miércoles, 13 de noviembre de 2013

Los resúmenes de Loquemeahorro para un seguimiento agradable y feliz de los Episodios Nacionales de don Benito Pérez Galdós



Trafalgar

Gabriel de Araceli es el narrador de esta primera serie. Al principio nos cuenta que sus primeros años los pasa creciendo feliz, más en las calles de Cádiz que en su casa, mientras su madre trabaja de pescadera para mantener a ambos. Un día la madre muere y como no tiene más pariente que un tío maltratador, huye de su casa.

Es apenas un crío de unos 12 años que, sin tener dinero ni familia, está a punto de caer en la delincuencia hasta que tiene la suerte de encontrar a Don Alonso y Doña Francisca, un matrimonio que le contrata como criado y comienza su educación.

Su jefe es un capitán de navío,  ahora retirado pero con muchas ganas de volver a la primera línea de fuego, algo a lo que le incita constantemente su amigo Medio Hombre  llamado así por ser un marino que ha perdido muchos miembros en la guerra: un brazo, una pierna...

En aquella época los españoles estaban aliados con Francia contra Inglaterra, pero siempre bajo mando francés, de manera que los barcos españoles ocupaban las peores posiciones, para caer los primeros. Además el almirante francés era un manta (y los ingleses muy buenos) y aquello estaba siendo un reguero de derrotas.

Como dice Doña Francisca:

- ¿Para qué queréis más batallas? ¿No os han ganado ya bastantes veces?

Pues se ve que no, porque comienza la batalla de Trafalgar, a la que Gabriel, ya con 14 años, acompaña a su amo y al Medio Hombre.
Ahí son testigos primero, y víctimas después, de la batalla que efectivamente resulta desastrosa para los barcos españoles.

La Corte de Carlos IV

Gabriel ya tiene unos 16 años y vive en Madrid, donde encuentra trabajo de criado de una actriz de éxito.

A través de su jefa conoce a varios personajes de la alta nobleza, porque en aquella época a los nobles les gustaba disfrazarse de majos y disfrutar de sus diversiones "populares". Así solían juntarse con actores, toreros y "jugar" con ellos un rato. 

Una de estas señoras de la Corte es Amaranta (Gabriel nos advierte que es un pseudónimo por ser una mujer muy importante y conocida)  que parece que se fija en Gabriel. Él es tan jovencito y tan inocente que piensa que se ha prendado de él y le va a hacer ministro o emperador… como poco.

El ejemplo en el que se basa es que Godoy empezó siendo un simple guardia real guapete y simpático, que a los 25 años se convirtió en el favorito de los reyes, ascendiendo a valido y recibiendo  todos los cargos y títulos habidos y por haber, incluido el rimbombante de Príncipe de la Paz.

En realidad, Amaranta para lo que quiere a Gabriel es para utilizarle para que robe cartas, espíe conversaciones, etc., y que sea un peón más en las intrigas de palacio ¿Qué hará el muchacho ante estas proposiciones?

En todo caso, el estar al servicio de tan noble dama en El Escorial, donde se encontraba la Corte en ese momento, le permite conocer de primera mano la conjura que ahí se descubre, según la cual el príncipe heredero del trono, el futuro Fernando VII, conspiraba en contra de la vida de sus propios padres para heredar el trono de Carlos IV.

A margen de esto, en Madrid tiene a su novia Inés, una muchacha muy inteligente y juiciosa a pesar de ser apenas una niña de unos 15 años sin casi educación.

Inés, una chica nacida para sufrir, es huérfana de padre y subsiste de lo que saca matándose a coser día y noche junto a su madre, hasta que ésta cae enferma y también muere.

A través de sus andanzas entre estos personajes de la Corte, Gabriel descubrirá que Amaranta guarda un  gran secreto: hace 15 años tuvo una hija ilegítima, que entregó a una familia modesta. Ya sabemos quién es ¿no?

El 19 de marzo y el 2 de mayo

Gabriel sigue en Madrid donde tiene un trabajo en una imprenta, mientras Inés ahora huérfana, vive en Aranjuez, donde su tío Don Celestino ejerce de sacerdote.

Durante una de sus visitas a Inesilla, el ambiente está muy enrarecido y en las calles, Gabriel se encuentra con un criado de un miembro de la familia real, al que conoció en su breve experiencia en El Escorial.

