lunes, 29 de abril de 2013

La fabulosa historia de Henry N. Brown de Anne Helene Bubenzer

Henry es un osito de peluche que lleva algunos años en la vitrina de una tienda de juguetes antiguos hasta que una escritora se queda prendada de él y lo compra. Pero cuando la señora va a pasar el control del aeropuerto para volver a casa, resulta que el escáner de rayos X descubre algo sospechoso dentro de Henry y no les dejan pasar hasta que se aclare que hay en el pecho del osito de peluche. Por supuesto, él sabe que lo que ha hecho saltar las alarmas no es más que el amor que Alice puso dentro de él cuando nació. Solo y a la espera de una investigación, Henry tiene tiempo para repasar su interesante vida, sus viajes, sus amigos. Y es que desde que Alice Sheridan acabó de coserle su segundo ojo en Bath, el sábado 16 de julio de 1921, dándole la vida y depositando en su interior el tesoro más preciado, ha vivido casi cien años de aventuras. Alice necesitaba un compañero, alguien con quién hablar de William, perdido en la Gran Guerra, y compartir todo el amor que no había podido darle a su regreso. Pero los caminos del destino son inesperados, como bien sabe Henry N. Brown, y Alice sólo será la primera de un montón de amigos con los que el osito compartirá sueños, lágrimas y alegrías.


Pese a estar narrada en primera persona por un osito de peluche, La fabulosa historia de Henry N. Brown no es en absoluto una historia cursi o infantiloide. Por el contrario se trata de un testimonio original y extraordinario de un espectador sensible que asiste a casi un siglo de historia europea (y un breve viaje al Nueva York de Al Capone y la Ley Seca). Profundamente marcado por el horror y la tristeza de las dos guerras mundiales, Henry se pregunta por la absurdidad de los conflictos armados, del sufrimiento que conllevan para todos los bandos de la contienda: "Los observé, busqué en su comportamiento y en sus comentarios pruebas de su falibilidad, y solo descubrí que su máximo error era ser personas". En este sentido, destaca su brillante personalización de un soldado nazi: un alemán odioso cuando se convierte en una pieza más del engranaje de la máquina hitleriana, pero que visto de cerca, como persona, no es más que un hombre atrapado en el despropósito que lo único que desea es volver vivo del frente para volver a abrazar a su mujer.

Anne Helene Bubenzer dota a Henry de una voz personalísima, ingenua, inteligente, aguda, siempre en busca de una comprensión del mundo y de las personas a través de su corazón. Una prosa hermosa, sincera, dedicada a unos personajes intensos y bien diferenciados, algunos más simpáticos que otros pero todos vistos desde la ternura y complicidad de su osito, que seducirá al lector desde las primeras palabras del buen Henry. Una historia original e inesperada que gusta por su falta de artificio y por la sensibilidad de su original narrador. Ah, y atención a los guiños para los amantes de la literatura, no os perdáis las fugaces presencias de Virginia Woolf o Evelyn Waugh o alguna que otra confusión de nuestro Henry: "Un día me comentó el dramático dilema amoroso de una tal señora Bennet con un tal señor Darcy, y me dejó perplejo que se interesase por la historia de los dos con tanta comprensión. Tal como lo contó, la conducta obcecada de la mujer era tan necia, y el orgullo ofendido del hombre tan infantil, que me pregunté seriamente qué sería de Alice si tomaba como ejemplo a esas personas. Confié en que no vinieran nunca de visita a casa."

Lector, no pierdas la oportunidad de conocer a Henry y ver a través de sus ojos el poder del amor en los corazones humanos pese a la guerra, la muerte, la ausencia o la incomprensión.

