lunes, 28 de julio de 2014

Frankenstein de Mary Shelley

Guiado por su sed de descubrimientos, de aventuras, de pasar a la posteridad, Robert Walton escribe a su hermana desde los confines del globo a bordo de un barco mercante que ha de llevarle hasta el Polo Norte. En sus cartas, relata cómo en medio del hielo ha rescatado a un extraño hombre llamado Frankenstein que parece consumido por unas extrañas fiebres. El extranjero, tras recuperarse brevemente de sus penurias a bordo del barco de Walton, encuentra la fuerza de voluntad para referirle al capitán su terrorífica y extraña historia. Frankenstein era un joven alegre y prometedor, con ideas propias y el convencimiento de triunfar en lo que se propusiera, hasta que su padre le envía a la universidad y allí queda totalmente poseído por la sed de conocimientos científicos. Fascinado por todas las posibilidades que abre ante sí el avance científico, el joven se embarcará en un peligroso y soberbio experimento que desafía las leyes de la naturaleza y trasgrede todo conocimiento humano hasta la fecha.

"Al principio dudé si debería intentar crear a un ser como yo u otro que tuviera un organismo más sencillo; pero mi imaginación estaba demasiado exaltada por mi gran triunfo como para permitirme dudar de mi capacidad para dotar de vida a un animal tan complejo y maravilloso como un hombre."


Esta es mi edición, de Austral (febrero 2014), con introducción y traducción de José C. Vales, transcripción del borrador original de Mary Shelley tal y como ella lo concibió, en 33 capítulos y dos volúmenes.

Como el lector ya conoce, Mary Shelley (por aquel entonces todavía Mary Wollstonecraft) escribió el relato que habría de convertirse en Frankenstein durante el verano de 1816, cuando tenía 18 años. Desanimados por el desapacible tiempo de ese extraño verano en villa Diodati, en las cercanías de Ginebra, Percy Bysshe Shelley, Claire Clairmont, John W. Polidori, Lord Byron y la propia Mary, decidieron escribir un relato de terror para entretenerse. Y fue la que habría de convertirse poco después en la señora de Pierce Shelley  quién escribió, sin duda, la historia más terrorífica de todos los tiempos. Porque Frankenstein, querido lector, no solo destila el terror y lo tenebroso del más puro romanticismo del que los huéspedes de villa Diodati fueron precursores, sino que también contiene un horror moral y existencial que va más allá de los límites de la naturaleza humana.

"¡Creador insensible y despiadado! Me otorgasteis sensaciones y pasiones, y luego me arrojasteis al mundo para desprecio y horror de la humanidad."

Victor Frankenstein desafía a la propia Naturaleza y, armado con las razones de la ciencia, crea vida. Mary Shelley plasma con una prosa alegórica pero siempre precisa y directa, las tribulaciones de un creador que abandona a su criatura (¿quién es el verdadero monstruo?), el dolor, el arrepentimiento, el dilema moral, existencial y filosófico del hombre que trasgrede las leyes de la naturaleza amparado en la razón de la ciencia y enajenado por su propio poder; pero también el horror del monstruo, de su soledad, de su propósito y descubrimiento del paraíso vedado; y el relato de suspense y terror que constituye toda la historia de Frankenstein, pues ¿existe un miedo mayor que el de perder lo que más amamos? 

Mary Shelley creó el mito de Frankenstein, una historia simbólica sobre el castigo que espera a aquellos hombres a los que su soberbia les impide aceptar las leyes de la naturaleza. En definitiva, un mito que, como tal, no ha desmerecido ni un ápice con el paso de los siglos y que se disfruta (se sufre) por la magnífica narración de Mary Shelley pero, sobre todo, por la invitación de la autora a la consideración de algunas cuestiones humanas, naturales y divinas. 

Lector, olvida las numerosas adaptaciones cinematográficas, o de cualquier otra naturaleza, y abre el Frankenstein original porque éste supera (en todos los sentidos) con creces a todos los demás.

