miércoles, 25 de abril de 2012

Una temporada para silbar de Ivan Doig

Paul Milliron, superintendente escolar de Montana, nunca podrá olvidar los tiempos en los que se sentaba a la mesa de mantel de cuadros de la granja de Marias Coulee, junto a sus dos hermanos y a su padre, alrededor de un café que andaba solo y unas gachas aburridas. Hacía tan solo un año que su esposa había muerto y Oliver Milliron sacaba adelante a Paul, Damon y Toby con buena voluntad y poca idea de llevar la casa y criar a tres muchachos revoltosos. Un día, Oliver tropieza con un anuncio por palabras, "No cocina pero no muerde", y decide contratar un ama de llaves procedente de la lejana Minneapolis para poner un poco de orden en la casa. Rose Llewellyn, una viuda excepcional, acepta su oferta y aparece en Marias Coulee, acompañada de su inseparable hermano Morris, para declararle la guerra al polvo y al desorden. Nada volverá a ser igual para los Milliron a partir de ese otoño de 1909, cuando el suave silbido de Rose baile por la casa al compás de sus tareas y Morrie, el impredecible y original Morrie, se convierta en el único maestro de la escuela unitaria de ese rinconcito de Montana.


Ivan Doig, considerado uno de los mejores cronistas contemporáneos del Oeste americano, pone su cristalina prosa al servicio de una historia inolvidable por su ternura y entrañables protagonistas. Una temporada para silbar rememora apenas dos años en la vida de la familia Milliron en Marias Coulee, un pequeño lugar de Montana habitado por colonos que persisten en establecerse en una tierra muchas veces seca, rodeados de un paisaje todavía salvaje y hermoso. Doig cautiva al lector desde las primeras frases con su estilo directo y su lenguaje preciso, de buen cronista, pero también con la intriga de una familia huérfana de madre y dos hermanos en busca de un hogar. Trata con interés y nostalgia el esfuerzo de los granjeros que araban con apenas un tiro de caballos, el innegable encanto de las escuelas unitarias de pueblo, la fuerza de un maestro imaginativo o la dinámica emocional de empatías y odios entre sus alumnos, y hasta del paso del cometa Halley. A través de la voz narradora de Paul, el hermano mayor, el lector se asoma embelesado a la vida de principios del siglo XX en el Oeste todavía por domesticar e, inevitablemente, queda prendado de la inquietud de Damon, de la inocencia de Toby, de la esperanza de Oliver, de las tonadas de Rose, de los métodos pedagógicos de Morrie, de las quejas de Eunice... Pero también del paisaje sobrecogedor de Marias Coulee y de la sencillez de una vida marcada por la meteorología y la naturaleza, en una comunidad pequeña. Una temporada para silbar es una novela que se disfruta página a página por sus palabras rotundas, su sencilla elegancia y la frescura de sus protagonistas. Una historia llena de ternura, de infancia, de inocencia, pero también de crecimiento y de cambio. Sin duda, Ivan Doig ha escrito una novela que quedará para siempre entre los recuerdos literarios más entrañables de cualquier lector.

Lector, abrir este libro es entrar en la calidez de la cocina de los Milliron mientras el viento intenta colarse por las rendijas, Damon pega una foto de Rayo en su álbum de boxeadores, Toby juega con Houdini, Paul se devana los sesos con Lux desiderium universitatis y papá va por su segundo café espeso del día mientras lee los diarios atrasados. Si te acercas, podrás escuchar silbar a Rose y percibir el fulgor de la cola de un cometa en el cielo limpísimo de Montana.

También te gustará: Cuatro hermanas; La niña que iba en hipopótamo a la escuela; Lo que perdimos

Si quieres comprar este libro en la tienda de Amazon haz click en el siguiente enlace:
Una temporada para silbar

12 comentarios :

  1. Mónica, has descrito estupendamente todo ese encanto que te atrapa en Montana para toda la vida.

    Es un libro magnífico, un homenaje a la escuela. Una escuela que jamás debe desaparecer, a pesar de que parece que tanto ayer como hoy, siempre está amenazada.

    Y al ser humano que puede empezar de nuevo, y al maestro que descubre mundos infinitos en sus alumnos.

    ResponderEliminar
  2. ¡Muy interesante el libro que nos presentas! No lo conocía, pero me llama la atención el autor cuando te refieres a su prosa cristalina. ¡Gracias!

