lunes, 15 de abril de 2013

La corte de Carlos IV (Capítulos XX al XXVIII)

Última tertulia sobre La corte de Carlos IV de don Benito Pérez Galdós, recordad que habrán spoilers.

En el capítulo XX, Gabriel vuelve a dormir en casa de su ama, Pepa González, pero de nuevo peca de inocente y ésta le roba la carta secreta de Lesbia. Al día siguiente, Gabriel acude a ver a su Inés pero se encuentra con que Juana, su madre, se está muriendo. Nuestro héroe se reconcilia con Inés y le dice que prefiere mil veces su sabiduría, su bondad, su razón, y que desea aprender un oficio y casarse con ella. No está dispuesto a perderse por medrar en palacio, a ningún precio.

La voz del pueblo

El 5 de noviembre se hace público el Decreto mediante el cual el príncipe Fernando reconoce su culpa en los hechos de la conjura del Escorial, delata a sus compinches, y pide perdón a sus padres por haberles fallado como hijo y como príncipe. Pero lo sorprendente es que por las calles de Madrid la gente en lugar de ver lo patético y denigrante de este Decreto, lo penoso y miserable que es Fernando, lo exculpan de todo mal y apuntan que seguro que la carta la habrá escrito el malvado de Godoy para ridiculizar al príncipe. Y es que la carta solicitando el perdón a los reyes que nos trascribe Galdós es tan ridícula y penosa que cuesta menos achacarla a alguien que quisiera desprestigiar a Fernando, por miserable y patético, que no al propio Fernando. 

Suerte de Pacorro Chinitas, la única voz sensata de todo el pueblo, que de nuevo alerta sobre las intenciones conquistadoras de Napoleón y pronuncia sus certeras profecías sobre los dramáticos acontecimientos del 2 de mayo: "Ya verás, ya verás, Gabrielillo, lo que te digo. Aquí vamos a ver cosas gordas y es preciso que estemos preparados, porque de nuestros reyes nada se debe esperar y todo lo hemos de hacer nosotros."

Una comedia de enredo

Galdós no descuida ningún aspecto de lo que de testimonio histórico tiene su obra y si en capítulos anteriores refleja con viveza de colores la política, la Historia y los dilemas morales de su protagonista, termina La corte de Carlos IV con el teatro, el arte, los artistas del momento e incluso la moda en el vestir (de la que ya nos dio buena muestra en Trafalgar). Y quizás porque desea dar un giro más ameno, poner un contrapunto más ligero a la seriedad y dramatismo de la situación política en España, dedica los últimos capítulos al enredo amoroso a ritmo de teatro.

Con desparpajo, Galdós le dice al lector: ¿conoces Otelo de William Shakespeare? Pues lo que va a representar Gabriel es un arreglo muy desgraciado de esa obra de teatro. Goya hace los decorados y Moratín asiste como público. Galdós dice de Moratín que es uno de los mejores prosistas castellanos, aunque no le gusta su poesía, le fue fiel a Godoy mientras le favoreció, y le honra que nunca hizo leña del árbol caído (no como otros partidarios del Príncipe de la Paz que después contribuyeron con entusiasmo a su escarnio y caída).

Sube el telón y comienza el enredo, un doble enredo: el celoso Isidoro/Otelo con su amada Lesbia/Desdémona y la dulce venganza de Pepita, quien ama en secreto a Isidoro y está harta de sufrir. Las escenas teatrales y de camerino se intercalan a ritmo trepidante, ingenioso, hasta llegar a un clímax apoteósico, de cierta justicia. Galdós juega con la complicidad del lector —que sabe a quién ama Pepita— de manera que los diálogos entre los personajes tienen un doble sentido inteligente y divertidísimo. Isidoro enloquece al igual que Otelo, su personaje, y su público aplaude entusiasmado.

Porque Galdós, mis queridas lectoras, también domina con maestría el ritmo de la comedia más desenfrenada, incluso la de enredos amorosos. 

Algunos finales felices y "Continuará"

Todo termina bien para Pepa y para Isidoro. Lesbia y Mañara se salvan. Y Amaranta tiene que ceder en su empeño cuando Gabriel descubre su secreto. También le llega por fin la suerte a Celestino, de manera que Inés no quedará desamparada.

Y Galdós, pese a terminar con un final feliz para sus protagonistas, avisa al lector de que las aventuras no han terminado todavía, queda mucho más: "Creímos al fin asegurada nuestra felicidad; pero vinieron aciagos y terribles días: vino la revolución de Aranjuez, vino el Dos de Mayo, día de sangre y luto; los franceses inmolaron muchas víctimas; Inés cayó en poder de los invasores...pero ahora me faltan fuerzas para relatar tan horrorosos acontecimientos. Estoy fatigado y necesito tomar aliento para seguir contando."