miércoles, 24 de abril de 2013

Mi familia y otras especies en extinción de Carla Gunn

Phineas Walsh tiene nueve años y no logra entender a los humanos pese a sus detallados conocimientos sobre el comportamiento animal. Lo que más le gusta en el mundo es ver el Canal Verde, para poder aprenderlo todo sobre los animales y los problemas ecológicos a los que se enfrenta el planeta. De mayor quiere ser capaz de salvar al menos una especie en peligro de extinción. Pero las cosas no se están poniendo precisamente fáciles para el bueno de Phin: sus padres se están divorciando, su abuelo ha muerto, Lyle, el acosador del cole, le hace la vida imposible y a la señorita Wardman no se le ha ocurrido nada más bárbaro que comprar una rana arborícora de White como mascota de la clase. Phin no entiende por qué sus padres no se reconcilian, cuando todos los primates lo suelen hacer después de una pelea, ni por qué su madre no le escucha cuando le dice que no quiere comer nada que tenga aceite de palma (Phin sabe que para cosechar ese aceite están acabando con  el hábitat de los orangutanes) ¿Por qué todos los que le rodean parecen vivir ajenos al terrible drama de la destrucción del planeta? ¿Es que a nadie le importa que entre el 30% y el 99% de individuos cada de una de las especies esté en serio peligro de extinción? Cuando la obsesión de Phin por el sufrimiento de los animales llegue a cotas obsesivas (su abuela le dice que padece de eco-ansiedad), la relación con sus padres se complique y su cerebro empiece a dolerle, cuando todo parezca al borde del desastre, sólo el extraordinario amor de su madre y su propio ingenio y capacidad para no rendirse nunca conseguirán salvarle de sus noches de insomnio.


Mi familia y otras especies en extinción es el primer libro de Carla Gunn, una profesora de psicología en la Universidad de New Brunswich, en Canadá. Es una historia divertida y llena de ternura sobre un niño hipersensible a las atrocidades que los humanos infligen a los animales y su búsqueda de un lugar dónde encajar, precisamente, en esa especie capaz de semejante barbarie. La nota de tristeza de la historia radica en que Phineas, pese a su exagerada angustia, tiene razón. Por eso, las discusiones con su madre son tan complicadas ¿Cómo rebates los argumentos de Phin cuando te dice que la única manera 100% efectiva de salvar el ecosistema planetario sería con la desaparición de las personas?

El mayor encanto de este libro radica en su narrador, Phineas Walsh. La autora cede la voz narradora al pequeño Phin de manera que el lector se asoma al mundo a través de su mirada inocente, perpleja e inteligente. El resultado es una historia fresca, divertida, distinta, llena de confusión pero también de ternura y de esperanza. Pese a la distancia emocional y de edad, al lector no le cuesta entender al protagonista y comprender su angustia y su insomnio (que sólo remite durmiendo junto a mamá), incluso su posición frente a la de sus padres y a las de sus maestras. Se trata, sin duda, de una historia entrañable, escrita con mucho encanto y un profundo conocimiento del pensamiento infantil. Una búsqueda de un lugar en el mundo, una constatación de que no estamos solos en nuestras batallas por el planeta, una hermosa historia de amor de una madre a la que su hijo le enseñará a mirar con otros ojos.

Entre las muchas singulares situaciones (divertidas o emotivas), como la absurdidad de algunos de los ejercicios escolares, las respuestas de la maestra, o el acoso de Lyle al que nadie pone solución, destaca, entre otras, la terapia de Phin con el doctor Barrett. Como cada vez que Phin no puede dormir porque está muy preocupado por los animales se va a la cama de su madre, el psicólogo le propone que por cada noche que pase entera en su propia cama, su madre le dará un dólar como premio a la mañana siguiente. Aunque lo intenta, Phin se desvela por la situación de la pobre rana Mimos (la mascota de clase) que está lejos de su hábitat y sus congéneres:

"Al final no lo pude evitar y me fui a la habitación de mi madre. Estaba leyendo un libro con los ojos cerrados. Me metí sin hacer ruido en su cama, pero no fui lo suficientemente silencioso. Ella dijo:
  —Por el amor de Dios, Phin, ¿por qué no te quedas en tu cama?
  —Porque estoy preocupado y tú haces que me sienta mejor.
Ella no contestó, entonces dije:
  —Mamá, te doy un dólar si dejas que me quede.
Mi madre suspiró pero después apagó la luz, me llevó hacia ella y me abrazó."

