lunes, 16 de enero de 2017

Reto Serendipia Recomienda 2017: Elige tus lecturas

Ya tenemos aquí la lista con todas vuestras recomendaciones para la segunda parte del Reto Serendipia Recomienda. 

Ahora se trata de que decidáis qué tres lecturas os apetecen leer este año de entre todas las que habéis recomendado y las añadáis a la entrada que hicisteis para apuntaros al reto. Os agradecería que a medida que hicierais las reseñas de las lecturas las enlazarais a esa misma entrada.

Recordad que el mínimo son tres lecturas pero que no hay máximo.

Si hacéis clic sobre los títulos de los libros recomendados podréis acceder a sus reseñas.

Os pido, por favor, que reviséis bien la lista y me digáis si hay errores u omisiones de algún tipo.

¡Muchas gracias por vuestras magníficas aportaciones!

Aquí tenemos la lista final:

Margari, de Mis lecturas y más cositas
Con los ojos de una niña de doce años, de Janina Hescheles
El niño pájaro, de Juan Manuel Peñate
El noviembre de Kate, de Mónica Gutiérrez

No solo leo
Un lugar donde olvidarte, de José de la Rosa
La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, de Santiago Posteguillo
Un faro en la oscuridad, de Fernando M. Cimadevila

Estefanía Álvarez, de Mis libros y otras historias que me gustan
El tutor, de Robin Schone
Princesa, de Patricia Shuterland
Caminos cruzados, de Paula Ramos

Moria, de Lectura de buhardilla
El dios asesinado en el servicio de caballeros, de Sergio Sánchez Morán
Querido Atticus, de Karen Harrington
La última judía, de Diana Talarewitz

Keren Verna
Ánima, de Wajdi Mouawad
La soledad de los perdidos, de Luis Mateo Díez
Salón de belleza, de Mario Bellatin

K, de Sueños prohibidos
Los peces de la amargura, de Fernando Aramburu
La Wycherly, de Ross Macdonald
El cuaderno azul, de James A. Levine

Zaskya Benítez, de Mi mundo entre libros
Sigue lloviendo, de Alice Kellen
El seductor, de Alice Clayton
Frío, de Laurie Halse Anderson

Geni Núñez
El libro de los veranos, de Emylia Hall
Días de menta y canela, de Carmen Santos
Fantasmas en el corazón, de Cecilia Sanmartín

Rocío, de Mis apuntes de lectura
El ladrón de niebla, de Lavinia Petti
Flores para las ánimas, de Silvia G. Coillard
Náufragos, de Susana Martín Gijón

Nitocris, de Un libro en un tris
El sarcófago de Menkaura/El código secreto de Dios, de Gonzalo Peña Castellot
Los misterios de la gata Holmes, de Jiro Akagawa
Agatha escribía con sangre, de Mariano F. Urresti

MaraJss, de Déjame leer en paz
Todos iremos al paraíso, de José Ángel Mañas
La habitación de los niños, de Valentine Goby
Sé dónde estás, de Claire Kendal

Valquiria, de Un libro tras otro
La última cazadora, de Elizabeth May
Las carreras de Scorpio, de Maggie Stiefvater
Paper princess, de Erin Watt

Francisco Portela, de Un lector indiscreto
Niño, tigre, soldado, de Alfredo de Braganza
La galería de los susurros, de Teresa Hernández
Maximilien Heller, de Henry Cauvain

Miss Bingley y Miss Hurst, de Las inquilinas de Netherfield
El último duelo de Évariste Galois, de Francisco J. Sánchez Lizón
Un hombre muerto, de Ngaio Marsh
Patricia Brent, solterona, de Herbert George Jenkins

Anuca, de Tejiendo ideas
Un refugio en Katmandú, de Ángeles Ibirika
Encantadas, de David Aceituno y Esther Gili
Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher

Cristina Fairchild, de Mi burbuja de historias
La canción secreta del mundo, de José Antonio Cotrina
Willow, de Julia Hoban
Blancanieves debe morir, de Nele Neuhaus

Laky, de Libros que hay que leer
La menorah de Petra, de Carlos Díaz Domínguez
El faro del silencio, de Ibon Martín
El rumor de las folías, de Yara Medina

Descubriendo relatos
Micro, de Michael Crichton y Richard Preston
El iniciado, de Louise Cooper
El ruiseñor, de Kristin Hannah

Lu, de Cuando los libros hablen
Postdata: ¿quién eres?, de Julie Buxbaum
Firmado, Abril, de Paula Ramos
Zodíaco, de Romina Russell

Lidia Casado, de Juntando más letras
Un perro, de Alejandro Palomas
El dueño de las sombras, de Care Santos
Cada noche, cada noche, de Lola López Mondéjar

