lunes, 23 de enero de 2012

Lo que perdimos de Catherine O'Flynn

Kate Meany vive en un desastrado barrio de Birmingham y acaba de abrir una agencia de detectives junto a su socio Mickey. Kate sólo tiene diez años y Mickey es un mono de peluche vestido de raya diplomática pero el negocio ya ha tenido sus primeros clientes porque en Falcon Detectives son perspicaces y meticulosos profesionales. Veinte años después, Lisa y Kurt se sienten atrapados en el centro comercial Green Oaks, una mole de cemento y cristal que les emplea y los embrutece a diario. Entre los compradores zombis del domingo, el horror de las rebajas y los enloquecidos consumidores reincidentes, Lisa siente que su cerebro ha dejado de funcionar y que se le ha olvidado seguir viviendo. Kurt cree que debería encontrar un trabajo mejor pero la parálisis de una pérdida que a veces se le antoja irreal, como un sueño, le tiene aturdido. Hasta que un día, uno de los monitores de vigilancia muestra a una niña de diez años con walki talkies y un mono de peluche asomando por su bolso de tela.

La primera parte de Lo que perdimos es una luminosa entrada a la vida de Kate, una niña con un universo propio, llena de razón y sorpresas. Una niña a la que le habría encantado tener su propia entrada en Mis detectives favorit@s de Alice. Son unas primeras páginas cautivadoras, geniales, que recrean con acierto la mirada infantil de Kate sobre el gris de Birmingham y el dolor de su pérdida. Por eso el lector sufre un duro despertar cuando entra en la segunda parte del libro, la de dos adultos perdidos, fútiles, fantasmales, que además saben que lo son. El contraste entre la luz de Kate, su determinada vitalidad, y la penosa apatía de Lisa y Kurt es casi doloroso. Catherine O'Flynn escribe sobre una niña que sabía vivir y unos adultos que olvidaron cómo se hacía. La coincidencia de esos dos mundos es la que despierta los mecanismos de cambio, la esencia de esta peculiar trama. Lo que perdimos es una novela original, escrita con mucha corrección y buenas ideas, pero que dejará al lector el sabor agridulce y nostálgico de volver al primer capítulo y quedarse a vivir con Kate y Mickey, es decir, contradecir al título y no perderlos nunca. No es extraño que varios editores rechazasen a O'Flynn antes de que una pequeña editorial decidiera darle una oportunidad, porque el comienzo de Lo que perdimos es extraño (aunque vibrante, fresco) para una novela dirigida al público adulto y el resto no puede entenderse sin ese temible contraste. Destaca la recreación del centro comercial Green Oaks como un microcosmos asfixiante, denso, gris, en donde las personas erráticas, tristes, iracundas, insatisfechas, nunca encuentran lo que están buscando ¿Será por eso que dicen de que la felicidad no se compra (ni siquiera en un super-centro comercial)?

Lector, este es un libro difícil de recomendar por su peculiar originalidad pero, si conectas con Kate desde el principio, lo disfrutarás hasta la última página.

También te gustará: El desencuentro; El niño con el pijama de rayas

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Lo que perdimos

3 comentarios :

  1. Oohhhh otro título y portada que llevaban tiempo en mi punto de mira, cuando los veía en las librerías y me hacían ojitos. Pues ahora dejaré de resistirme, es obvio; solo necesitaba tu empujoncito :)

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  2. Vaya, a mí también me ha picado la curiosidad, y lo del mono vestigo con raya diplomática, más, porque ante todo, elegancia.

    Además a mí también me agobian bastante los centro comerciales, para un ratito vale.

    Pero me espanta que las ciudades periféricas (como en la que vivo), los comercios tradicionales se pierdan para que todo el mundo coja su coche (contamine un poquito más) y se meta en esa caja a comprar en una tienda cadena, comer en un restaurante de una cadena y vea una película que ponen en todos los cines.

    Cielos, qué bajón me ha dado

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  3. Isi, creo que harás bien en no resistirte más. Sobretodo la primera parte es deliciosa. Después, un poco más duro. Pero es un buen libro. Yo no lo conocía de nada, tropecé con él por casualidad, mientras buscaba a un autor cuyo apellido empezaba por O... Y voilà!!

    Loque, lo del mono es genial, ya verás. Los protas también se sienten fatal en el centro comercial, como prisioneros rodeados por las masas de zombies compradores. Sí que es una pena que se pierda el comercio de toda la vida, en mi barrio están cerrando casi todos poco a poco. Muchos se sabían tu nombre y la vida de toda tu familia!!! Te trataban super bien. preguntaban por tus padres... Esta novela también habla un poquito de todo eso.

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