Nota (1): Imaginad un barco casi atrapado por enormes extensiones de hielo, camino del polo norte a finales del siglo XVIII, en medio de la nada y en apuros. En medio de aquella enormidad blanca desolada, lejos de cualquier civilización, aparece un hombre medio muerto en un trineo tirado por perros. El capitán del barco le rescata y una vez a bordo, ¿qué os imagináis que se dicen?

Hombre rescatado: "Seguramente he despertado su curiosidad, como la de esa buena gente (la tripulación), pero es usted demasiado considerado como para hacerme preguntas."

Capitán del barco: "Está usted en lo cierto. De todos modos, sería una impertinencia y una desconsideración por mi parte molestarle con cualquier curiosidad."

¿Son británicos o no?

Nota (2): Atención a las referencias literarias y científicas que cita Mary Shelley a lo largo de la novela (Dante, Coleridge, Pierce Shelley...) así como las lecturas básicas del monstruo (Paraíso perdido, de Milton, Vidas, de Plutarco y Desventuras de Werther de Goethe).

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Frankenstein

martes, 15 de julio de 2014

Los colores de una vida gris de Pilar Muñoz Álamo

Cinco mujeres, tan ricas como despreciables, juegan peligrosamente a que son amigas, están aparentemente aburridas y hastiadas, y necesitan algo de emoción para paliar el vacío de sus conciencias y su falta de escrúpulos. Las cinco están casadas, pero no todas han elegido a su esposo por amor, sino que son capaces de reconocer que quieren más su riqueza, su actual tren de vida, que no a ellas mismas o a sus parejas. Cinco mujeres sin alma, sin principios, sin estima, aunque alguna de ellas guarda más de un secreto, un deseo de venganza, un instinto de conservación, un pasado que la acecha. Y, de repente, para una de ellas todo cambia radicalmente, el castillo de naipes se desmorona, y debe aprender a vivir de nuevo; está vez, a vivir de verdad, con todos los colores del arco iris.

"Al igual que todos los colores del arco iris confluyen en el blanco cuando se mezclan, también sus sentimientos entrecruzados consiguieron neutralizar completamente lo que se suponía que debía de sentir, dejándola vacía por dentro, ausente, como si divisara la escena desde un plano superior ajeno a ella."


No creo que descubra ningún secreto si a estas alturas os cuento que Pilar Muñoz Álamo tiene una escritura tan elegante y envolvente que resulta imposible mantenerse impasible ante las historias que cuenta. Independientemente de si al lector le agrade o no esta historia, me atrevo a garantizarle que será un placer leerla.

Me he encontrado en algunas reseñas sobre Los colores de una vida gris que los lectores diferencian radicalmente la primera parte del libro de la segunda y la tercera, y confiesan que han disfrutado mucho más de las dos últimas. No me sorprende en absoluto; Pilar Muñoz crea en la primera parte unas "personajas" tan escalofriantemente materialistas y vacías, unas relaciones tan envenenadas, y pone en ello tanta psicología y realismo, que la sensibilidad lectora siente un comprensible rechazo ante tremendas vidas sin alma. Por el contrario, en la segunda parte del libro, la autora nos cuenta una extraordinaria historia de superación personal, un "comenzar de nuevo", un aprendizaje vital entrañable y sincero, tan auténtico y emocional que conmueve y simpatiza del lector. Temas como la amistad, el valor, la maternidad o la autoestima se plantean con acierto y originalidad, y resultan mucho más cercanos e interesantes que el horror vacuo de las cinco mujeres del principio.

Los colores de una vida gris es una historia que mantiene la intriga y la emoción durante todas sus páginas, y que cuenta con los puntos fuertes de unos personajes bien construidos y con una evolución dramática y psicológica muy sólida (seguramente deudora de la formación profesional de la autora). Pilar Muñoz Álamo vuelve a tener como protagonistas a mujeres singulares en una novela escrita con sensibilidad, elegancia y la sorpresa de un argumento desarrollado con cierta originalidad.

Lector, que no te asusten las arpías del principio y descubre cómo Pilar Muñoz Álamo le saca los colores a sus personajes.


