lunes, 4 de abril de 2011

La conjura de los necios de John Kennedy Toole

"Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él."
Johnathan Swift

Ignatius Reilly vive con su madre en una humilde casa de las afueras de Nueva Orleans, tiene 30 años, un sobrepeso fláccido, glotonería crónica, desaliño habitual, una válvula con tendencia a cerrarse y un desconocimiento total del mundo laboral, del mundo en si mismo y de las personas que viven en él. Cuando su madre le obliga a buscarse un trabajo, Reilly la acusa de obstaculizar la ardua tarea de terminar de escribir su gran obra maestra (un desordenado montón de cuadernos llenos de sus ideas medievales sobre el funcionamiento del mundo) pero cuando aterriza en Levi Pants, una empresa al borde del colapso, un nuevo mundo se abre ante sus ojos. Tocado con su sempiterno sombrero verde de orejeras y armado con sus ideas rocambolescas, Reilly le hará la vida imposible al bueno del señor González, con la complicidad de la excéntrica Miss Trixie, y a pesar del resto de trabajadores de la fábrica y del propio señor Levi.

En el prólogo de La conjura de los necios, Walker Percy explica que cuando la madre de Toole apareció en 1976 en su despacho de la universidad y le arrancó la promesa de leer el manuscrito inédito de su hijo fallecido, no supo cómo escapar de algo que no le apetecía en absoluto. Pero antes de acabar el primer capítulo de la novela de John Kennedy Toole, una copia de papel carbón apenas legible, supo que no podría dejar de leer hasta el final. Y así fue como una de las grandes novelas de la literatura estadounidense se publicó casi veinte años después de que su difunto autor la escribiese. Se trata de una estupenda comedia ambientada en los bajos fondos del Nueva Orleans de los años 60 escrita con un ritmo delirante y un encanto indiscutible. Aunque Ignatius Reilly es su terrible y enajenado protagonista, la novela de Toole está poblada de todo un pequeño batallón de personajes secundarios dignos de los mejores episodios de Doctor en Alaska, aunque con la magia de la misteriosa, y algo turbia, Nueva Orleans. Jones, el nuevo portero curioso del Noche de Alegría que no para de encontrarse con personas que le hablan de un tipo enorme vestido con una gorra verde de cazador, Darlene, la bailarina exótica preocupada por la hipocondría de su cacatúa, el agente Mancuso, torturado por su jefe por ser incapaz de detener a ningún sospechoso realmente sospechoso, Miss Trixie, una viejecita enajenada siempre a la espera de la tan ansiada jubilación... Bajo la sátira y las delirantes situaciones que tan bien sabe resolver Toole, este clásico de la literatura también ofrece una buena crítica social de los años 60 en el sur de Norteamérica (racismo, pobreza, ignorancia, homofobia, etc.) cuando ser negro era sinónimo de delincuente o vago, y "comunista" era un insulto peligroso que podía arruinarte la vida.

Lector, asómate sin miedo a este clásico literario porque pese a su solemnidad te hará reír hasta las lágrimas. No dejes que nadie te cuente sobre Ignatius, ¡tienes que conocerlo en persona!