martes, 28 de junio de 2011

El trébol de Kinsale de Laura Andújar Lorca

En 1602, una tropa de soldados españoles desembarcó en Kinsale, Irlanda, para auxiliar a las tropas rebeldes contra la ocupación inglesa. La viuda Colette Callaghan, depositaria temporal de la joya del Trébol de las Cuatro Sagas, la suerte absoluta, queda prendada del gallardo oficial Rodrigo Vergara. Con la derrota de los irlandeses, las tropas españolas vuelven a su país y con ellas el apuesto Vergara. Colette, desolada, pierde algo más que su amado oficial: el Trébol ha desaparecido. Cuatro siglos después, Alicia ha terminado selectividad y decide pasar el verano trabajando en un Bed & Breakfast de Irlanda, en un pueblo llamado Kinsale, para perfeccionar el idioma antes de empezar a estudiar filología inglesa en Madrid. Mary, la simpática dueña de la pensión, la ayuda a adaptarse a su nueva vida irlandesa pese a que arrastra la tristeza de la reciente y misteriosa desaparición de su marido, George. Alicia pronto hace buenos amigos en el pequeño y bullicioso Kinsale: Katie, Luke, Brian,... Pero sobretodo destaca el guapísimo y seductor Vergara, que se convertirá en cómplice de sus pesquisas en busca del marido desaparecido de Mary.

El trébol de Kinsale posee el encanto indiscutible de la frescura y la sencillez de una prosa sin complicaciones, sincera, encantadora y punteada por la magia de la transparencia. Es esa falta de pretensiones la que simpatiza con el lector de inmediato y convierte su lectura en un ejercicio agradable y simpático. Laura Andújar narra con un sano sentido del humor la llegada de una Alice (como en El País de las Maravillas) a un Kinsale pintoresco que la acoge sin aspavientos y la integra en su mitología local de hadas (el encanto de duendecillo del personaje de Luke) y tesoros desaparecidos. Se trata de un breve cuento directo y puro, sin artificios, que sabe mantener la intriga y el interés durante su bien tejida trama. Un pequeño placer para las vacaciones de verano.

Lector, regálate el encanto sencillo de estas páginas con cariño porque son el generoso regalo de una promesa truncada.

viernes, 24 de junio de 2011

La casa de Riverton de Kate Morton

A las puertas del nuevo milenio, la anciana Grace Bradley recibe una noticia inesperada: una joven directora de cine desea que visite los decorados de la película que está rodando sobre el drama acontecido en la mansión Riverton. Grace había servido como doncella en la casa de Riverton desde principios del siglo XX hasta finales de los años 20, siempre fiel a las hermanas Hartford. Volver de nuevo a la majestuosa casa, abre la puerta de unos recuerdos que durante décadas ha decidido mantener a buen recaudo. Sin embargo, Grace sabe que su secreto no debe morir con ella y decide dejar testimonio de aquella parte de su vida para que su nieto Marcus, un conocido escritor inmerso en el dolor por la reciente muerte de su esposa, comprenda el por qué de tantos años de silencio. Grace siempre quiso a los Hartford, desde la primera vez que los sorprendió en la habitación de los niños susurrando sobre el Juego hasta la última noche en la que las dos hermanas asistieron a la muerte del poeta.
La casa de Riverton es una sólida novela ambientada en un momento sociocultural de enorme cambio como fue la Inglaterra de entreguerras. Magistralmente documentada y con una vibrante credibilidad histórica, Kate Morton traslada con facilidad al lector a las primeras décadas del siglo XX, cuando el modelo aristocrático victoriano (y su servidumbre) se estaba hundiendo y las mujeres reclamaban un rol más activo en la sociedad. Con personajes carismáticos y bien definidos, estupendos diálogos bien adaptados a la época y una impecable prosa, la autora consigue reflejar de manera muy atractiva aquel doble mundo de las mansiones habitado por los señores (arriba) y por los no siempre tan invisibles miembros del servicio (abajo). El hilo conductor es la memoria de la protagonista, Grace, quien crea un juego de luces y sombras, de suspense y melancólica tristeza, con su alternancia vital entre el presente y sus recuerdos de un mundo que se derrumbaba. Además del encanto de los personajes y del misterio que flota a lo largo de toda la novela, Morton trasmite con eficacia el horror de la I Guerra Mundial y sus secuelas, una guerra distinta a cualquier otra hasta la fecha y que cambió el mundo tal y como lo conocían. En este sentido, destaca la escena de Lady Ashbury quejándose, en 1919, de los pocos hombres jóvenes que quedan para llenar los bailes de sociedad, o la vuelta de Alfred aquejado de psicosis de guerra tras haber combatido en el terrible matadero que fue la batalla del Somme. En resumen, se trata de una historia muy interesante tanto por su argumento en si como para disfrutar de una buena recreación de la época de entreguerras y el profundo cambio que se estaba gestando en la sociedad británica: la llegada del capital norteamericano (con sus ideas sobre banca, política, cadenas de montaje) para maridar con un título nobiliario inglés que le diese prestigio, el self-made de la clase obrera, el fin de la servidumbre, la inquietud de la mujer por formarse y ser independiente, la moda de los alocados años veinte, las calles de Londres llenas de tullidos de guerra,...