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Los colores de una vida gris

jueves, 10 de julio de 2014

Los muertos no aceptan preguntas, de Antonia Romero

Pese a que Nela ya es adulta y tiene su propia vida, nunca ha dejado de ser esa niña maltratada y asustada que creció a la sombra de un hombre cruel y psicópata. Nela sabe que pese al terror de su infancia, pese al suicidio de su madre y el horror de su padre, todavía le quedan dos puertos hacia los que nadar y sentirse segura: su amigo Jaime y toda su acogedora familia, y su abuela, que pese a llevar años muerta, le sigue hablando y vela por su bienestar emocional. Pero este verano, en su casita cerca de la playa, donde vive, trabaja como traductora y esconde secretos en la buhardilla, todo va a cambiar: Nela ha conocido a un atractivo y apasionado pintor y, desde Galicia, llega la llamada inesperada de un familiar que no creía tener con un mensaje póstumo de su madre. De repente, pasado y presente giran vertiginosamente a su alrededor y muchos de los secretos y de los horrores que todavía la acompañan empiezan a tomar nuevos significados. Si los muertos no contestan a sus preguntas, Nela tendrá que buscar sus propias respuestas.

"-No has de tener miedo de nada, cariño. El miedo es el mayor enemigo de la cordura (...).
Nela no dijo nada. No quería decirle a su abuela que el miedo también puede salvarte.
-Abuela, ¿puedo preguntarte algo?
-Pregunta lo que quieras, prenda -lo dijo sonriendo con sorna. Nunca había respondido a sus preguntas.
-¿Qué hacéis todo el tiempo?
-¿Tiempo? ¿Qué tiempo, hija?"


Los muertos no aceptan preguntas es una novela de secretos familiares con mucho suspense, apasionadas historias de amores imposibles y un discreto toque sobrenatural que pone un punto de redondez argumental a toda la historia. Se trata de la última novela de Antonia Romero, autora de La tumba compartida, Peso cero y de la trilogía Los cambiantes.

Si el lector ya ha leído con anterioridad a Antonia Romero no será ninguna sorpresa encontrarse con su buena prosa, precisa y cuidada. Leer a esta autora siempre es un placer, por la fluidez de sus historias, la estupenda construcción de sus personajes y la clarividencia de sus diálogos. Sin embargo, en esta ocasión, Antonia aporta algo más que en novelas anteriores: la madurez, la experiencia y la seguridad de su buen hacer como escritora. Los muertos no aceptan preguntas tiene personajes carismáticos y muy bien trabajados, como Nela, Rodrigo, Gabriela (aunque el lector la conozca a través de su diario) o la familia de Jaime. Son caracteres creíbles, que evolucionan y mantienen su coherencia dramática pero, sobre todo, son personajes que emocionan, que horrorizan, que conmueven, que hacen sentir al lector. Por eso, una de las mejores bazas de esta novela es la de emocionar al lector sin necesidad de artificios ni poses dramáticas, con el simple (¡cómo si fuera sencillo!) toque de varita de Antonia Romero.

En conclusión, una historia magníficamente contada de la mano de una autora que ha sabido crecer con cada libro y que aporta el valor añadido de su seguridad a las ya buenas maneras que prometía su prosa. Una novela en donde se mantiene con acierto el suspense de esos inconfesables secretos familiares, bien pautados por las preguntas y las investigaciones de su protagonista, con el paisaje frecuente de fondo de mares y océanos cercanos, y con la contraposición del amor y el odio (¿no tratan de eso todas las buenas historias?) enturbiando presentes y pasados.

Lector, una buena historia para disfrutar y emocionarse.

Nota: Atención al título de cada capítulo, ¡cuánto buen gusto y encanto!

Los muertos no aceptan preguntas participa en el Concurso de novelas indie organizado por El Mundo y Amazon, así que si te ha gustado, no dudes en apoyar a Antonia Romero dejando tu comentario en Amazon o difundiendo.