Marta Parpar, de Placeres para ti
Las tres heridas, de Paloma Sánchez-Garnica
El lenguaje de las flores, de Vanessa Diffenbaugh
La ciudad de los ojos grises, de Félix G. Modroño

Lorena, de A hablar de mi libro
Una madre, de Alejandro Palomas
El lenguaje de las flores, de Vanessa Diffenbaugh
Delirio, de Laura Restrepo

Reportera literaria
Los interesantes, de Meg Wolitzer
Todas las familias son psicóticas, de Douglas Coupland
Señora de rojo sobre fondo gris, de Miguel Delibes

Tatty, de El universo de los libros
El azul entre el cielo y el agua, de Susan Abulhawa
Canfranc, última estación, de Javier Fernández Delgado
La chica de las fotos, de Mayte Esteban

Maria O.D., de Idilio en la oscuridad total
Cinco panes de cebada, de Lucia Baquedano
El principio del placer, de José Emilio Pacheco
Donde habitan los ángeles, de Claudia Celis

Anka, de Everybody is going crazy
Falsas apariencias, de Noelia Amarillo
Hyde, de David Lozano
Misión hippy, de Tessa Martín

Lorena Pardo, de La batería de libros
Nada, de Carmen Laforet
Saga Valeria, de Elisabet Benavent
El libro de jade, de Lena Valenti

Laia, de The books gate
Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer
Bloodlines, de Richelle Mead
Te daré la tierra, de Chufo Llorens

Ariel Romero, de Misterios de escritora
Desde el mar, de Cristina Selva
Odio la vainilla, de Merche Maldonado
Sueño de cristal, de Marta Sebastián Pérez

Janet Gaspar, de Libros, anime, manga y vida
El murmullo de las abejas, de Sofía Segovia
La canción de Annie, de Catherine Anderson
Nada, de Janne Teller

Adella Brac
El elemento, de Ken Robinson
Una rosa en invierno, de Kathleen Woodiwiss
El tributo, de Holly Black

Neus, de Sin libros no soy nada
Un extraño en mis brazos, de Lisa Kleypas
El amante, de Nicole Jordan
Talos de Esparta, de Valerio Massimo Manfredi

Pedro, de El búho entre libros
Del color de la leche, de Nell Leyshon
El carbonero, de Carlos Soto Femenía
La muerte abrió la leyenda, de Alejandro M. Gallo

Marisa G., de Books & Co.
El olvido que seremos, de Héctor Abad
Nochebuena, de Nikolái Gógol
La balada del abuelo Palancas, de Félix Grande

Margaramon, de Libros, exposiciones, excursiones...
Un hotel en ninguna parte, de Mónica Gutiérrez
El librero Vollard, de Pierre Péju
Mientras sorprendan los días, de Sara Mañero

JuD, de Las hojas del desván
Un refugio en Katmandú, de Ángeles Ibirika
¿Y si de verdad te quiero?, de Victoria Vílchez
Ardiente verano, de Noelia Amarillo

Drozadal/Daniel, en Atrapado por los libros
Todo está en nada, de Amelia Cobos
Los asesinos lentos, de Rafael Balanzá
El club de la escalera, de Sergio Vila-Sanjuán

Rastreador de palabras
97 maneras de decir te quiero, de Jordi Sierra i Fabra
La isla de Bowen, de César Mallorquí
El enigma de la dama afgana, de Francisco M. Marín

Nhay, en A cinco voces
El falso príncipe, de Jennifer A. Nielsen
Las reglas del olvido, de Isabel Garzo
Amanecer rojo, de Pierce Brown

viernes, 13 de enero de 2017

Ganadora del Sorteo "Cumplidores del Reto Recomienda 2016"

Y la ganadora del sorteo de un ejemplar de La casa del espejo, de Vanessa Tait, es...

Sorteo Recomienda 
Lecturina

Muchas felicidades. Envíame tu dirección postal al correo del blog o por Twitter, por favor.

Y a los demás, gracias por participar en el Reto Serendipia Recomienda.

miércoles, 11 de enero de 2017

¿Has cumplido el Reto Serendipia Recomienda 2016?

A continuación detallo la lista de las personas que han cumplido el Reto Serendipia Recomienda en 2016. Por favor, si alguien lo ha cumplido y no aparece en la lista, no dudéis en avisadme. 

