jueves, 11 de febrero de 2010

El cuarto reino de Francesc Miralles

Leo Vidal, un periodista freelance americano con raíces catalanas, es contratado por una misteriosa mujer para iniciar la búsqueda y negociación de compra de unas fotografías. Atraído por la suculenta remuneración que se le ofrece, el periodista toma un avión hacia Japón tras la pista de unas imágenes inéditas que muestran a Himmler en su visita a Montserrat en 1940. Ese será el punto de partida de su aventura, en la que se cruzarán bellas y peligrosas espías, asesinos a sueldo, organizaciones oscurantistas y duras pruebas que deberá superar para seguir, no sólo con su investigación, sino también con vida.

El cuarto reino es un sencillo thriller con pinceladas históricas que no presenta ninguna complicación argumental ni de forma. Con una estructura bien sustentada y un argumento lineal y algo soso, el protagonista vive una aventura inverosímil en la que todas las mujeres hermosas caen rendidas a sus pies y sus enemigos le creen sin resquicios. Quizás sea uno de los libros más flojos de Francesc Miralles, un escritor extraordinario con frases tan hermosas que duelen a los ojos y reconfortan el alma, como en Un haiku para Alicia o El mejor lugar del mundo es aquí mismo, o con tramas tan entretenidas como las de su serie de investigación juvenil El Círculo de Ámbar.

En realidad, lo que me llamó la atención de este libro es que de nuevo tenemos, al igual que el punto de partida de La abadía profanada de Montserrat Rico, la visita de los nazis a Montserrat en busca del Santo Grial. Parece ser que el origen de la creencia alemana de que el objeto de poder se hallaba allí tiene su explicación en una visita que hizo al monasterio Alexander von Humboldt, que quedó impresionado por lo mucho que todo el entorno montserratino se parecía a la descripción de un poema de Goethe sobre la montaña que guardaba el Grial. Humboldt trasmitió sus impresiones al mismo Goethe y a otros autores como Schopenhauer, que a su vez influyeron a Wagner y a su Pasifal, cuyos decorados están inspirados en la montaña barcelonesa. La cúpula intelectual del régimen de Hitler tenía una idea muy clara de la trayectoria del Grial a lo largo de los siglos: Montsegur-Montsalvat-Montserrat.

Lector, aquí tienes una sencilla novela de suspense y aventuras, para pasar el rato con pocas exigencias y un final algo flojo. Te divertirá el guiño que hace un escritor barcelonés a sus paisanos describiendo la ciudad y sus gentes desde los ojos de un americano. Pero, por favor, lector, no juzgues a Francesc Miralles por esta opera prima en el terreno del thriller porque se merece mucho más tu atención en el resto de sus obras.

1 comentario :

  1. Leo Vidal tiene una segunda entrega de sus aventuras como periodista-seductor-espía en "La profecía 2013". Por curiosidad quizás me asome a sus páginas, el señor Miralles escribe muy bien y siempre es, en el peor de los casos, ameno y entretenido.

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