Éste le cuenta que se ha organizado un motín en contra de Godoy y que se planea atacar el palacio en el que vive con su familia. Los que lo han organizado son miembros de la nobleza y realeza, pero han pagado a sus criados y a todos los que se quieran apuntar, para que parezca un grupo de ciudadanos exaltados, disfrazándose incluso algunos nobles de gente del pueblo.

Durante dicho asalto, Gabriel contempla la estupidez de la masa y la sinrazón de la destrucción de todo lo que Godoy poseía, como si esos objetos tuvieran la culpa de algo. Después de prender al Príncipe de la Paz, los acontecimientos se precipitan y Fernando VII es nombrado rey por su padre, Carlos IV.


Mientras, Inés ha abandonado Aranjuez porque unos familiares, los Requejo, han pedido que viva con ellos, para darle todo tipo de lujos, ya que ellos son unos comerciantes ricos que están deseando amparar a la huérfana.

Gabriel vuelve a Madrid y deja su trabajo, consiguiendo uno como criado en casa de los Requejo, al sospechar de las beatíficas intenciones de los repentinamente generosos parientes. En casa de estos (y nunca mejor dicho, porque entre ellos se llaman este y esta) descubrirá que Inés está presa, trabaja como una esclava y que sus parientes tienen planes aún más oscuros para su futuro...
 
En su lucha y muchas artimañas para conseguir liberar a Inés de los Requejo, Gabriel cuenta con un inesperado (e involuntario) aliado: Juan de Dios, el mancebo de la tienda de los avaros hermanos, que se ha enamorado de Inés y pretende irse a vivir con ella a una isla desierta. Aunque no conozca ninguna ni consiga que nadie le explique dónde encontrarla.

Después de una noche de locura en la que Gabriel tendrá que jugar varias partidas de mentiras, engaños y triquiñuelas de todo tipo para ir con su novia de tan infausta casa, ambos jóvenes llegan agotados a la casa en la que antes vivía Gabriel y ahora ocupa Don Celestino, dispuestos a descansar por fin.

Pero es 2 de mayo de 1808, los reyes ya han cruzado las fronteras del reino, los franceses campan a sus anchas por el país, y ellos se encuentran en Madrid, a pocos metros del Cuartel de Monteleón...

Gabriel participa activamente en la revuelta contra los invasores franceses, hombro con hombro con su amigo Pacorro Chinitas y  la valiente La Primorosa, una mujer del pueblo que no duda en disparar cañones contra los franceses mientras les llama “escurríos” a gritos.

Cuando la inevitable derrota llega, Gabriel consigue no ser prendido a pesar de su implicación en los hechos, pero  Inés y su tío que han permanecido escondidos en su casa son detenidos injustamente, como tantos otros madrileños en la infame  madrugada del 3 de Mayo.

El joven los busca desesperadamente por los muchos lugares de la ciudad donde se estaba fusilando a gente. Al fin los encuentra pero, no solo no consigue liberarlos, sino que él mismo es prendido y situado delante de un pelotón de fusilamiento.

Juan de Dios salva in extremis a Inés del fusilamiento, gracias a un amigo que tiene cierta influencia con los franceses. Pero Gabriel y Don Celestino quedan ahí y la última frase que leemos, que es del mismo Gabriel, nos afirma que en ese mismo momento murió frente a los soldados.

Bailén

Gabriel ha sobrevivido al fusilamiento y se repone de sus heridas en la casa de los patronos de Juan de Dios, donde se entera de que don Celestino ha fallecido e Inés ha sido llevada en estado de shock, y sin saber que su novio ha sobrevivido, a Córdoba donde se encuentra Amaranta, su madre biológica.

Mientras se recupera de sus heridas, conoce a un tal Santorcaz huésped de la misma casa, un hombre que hubo de dejar España casi veinte años antes por un escándalo y que ha estado sirviendo en el ejército de Napoleón, del que es un gran defensor.

Juntos emprenderán viaje a Andalucía, Gabriel para buscar a Inés y Santorcaz a solucionar algún asunto relacionado con unas misteriosas cartas. Por el camino se les une un joven llamado Marijuan, criado de la condesa de Rumblar, que acude a Bailén para unirse a una partida que acompañará al atolondrado hijo de la condesa, cuando se aliste en el ejército.

