martes, 7 de junio de 2011

El descubrimiento de las brujas de Deborah Harkness

La doctora Diana Bishop, profesora de Historia en Yale, se ha trasladado temporalmente a Oxford para completar el contenido de su próxima conferencia sobre alquimia y ciencia a lo largo de los siglos. Una tarde, en plena investigación en la Biblioteca Bodleiana de la universidad, Diana tropieza por casualidad con el manuscrito Ashmole 782, una extraña obra alquímica que a primera vista parece un palimpsesto. Cuando sus manos tocan el manuscrito, una pequeña demostración mágica la pone en guardia y se apresura a devolverlo a los archiveros. Pese a proceder de un prestigioso linaje de brujas que se remonta hasta Salem, Diana hace tiempo que se prometió a si misma dejar la magia fuera de su vida y la aparición de la misteriosa obra ha despertado algo que debería seguir siendo un secreto. Sin embargo, la reaparición del Ashmole ha llenado la biblioteca de decenas de criaturas mágicas y la doctora Bishop ya no puede volver a la rutina de su investigación. Vampiros, daimones y brujas inician una carrera desesperada por poseer ese único manuscrito que parece contener el secreto del origen y futuro genético de cada una de las especies pero, muy a su pesar, sólo Diana parece ser capaz de encontrar y descifrar el codiciado libro.

Deborah Harkness, profesora de Historia en la University of Southern California, merece, ante todo, el reconocimiento de haber escrito una novela original y fresca sobre brujas y vampiros pese a los ríos de tinta que ha hecho correr este manido tema en los últimos años. El descubrimiento de las brujas, su primera obra de ficción, es además el reflejo del profundo amor y respeto de una americana por la Historia y la cultura europeas. Sus descripciones de la Universidad de Oxford, la Biblioteca Bodleiana, All Souls, la arquitectura medieval francesa, etc. constituyen un placer para la lectura que dota a este libro de un inicio encantador y lleno de promesas. Pese a que la novela tropieza ocasionalmente con un romanticismo un poco pastoso y que hacia la mitad de la narración naufraga temporalmente por entre los escollos de un excesivo melodrama, su principio tiene una fuerza y un planteamiento que hipnotiza al lector con la promesa de una buena aventura en alas de la Historia de la Ciencia (alquimia incluida) y sus misterios. El problema es que Harkness desaprovecha tan brillante planteamiento inicial, en torno al Ashmole 782 y su enigma, para perderse en la relación amorosa entre el vampiro y la bruja. La progresiva desintegración de su protagonista, una doctora eminente, extraordinaria investigadora y mujer independiente, en una niña asustada despojada de cualquier recuerdo de su academicismo o cultura también contribuyen a la desilusión del apasionado lector, ávido de la aventura bien documentada y cimentada que se le había prometido. En resumen, se trata de una novela en la que se disfruta con los sólidos conocimientos de su autora sobre Historia y cultura, su maestría para crear atmosferas extraordinarias (acogedoras, cálidas, arquitectónicas), además de con el original planteamiento de la existencia de las cuatro especies dominantes (humanos, brujas, vampiros, daimones), sus ancestros, linajes y su evolución genética (El origen de las especies de Darwin está muy presente en la trama)... siempre que se haga la vista gorda con sus, por suerte, esporádicas intenciones de ser un Crepúsculo para adultos.

Lector, asómate con curiosidad a las páginas de esta peculiar novela (pese a los contrastes narrativos) si te apetece disfrutar de un paseo, regata fluvial incluida, desde la Universidad de Oxford, su arquitectura gótica, sus increíbles bibliotecas, sus sorprendentes libros, hasta los castillos templarios de la Francia medieval.

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