lunes, 24 de octubre de 2011

Napoleón en Egipto de Paul Strathern

En 1798 Napoleón Bonaparte consiguió desembarcar en Egipto con 40.000 soldados y una comitiva de más de cien científicos, matemáticos, artistas y escritores del insigne Instituto de Francia. El general tenía 28 años y ya era un héroe reconocido por el pueblo tras la reconquista de los territorios italianos y la derrota del Papado y el ejército austríaco. En París, el momento político era delicado puesto que el corrupto Directorio veía con ojos recelosos la ambición de Bonaparte y su popularidad y Europa se había quedado pequeña para los sueños del ingenioso corso. Egipto se abría como un desafío, una aventura, una puerta misteriosa tras los pasos de Alejandro Magno y la idea de fundar un imperio oriental.

La expedición fue preparada en total secreto para sortear el ataque de los ingleses, y los barcos de la recién estrenada república francesa tuvieron que partir de seis puertos distintos a la vez para despistar a los espías del enemigo. Bonaparte planeó su invasión de Egipto "con una mezcla única de planificación meticulosa y fantasía desbordada". Con él viajaban una biblioteca de más de 500 volúmenes con todo el saber occidental (incluida la Enciclopedia y mapas extraordinarios); sabios como los matemáticos Gaspard Monge y Joseph Fourier, el químico Berthollet y el inventor Nicolás Conté, entre muchos otros; un globo aerostático (inventado en 1783); y personajes tan anecdóticos para la Historia posterior como el enorme y forzudo jefe de caballería del general, Alexandre Dumas (futuro padre del novelista), o el soldado que encontraría la piedra de Rosetta.

Aunque Napoleón en Egipto es un ensayo sobre la campaña napoleónica en las tierras del Nilo, la atractiva prosa de Paul Strathern consigue que el lector olvide con facilidad que no tiene una apasionante novela de aventuras históricas entre sus manos. Con un ritmo sostenido, unos antecedentes bien planteados y una narración colorista, amena, enérgica, Strathern consigue atrapar la atención capítulo a capítulo y entretener, casi sorprender, a todo aquel que se asome con interés y curiosidad a la época egipcia del general Bonaparte. Si bien es cierto que la figura de Napoleón ha hecho correr océanos de tinta, este magnífico ensayo es un documento casi imprescindible para abordar la figura histórica y su campaña egipcia por su frescura (quizás debido a sus siempre originales fuentes) y su rigurosidad histórica. Con un encanto innegable para todos los públicos, Paul Strathern demuestra que el ensayo no tiene por qué ser aburrido o quedar siempre circunscrito a expertos en la materia. De hecho, este estupendo libro fue de las principales fuentes que Simon Scarrow consultó para su extraordinaria trilogía sobre Wellington y Napoleón (Sangre joven, Los Generales y A sangre y espada), en concreto para el segundo libro de la saga.

Lector, si te interesa la figura de Bonaparte y su ascensión al poder en la época más revolucionaria de Francia, aquí tienes un excelente libro sobre sus aventuras egipcias que no te dejará indiferente.

2 comentarios :

  1. Pues me alegra muchísimo leer que NO es una novela histórica, un género en el que habrá de todo, no lo dudo, pero que empieza a caminar por caminos muy trillados ya.

    Además la época no está tan "de moda" como la edad media, Egipto faraónico ni similares.

    ResponderEliminar
  2. A mí la novela histórica que más me gusta es la que novela la vida de una persona real en su época, sin personajes inventados ni "escenas de ficción". Es decir, que me gusta cuando se recrea de manera verosímil la vida de un personaje histórico y su época. Por ejemplo, me encanta Santiago Posteguillo y su Escipión, Simon Scarrow y su Napoleón vs Wellington, Graves y su Claudio, Colleen McCulllough y su Julio César... Claro, que en estos casos es fácil que te guste porque estos autores además de ser grandes historiadores son excelentes novelistas. Unir las dos cosas no es tan sencillo.

    "Napoleón en Egipto" es un ensayo, sí, pero Paul Strathern escribe tan bien y sus anécdotas son tan buenas que es tan entretenido como la mejor de las novelas históricas. Además, Napoleón es una figura que da mucho juego.

    ResponderEliminar