Lector, sumérgete en la historia de Riverton con una buena taza de té. Te parecerá estar en la cálida cocina de la señora Townsend, saboreando uno de sus famosos brioches bajo la atenta vigilancia del señor Hamilton.

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La casa de Riverton (para Kindle)
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miércoles, 15 de junio de 2011

El club de lectura Jane Austen de Karen Joy Fowler

Cada cual tiene su Austen particular. Para Jocelyn, experta criadora de perros, Jane Austen escribió novelas estupendas sobre el amor pero ella nunca se casó. Para Bernadette, que sí se ha casado muchas veces y no descarta volverlo a hacer, era una autora con un gran sentido del humor. Para Prudie, una joven y neurótica profesora de francés, Austen tenía una prosa fría e irónica si se la leía con atención. Para Grigg, el único hombre de la reunión, se trataba de una autora desconocida a la que dar una oportunidad aunque no hubiese escrito nada de ciencia ficción. Jocelyn inventa el club de lectura de Jane Austen como excusa para rescatar de la deriva a su buena amiga Sylvia, en proceso de divorcio, y a su deprimida hija Allegra, e invita a Bernadette, Prudie y Grigg para completar el equipo de salvamento. Las reglas son sencillas: los miembros del club leen una novela de Austen por mes y, terminada su lectura, quedan en casa de uno de ellos para debatir sobre el libro en cuestión. Emma, Mansfield Park, Persuasión, Orgullo y Prejuicio... Seis amigos para seis novelas, en California, en el siglo XXI y, sin embargo, todavía tan cercanos a las inquietudes y emociones de aquella Gran Bretaña de la Regencia.
El club de lectura Jane Austen es una novela apta para todos los públicos y no sólo para los admiradores de la obra de Austen pero, eso sí, aquellos que no hayan leído nada de esta autora, y tengan intención de hacerlo, merecen una pequeña advertencia: en este libro se desvelan tramas y finales de las seis novelas de Jane Austen. La prosa de Karen Joy Fowler, enérgica y sincera, sin trampas para el lector, resulta simpática desde las primeras páginas y contribuye a construir buenos y ricos personajes. Y es que reunirse para comentar las obras de Jane Austen a veces no es más que la excusa de un hilo conductor para hilvanar la vida de seis personas que, pese a sus diferentes experiencias, acabarán por comprender que "lo importante es el simple hábito de aprender a amar". Sin embargo, es el omnipresente sentido del humor de Fowler, además de su divertidísima ironía, que se contagia a sus propios protagonistas y al mismo ritmo de la narración, el que salva a este entretenido libro de convertirse en un drama lacrimógeno o en una novela demasiado edulcorada. Detalles como una narradora invisible en primera persona del plural, la escena de los vampiros de brazos cruzados en el ascensor de una convención de ciencia ficción (Karen Joy Fowler es una reconocida escritora de este género), o el escritor de novelas policíacas sobre un detective cultivador de remolacha que no cesa de encontrar cadáveres, entre otros, son pinceladas que hacen que esta historia ofrezca mucho más que la promesa de su sugerente título.

Como curiosidad, destacar los apéndices finales del libro en donde se recogen los comentarios que Jane Austen les pedía a sus familiares y amigos sobre sus manuscritos antes de llevarlos a la editorial, además de frases de admiración y de desagrado hacia la autora de grandes figuras de la literatura (destacan las citas de Kipling, C.S. Lewis, Walter Scott, Henry James, y la de Mark Twain, detractor de Jane Austen que llega a decir sobre ella: "cada vez que leo Orgullo y Prejuicio me gustaría desenterrarla y darle un golpe en el cráneo con su propia tibia"). Las páginas finales, un encantador guiño cómplice al lector, recogen los temas de debate personales de los seis protagonistas de El club de lectura Jane Austen, algunos verdaderamente divertidos y agudos, otros, una puerta abierta a reflexionar sobre el buen hacer como narradora de historias de Fowler.

