viernes, 20 de diciembre de 2013

Comentando Bailén (II): Capítulos del XI al XXI

O mucho me equivoco o el capítulo XI de Bailén se nos va a quedar en la sonrisa como uno de los más divertidos de los Episodios Nacionales. Y es que, damas y caballeros, en él coinciden nada más nada menos que D. José María de Malespina (¿os acórdais de Trafalgar?) y el marqués diplomático tío de Amaranta (La corte de Carlos IV). Los diálogos y acciones de semejante par de personajes no tienen pérdida. 

Y con este contrapunto humorístico empieza Galdós el capítulo XI, justo cuando las tropas en las que milita Gabriel llegan a Córdoba y él se apresura a ir a casa de la marquesa de Leiva en busca de noticias de Inés. Pero su adorada Inés no está allí y Gabriel comete la estupidez de sincerarse con Amaranta, contándole de su amor por la muchacha.

Una Amaranta horrorizada por estas confesiones lo echa de su casa con cajas destempladas y es entonces cuando los hados del destino llevan a nuestro joven héroe al encuentro de su enamorada. Feliz y enfervorecido, Gabriel le recomienda a Inés que vaya a Madrid, a la corte del rey José I, con su familia y le promete que, en cuanto termine de hacer la guerra y si ella no muda de parecer ahora que es condesa, él irá a buscarla allí.


Gabriel se incorpora al singular ejército insurgente (Galdós asegura que "entraron a componer aquel gran amasijo la flor y la escoria de la Nación") y junto a la primera compañía del general Reding, marcha hacia Mengíbar. 

Galdós no sólo reflexiona sobre la heterogeneidad de ese ejército compuesto de bandidos, profesionales, mozos, pobres, mendigos, campesinos, delincuentes, desertores, etc. sino que también muestra el lado más terrible de la contienda, los horrores que deja a su paso la ira y la impotencia del ejército francés: 

"De Jaén se contaban atrocidades que apenas son creíbles en militares de un país europeo (...). Al ver la indignación de aquella infeliz gente robada y vejada, al ver las mujeres que acudían frenéticas y rabiosas pidiéndonos que vengáramos a sus inocentes hijos degollados sin piedad en la cuna, comprendí las crueldades de que por su parte empezaban a ser víctimas los franceses, cuando se rezagaban."

Gabriel y sus compañeros salen indemnes de la primera escaramuza contra los franceses, pese al espanto (graciosísimo) de verse ante los míticos e imponentes coraceros de Dupont, los mismos que decidieron batallas que hoy leemos en los libros de Historia, y siguen su marcha hacia Bailén, donde el mayorazguito Don Diego se reencuentra con su familia. 

A estas alturas de la lectura de Bailén me atrevo a afirmar que todos andamos totalmente rendidos a Galdós. El ritmo trepidante, reforzado por esa alternancia de tensión dramática con crítica y algo de sorna; o las estupendas reflexiones históricas sobre un ejército tan variopinto (iba a decir "de pena") combatiendo contra las mejores tropas del mundo (¡Los coraceros de Napoleón!); junto con algún rapto romántico que hasta se permite el autor (atención al encuentro "guiado" de Gabriel e Inés) y las ideas revolucionarias de Santorcaz tentando al pueblo (muy bueno el discurso de la igualdad y la meritocracia versus las creencias de un pueblo que lucha por su rey), hacen de Bailén unos de mis Episodios favoritos hasta la fecha.

¿Qué me decís vosotros de estos capítulos?

7 comentarios :

  1. Totalmente de acuerdo:
    - Malespina y el diplomático la mejor pareja cómica de todos los tiempos
    - El mayorazguito personaje genial
    - El ejército de andar por casa, increíble.
    - Los amores de Inés y Gabriel, muy bonito (ay, ese dedito)
    - Santorcaz y su diálogo, qué manera tan buena de resumir toda una filosofía que cambió el mundo

    En fin, que es entretenidísimo, divertido, gracioso, dramático, romántico... rendida del todo me tiene a mí.

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  2. Lo que más me ha gustado de esta parte es precisamente la coincidencia de algunos de los personajes más divertidos y fantasmones.
    Malaespina, el diplomático y ahora Santorcaz.
    En Gabriel en cambio estoy encontrado un enorme cambio a esa madurez seria en la que se toma todo muy en serio, quiere mejorar y llegar a ser algo más porque ve que Inés se le va de las manos, pero al mismo tiempo sigue con sus ojos un poco inocentes lanzándose a la guerra una vez más como si de un juego se tratase.
    Me ha gustado también mucho en que se ha convertido en nuestro narrador permanante.
    Espero a ver que pasa con las famosas cartas que espera y escribe Santorcaz, y solo nos queda una semana para descubrirlo.
    Un saludo y hasta la próxima semana.

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  3. Por cierto, compañeras, ¿no os ha parecido un gesto (inusual en Galdós) al romanticismo el encuentro entre Inés y Gabriel? Me refiero a la manera gótica y misteriosa, a ese seguir las "señales" de la virgen hasta la iglesia. Me ha hecho gracia.

    Mariuca señala algo interesante, a ver qué pasa con Santorcaz y sus discursos. Gabriel dice que no se fía ni un pelo, ya veremos.

    ¿Y me lo parece sólo a mí o el mayorazguito tenía que casarse con Inés y el tontorrón de Gabriel no lo pilla?

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  4. Yo es que ya he acabado y aunque podría resolvaer las dudas, me parece mal desvelar esos misterios misteriosos.

    Lo que decís de la madurez de Gabriel (17 años) es muy llamativo, si lo comparas con el condesito que tiene 20 años y a su lado parece un niño de pecho. Yo creo que ahí Galdós dispara con bala: el pobre que ha tenido que buscarse la vida solo tiene muchísimos recursos para ir a buscar a su novia a Córdoba, o a dónde sea, y el noble parece que se va a la guerra como en la excursión del cole.

    Le falta el bocata de tortilla francesa y el filete empanado.

    Hablando de cuando Gabriel encuentra a Inés en el convento ¿os habéis fijado que el diplomático dice "Veo unos franceses que parece que atacan a unas mujeres, seguro que quieren deshonrarlas, me voy de aquí"?

    Sí hombre vete, no vaya a ser que evites una violación.

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  5. Yo creo que Gabriel sabe lo de la boda de Inés con el tontorrón, pero no le da mayor importancia. En cierta media se sigue creyendo que Inés acabará con él, sin importar que hayan cambiado sus "clases sociales".

    El diplomático ya demostró en la segunda que no era precisamente la persona más valiente del mundo y ahí en parte está su gracia.

    Un saludo.

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  6. Aysss vuelvo a repetir que los tengo que leer jaja
    Un beso y felices fiestas!

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  7. Uno se rinde a Galdós con suma facilidad
    Besos

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