Después del caso del Charlatán, a la brillante inspectora de policía Valentina Negro le otorgan la Cruz al Mérito Policial y la envían una temporada a descansar a Benidorm como jefa del gabinete de comunicaciones. Pero cuando el inesperado accidente de coche de sus padres la hace volver a su Coruña natal y el veterano inspector Larrosa se apresura a coger vacaciones, Valentina se queda al frente de la investigación del asesinato de Lidia Naveira, una hermosa muchacha de familia burguesa. Pese a que tiene un buen equipo de apoyo y la confianza de sus jefes, a la joven policía le preocupa no estar a la altura de las circunstancias. El asesinato de Lidia es inusual, distinto, su verdugo ha colocado el cadáver imitando con escalofriante exactitud la Ophelia de Millais. Valentina decide recurrir a la ayuda de Javier Sanjuán, un prestigioso criminalista que se gana la vida escribiendo libros y dando conferencias sobre perfiles asesinos, y cuyo trabajo ya la orientó en el caso del Charlatán. Meses antes, en la abadía de Whitby, en Inglaterra, Patricia Janz había aparecido asesinada con una cuidadosa puesta en escena: el cuerpo desangrado, decapitado y con una estaca en el corazón, exactamente como ocurría en un pasaje de Drácula de Bram Stocker ¿Qué relación guardan ambos crímenes? ¿Qué oscuro asesino está llevando a cabo sus obras de arte con tanta minuciosidad?

Vicente Garrido es criminólogo y doctor en psicología, Nieves Abarca es licenciada en Historia del Arte y tiene un postgrado en periodismo. El perfil de su asesino literario estaba destinado a ser peculiar, perturbadoramente minucioso y obsesivamente dedicado al arte, un asesino que hace de la muerte sus propias obras de arte ¿podrán detenerlo Valentina Negro y Javier Sanjuán?
Crímenes exquisitos (Ediciones Versátil) es una estupenda novela policiaca, un intenso thriller, tan impecable y eficazmente escrita que el lector se sumerge en sus casi ochocientas páginas con verdadero entusiasmo desde el principio. La clave inicial está en un narrador omnisciente que otorga poder absoluto al lector y lo convierte en parte de activa de la trama, el único capaz de ir juntando todas las piezas del puzle porque es el único con toda la información disponible: qué les sucedió exactamente a las víctimas, qué pasa por la cabeza del asesino, de los investigadores, de los testigos, etc. Una investigación trepidante, escenas de acción muy bien resueltas, unos protagonistas bien construidos, un perfil asesino inquietante, giros inesperados y tramas secundarias que se entrelazan para dar forma al tenebroso conjunto, son algunos de los puntos fuertes de esta historia envolvente y extraordinariamente bien ambientada.
La prosa de Garrido y Abarca es brillante, precisa, elegante, siempre al servicio de una trama de suspense y misterio que sorprende por su originalidad e impacta por su puesta en escena casi cinematográfica. La naturalidad de los personajes (incluidos sus diálogos), la ausencia de largas descripciones engorrosas, la credibilidad de la investigación, el interés de los escenarios o la misma solidez de la trama, dejan entrever la excelente documentación llevada a cabo por los autores y su experto conocimiento sobre el tema pese a tratarse de una obra de ficción. Y precisamente por esa meticulosidad, por esa luz de realidad que envuelve toda la historia, Crímenes exquisitos resulta todavía más escalofriante.
Lector, déjate atrapar por el encanto de la inspectora Valentina Negro y acompáñala en su investigación más escabrosa e inquietante: la caza del Artista.
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¡Atención! porque Ediciones Versátil acaba de publicar un nuevo caso de la inspectora Valentina Negro y Javier Sanjuán: Martyrium.
Muchas gracias a Kayena por la organización del mes policiaco, negro y de misterio, y por el sorteo en el que conseguí estos Crímenes exquisitos.