Lector, asómate a estas entretenidas y amables páginas para conocer a Fowler fuera de la ciencia ficción. Disfrutarás de una cómoda sensación de calidez y del sano sentido del humor de la autora.

viernes, 10 de junio de 2011

La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa

La primera vez que la nueva asistenta llegó a la casa del profesor, él le recibió con un amable "¿qué número de pie calzas?" Cuando ella contestó que un 28, el profesor encontró la belleza de un factorial muy resuelto, porque para aquel anciano genio de las matemáticas, la única verdad puramente perfecta estaba en los números. En su juventud, el profesor había sufrido un grave accidente de tráfico que lo había condenado a una memoria de tan sólo 80 minutos y truncado su carrera. Anclado en el pasado, incapaz de recordar nada más allá del día del accidente, el profesor sobrevive solucionando concursos matemáticos de las revistas especializadas en un pabellón de la casa de su cuñada. Sólo la llegada de la nueva asistenta y su hijo de diez años cambiará cada día su presente para llenarlo de matices y compañía. A cambio, el profesor les obsequiará con su mayor tesoro: el amor por los números, la sencillez extraordinaria de las fórmulas copiadas a hurtadillas del cuaderno de Dios.


La fórmula preferida del profesor es la historia de una amistad cautivadora entre un profesor de matemáticas, una joven asistenta y su hijo de diez años. Evitando utilizar nombres propios, Yoko Ogawa dota a sus personajes protagonistas de un alma bien definida, nítida y brillante, para enlazarlos entre si de manera irremediable por el resto de sus vidas. Y aunque el profesor, por su memoria dañada, queda relativamente intacto de esa amistad, excepto por las nuevas notas en su americana, su presente inmediato queda para siempre iluminado con la posibilidad de compartir sus matemáticas. Con diálogos ágiles y sencillos, párrafos cautivadores y frases sensacionalmente diáfanas, la autora consigue trasmitir con una cierta ternura, seguramente no pretendida, imágenes con textura propia alrededor de unos personajes en continuo aprendizaje. La delicada caída de los pétalos de los cerezos, la lluvia colándose por la ventana para mojar los pies del profesor o el suave baile de los pensamientos de la asistenta, contribuyen a hipnotizar al lector con la sutil trama de esta singular historia.

Lector, aquí tienes una original historia sobre fragilidad, ternura, amistad y la fórmula más hermosa de Euler.

martes, 7 de junio de 2011

El descubrimiento de las brujas de Deborah Harkness

La doctora Diana Bishop, profesora de Historia en Yale, se ha trasladado temporalmente a Oxford para completar el contenido de su próxima conferencia sobre alquimia y ciencia a lo largo de los siglos. Una tarde, en plena investigación en la Biblioteca Bodleiana de la universidad, Diana tropieza por casualidad con el manuscrito Ashmole 782, una extraña obra alquímica que a primera vista parece un palimpsesto. Cuando sus manos tocan el manuscrito, una pequeña demostración mágica la pone en guardia y se apresura a devolverlo a los archiveros. Pese a proceder de un prestigioso linaje de brujas que se remonta hasta Salem, Diana hace tiempo que se prometió a si misma dejar la magia fuera de su vida y la aparición de la misteriosa obra ha despertado algo que debería seguir siendo un secreto. Sin embargo, la reaparición del Ashmole ha llenado la biblioteca de decenas de criaturas mágicas y la doctora Bishop ya no puede volver a la rutina de su investigación. Vampiros, daimones y brujas inician una carrera desesperada por poseer ese único manuscrito que parece contener el secreto del origen y futuro genético de cada una de las especies pero, muy a su pesar, sólo Diana parece ser capaz de encontrar y descifrar el codiciado libro.