¿Qué te ha parecido el final de La corte de Carlos IV?
¿Qué te parece el estilo y la narración del Decreto del 5 de noviembre? ¿Te imaginas algo similar en nuestros días por parte de las autoridades?
¿De quién es hija Inés? ¿Crees que Gabriel lo sabe?
Gabriel dice que Lesbia es una actriz sensible como Rita Luna, ¿sabes quién fue Rita Luna?
¿Te ha gustado el enredo teatral del final? ¿Te parece un contrapunto cómico a la gravedad de lo que ha vivido Gabriel en el Escorial?
Fíjate en cómo Galdós establece complicidad con el lector proporcionándole más información que a sus personajes y cómo consigue que las escenas teatrales del final resulten más divertidas.

Que empiece la tertulia, estáis todos invitados.

17 comentarios :

  1. ¡Qué curioso! Porque a mí la representación no me pareció una parte cómica, más trágica, aunque tenga varios momentos de humor como en el que el público se emociona e incluso llora pensando que la angustia del pobre Isidoro es representación.

    Pero yo veo más bien un drama amoroso, con un final un poco ridículo, pero me ha parecido que el tratamiento del despecho de Pepita, y de los celos de Isidoro, no era cómico.

    La carta del futuro Fernando VII sí que era cómica, aunque tampoco es que me hiciera gracia: "Papá, perdónme".

    Ya lo dice Galdós: Parecía un niño de 8 años que hubiera roto un jarrón y pidiera permiso a sus padres.

    Otra cosa que me ha gustado mucho de este final, es cuando Gabriel se reencuentra con su fugaz jefa, Amaranta, y ella le dice

    - Pero ¿de verdad creías que te iba a encumbrar?

    Pues sí, el pobre lo pensaba, y tanto que lo pensaba...

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  2. Me da pena la desilusión de Gabriel, cuando tiene que volver a Inés, pero se vez su nueva madurez y su reconocimiento del exceso de orgullo e imaginación que había demostrado.
    La última parte de la obra parecía la tipica representación de un Corral de Vecinos con todas sus intrigas y tejemanejes, dirigidos siempre por la más arpía de todas.
    Me ha gustado el final rápido que ha planteado al final Galdós. Una vez descubierta toda la trama deja claro que Gabriel sigue por el buen camino pero nos adelanta también un poco los hechos futuros para mantenernos con el gusanillo. Pena lo de Inés.

    El Decreto me ha parecido especialmente inocente o enrevesado según como se quiera interpretar. ¿Como decido si las autoridades lo hacían en plan inocente para no inflamar los ánimos o por que realmente consideraban imbécil al "pueblo"? La segunda opción se parece mucho a lo que vivimos ahora.

    El enredo final es un poco satírico de lo que se considera la pasión latina supongo, pero a mi me ha parecido cómica. Cómica por la reacción de los actores principales y también por la inocencia del público creyéndolo una gran actuación en vez de un verdadero ataque de celos.

    Me alegra mucho que Inés no haya crecido con su verdadera madre, seguramente hubiera sido tan enredadora como la misma.

    Estoy de acuerdo con Loquemeahorro sobre la frase final de Amarante, que pone el punto final a los sueños de grandeza de Gabriel, pisoteándolos del todo.

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  3. Bueno, pues os comento que me ha dejado muy sorprendida el final; no me esperaba para nada que Inés no fuera hija de doña Juana y, como dice Mariuca, menos mal que no creció con Amaranta, qué tía!!!

    Me encantó la idea de Pepita con la carta, jijiji. Así puso ya a todos en su sitio, más o menos, que lo de Lesbia coqueteando con todo bicho viviente ya pasaba de castaño oscuro ;)

    Y Gabriel, qué cambiado al amenazar a Amaranta con contar su secreto, cómo ha aprendido de la maestra, jeje.

    En cuanto a las cartas de disculpa del príncipe, tenéis toda la razón: son patéticas. Yo hubiera pensado más bien que les estaba tomando el pelo a sus padres, pero bueno.

    ayyy, ya hemos leído el 2º episodio nacional, parece mentira!!

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  4. Yo lo pasé tan mal con el ambiente corrompido del Escorial, las cartas patéticas del príncipe, las opiniones tan equivocadas del pueblo, el tema de los favores y el medrar sin talento, que el final me pareció divertido en comparación. Eso sí, me encanta cómo Galdós va aumentando progresivamente la tensión alternando realidad y ficción hasta el clímax final apoteósico.

    Vengativa Amaranta, eh?

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  5. Amaranta era muy malita, pero la verdad es que Lesbia era otra pieza. De hecho hasta llega a darme un poco de pena la reina, cuando habla de cómo la tal Lesbia la tiene en sus manos.

    Aunque mucha más pena me dan los actores, o Gabriel, o cualquier otro (como Goya), que creyera que esos nobles disfrazados de majos, cuando se acercaban a ellos, haciéndose sus amigos, o sus amantes, o lo que sean, en realidad solo estaban jugando con ellos y sus sentimientos.