También te gustará: La tumba compartida; Detrás del cristal; Los colores de una vida gris

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Los muertos no aceptan preguntas

lunes, 7 de julio de 2014

La decepción del cabo Holmes de Carlos Laredo

A José Souto, cabo de la Guardia Civil en Corcubión, no le llaman Holmes por casualidad. Sus buenas deducciones, sus investigaciones minuciosas y su pericia a la hora de montar teorías y demostrarlas con hechos, empiezan a ser conocidas en el cuerpo. Y, sin embargo, en su nuevo caso hay varias piezas que no acaban de encajar: un hombre aparece muerto, despeñado dentro de un coche rojo frente a una de las playas más hermosas de la Costa da Morte, casualmente en su jurisdicción; pero ni el muerto es quien debería ser ni la puesta en escena es propia de un accidente. Con el providencial apoyo de Julio César Santos, un detective privado de Madrid con quién ya colaboró en un caso anterior, y su habitual aplomo, Souto irá tirando del hilo de la madeja de una enrevesada trama de venganzas, sobornos y caciques en busca de la verdad. 

"-Me gusta el asunto, porque no tiene sentido y tanta incoherencia no puede ser casual. Alguien ha tenido que preparar minuciosamente este embrollo para confundirnos. Tiene que ser eso y por eso me encanta. Los asuntos fáciles y las chapuzas me aburren."


Título: La decepción del cabo Holmes
Autor: Carlos Laredo
Editorial: Sinerrata
Colección: Sinrastro
Género: Policíaca
Año: junio de 2014
ISBM: 9788415521099 ePub 9788415521105 mobi
Precio: 7,99 euros

La decepción del cabo Holmes es la segunda novela de Carlos Laredo protagonizada por José Souto, el cabo de la guardia civil con un ingenio detectivesco propio de las mejores novelas del género. Una novela policíaca de tintes clásicos que se beneficia del buen pulso narrativo de su autor, de una sólida trama que mantiene el suspense y el ritmo hasta el final, de un protagonista carismático y de la ambientación en uno de los paisajes más hermosos del mundo.

Carlos Laredo convence de nuevo a los lectores con un nuevo caso del cabo Holmes en el que vuelven a repetir algunos de los personajes que ya intervinieron en El rompecabezas del cabo Holmes. De prosa agradablemente sencilla y contundente, el autor narra en tercera persona la investigación y los acontecimientos paralelos, de manera que el lector tenga temporalmente alguna ventaja sobre el protagonista pero espere siempre con paciencia las brillantes deducciones de Souto. El resultado es una novela policíaca agradable y muy adictiva, en donde el paisaje (Malpica, Corcubión, Cee, Camariñas, Lires, Nemiña...), el investigador y el hilo argumental seducen por sí mismos, con una agradable ausencia de trampas y giros dudosos en una trama que no necesita de golpes efectistas para mantener el suspense y el interés a lo largo de todo el libro.

Lector, una novela policíaca tan agradable, entretenida y emocionante, que te reconcilia con el género tanto como un buen clásico.

También te gustará: El rompecabezas del cabo Holmes

Disfruta de algunas reseñas de La decepción del cabo Holmes en Sinerrata.

jueves, 3 de julio de 2014

Los nombres muertos de Jesús Cañadas

En agosto de 1931, Frank Belknap Long llega a Providence en busca de su colega Howard Phillips Lovecraft. Lleva con él una inquietante historia y una ficha bibliográfica de dudosa procedencia con los datos de un misterioso libro: el Necronomicón. Frank ha recibido el encargo de encontrarlo y necesita la ayuda de su amigo. Para Lovecraft el asunto no puede ser más sorprendente pues el Necronomicón es un libro legendariamente maléfico pero totalmente ficticio, nacido de su propia imaginación y mencionado en uno de sus relatos ¿Por qué personas ajenas a su círculo de correspondencia tienen conocimiento de él y creen que realmente existe? Acompañado por su fiel Belknapius, por el joven Justin y por Robert Erwin Howard, Bob dos pistolas, Howard Lovecraft se lanza a la búsqueda del libro más terrorífico y poderoso de todos los tiempos. Una aventura que les llevará al viejo continente y les hará enfrentarse a los más tenebrosos y aterradores personajes de la época.