Janet Gaspar, en Libros, anime, manga y vida
Tensy Gesteira, en Lecturafilia
Lidia Casado, en Juntando más letras
Lecturina, en No solo leo
Miss Bingley y Miss Hurst, en Las inquilinas de Netherfield
Laky, en Libros que hay que leer

Entre estos cumplidores del reto más recomendable de la blogosfera sortearé este libro:


Espero que os guste. La semana que viene sabremos el ganador. Os dejo también el número con el que participáis en el sorteo de random.org:

1. Janet Gaspar
2. Tensy Gesteira
3. Lidia Casado
4. Anuca
5. Moria
6. Reportera literaria
7. Lecturina
8. Las inquilinas de Netherfield
9. Laky

Gracias y suerte.

lunes, 9 de enero de 2017

D. E. Stevenson y la literatura feelgood

Cuando tropecé en Twitter con el proyecto de Carla Bataller Estruch, Adopta una autora, no dudé ni un solo segundo en el nombre de la autora que me apetecía adoptar. Tenía que ser D. E. Stevenson porque ella es uno de los principales pilares de la literatura feelgood de mediados del siglo pasado y, para mí, un referente que siempre tengo sobre la mesa y en el corazón cuando estoy escribiendo novela.


Dorothy Emily Stevenson nació en Edimburgo, en noviembre de 1892, y se dedicó a escribir durante toda su vida, pese a que su padre —primo de Robert Louis Stevenson— no veía con buenos ojos que una mujer tuviese estudios universitarios o se dedicase a una profesión tan liberal. Uno de los rasgos más interesantes de su bibliografía es el intenso marco histórico que varía dramáticamente a lo largo de su carrera como escritora; porque si bien sus primeros libros son publicados en la década de los veinte y los treinta del siglo XX, es a mediados de siglo cuando aparecen sus mejores obras. Y es entonces cuando se destila la esencia del verdadero feelgood, en esa Gran Bretaña de la Segunda Guerra Mundial y de los posteriores años cincuenta.

La literatura feelgood tiene su época de esplendor en esa Gran Bretaña de la Segunda Guerra Mundial con autores como P. G. Wodehouse, Stella Gibbons, Dorothy L. Sayers, A. G. Macdonell, James Herriot, Frank Baker, E. M. Delafield, etc. y, por supuesto, con la decisiva aportación de D. E. Stevenson. Una tradición de género literario que hundía sus raíces en los inicios de ese mismo siglo y a finales del XIX, con autores que se desmarcaron de la literatura de Virginia Wolfe, D. H. Lawrence o James Joyce, por ejemplo, para seguir senderos más ligeros y algo raros para la época, como E. F. Benson, Earl Derr Biggers, George Barr MacCutcheon, Winifred Watson, o Arnold Bennett, entre otros. 

Pese al contexto de guerra, o quizás precisamente por él, los lectores disfrutaban con unas historias en las que apenas sucedía gran cosa, pero en las que brillaba el sentido del humor, el optimismo y la esperanza. En un país castigado por los bombardeos de la Luftwaffe, sometido al bloqueo marítimo, con fuertes restricciones energéticas, de productos de primera necesidad, y cartilla de racionamiento, los británicos necesitaban llegar a casa y relajarse, olvidarse de la dura realidad que les rodeaba. No solo pasaban penurias y peligros, vivían entre ruinas o se dejaban la piel en el esfuerzo bélico, sino que además habían sufrido la pérdida de familiares y amigos y tenían a sus seres queridos en el frente.

En esas coordenadas históricas, las novelas de D. E. Stevenson ofrecían distracción, simpatía y, por qué no, esperanza de recuperar algún día los agradables detalles de la vida cotidiana. A menudo ambientadas en la campiña inglesa, transportaban al lector a la paz y el bienestar de un placentero paseo por el campo, una buena taza de té junto a la chimenea y la mejor de las compañías. Stevenson bien puede compararse con otras escritoras británicas que publicaron en el mismo período y con similar maestría, como Barbara Pym, Penelope Fitzgerald o Muriel Spark, por ejemplo. Con las tres tiene en común una prosa inteligente y aguda, el genial sentido del humor —más amable, menos sarcástico o ácido, en el caso de D. E. Stevenson— y unas protagonistas femeninas atípicas por su independencia y su resolución. Personajes como la señorita Barbara Buncle o las cuatro hermanas Grace permanecen por siempre en la memoria de los lectores, se las recuerda con una sonrisa y con la nostalgia que dejan en nosotros las buenas lecturas.

Este artículo forma parte de la iniciativa Adopta una autora.


Para más referencias:

martes, 3 de enero de 2017

La aventura del abrigo amarillo, de Adela Torres "Daurmith"

A finales de una desapacible mañana de invierno de 1889, el doctor John Watson pone rumbo a Baker Street para visitar a su amigo Sherlock Holmes. Llevan algunos meses sin verse porque la vida de casado del doctor, su consulta siempre llena, y los casos de Holmes —Watson no ha dejado de seguirlos a través de la prensa— les han mantenido a ambos extremadamente ocupados. En cuanto Holmes deja entrar a su compañero en sus habitaciones sabe que algo extraordinario le ha ocurrido, algo que va a requerir de su atención. Pocas veces el famoso e infalible detective se equivoca y esta no es una de ellas; Watson trae consigo un misterio amarillo de dueño desconocido y gusto dudoso: el abrigo que se convertirá en la pieza clave de la nueva investigación del sabueso londinense.