Lector, si escuchamos y miramos con atención, si somos capaces de librarnos de nuestra más consoladora rutina, estaremos dispuestos a reconocer que un niño de nueve años tiene mucho que enseñarnos. La eco-ansiedad de Phin le hace sentirse solo contra el mundo, ¿le echas una mano?

Gracias a Editorial Noguer (Planeta) por el envío del ejemplar.


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Esta reseña ha sido publicada originalmente en el blog de Momentos de Silencio Compartido como colaboración en la iniciativa de Equipo de Redactores.

lunes, 22 de abril de 2013

Princesas, caballeros, dragones, ¡feliz Sant Jordi!

Sant Jordi es uno de mis días preferidos del año, si no el que más, por un montón de razones: el romanticismo, la leyenda, las rosas, el día de los enamorados, los colores de los tenderetes, los libros, los autores que firman, las sonrisas de las princesas, la mitología de los dragones, el encanto aventurero de los caballeros, los libros, los libros, los millones de libros que toman las calles de mi ciudad...

Y como sé lo mucho que os gustan los libros quiero celebrar este día con una ilustración muy especial de Esther Voltà, una estupenda diseñadora que me ha sorprendido por la ternura y la delicadeza de sus creaciones. Si os fijáis bien, el texto de la composición es la leyenda original de Sant Jordi, la princesa y el dragón. Espero que os guste:

Ilustración y diseño de Esther Voltà (http://www.esthervolta.com/)

Disfrutad mucho de este día tan extraordinario.

Princesas, caballeros, dragones: ¡Feliz Sant Jordi!

Y acordaros de que el mejor regalo es un libro escrito con tanto cariño como este:

Las sorpresas que me trae la cartera

¡Ya está aquí! ¡Ya llegó! ¡Mi Sant Jordi Bloguero 2013! Mirad, mirad:


El libro es El candor de padre Brown de G.K Chesterton, un libro de doce relatos en los que un inteligente e intuitivo cura católico, de aspecto desastrado y miope, resuelve misteriosos casos ¿A que tiene una pinta genial? Y además, una preciosa postal de rosas y una margarita de tela maravillosa. Todo de parte de La ratita de Carmen.

Muchas gracias, guapa, me ha encantado el libro y las flores. La verdad es que era uno de los títulos que más me llamaba la atención, qué suerte. Un besote muy grande.

Y además ha coincidido con otro envío que esperaba: los dos libros del Sorteo Aniversario Cuentalibros de la inigualable Marilú. Que además venían con sorpresa: una estupenda bolsa 5º Aniversario de la magnífica editorial Impedimenta y un té negro con nuez de macadamia, chocolate y aroma natural, cortesía de Marilú. Mil gracias, princesa!!! El té huele de maravilla, así que voy ahora mismo a prepararme una taza. Qué sorpresa más bonita!!!

Marilú me ha enviado también uno de sus preciosos marcapáginas y una notita con algunas palabras que no contaré aquí, porque ya se sabe que las bebedoras de té somos muy reservadas.

Os dejo algunas fotos.




Los libros son La buena novela de Laurence Cossé (Impedimenta) y Memorias de un sinvergüenza de siete suelas de Ángela Becerra (Planeta). Muchas gracias a Marilú por el sorteo y los ejemplares.

Menudo avance del día de Sant Jordi, ¿verdad? Os dejo con las palabras que lleva impresa la bolsa de tela del aniversario de Impedimenta. Besotes.

"Los libros son la riqueza atesorada del mundo y la adecuada herencia de generaciones y naciones. Sus autores son la aristocracia natural e irresistible de cualquier sociedad y ejercen en la humanidad una influencia mayor que la de los reyes o emperadores."  Henry David Thoreau

