sábado, 13 de marzo de 2010

Sangre joven de Simon Scarrow

En Ajacio, la humilde familia formada por Carlo Buonaparte y Letizia Ramolino vive preocupada por el futuro de sus ocho hijos. Descendiente de una antigua y prestigiosa dinastía corsa de mujeres sabias, Letizia, atenta a las noticias que vienen del mar, comprende que el destino del mundo pronto va a regirse desde Francia y por ello decide enviar a sus dos hijos varones a educarse allí. En Gran Bretaña, Arthur Wellesley es el tercer hijo del conde de Mornington. Enfermizo y con poca determinación, su padre le compra un puesto de alférez en las tropas Su Majestad.


Esta es la historia novelada del nacimiento, infancia y juventud de Napoleón Bonaparte y el Duque de Wellington, los dos grandes rivales en la guerra que cambió la Europa de principios del siglo XIX. Simon Scarrow alterna con mucho acierto los capítulos dedicados a sus dos grandes protagonistas, de manera que el lector sigue con interés la vida casi paralela de las dos jóvenes promesas (ambos nacieron en 1769). Con un ritmo sostenido, anécdotas curiosas y una narración ágil e interesante, Scarrow consigue una novela histórica muy entretenida, casi brillante. Su descripción de los dos protagonistas y el trabajo que hace de la forja de sus caracteres y circunstancias personales los humaniza y dota de vida propia fuera del papel. Aunque no resulta del todo conveniente comparar al mediocre duque Wellington con una figura de la talla de Napoleón -Bonaparte fue un genio militar, gran estadista, carismático dirigente, brillante pensador de la Revolución Francesa, e incansable legislador (entre otras muchas cosas impuso la alfabetización obligatoria para todos los niños franceses y el, todavía vigente, Codex napoleónico)- se trata de una obra original y amena, con guiños muy divertidos, como la coincidencia de los dos jóvenes en una academia militar durante un intercambio de reclutas franceses y británicos. Parece ser que Scarrow continuará la saga con un par de novelas más.

Lector, si te gusta la novela histórica y te seducen los años en los que la Revolución Francesa cambió Europa (y Norteamérica), te divertirá seguir las primeras correrías de los pequeños Bonaparte y Wellesley.

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