Dicho ejército no es el ejército regular español, que sigue en manos de los franceses (gracias a la intervención de Carlos IV y Fernando VII, que han entregado la corona a Napoleón), sino el que se forma espontáneamente gracias a las aportaciones de todas las clases sociales, con un gran número de voluntarios, además de militares extranjeros y los militares españoles que consiguen desertar.

En Bailén, Santorcaz y nuestro protagonista, se unen también al grupo que luchará con Diego de Rumblar, recibiendo así un sueldo de la condesa, además del equipamiento necesario para alistarse en la caballería. Gracias  a que el ejército que se está formando se encuentra en Córdoba, podrá Gabriel llegar a la presencia de Amaranta, donde confiesa imprudentemente su amor por Inés, consiguiendo ser expulsado de la casa.

Sin embargo, después de mucho vigilar el palacio y de deambular por la ciudad, consigue localizar a su novia en un convento, donde se ha refugiado de los planes de matrimonio que ya le ha concertado su inesperada familia. Después de poder verse apenas unos minutos, ambos jóvenes acuerdan que ella abandonará el convento y aparentará estar de acuerdo con dicho compromiso, hasta que puedan reunirse de nuevo.

La instrucción de los improvisados soldados acaba, y se dirigen de nuevo a Bailén, para enfrentarse a las tropas napoleónicas. Con hambre, sed, mal equipados y sin ni siquiera uniformes, luchan contra el ejército más poderoso de Europa, y vencen gracias, en parte, al apoyo de los paisanos, que llevan agua al campo de batalla, curan a sus heridos y atacan a todo soldado francés que se encuentre solo o en pequeños grupos.

Gabriel pierde a su caballo en plena batalla y al encontrar otro sin jinete, se apropia de él. Cuando busca en su zurrón, desesperado, algo de comer, encuentra las cartas de Santorcaz y descubre que él es el padre natural de Inés, que intenta casarse con Amaranta aprovechando la vuelta de la muchacha a la familia, con la excusa de legitimarla, pero que la familia lo ha rechazado.


Poco después de la batalla y habiendo sobrevivido toda la partida, de vuelta al palacio de los Rumblar,  descubrirá nuestro protagonista que, aprovechando el doble rasero moral para hombres y mujeres, el tío de Amaranta, un diplomático fanfarrón que ya conocemos los lectores, ha sido el encargado de reconocer a Inés como hija suya, y de una supuesta dama extranjera fallecida. Así pueden utilizarla en un matrimonio de conveniencia con el mismísimo condesito de Rumblar, el atontado muchacho al que han seguido al frente. Un muchacho tan  ignorante y ridículo, que ha conseguido – después de ser apresado por los franceses – que le liberen, después de reírse de él y de su ignorancia.

Napoleón en Chamartín

Gabriel de Araceli está de vuelta en Madrid tras la batalla de Bailén, la situación en la ciudad no puede ser más tensa: la capital debe prepararse para recibir el ataque de las tropas francesas con el propio Napoleón al mando.

Las luchas de poder, la falta de tropas y armas y para colmo, la constante sospecha de que existen espías de los franceses, hacen que la situación no parezca muy halagüeña.

Al tiempo que nos describen los preparativos de la ciudad y el ambiente general ante esta amenaza vamos sabiendo lo que les ha ocurrido a los principales personajes.

Diego de Rumblar, lejos de su madre y su cortijo, se ha convertido en un tiempo récord en un señorito calavera y pasa las noches en antros de todo tipo, al tiempo que sigue comprometido con Inés.

Amaranta, se empieza a arrepentir de este compromiso, no solo por lo poco recomendable del novio, sino porque comprende que ha recuperado a su hija natural solo para hacerla desgraciada. Ahora tiene claro que Inés ama a Gabriel y no piensa renunciar a él, y hasta por momentos se siente tentada de dejar que se casen... si él fuera el hijo secreto de una familia noble.

Gabriel está alojado en casa de los patronos de Juan de Dios, ausente de este libro, el Gran Capitán y su mujer, y gracias a esto, conocemos el ánimo exaltado de su vecindario y el constante ir y venir de noticias, rumores y panfletos de todo tipo, entre los que se empiezan a incluir argumentos constitucionales, entre el pueblo.

Nuestro protagonista, después de infinidad de intentos fallidos para volver a ver a su novia, comienza a ser consciente de que ahora ella es inaccesible, y llega a pensar en que rendirse sería lo mejor para ambos.

