan extraordinaria que hoy en día sigue inspirando a escritores de todos los géneros literarios.
Lector, nunca antes has conocido a personajes tan intensos como los habitantes de Cumbres Borrascosas ni una obsesión tan extraordinaria que desafió a la misma muerte. Ninguna eternidad extinguirá sus voces, ¿te atreves a leer su historia?
Desafío sagas familiares 3/10
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