"La escena que me recibió era curiosa incluso para las bastantes relajadas costumbres que imperaban en Baker Street. El aire estaba tremendamente viciado, toda la salita inundada de acre humo de tabaco. Sherlock Holmes estaba de espaldas a la puerta, medio tumbado en el suelo, enfundado en su batín color ratón y rodeado de papeles."


Tropecé con esta novela corta en Twitter, por casualidad, cuando encontré a Daurmith charlando con una de mis libreras preferidas, Silvia Broome. En su perfil descubrí esta portada tan bonita y la promesa de un pastiche clásico de Sherlock Holmes. Y como estaba en cama, con gripe —eso dijo el médico, yo me sentía como si tuviese la peste negra y estuviese a las puertas de la muerte—, pensé que no podía tener mejor ocasión y compañía que el famoso detective y la luz prodigiosa de la pantalla de mi kindle (cuando tus ojos están fritos por la peste cuesta mucho leer en papel). No podría haber tenido mejor compañero en mi lecho doliente. 

Y además de descubrir una novela corta entretenidísima, que os recomiendo mucho (incluso aunque no tengáis la peste), descubrí que Daurmith, o Adela Torres, además de ser una excelente y nostálgica escritora —que en realidad vive en el Londres de finales del siglo XIX— es simpática y encantadora.

Ya sabéis que un pastiche literario es una imitación de diversos elementos de la obra de un autor con el objetivo de asemejarse al original. En este caso, Adela Torres recrea con mucha gracia y gran acierto los famosos personajes de Arthur Conan Doyle, pero también su Londres, sus escenarios, sus casos, su atmósfera y hasta (casi casi) su tono narrativo, de manera que el resultado bien podría pasar por otra de las aventuras de Sherlock Holmes y John Watson. Creo que no hace falta ser un erudito en Conan Doyle o en el canon holmesiano para disfrutar sin reservas de este caso del excéntrico detective. Me ha encantado la prosa precisa de la autora, su toque británico, su léxico totalmente adecuado a la época y al lugar, la historia ingeniosa y la sensibilidad y el respeto con los que trata a los personajes. Pero sobre todo, me lo he pasado en grande con una nueva aventura de Sherlock y Watson, que de eso se trata. Y he sobrevivido a la peste negra, que tampoco está nada mal. 

Lector, te va a encantar. Y no te pierdas las tomas falsas del final, son geniales.


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
La aventura del abrigo amarillo

sábado, 31 de diciembre de 2016

Reto 25 españoles 2017

Este año ha sido la primera vez que no he conseguido terminar este reto que tanto me gusta pero no pienso darme por vencida así que me apunto para el año que viene.

El reto ya lo conocéis, es de nuestra encantadora Laky, de Libros que hay que leer, y consiste en leer a lo largo de este año 25 libros escritos en castellano. Os dejo las bases de Laky AQUÍ.


Y a continuación iré enlazando las reseñas de los títulos que vaya leyendo para el reto:

1.
2.
3.
4.
...

lunes, 19 de diciembre de 2016

Un hotel en ninguna parte en papel

Tengo la inmensa alegría de presentaros la edición en papel de una novela que es muy especial para mí. Tenía que ser ahora, justo en estas fechas navideñas, porque siempre la he considerado un pequeño regalo. 

Revisada de nuevo, corregida, retocada y con el montaje del director, con todos ustedes y por primera vez en papel: Un hotel en ninguna parte


Podéis encargar vuestros ejemplares AQUÍ

Sí, los Reyes Magos y las Reinas Magas también pueden hacer provisión de este libro AQUÍ si desean empezar el año con el regalo más feelgood del universo.

Mis más sinceros agradecimientos a los centenares de lectores que habéis leído la edición en digital, a las más de cien reseñas que le habéis escrito, a los mensajes de cariño y felicitación que me habéis hecho llegar. Gracias, porque sin vosotros no hubiese sido posible la magia.

Pero también quiero darle las gracias desde Serendipia a Ana González Duque y a Ana Bolox, que me animaron desde siempre a publicar en papel y con quiénes compartí una cena mágica en El Bosc de les Fades. Anas, me contagiáis y me inspiráis.

Y gracias a los Reyes Magos y a las Reinas Magas que os pasáis cada día por Serendipia y hacéis posible que siga soñando.