    Esa creo que es una de las grandes enseñanzas del libro: que quien juega con la gente de la Corte, se acababa quemando. Y que los nobles, como has dicho Mónica, habían llegado a un punto de corrupción tal, que ya no respetaban absolutamente nada.

    Ni amores, ni fidelidades existían para ellos, y si para conseguir el poder hay que matar a tu propia madre, pues se la mata y punto.




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  6. Pues paso por encima, que no quiero ver los spoilers :-)

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  7. jaja Loque, qué literal con lo de matar a tu propia madre (y padre).
    Pues sí, nos queda esa enseñanza: que nuestros gobernantes han llegado donde están gracias a su frivolidad y falta de escrúpulos. Ayyy qué actual, por dios, qué depresión!

    Oye, mi libro sugiere que Amaranta es La maja desnuda :)
    (ya os dije que está lleno de ilustraciones y comentarios).

    Pues tengo ganas de saber lo que pasa, porque ya sabéis que yo ahora mismo suspendo historia ;)

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  8. Una lectura estupenda! divertida y con hechos históricos de por medio.
    No me esperaba para nada que Ines fuera hija de Amaranta, y finalmente da todas las pistas para suponer que Amaranta es la Duquesa de Alba.
    La representación de Otelo, con los celos y la participación de Pepa, me encantó, tiene un ritmo rapidísimo.
    Tengo que leer el siguiente, por que eso que dice de Ines al final... no le pasará nada no?? Es un final un poco agridulce, pero me ha gustado.
    Ahh y Paco Chinitas, el único hombre razonable que se da cuenta de lo que va a pasar.

    =)

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  9. Que buenos comentarios, me encantan. La lectura es apasionante, me falta el último capítulo pero no me resisto a comentar algo, aunque casi todo está dicho.
    Yo sigo admirando a Galdós por su maravillosa escritura, como hace para que tu te sientas en medio de todo ese embrollo, a mi me ha hecho participar en el teatro y en todo.
    A mi me ha encantado la representación es como llevar la vida misma a un sainete, que es lo que creo que nos quiere decir.
    La corrupción era tal que vivían de intriga en intriga sin darse cuenta de lo que venía.
    Digo como Isi, la historia se repite y se repite y sigue, una pena.
    Ya tengo ganas de leerme otro.
    Un abrazo
    Teresa

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  10. Que bueno lo que apunta Teresa: "llevar la vida misma a un sainete". Si es que la realidad supera a la ficción, sí señor.

    Galdós podría habernos dejado unas notas al pie de páginas para sacarnos de dudas ¿Es Amaranta la Duquesa de Alba? ¿Y Lesbia es la Marquesa de Osuna? Fueron rivales en belleza y maquinaciones políticas alrededor de la reina, y fueron pintadas por Goya...

    Me encanta Pacorro Chinitas, un sabio del pueblo con visión profética!! (Aunque aquí Galdós hace un poquito de trampas porque el ya sabe qué pasó después).

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  11. Oye, ¿y si al final la que "medra" es Inés por haber nacido de noble cuna, aunque no lo supiera? jijiji sería guay.

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  12. Pufff que rabia me da no haberlo leído con vosotros por haberlo hecho antes. Me está encantando (y yo informando a Don Benito vía twitter de cada entrada jajaja)
    Besos

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  13. Isi: Estaría genial. Además se casa con Gabriel y él también acaba siendo de clase alta. Bueno, lo que sabemos es que tiene que recibir buena educación porque es quién nos está narrando la historia y lo hace genial.

    mientrasleo: Apúntate a la próxima!!! Aquí siempre eres bienvenida. Las amigas de don Benito son nuestras amigas, por supuesto!! Que bueno lo del twitter, por favor!!

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  14. Ay sí, Gabrielillo tiene que ser culto, aunque sea pobre, pero un hombre de letras bien formado :)

    Lo de don Benito en Twitter está que te mueres de la risa. Pero es que además también hay un perfil de, por ejemplo Alfonso XIII. Se lo pasan pipa entre unos y otros.

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  15. No creo yo que Inés acabe heredando, la verdad.

    Hace una entrada (o dos) dije que había una pista en el texto de quién era Amaranta, porque dicen lo de que "la pintó Goya desnuda", que es lo que estabais diciendo ahora.

    Entiendo yo, que se refería a la Maja, y por lo que dice la vox populi, era la Duquesa de Alba.

    Pero bueno, que entramos en twitter y se lo preguntamos personalmente ¿no?

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  16. A ver si puedo, que está interesantísimo el análisis que realizáis
    Besos
    PD. Don Benito siempre hace RT de vuestras lecturas, aunque últimamente anda un poco rencoroso con la PArdo Bazán (es divertidísimo)

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  17. No, si al final me tendré que hacer un twitter, aunque sólo sean por las conversaciones de Galdós y Pardo Bazán.

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