lunes, 22 de febrero de 2010

El consuelo de Anna Gavalda

Charles Balanda, un arquitecto de éxito con una esposa remota y una hijastra adolescente y vulnerable, sabe que su vida se ha vuelto tan gris, extraña y fría como las salas de espera de los aeropuertos que tanto frecuenta. Sumido en una tristeza inquieta, recibe un día la noticia de la muerte de Anouk, la madre de su mejor amigo. La hermosa e incomparable Anouk, que llenó de color, risas e imaginación su infancia, que le despertó los sentidos en la adolescencia y le enamoró perdidamente en la juventud. El contraste entre su presente insensible y los recuerdos apasionados, le hacen emprender un viaje de búsqueda que le depara un destino sorprendente y lleno de color.

Esta segunda novela larga de Anna Gavalda posee un ritmo algo más pausado que Juntos, nada más, sin embargo no deja de hacernos sonreír, pensar y llorar al ir pasando sus estupendas páginas. Aunque la primera mitad del libro resulta un ejercicio algo triste y la acción parece embarrancarse en la apatía del propio protagonista, la segunda mitad compensa al lector con una explosión de color y alegría que contrasta enormemente con el gris anterior. Vale la pena hacer el esfuerzo de conocer a fondo a Balanda porque su búsqueda, su esperanza y su valentía son música para el alma. Resulta enternecedor y clarividente el tratamiento que Gavalda hace de los niños y los adolescentes, y todavía más cautivador, el guiño a sus lectores cuando hace aparecer brevemente al protagonista de su anterior novela con restaurante incluido.

Lector, esta es una novela para los que creen en el amor y en la esperanza, en que vale la pena seguir buscando y no conformarse con la comodidad, a veces tan desgastada y gris, de lo cotidiano.

jueves, 11 de febrero de 2010

El cuarto reino de Francesc Miralles

Leo Vidal, un periodista freelance americano con raíces catalanas, es contratado por una misteriosa mujer para iniciar la búsqueda y negociación de compra de unas fotografías. Atraído por la suculenta remuneración que se le ofrece, el periodista toma un avión hacia Japón tras la pista de unas imágenes inéditas que muestran a Himmler en su visita a Montserrat en 1940. Ese será el punto de partida de su aventura, en la que se cruzarán bellas y peligrosas espías, asesinos a sueldo, organizaciones oscurantistas y duras pruebas que deberá superar para seguir, no sólo con su investigación, sino también con vida.

El cuarto reino es un sencillo thriller con pinceladas históricas que no presenta ninguna complicación argumental ni de forma. Con una estructura bien sustentada y un argumento lineal y algo soso, el protagonista vive una aventura inverosímil en la que todas las mujeres hermosas caen rendidas a sus pies y sus enemigos le creen sin resquicios. Quizás sea uno de los libros más flojos de Francesc Miralles, un escritor extraordinario con frases tan hermosas que duelen a los ojos y reconfortan el alma, como en Un haiku para Alicia o El mejor lugar del mundo es aquí mismo, o con tramas tan entretenidas como las de su serie de investigación juvenil El Círculo de Ámbar.

En realidad, lo que me llamó la atención de este libro es que de nuevo tenemos, al igual que el punto de partida de La abadía profanada de Montserrat Rico, la visita de los nazis a Montserrat en busca del Santo Grial. Parece ser que el origen de la creencia alemana de que el objeto de poder se hallaba allí tiene su explicación en una visita que hizo al monasterio Alexander von Humboldt, que quedó impresionado por lo mucho que todo el entorno montserratino se parecía a la descripción de un poema de Goethe sobre la montaña que guardaba el Grial. Humboldt trasmitió sus impresiones al mismo Goethe y a otros autores como Schopenhauer, que a su vez influyeron a Wagner y a su Pasifal, cuyos decorados están inspirados en la montaña barcelonesa. La cúpula intelectual del régimen de Hitler tenía una idea muy clara de la trayectoria del Grial a lo largo de los siglos: Montsegur-Montsalvat-Montserrat.

Lector, aquí tienes una sencilla novela de suspense y aventuras, para pasar el rato con pocas exigencias y un final algo flojo. Te divertirá el guiño que hace un escritor barcelonés a sus paisanos describiendo la ciudad y sus gentes desde los ojos de un americano. Pero, por favor, lector, no juzgues a Francesc Miralles por esta opera prima en el terreno del thriller porque se merece mucho más tu atención en el resto de sus obras.

lunes, 8 de febrero de 2010

La abadía profanada de Montserrat Rico

El historiador alemán Walter Ebert vive aletargado por el alcohol y el dolor por la muerte de su esposa y el accidente de su hija, mientras sobrevive haciendo pequeños estudios para el régimen nazi. Oriol Turmeda, hijo de una familia burguesa catalana sueña con escapar de la fábrica de sombreros de su padre y luchar contra el horror de la postguerra civil española. En la Andalucía de los olivares, Marina Barahona consigue huir por fin de un marido guardia civil que la aterroriza y anula. Cuando en 1940 Heinrich Himmler visita Montserrat y le encomienda a Walter Ebert una investigación sobre el Grial, el historiador iniciará un camino sin vuelta atrás en el que entrelazará su suerte con la de Oriol y Marina a través de una Barcelona humillada, un París ocupado y el horror de los campos de concentración.