jueves, 18 de abril de 2013

El libro de la señorita Buncle de D.E. Stevenson

Corre el año 1930 en Silversteam, un pequeño y rural pueblo inglés no muy lejos de Londres, y las rentas de la señorita Barbara Buncle han sufrido un severo revés en los duros años de la Gran Depresión. Preocupada por sus finanzas decide escribir un libro y probar suerte en la editorial londinense del señor Abbott para ganar algo de dinero. El señor Abbott lee El perturbador de la paz y concluye en que es una novela estupenda que probablemente le reporte grandes beneficios así que acepta publicarla bajo el seudónimo de John Smith. El problema es que la señorita Buncle no tiene imaginación y su libro no es más que el fiel retrato, una certera sátira muchas veces, de los habitantes del tranquilo Silverstream. Por mucho que Barbara haya cambiado el nombre del pueblo y el de los personajes, cuando los vecinos de Silverstream empiezan a leer la novela estalla el escándalo ¿Quién es John Smith? ¿Cómo se atreve a decir semejantes cosas de ellos? Y aunque algunos salen bien parados, una pequeña camarilla, liderada por la temible señora Featherstone Hogg y el iracundo señor Bulmer ponen en marcha un ofendido comité para desenmascarar a John Smith y darle su merecido por las mentiras que cuenta sobre ellos en El perturbador de la paz.


Dos solteras maduras que deciden comprarse pantalones y hacer un viaje a Samarcanda; una anciana con peluca que le pone pectina a su mermelada casera para que espese; un comandante retirado que de repente se da cuenta de que lleva años enamorado de su hermosa vecina; o una señora pretendidamente respetable que en su juventud fue corista, son algunos de los secretos que Barbara Buncle destapa en el siempre tranquilo Silverstream. Dorothy Emily Stevenson (1892-1973), hija de un primo de Robert Louis Stevenson, publicó El libro de la señorita Buncle en Londres en 1934 y fue un rotundo éxito. Y es que el alboroto que organiza Barbara Buncle en su pequeño pueblo inglés no tiene parangón.

El libro de la señorita Buncle es una estupenda e inteligente comedia escrita con precisión, elegancia y mucho encanto. La prosa de Stevenson es impecable, serena, acertadamente afilada e inocentemente disfrazada de sencilla crónica. Una sátira sobre la hipocresía y las miserias humanas más escondidas de las pequeñas comunidades escrita para hacer sonreír al lector y buscando siempre su complicidad. Quizás no tan ácida como La hija de Robert Poste, o tan pesimista como La librería, la novela de D.E. Stevenson se sitúa en la línea del mejor humor inglés literario de la primera mitad del siglo XX. El lector disfrutará del estilo personalísimo de esta autora, caracterizado por la sutileza de su burla, el sugerir más que explicitar algunas situaciones, y la delicada ternura en la que envuelve a sus personajes. Una novela divertida, inteligente y brillantemente escrita que se gana el favor del lector desde el primer capítulo. Sin duda, una perla de la literatura que merece la pena disfrutar en días nublados.

Lector, tómate unos días de vacaciones en Silverstream, donde la realidad supera a la ficción, y verás qué difícil te resulta decirle adiós a la encantadora señorita Buncle. Una historia estupenda.


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El libro de la señorita Buncle (para Kindle)
El libro de la señorita Buncle (en papel)

Reseñando La corte de Carlos IV

A continuación os dejo el orden en el que irán apareciendo las reseñas de La corte de Carlos IV de Benito Pérez Galdós. Iré enlazando cada una aquí a medida que aparezcan en los distintos blogs. Espero que hayais disfrutado muchísimo con el segundo de los Episodios Nacionales. Nos leemos!

22 de abril, Eva en La historia en mis libros
23 de abril, Alhana en A doble altura
24 de abril, Mariuca en Mis lecturas
25 de abril, Isi en FromIsi
26 de abril, Teresa en Los libros de Teresa
27 abril, Carmen en Carmen y amig@s
28 abril, Nube en Cajita de Capítulos
29 de abril, Loquemeahorro en FromIsi
30 de abril, Jesús en La caverna literaria
1 de mayo, Lady Boheme en Leo, luego existo
2 de mayo, Ángeles en Revista Feminity
3 de mayo, María en A book a day keeps the doctor away
4 de mayo, Mónica en Serendipia
A partir del 20 de mayo, Icíar en Los mil y un libros

 

lunes, 15 de abril de 2013

La corte de Carlos IV (Capítulos XX al XXVIII)

Última tertulia sobre La corte de Carlos IV de don Benito Pérez Galdós, recordad que habrán spoilers.