"-¿Dónde demonios estamos? -inquirió de nuevo Robert Howard-. Quiero decir, ¿qué siniestro lugar de blasfema fatalidad es este al que taimadamente nos aproximamos? (...)
Frank Long le agarró del brazo
-Por favor -cuchicheó-, deja de imitar a Howard.
-¿Por qué?
-Porque lo haces fatal."


Los nombres muertos es una novela de aventura, de misterio y de terror pero sobre todo es una novela para disfrutar y dejarse llevar por la sorprendente (y tenebrosa) imaginación de Jesús Cañadas, su autor. Protagonizada por el excéntrico e inseguro Howard Lovecraft y su pandilla de escritores de ciencia ficción y terror, con mucha gracia y acierto a la hora de mezclar personajes y hechos históricos reales con otros de ficción, esta es una historia que destaca por su ingenio, sus coordenadas literarias, sus bien documentados escenarios, sus innumerables escenas de acción y su trepidante ritmo.

Los nombres muertos es el único trabajo que he leído de Jesús Cañadas y me lo he pasado en grande, sobre todo con la primera mitad del libro (la primera y la segunda parte). Desde las primeras páginas hasta el sublime (¡Oh, qué grande la escena de la subasta y la de la persecución en coche!) capítulo de El Museo Británico, que supone el cénit culminante de una bien elaborada tensión in crescendo, el lector encontrará una historia divertidísima y adictiva. La estupenda caracterización de los personajes (atención a las peroratas de Lovecraft o a lo bien que encajan en la trama muchos de sus datos biográficos), los ingeniosos diálogos, la química entre los protagonistas, el sentido del humor y los guiños literarios del autor, o el sostenido ritmo y la buena solvencia de la trama de acción son algunos de los puntos fuertes que marcan la diferencia en los primeros capítulos de Los nombres muertos. El lector se encontrará con una aventura divertida y arrolladora, a lo Indiana Jones en busca del libro perdido si Indiana Jones fuese algo cobarde, torpe, inseguro, con asma y totalmente alucinado por la locura que se ha desatado en su vida.

A partir del capítulo de El Museo Británico la acción sigue su curso por paisajes cada vez más tenebrosos y oscuros. La aventura deja de ser tan divertida y va tomando otros derroteros más propios de la novela de terror. La trama va girando sobre sí misma, una vuelta de tuerca cada vez, forzando la búsqueda del Necronomicón, cada vez más delirante y espeluznante, hasta desembarcar en el (con el permiso de los acólitos de Lovecraft) horror cósmico del maestro; de un terror que va despojándose de sus velos para mostrarse al lector en unos capítulos finales no aptos para asmáticos (ay, querido Belknapius).

Y no quiero terminar estas impresiones de mi lectura sin advertir al lector de dos cosas:

Una: habitualmente no soy lectora de novelas de terror y/o misterio, así que mis impresiones sobre Los nombres muertos son las de una novata en la materia

Dos: no es necesario conocer la vida y la obra de Howard Phillips Lovecraft y su círculo de escritores para disfrutar de esta novela. Pero sí es cierto que si el lector está familiarizado con Lovecraft o tiene a buen criterio el leer algunos de sus datos biográficos antes de empezar con Los nombres muertos disfrutará muchísimo más con la novela de Jesús Cañadas.

Lector, una vez advertido tú decides si abrir o no la tenebrosa puerta de las orillas plutonianas de la noche que llevan hasta el Necronomicón.


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Los nombres muertos

lunes, 30 de junio de 2014

Un abril encantado de Elizabeth von Arnim

"Comenzó en un club de mujeres en Londres una tarde de febrero -un club desagradable y una tarde triste-, cuando Mrs. Wilkins, que había bajado desde Hampstead de compras y había almorzado en su club, cogió The Times de la mesa situada en el salón de fumar, y al recorrer con mirada indiferente la columna de los Anuncios Personales, vio lo siguiente:
Para aquellos que aprecian las glicinas y el sol. Se alquila pequeño castillo medieval italiano amueblado durante el mes de abril."

