jueves, 29 de abril de 2010

El libro de los hechizos de Katherine Howe

Connie Goodwin, prometedora historiadora colonial, recibe la aprobación del tribunal académico de Harvard de la escuela de graduados para empezar su tesis. Connie promete elegir el tema de su tesis durante el verano pero sus planes se ven alterados cuando, a petición de su madre, se ve obligada a instalarse en casa de su abuela y prepararla para la venta. La joven historiadora se traslada a Marblehead e inicia la limpieza del antiguo caserón, pero su curiosidad topa con un misterio: una llave del pasado con el nombre escrito de Deliverance Dane. Guiada por sus dotes de investigadora académica, Connie no tarda en descubrir que Deliverance, pese a que no aparece en los anales de los historiadores coloniales, fue una de las brujas de Salem juzgadas a finales del siglo XVII. Emocionada con el descubrimiento de una fuente primaria para su tesis, la joven irá tirando del hilo del pasado para recuperar una estirpe entera de mujeres excepcionales asediadas por la intolerancia de su época.


El gran encanto de este estupendo libro es que su autora, Katherine Howe, descendiente de dos de las brujas acusadas de Salem, es una estudiante de Historia de Nueva Inglaterra de Harvard que está escribiendo su tesis. Que la protagonista de la novela tenga tanto en común con la escritora que le da vida dota a toda la trama de investigación histórica de una emoción real y vibrante. Y es que este libro, pese al despiste que pueda ocasionar su título, trata sobre una apasionante documentación histórica de toda una línea mujeres y de su legado. Howe consigue que el proceso de búsqueda de información de su protagonista se convierta en una trama muy interesante y amena para el lector, evitándole los tecnicismos más oscuros e incorporando personajes vívidos como fuentes de la investigación. La magia y el toque sobrenatural también están presentes en estas páginas y aportan un contrapunto muy agradable al racionalismo de la compilación académica, al estilo del suspense que mantenía tan magistralmente Elisabeth Kostova en La Historiadora. El resultado es una novela bien pautada y de estructura sólida, sin trampas argumentales, que es muy difícil dejar de leer una vez se empieza. Katherine Howe escribe con precisión y alegría, en un lenguaje cuidado y sin floritura que resulta contundente, una prosa de gran calidad y exactitud, muy adictiva. Sus personajes son carismáticos, encantadores, y el misterio y suspense que los rodea intriga y atrae al lector. La atmosfera tan bien descrita del Salem de finales del siglo XVII, de la antigua casa de la abuela o de los mismos pasillos, bibliotecas y salones del Harvard actual son un aliciente más para saborear despacio y con calma esta estupenda novela.

Lector, si disfrutas con la Historia y los misterios que siempre plantea, aquí encontrarás un buen libro que te mantendrá en vilo hasta el final.

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