miércoles, 14 de abril de 2010

Papaíto piernas largas de Jean Webster

Jerusha Abbot es una huérfana de 17 años que vive en la institución John Grier para niños sin hogar. Llena de optimismo e imaginación, Jerusha sabe que ha llegado el momento de decidir qué hacer con el resto de su vida pese a que las salidas que se le ofrecen no son demasiado halagüeñas. Todo cambiará cuando reciba una beca para estudiar en una de las mejores universidades del país gracias a un misterioso benefactor al que no llega a conocer más que por su tremendamente alargada sombra. A cambio de la beca, solamente debe cumplir una promesa: escribir puntualmente a su mecenas explicándole sus progresos. Jerusha, llena de entusiasmo y amor por la literatura, no tardará en hacer nuevos amigos y empezar a caminar, con paso tembloroso al principio, por entre las experiencias y las sorpresas de su nueva vida.


Jean Webster publicó Papaíto piernas largas (Daddy-Long-Legs) en 1912, como una historia dulcificada sobre las oportunidades de las chicas estadounidenses procedentes de orfanatos o casas de caridad. Webster, criada en un ambiente matriarcal y rodeada de mujeres interesadas en la lucha por los derechos humanos y la literatura (su madre era sobrina de Mark Twain), estudió en la universidad de Vassar, donde se identificó con los grupos de ayuda a las familias más desfavorecidas de Nueva York. Quizás para huir de esa tristeza, inventó a su huérfana Cenicienta, Abbot, a quien dotó de una beca, de nuevos amigos y de un amor divertidísimo y misterioso gracias a la complicidad con el lector. La primera parte de la novela es muy breve, apenas una introducción de la increíble protagonista, su cambio de suerte y la encantadora y mágica explicación del original título. La segunda parte es toda la correspondencia de Jerusha, o Judy, como prefiere que la llamen, contando con sus propias y extraordinarias palabras, su recién estrenada piel a su velado benefactor. Carta a carta, el lector corre el peligro de irse enamorando de la protagonista irremediablemente. Y es que la prosa fresca, sorprendente y divertida de Webster resulta tan deliciosa como los primeros fresones de temporada. En definitiva, y pese a estar escrito hace casi un siglo, Papaíto piernas largas es un pequeño clásico de la literatura más dulce y optimista. Por cierto, en 1955 la historia fue llevada al cine por el director Jean Negulesco, con Fred Astaire y Leslie Caron de protagonistas.

Lector, si te gusta el género epistolar más original, desgarbado y divertido, disfrutarás con las cartas de esta increíble huérfana mientras te sumerges en aquel joven e ingenuo país que eran todavía los Estados Unidos de Theodore Roosevelt.

6 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Me lo acabo de terminar y estoy de acuerdo con tu crítica, es divertido, optimista y algo ingenuo.

Ideal para ciertos momentos.

Me quedo con la carta en la que explica cómo presume su compañera de su aristocrática familia y dice:

"Al parecer, su familia vino a América en el Arca de Noé"

Monica dijo...

Es cierto, tiene frases muy divertidas, con un sentido del humor cándido y sencillo, ¿verdad? Me alegra que te haya gustado, de vez en cuando viene bien una lectura tan cálida como esta para evadirnos un poco del mundanal ruino.
Por cierto, me encanta tu blog.

Anónimo dijo...

esta super bueno el libro solo que tiene muchas cartas

Anónimo dijo...

que entrete!!!!!!!

Anónimo dijo...

No lo e leído y mañana tengo prueba

eshtefanía dijo...

lo terminé hacia un semana... ahora quiero leer mi querido enemigo.. se v emuy interesante.. P.P.L... ha sido uno de los mejores libros q he leído.

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