lunes, 29 de agosto de 2011

El jardín olvidado de Kate Morton

Cuando Nell descubre que es adoptada todo su mundo se vuelve del revés y la obsesión de descubrir su verdadero origen se apodera de ella. A la muerte de su padre de acogida, sus hermanas le hacen llegar la pequeña maleta blanca con la que fue encontrada, a los cuatro años de edad, en el puerto de Brisbane, Australia, la noche en la que Hugh decidió llevársela a casa porque no tenía a nadie que la reclamase. La maleta contiene un precioso libro de cuentos de hadas escrito por Eliza Makepeace que será la pista inicial que seguirá Nell para tirar del hilo que le lleve hasta sus orígenes, en Cornualles, a pie de los acantilados. Su historia se remonta a inicios del siglo XX, cuando dos hermosas primas se encuentran y crean un universo propio entre los muros de la sombría Blackhurst, al amparo de las maldiciones de un terrible barco negro y de la pérdida de una ninfa pelirroja.
Al igual que en La casa de Riverton, Kate Morton juega con el potente interés que despierta el mundo femenino en el pasado, cuando las damas estaban confinadas en un encorsetado protocolo que coartaba su libertad. En este caso, la autora, entreteje con un innegable encanto las historias de tres mujeres en sus diferentes tiempos: Eliza en la primera década del siglo XX, Nell en los años setenta del siglo y Cassandra a inicios del siglo XXI. Los continuos saltos en el tiempo dotan a la narración de un ritmo muy acertado que contribuye a mantener un interés constante en la cambiante trama. El Londres dickensiano de la infancia de Eliza, la investigación decidida de Nell, los viajes al Nuevo Mundo del 1900, la emigración a Australia, pintores famosos,... El jardín olvidado se convierte en una colorida paleta de ventanas abiertas a sociedades de otras épocas, a mujeres únicas en tiempos remotos. La alternancia en la narración de la vida de los distintos personajes contribuye a mantener el misterio, que sólo el desenlace desentraña, y constituye una manera muy atractiva de hacer cómplice al lector del conocimiento progresivo de todos los secretos a través de una entretenidísima investigación. Y es que, pese al quizás excesivo dramatismo de algunos pasajes, esta novela se lee con ameno placer y sencillo encanto.

Lector, si te gustó La casa de Riverton, no dudes en embarcarte en esta nueva aventura con las extraordinarias heroínas y los intrincados secretos de familia de Kate Morton. Ah, y de propina, algunos cuentos de hadas de los que ya no se escriben.

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La voz de los muertos de Julián Sánchez

En medio de la noche barcelonesa, el inspector David Ossa conduce hasta un piso de la calle Escudellers tras una llamada de comisaría. Allí encuentra un escenario terrorífico: cuatro cuerpos mutilados, cada uno en una habitación, con signos rituales de tortura, las puertas y ventanas enigmáticamente cerradas desde dentro. El comisario Rosell pone a Ossa al mando de la investigación pero todas las pistas acaban en un callejón sin salida y las presiones políticas le alientan a cerrar el caso lo antes posible. Ossa presiente que la clave del caso está en uno de los muertos pero, a medida que se adentra en esa vía de investigación, los asesinatos se perfilan como una historia mucho más antigua y escalofriante, con raíces que se remontan cíclicas a lo largo de los años. El detective flaquea, por primera vez en su carrera duda de sus habilidades especiales, de su don, del delgado velo que separa la percepción y la verdad.

Pese a que Julián Sánchez confiesa que como lector no se siente particularmente atraído por la novela negra, lo cierto es que con la pluma en la mano ha creado una estupenda historia al más puro estilo thriller policíaco con visos sobrenaturales que poco tiene que envidiar al estupendo John Connolly y a su detective Charlie Parker (Todo lo que muere, El poder de las tinieblas, etc.). Las bazas fuertes de La voz de los muertos son, sin duda, su especial protagonista y la trama de unos asesinatos que se desvela paso a paso al bien pautado ritmo de una interesante investigación que cautiva al lector con facilidad. Pero la nota fresca de esta bien estructurada novela es su narración coral. Cada personaje relata en primera persona y en presente, a tiempo real, lo que está viviendo y pensando, de manera que al lector se le ofrece una mirada muy atractiva y colorista desde distintas perspectivas de cada uno de los protagonistas y sus circunstancias. En el caso de David Ossa, el detective protagonista con dones sobrenaturales, su narración se acerca en ocasiones a puro pensamiento, ideas a borbotones próximas a la técnica del monólogo interior: pensamientos, sensaciones, sentimientos del personaje con un realismo psicológico.

La voz de los muertos es una novela que intriga y sorprende por muchos motivos. Con un ritmo sostenido y la fluidez que su autor no acabó de lograr en su anterior novela (El anticuario), constituye una saga a tener en cuenta a partir de ahora en el panorama de la novela negra. Por el encanto especial de su detective protagonista, por el magnífico escenario de Barcelona en las horas más oscuras, por el tesoro escondido que constituye el estupendo relato de la infancia de Ossa y su breve homenaje a las novelas de aventuras, a Julián Sánchez no se le ha dado nada mal un género del que no es siquiera admirador... ¡con escena de tiroteo (muy buena) incluida!

Lector, atrévete a conocer a David Ossa, detective especial tocado por el leve aliento de la dama oscura de la guadaña. Por cierto, curiosamente esta novela comparte título con la segunda parte de El juego de Ender de Orson Scott Card.