En el capítulo XX, Gabriel vuelve a dormir en casa de su ama, Pepa González, pero de nuevo peca de inocente y ésta le roba la carta secreta de Lesbia. Al día siguiente, Gabriel acude a ver a su Inés pero se encuentra con que Juana, su madre, se está muriendo. Nuestro héroe se reconcilia con Inés y le dice que prefiere mil veces su sabiduría, su bondad, su razón, y que desea aprender un oficio y casarse con ella. No está dispuesto a perderse por medrar en palacio, a ningún precio.

La voz del pueblo

El 5 de noviembre se hace público el Decreto mediante el cual el príncipe Fernando reconoce su culpa en los hechos de la conjura del Escorial, delata a sus compinches, y pide perdón a sus padres por haberles fallado como hijo y como príncipe. Pero lo sorprendente es que por las calles de Madrid la gente en lugar de ver lo patético y denigrante de este Decreto, lo penoso y miserable que es Fernando, lo exculpan de todo mal y apuntan que seguro que la carta la habrá escrito el malvado de Godoy para ridiculizar al príncipe. Y es que la carta solicitando el perdón a los reyes que nos trascribe Galdós es tan ridícula y penosa que cuesta menos achacarla a alguien que quisiera desprestigiar a Fernando, por miserable y patético, que no al propio Fernando. 

Suerte de Pacorro Chinitas, la única voz sensata de todo el pueblo, que de nuevo alerta sobre las intenciones conquistadoras de Napoleón y pronuncia sus certeras profecías sobre los dramáticos acontecimientos del 2 de mayo: "Ya verás, ya verás, Gabrielillo, lo que te digo. Aquí vamos a ver cosas gordas y es preciso que estemos preparados, porque de nuestros reyes nada se debe esperar y todo lo hemos de hacer nosotros."

Una comedia de enredo

Galdós no descuida ningún aspecto de lo que de testimonio histórico tiene su obra y si en capítulos anteriores refleja con viveza de colores la política, la Historia y los dilemas morales de su protagonista, termina La corte de Carlos IV con el teatro, el arte, los artistas del momento e incluso la moda en el vestir (de la que ya nos dio buena muestra en Trafalgar). Y quizás porque desea dar un giro más ameno, poner un contrapunto más ligero a la seriedad y dramatismo de la situación política en España, dedica los últimos capítulos al enredo amoroso a ritmo de teatro.

Con desparpajo, Galdós le dice al lector: ¿conoces Otelo de William Shakespeare? Pues lo que va a representar Gabriel es un arreglo muy desgraciado de esa obra de teatro. Goya hace los decorados y Moratín asiste como público. Galdós dice de Moratín que es uno de los mejores prosistas castellanos, aunque no le gusta su poesía, le fue fiel a Godoy mientras le favoreció, y le honra que nunca hizo leña del árbol caído (no como otros partidarios del Príncipe de la Paz que después contribuyeron con entusiasmo a su escarnio y caída).

Sube el telón y comienza el enredo, un doble enredo: el celoso Isidoro/Otelo con su amada Lesbia/Desdémona y la dulce venganza de Pepita, quien ama en secreto a Isidoro y está harta de sufrir. Las escenas teatrales y de camerino se intercalan a ritmo trepidante, ingenioso, hasta llegar a un clímax apoteósico, de cierta justicia. Galdós juega con la complicidad del lector —que sabe a quién ama Pepita— de manera que los diálogos entre los personajes tienen un doble sentido inteligente y divertidísimo. Isidoro enloquece al igual que Otelo, su personaje, y su público aplaude entusiasmado.

Porque Galdós, mis queridas lectoras, también domina con maestría el ritmo de la comedia más desenfrenada, incluso la de enredos amorosos. 

Algunos finales felices y "Continuará"

Todo termina bien para Pepa y para Isidoro. Lesbia y Mañara se salvan. Y Amaranta tiene que ceder en su empeño cuando Gabriel descubre su secreto. También le llega por fin la suerte a Celestino, de manera que Inés no quedará desamparada.