    ResponderEliminar
  3. Ayy qué libro, qué recuerdos tan buenos. Si es que todos los libros deberían ser así. Es que lo terminas y te sientes terriblemente feliz!! El mundo es maravilloso cuando lees este libro!! :)

    Bueno, además me pasó una cosa este finde, cuando terminé otro libro de otro autor, con una historia ambientada en otra época distinta, pero ojo, también en Montana. MONTANA. Montana tiene algo, Mónica, te lo digo yo, que cada vez que leo un libro (este, El río de la vida y Todo) es como si volviera a casa....
    He estado pensando en esto de Montana un buen rato, ya ves...

    Montana
    El Blackfoot...

    ResponderEliminar
  4. Loquemeahorro: Gracias, me ha costado hacer esta reseña. Es que cuánto más me gusta un libro más difícil me resulta hacer la reseña. Creo que es porque le pongo muchas ganas y no quiero dejarme nada en el tintero.
    Sí que es cierto que es un homenaje a las escuelas y los maestros de antes, aquellos que con casi nada montaban un planetario o la noche del cometa. Morrie es muy especial, pero seguro que existieron y existen maestros así.

    Offuscatio: Pues te lo recomiendo, no sólo por la claridad de su prosa (Doig es uno de los mejores cronistas norteamericanos) sino también por la ternura de su historia.

    Isi: ¿Qué tal por Montana? Qué chulo que me leas desde allí ;-)
    Es verdad que es una historia que te reconcilia con el mundo, aunque a mí el final me dejó un poquillo triste. Y lo que cuesta irse de Montana!! No me extraña que te hayas quedado allí, yo estuve a punto.
    Tengo muchas ganas de leer "Todo", te quería preguntar por el libro. Es que busqué para leer tu reseña, antes de comprarlo, y no la encontré. Pero deduzco que me la recomiendas.
    Cuídate desde el Blackfoot y no te olvides de nosotras en Marias Coulee :-)

    ResponderEliminar
  5. Uy!! después de esta reseña resulta muy difícil no interesarse, me ha gustado mucho la historia y creo que lo voy a poner en mi lista. Creo que "es mi tipo". Besillos

    ResponderEliminar
  6. :)
    Es que todavía no he publicado la reseña; tocaría mañana, pero no sé, porque tenía pensada la foto ideal y con lo que está lloviendo, me da que hoy no la voy a poder hacer, así que o sale mañana sin foto guay o sale la semana que viene con foto guay. He dicho.

    PD: he pescado ya 2 truchas en el Blackfoot, a su paso por Missoula; te las llevo a Marias Coulee para que cenemos esta noche

    ResponderEliminar
  7. Lo tengo esperando en mi estantería, me lo regalaron las pasadas navidades y me hizo mucha ilusión porque la reseña de Isi me dejó con muchas ganas de leerlo, me alegro de que a ti también te haya gustado
    besos

    ResponderEliminar
  8. Marilú: Creo que te va a gustar, es una historia muy tierna y todos los personajes son entrañables, tanto los niños como los adultos. El paisaje es otro de los protagonistas indiscutibles. Anímate!

    Isi: Pues eso de la foto ideal es muy tentador. Tengo ganas de leer tu reseña de "Todo", a ver qué tal, pero si hay que esperarse por la foto, pues se espera.

    ¡Cenita en Marias Coulee! Creo que ya oigo silbar a Rose...

    Tatty: ¡Tienes que rescatarlo ya de la estantería! Ya verás qué joya. Es una de esas historias que siempre recuerdas con cariño. No sé si has leído "Cuatro hermanas" o "La niña que iba en hipopótamo a la escuela", pues el encanto es similar (cada una en su propio estilo).

    ResponderEliminar
  9. Me has convencido. Tiene muy buena pinta... ya puedo oler esa cocina jejeje

    Besos
    Lupa

    ResponderEliminar
  10. Pasa, Lupa, pasa, que en Marias Coulee tenemos sitio para todos los forasteros que vienen en son de paz. Las truchas son del Blackfoot, las ha traído Isi ;-)

    ResponderEliminar
  11. Entre Isi y tú me habéis convencido. No he leído nada de este caballero aún así que otro libro que me apunto para cuando pueda.

    bsos!

    ResponderEliminar
  12. Rosalía: no te arrepentirás, de verdad. Es de una ternura y un encanto que ni te imaginas.

    ResponderEliminar