Este libro, narrado a tres voces por sus protagonistas, sólo tiene un inconveniente: su título engañoso. La abadía profanada evoca la visita de Himmler a Montserrat y su entrevista con monseñor Ripoll en la enloquecida búsqueda de los nazis por hallar objetos de poder (como la Lanza de Longinus o el Santo Grial) que afirmasen la superioridad de su régimen sobre el mundo. Sin embargo, este punto de partida no es más que una anécdota breve y casi sin importancia en la trama general del libro, por lo que resulta extraño que Montserrat Rico titule así su obra. Pese a todo, esta novela se disfruta a cada página, siguiendo con enorme interés las peripecias de sus tres protagonistas, personas valientes y llenas de esperanza pese al horror y la muerte que les rodea. Algunos capítulos, como los de Marina Barahona o los de Oriol Turmeda, son un hermoso ejemplo de un realismo mágico comedido, rítmico, pausado.

Lector, este libro es un canto a la esperanza y a la fe en la capacidad del hombre para hacer el bien incluso cuando el horror y la tiniebla le asedian.

martes, 2 de febrero de 2010

Lolita de Vladimir Nabokov

El profesor Humbert irrumpe en la tranquila vida de Charlotte Haze cuando decide quedarse a vivir en una de las habitaciones que alquila la joven viuda. Humbert, instalado apáticamente en la cuarentena, desengañado de una vida errante, cae totalmente hechizado a los pies de la sensual Lolita, la hija de doce años de Charlotte. Enamorado, subyugado, perdidamente enloquecido por su nínfula de pies descalzos y labios de cereza, el profesor contrae matrimonio con la madre para seguir cerca de su hija. Cuando la pobre Charlotte fallezca en un trágico accidente, Humbert se ve libre de seguir fingiendo y emprende una trepidante huída junto a su amante e hijastra.

"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía." Los tres primeros párrafos de esta novela contienen toda la pasión, el desgarrado y desesperado anhelo de su protagonista, un hombre atormentado por el recuerdo de su amor infantil, Annabel, que nunca superó y que ahora, al conocer a Lolita, vuelve a revivir pese a su edad adulta. Esta es la historia de un hombre que se desintegra a medida que se enreda, cada vez más, en el abrazo de una ninfa descalza, una niña iniciática que intuye, que ejerce, su sensualidad apenas desvelada. Y es que, la gran pregunta de Lolita es, al fin y al cabo, quién seduce a quién, el adulto enamorado y vencido o la niña manipuladora. Nabokov consigue una historia atemporal, hipnótica y controvertida, con unos personajes protagonistas inolvidables que han creado su propia etimología con el paso de los años.

Lector, como las grandes novelas atemporales, este libro es a la vez muchas cosas. Deja que te explique su historia, no te arrepentirás.

Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll

En una cálida tarde de verano, Alicia se aburre junto a un río. De pronto, un conejo blanco con gafas y reloj de bolsillo se cruza en su camino. El conejo no le hace demasiado caso porque tiene mucha prisa, llega tarde a la ceremonia del té de la tarde, pero la niña decide seguirlo llena de curiosidad. A través de la madriguera del animalillo, Alicia aparece en medio de un país fantástico, poblado de seres enloquecidos y maniáticos, donde pocas cosas son lo que realmente parecen.

Este genial libro de Lewis Carroll (seudónimo del escritor Charles L. Dodgson) no tuvo éxito en su época porque en la puritana época victoriana todos los cuentos infantiles debían tener moraleja. Alicia en el país de las maravillas carece de moralejas pero el tiempo le ha hecho justicia en lo que a reconocimiento se refiere, convirtiéndose en un clásico de la literatura y un interesante laberinto lingüístico. Y es que esta novela se disfruta por partida doble: una historia y personajes deliciosos, estrambóticos, divertidísimos, y un constante y seductor juego de palabras tan ingenioso que invita a ser releído al cabo de los años. Escenas tan memorables como la ceremonia del té, el partido de criquet o una merienda de locos forman ya parte del imaginario de los adultos.

Lector, vuelve a abrir esta gran historia para reencontrarte con el gato de Cheshire, el Sombrerero Loco o la temible Reina de Corazones y acuérdate de que podrás merendar con ellos mermelada siempre que sea mañana.

A través del espejo y lo que Alicia encontró allí de Lewis Carroll

El frío invierno ha llegado y Alicia juega con sus gatitos en el salón de su casa. Algo aburrida por la poca colaboración de los mininos, la niña decide atravesar el espejo del salón para ir al mundo del otro lado, donde todo parece estar del revés. La inquieta Alicia aterriza en medio de una multitudinaria partida de ajedrez y como peón de la Reina Blanca inicia un trepidante viaje lleno de aventuras por el tablero.

La segunda parte de las aventuras de Alicia comparte algunos de los personajes del primer libro, como el Sombrerero Loco o el conejo blanco, y guarda cierto paralelismo con alguno de sus puntos de partida. Algunos críticos literarios sugieren que si en Alicia en el país de las maravillas la niña protagonista se adentraba en el insensato mundo de los adultos, en A través del espejo, Alicia cruza definitivamente al otro lado dejando atrás la línea de su niñez y participando activamente en la vida de los adultos (la partida de ajedrez). Con metáfora o sin ella, esta segunda parte es tan vibrante y original como la primera, si no más, y su baile de excéntricos personajes y juegos de palabras son brillantísimos.

Lector, ésta será la partida de ajedrez más surrealista de tu vida pero quedas advertido: no confíes en Humpty Dumpty y no dejes que Tweedledum y Tweedledee te confundan o...¡Que les corten la cabeza!