¿Quién podría resistirse? Desde luego, Mrs. Wilkins no. Harta del tiempo inclemente de Londres en marzo, harta de sus vestidos "infestados de ahorro", y más que harta de la frialdad y mezquindad de su esposo, el anuncio de The Times parece haber sido redactado para hacerla reaccionar. El precio del alquiler es elevado, pero si pudiese compartir la estancia con alguien más... Y Mrs. Wilkins convence a Mrs. Arbuthnot, otra dama de su edad desolada por un matrimonio infeliz y una vida monótona. Juntas, encuentran a la anciana Mrs. Fisher, que necesita un lugar hermoso y tranquilo para recordar, y completan su pequeña aventura con la incorporación de la hermosa, rica y atormentada, Lady Caroline, que huye de los hombres. Las cuatro mujeres, tan distintas entre sí, encontrarán en San Salvatore un castillo al borde del mar capaz de convertir cualquier mes de abril en pura magia.


Mi ejemplar es una edición de 2001 de Punto de Lectura, pero en marzo de 2014 Alfaguara estrenó una bonita nueva edición que también os recomiendo y cuya imagen de portada es la que os enseño aquí.

Elizabeth von Arnim nació en Australia y residió durante años en Alemania, en Estados Unidos y en la Provenza francesa, pero creció y se educó en Inglaterra, por eso todas sus novelas resultan británicas hasta la médula. Un abril encantado no es la excepción, por lo que el lector que guste del espléndido humor inglés de principios del siglo XX y de las mejores narraciones de la época, encontrará esta historia irresistible.

Divertida, encantadora (como su título indica) y llena de ternura, Un abril encantado es una estupenda comedia que convence por la fuerza de sus cuatro mujeres protagonistas, sus ingeniosos diálogos, sus estupendas situaciones cómicas (atención al encuentro entre Lady Caroline y un desnudo Mr. Wilkins, o la apoteósica cena del final) y su atrevimiento a salirse de lo convencional de la época. Una novela en la que resulta imposible denominar favorito a uno solo de los personajes que en ella aparecen porque todos son absolutamente brillantes. 

La piedra angular del argumento reside en mujeres que huyen de los hombres; concretamente, en dos esposas desdichadas por la mezquindad respectiva de sus maridos, y otras dos que, aunque no sean esposas, acumulan experiencias variopintas con los hombres de sus vidas. Seguramente inspirada por la infelicidad de su propio matrimonio, Elizabeth von Arnim carga las tintas en el egoismo de los personajes masculinos y se ríe abiertamente del comportamiento estúpido de los que no son egoistas.

"-Habráse visto -pensó Mrs. Fisher-, resulta intolerable la forma en que una cara bonita puede transformar a un hombre encantador en un idiota."

El resultado es una historia que brilla por la habilidad narradora de su ingeniosa autora, su buen ritmo en la alternancia de reflexión de los protagonistas, su excentricidad tan inglesa y las situaciones hilarantes, y por el encanto de un argumento bien pautado en el escenario de un castillo medieval italiano en pleno mes de abril. Sin olvidar, por supuesto, que el paso de los años ha sentado muy bien a Un abril encantado, dotándola del halo romántico y con olor a violetas que estas historias vintage siempre tienen para el lector más encantador de nuestro siglo.

Lector, fíate del título de esta novela porque Elizabeth von Arnim va a encantarte de veras, hasta el punto de que olvides en qué mes (y año) estamos.


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jueves, 26 de junio de 2014

El olvidado arte de guardar secretos de Eva Rice

No fue hasta 1955 cuando Inglaterra retiró de la circulación las cartillas de racionamiento de todavía regían la adquisición de algunos alimentos. Aunque los británicos resistieron el asedio nazi y combatieron sin descanso en la Segunda Guerra Mundial, los verdaderos héroes de la Historia, a mediados del siglo XX, seguían siendo, sin duda, los norteamericanos. Inglaterra no había conseguido recuperarse ni económica ni psicológicamente todavía de la guerra y muchas de sus ancestrales mansiones languidecían a falta de recursos junto las familias que apenas podían seguir ostentado su propiedad. Ese era el caso de Penélope Wallace, que vivía en Milton Magna, la extraordinaria mansión heredada de la familia paterna, junto a su madre y a su hermano Íñigo. Penélope, que ha crecido a la sombra de la guerra europea, que ha perdido a su padre en ella, que soporta la tristeza de su excéntrica madre y sortea las magníficas ruinas en las que se está convirtiendo su hogar, conoce un día a Charlotte y a Harry, otros dos náufragos de tiempos mejores asediados por la falta de recursos, y sus 18 años de repente se convierten en el principio de una nueva vida.