Con esa idea se entrevista con Amaranta y le promete no volver a ver a Inesilla. A cambio le prometen todo tipo de recompensas, pero él solo quiere que le faciliten la salida de Madrid (casi imposible en medio de una situación tan crítica para la capital) para apartarse de la vida de su novia, por su bien.

El único consuelo es saber que ante su notoria mala fama, se ha roto el compromiso entre Inés y el de Rumblar.

Mientras, Napoleón llega a la ciudad y los peores temores se confirman: la defensa de la ciudad se viene abajo en apenas una horas, ante la falta de medios, la pésima organización y algunos actos de traición.

En medio de este ambiente de derrota, un hombre se inmola ante los franceses, el Gran Capitán, un personaje que comienza siendo cómico y termina siendo un todo un héroe que no duda dar su vida por la defensa de Madrid, cuando ya todo está perdido.

Al margen de este heroísmo, conocemos como algunos son linchados (con razón o sin ella) acusados de traición poco antes de la entrada de los franceses y otros como Santorcaz, son encumbrados por los invasores, apenas llegan a la ciudad.

La familia de Amaranta sigue ocupando un puesto destacado con magníficas relaciones con el propio emperador, y pueden facilitar la salida de Gabriel de Madrid. Sin embargo, éste descubre en el último momento que Santorcaz ha convencido a Diego de Rumblar para que rapte a Inés y cuando acude a su casa intentando alertar a su familia de este hecho, se encuentra cara a cara con su novia.

En cuánto la ve, comprende que es incapaz de renunciar a ella, por muy grande que sea la distancia social que les separa y por muy imposible que parezca su unión.

Perdido pues el favor de Amaranta, Gabriel es hecho preso y abandona desterrado Madrid, con la promesa de volver a encontrarse, sea como sea, con Inés.



10 comentarios :

  1. Muy bien resumido. La verdad es que ante esto (y la prosa de Galdós) ya se pueden quitar de delante todos los culebrones. No tienen nada que hacer. Gracias, Loque y Mónica.

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  2. Perfecto resumen que a nosotros nos puede servir de recordatorio ante la nueva lectura y puede ser de gran ayuda para quien se incorpore a partir de ahora.
    Sobre todo muchas gracias por haber empezado estas lecturas conjuntas y seguir adelante.
    Un saludo.

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  3. Favor que usted me hace, bueno, ustedes.

    No han quedado muy allá, pero es que francamente no soy yo mucho de resumir, siempre me sobra carrete.

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  4. ¡¡Que sí, que sí!! Como ya hablamos, puedes contar conmigo. Esta noche coloco orgullosísima el banner en el blog. Por cierto, me encaaaanta el banner.
    ¡Un abrazo, Mónica!

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  5. ¡Magnífica labor la realizada por Loque! Ahora sí que nadie tiene excusa para unirse a esta iniciativa. ¡Enhorabuena por el trabajo! Un abrazo.

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  6. "Favor que usted me hace" ;-)

    Muchas gracias Jesús!! No son los mejores resúmenes de la historia pero he pensado que eran una ayudita para la gente que dice que quiere apuntarse pero que al no haber leído los primeros cree que va a perder el tren, espero haber cumplido ese objetivo y que cada vez se nos unan más en el dominio mundial.

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  7. Que fantástica idea Loque! Creo que con lo bien que te han quedado estos resúmenes, van a crearse pronto nuevos Benito Adictos.
    Mil gracias por habernos iniciado a todos a la aventura de los Episodios :)
    Un abrazo para las dos!

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  8. Gracias a ti, Marie, por seguir con la lectura y decirle al mundo que esta es una gran lectura y por enfrentarte en París al fantasma de Napoleón en nombre de Pacorro Chinitas y la Primorosa.

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  9. Mil gracias por los resúmenes, Loque. Después de un día de ajetreo inesperado, y justo antes de irme a la cama, paso por aquí para recordar los pasos de Gabrielillo. Todo vuelve a estar fresco en mi mente, así que mañana pondré rumbo a Zaragoza. ¡Un abrazo!

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  10. Gracias Jesús, ya te he dicho que no sé si se los lee nadie más, pero si a ti te han servido, ya me doy por satisfecha!

    Y ánimo con Zaragoza (y viva la Virgen del Pilar)

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