Deborah Harkness, profesora de Historia en la University of Southern California, merece, ante todo, el reconocimiento de haber escrito una novela original y fresca sobre brujas y vampiros pese a los ríos de tinta que ha hecho correr este manido tema en los últimos años. El descubrimiento de las brujas, su primera obra de ficción, es además el reflejo del profundo amor y respeto de una americana por la Historia y la cultura europeas. Sus descripciones de la Universidad de Oxford, la Biblioteca Bodleiana, All Souls, la arquitectura medieval francesa, etc. constituyen un placer para la lectura que dota a este libro de un inicio encantador y lleno de promesas. Pese a que la novela tropieza ocasionalmente con un romanticismo un poco pastoso y que hacia la mitad de la narración naufraga temporalmente por entre los escollos de un excesivo melodrama, su principio tiene una fuerza y un planteamiento que hipnotiza al lector con la promesa de una buena aventura en alas de la Historia de la Ciencia (alquimia incluida) y sus misterios. El problema es que Harkness desaprovecha tan brillante planteamiento inicial, en torno al Ashmole 782 y su enigma, para perderse en la relación amorosa entre el vampiro y la bruja. La progresiva desintegración de su protagonista, una doctora eminente, extraordinaria investigadora y mujer independiente, en una niña asustada despojada de cualquier recuerdo de su academicismo o cultura también contribuyen a la desilusión del apasionado lector, ávido de la aventura bien documentada y cimentada que se le había prometido. En resumen, se trata de una novela en la que se disfruta con los sólidos conocimientos de su autora sobre Historia y cultura, su maestría para crear atmosferas extraordinarias (acogedoras, cálidas, arquitectónicas), además de con el original planteamiento de la existencia de las cuatro especies dominantes (humanos, brujas, vampiros, daimones), sus ancestros, linajes y su evolución genética (El origen de las especies de Darwin está muy presente en la trama)... siempre que se haga la vista gorda con sus, por suerte, esporádicas intenciones de ser un Crepúsculo para adultos.

Lector, asómate con curiosidad a las páginas de esta peculiar novela (pese a los contrastes narrativos) si te apetece disfrutar de un paseo, regata fluvial incluida, desde la Universidad de Oxford, su arquitectura gótica, sus increíbles bibliotecas, sus sorprendentes libros, hasta los castillos templarios de la Francia medieval.

miércoles, 1 de junio de 2011

El último deseo de Andrzej Sapkowski

El brujo Geralt de Rivia recorre los pueblos matando monstruos para ganarse la vida. Inquietante y sobrehumano, los rumores dicen de él que lleva una espada de plata para los seres sobrenaturales y otra de acero para los humanos, pero Geralt sabe bien que no siempre el mal se esconde bajo formas tan precisas en lo que al metal se refiere. Diestro en la lucha y ágil en el discurso, el brujo se ha labrado una reputación inquietante pero ni siquiera eso le sirve para encontrar trabajo cuando se sale huyendo del rechazo de cada pueblo por el que pasa. Y es que los monstruos son ya una especie en extinción y los verdaderos malvados se esconden, demasiado a menudo, bajo la piel humana.

El último deseo es el primer libro de la saga de Geralt de Rivia, donde se presenta a los principales personajes y el mundo crepuscular en donde viven. Pero sobretodo, esta es una novela de iniciación en donde se narran algunas de las aventuras del brujo de Rivia para que sea el propio lector el que saque las conclusiones sobre el carácter, inquietudes, dilemas morales y deseos del protagonista. Andrzej Sapkowski plasma así un héroe trágico, cínico, peculiar y cautivador que abre la puerta a un misterioso destino todavía por cumplir, de manera que resulta muy difícil resistirse a seguir leyendo las páginas del segundo volumen de esta saga. El propio Sapkowski, de quien Chandler es uno de sus escritores favoritos, dice de Geralt que es un exterminador profesional, una especie de Philip Marlowe. Pero un exterminador que cada vez duda más sobre la razón de su existencia en un mundo a punto de desaparecer, puesto que los monstruos ya son escasos y, los pocos que quedan, resultan en su mayoría inofensivos.

La obra de Sapkowski es original y destaca por su singularidad dentro de la literatura de este género por su intencionada estructura narrativa y la frescura de sus personajes pero, por encima de todo, es su juego del lenguaje lo que la hace única. El autor retoma las raíces de la literatura oral y popular y la traslada al papel con sentido del humor y sorprendente desenvoltura. Blancanieves y los siete enanitos, espejos mágicos, sastrecillos valientes, príncipes azules, la bella y la bestia, el genio de la lámpara... Todos tienen su presencia en el mundo de Geralt de Rivia aunque a veces deformados y exagerados por el decir de las gentes y el correr de los años. Sapkowski sabe jugar con maestría con los diferentes registros del lenguaje para dotar a su historia de una agradable y divertida verosimilitud así como un ritmo coloquial y muy entretenido a sus estupendos diálogos: el hablar cateto de los pueblerinos, el artificioso de los reyes, el cortés de las personas educadas, los discursos tramposos de los hechiceros, el místico de las sacerdotisas... Quizás, por este divertido juego del lenguaje, en el que hace participar tan activamente al lector, se ha dicho que esta estupenda saga está tocada por la magia del postmodernismo más que por los cánones de la literatura fantástica.

Lector, dejáte seducir por la leyenda del Lobo Blanco, aquel que con sus manos desnudas acabó con la estrigia, tuvo piedad para los inocentes y acero para los malvados, en un mundo al abismo de perderse entre las nieblas del tiempo.