"El destino de otras casas grandes no auguraba nada bueno. Mi infancia resonaba con los nombres de grandes casas perdidas. Broxmore, Draycott, Erlestoke y Roundway -todas ellas casas de Wiltshire- se vieron reducidas, cada una de ellas, a escombros, por los impuestos, el fuego o la muerte. Casas como la nuestra eran poco frecuentes, pero no lo suficiente. Cada pérdida golpeaba a Magna como un golpe en una herida."


Advertencia muy seria para el lector: no sé si debería recomendarte este libro o gritarte que huyeras de sus amarillentas páginas.

¿Has leído alguna vez las novelas juveniles de Enid Blyton? El olvidado arte de guardar secretos de Eva Rice es como uno de esos libros de Enid Blyton pero para adultos. Divertida, tierna, original, a veces rozando la peor de las cursilerías (y que lo diga yo, que soy la persona más cursi que conozco...), otras veces clarividente, esta novela de 2005 (aunque parece escrita en 1955) es un compendio de tantas cosas buenas y malas a la vez que cuando el lector termina de leerla no sabe si le ha gustado o le ha parecido una espantosa tomadura de pelo. El punto fuerte de esta novela es que Rice, debajo de toda la ingenuidad de su prosa, es una autora inteligente que trata al lector con respeto. Eso significa, que por muy de película de Doris Day que nos parezcan sus personajes y sus situaciones argumentales, lo cierto es que la autora los resuelve muy bien. 

Pero, seguramente, el encanto innegable de esta historia son sus tres atípicos protagonistas y su iniciación en el mundo de los adultos, un mundo que ha cambiado, que ya no está en guerra pero que todavía tiene frescas sus cicatrices; un mundo en el que la distancia generacional con sus padres es, por primera vez, de años luz. Es el Londres de los conciertos de Johnnie Ray en el Palladium, con miles de jovencitas histéricas, del sorprendente sonido de las primeras canciones de Elvis Presley que cruzaron el océano, de las cenas en el Ritz, en el Sheekey´s o en el Clarenton, de las botellas de champán, de las compras en Selfridges, de la decadencia de las hermosas mansiones británicas y de la llegada de los derroches de los nuevos ricos norteamericanos. El Londres de los primeros teddy boys, de los rebeldes sin causa a lo James Dean, de los suspiros por Marlon Brandon, de las primeras televisiones (¡la coronación de la reina Isabel retransmitida por televisión!). Y, sobre todo, es el Londres de Dorset House o de la increíble Milton Magna Hall.

"Como todo el mundo en el país, crecimos escuchando la radio y hoy por hoy me consta, como ya lo sabía por aquel entonces, que la guerra hubiera sido insoportable de no ser por las novelas radiofónicas. Con la aparición de la televisión, la mayoría de gente sintió escepticismo. Mamá se resistía a adoptarla ya que admiraba sinceramente personajes como Winston Churchill, quien declaró sin más preámbulos que la televisión era una caja tonta que acabaría destruyendo el núcleo familiar y aniquilaría el arte de conversar."

La prosa de Eva Rice es peculiar, como sus diálogos, pero no resulta precisamente esta una lectura que resulte excepcional por ello. Tampoco le hace ningún favor la algo descuidada edición de El Aleph llena de erratas y frases algo forzadas (¿traducción cuestionable de sus ¡cuatro! traductoras?).

Lector, una novela extrañamente encantadora, ligera y optimista, que no estoy segura de quererte recomendar.

Por cierto, a mí me ha encantado la reseña que le hizo su día Marie en A book a day keeps the doctor away


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