Y Galdós, pese a terminar con un final feliz para sus protagonistas, avisa al lector de que las aventuras no han terminado todavía, queda mucho más: "Creímos al fin asegurada nuestra felicidad; pero vinieron aciagos y terribles días: vino la revolución de Aranjuez, vino el Dos de Mayo, día de sangre y luto; los franceses inmolaron muchas víctimas; Inés cayó en poder de los invasores...pero ahora me faltan fuerzas para relatar tan horrorosos acontecimientos. Estoy fatigado y necesito tomar aliento para seguir contando."

¿Qué te ha parecido el final de La corte de Carlos IV?
¿Qué te parece el estilo y la narración del Decreto del 5 de noviembre? ¿Te imaginas algo similar en nuestros días por parte de las autoridades?
¿De quién es hija Inés? ¿Crees que Gabriel lo sabe?
Gabriel dice que Lesbia es una actriz sensible como Rita Luna, ¿sabes quién fue Rita Luna?
¿Te ha gustado el enredo teatral del final? ¿Te parece un contrapunto cómico a la gravedad de lo que ha vivido Gabriel en el Escorial?
Fíjate en cómo Galdós establece complicidad con el lector proporcionándole más información que a sus personajes y cómo consigue que las escenas teatrales del final resulten más divertidas.

Que empiece la tertulia, estáis todos invitados.

viernes, 12 de abril de 2013

Cambios de Mo Yan

Mo Yan tiene la boca bastante grande. Así que cuando le acusan injustamente de haber llamado al profesor Liu "el Bocaza" y lo expulsan del colegio, no entiende cómo alguien ha podido llegar a semejante conclusión. A Mo le encanta la escuela y no se da por vencido. Cada día intenta colarse en las aulas como si su expulsión no hubiese tenido lugar. Es la década de los 70 en la provincia de Shandong, en una zona rural bastante pobre donde todos los niños de la escuela sueñan con conducir un camión, con guantes blancos a ser posible, como el del padre de Lu Wenli. Mao Tse  Tung apura sus últimos años en el poder, el futuro es incierto para los campesinos más pobres, el acceso a la universidad casi imposible, y el ejército acababa siendo para muchos la única posibilidad de progresión social. Los maestros rurales apenas tienen una diplomatura de grado medio pero el colegio de Mo Yan tiene la suerte de contar con los mejores profesores universitarios e intelectuales del país: los derechistas enviados al exilio en las granjas de Jiahoje para recapacitar sobre sus ideas inadecuadas. Si te daban clases los derechistas, podías terminar primaria con un nivel suficiente como para aprobar los exámenes de acceso a la universidad. 


Mo Yan, que significa "no hables", es el pseudónimo del Premio Nobel de Literatura 2012 Guan Moye. En Cambios, Yan habla de su infancia y su juventud en su pueblo rural de la provincia de Shandong, de sus compañeros de clase (que volverá a encontrarse décadas después), de pasajes de su vida hasta convertirse en un escritor "de prestigio inmerecido", como dice él mismo. Con el trasfondo de una China siempre cambiante, el autor repasa sus vivencias, sus ilusiones y desengaños, y recuerda a He Zhiwu, aquel rebelde del colegio que prosperó al margen de las leyes, o la hermosa Lu Wenli, que no supo elegir, o al técnico Zhang, que conducía un camión Gaz 51 idéntico al del padre de Wenli. 

Algunos críticos dicen de Mo Yan que es el Kafka oriental. Seguramente se debe a que ambos autores comparten la característica de una prosa diáfana, de lectura agradable y sencilla —lo que no significa que haya sido sencillo escribirla, precisamente— que conecta inmediatamente con el lector y lo transporta con habilidad al universo creado en sus historias. Esta proximidad es la nota predominante en Cambios, un libro en el que la voz del autor parece estar hablándole a su mejor amigo en los cómodos sillones del vestíbulo de un tranquilo hotel mientras toman un té. La prosa de Mo Yan, pese a lo que inevitablemente se haya perdido en la traducción (excelente el trabajo de Anne-Hélène Suárez Girard y la editorial Seix Barral), llega hasta el lector con infinita claridad y concisión, con ternura al retratar a los personajes, tejiendo unas memorias entrañables, cercanas, sinceras, que se disfrutan tanto por la curiosidad de conocer la peculiar vida del escritor como por los detalles sorprendentes de una China en constante transformación.

Lector, un libro imprescindible si se quiere disfrutar de una buena lectura. La prosa de Mo Yan es, simplemente, extraordinaria.

Gracias a la editorial Seix Barral por el ejemplar y a Kayena: Negro sobre Blanco por el concurso.


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miércoles, 10 de abril de 2013

Adiós a José Luis Sampedro

Ayer murió el humanista José Luis Sampedro, a los 96 años. Y nosotros, lectores, nos quedamos un poco más huérfanos sin la luz de uno de los pensadores y escritores más grandes de nuestro tiempo. 

Sampedro ocupaba el sillón "F" de la Real Academia de la Lengua Española y es autor, entre otras obras, de La vieja sirena, La sonrisa etrusca, Octubre, octubre o Real sitio. Reputado economista y profesor, era un firme crítico del capitalismo salvaje que nos asola y escribió también varios ensayos sobre economía y libertad de elección, globalización o política y convivencia. Cercano al movimiento del 15-M, a veces se reconocía "escritor furtivo" porque la posibilidad de humanizar la economía, encontrar el camino para una vida mejor a través de la cultura y el respeto, le dejaba pocas horas para escribir ficción.

Nos quedan sus palabras.

lunes, 8 de abril de 2013

La corte de Carlos IV (Capítulos del XI al XIX)

Iniciamos hoy la segunda parte de la Lectura Conjunta de La corte de Carlos IV de Benito Pérez Galdós. Por favor, tened en cuenta que si todavía no habéis llegado a estos capítulos, en esta entrada y en sus comentarios podéis encontrar spoilers. Avisado quedas, lector. 


Honorable pese a todo

En el capítulo XI, Gabriel ya ha decidido entrar al servicio de Amaranta quién, por encima de todo, le pide fidelidad y lealtad a cambio de grandes favores para poder medrar. El Gabriel adulto le confiesa al lector que ahora, visto con la perspectiva de los años, se hubiese abofeteado por haber sido tan iluso en aquellos momentos en los que llegó a creerse que sería un gran personaje de la corte gracias a los favores de una dama poderosa. De todas formas, debemos reconocerle un mérito al Gabriel joven: por encima de todo sigue siendo honesto y sincero porque cuando Amaranta especula sobre la posibilidad de que él sea un noble venido a menos, el chico contesta: "Mi padre era pescador en Cádiz". Este reconocimiento de sus humildes orígenes tiene su importancia posterior, siempre que Gabriel asegura que tiene honor, que es un hombre de honor pese a su pobreza y extracción social, un "gran" personaje le replica "¿Pero tú tienes honor?" o "¿Pero tú sabes lo que es el honor?". Pues sí, pobre, humilde, pero honrado al fin y al cabo.

Galdós y su apuesta por la igualdad femenina

Seguramente, uno de los pasajes más impresionantes de estos capítulos es cuando a raíz de la entrevista de un Gabriel borracho de sueños de grandeza con una Inés mucho más sensata, nuestro protagonista se defiende de las acertadas réplicas de su compañera menospreciándola por ser tan sólo una mujer, alguien que por su sexo tiene menos discernimiento de las cosas. Y Galdós sorprende al lector con una rápida intervención de la voz narradora del Gabriel adulto: 

"Lector, cuando leas esto te suplico que te despojes de toda benevolencia para conmigo. Sé justiciero e implacable, y ya que no me tienes, por ventaja mía, al alcance de tus honradas manos, descarga en el libro tu ira, arrójalo lejos de ti, pisotéalo, escúpelo (...)"

Como ya nos encontramos en Trafalgar, y en otras obras del autor, Benito Pérez Galdós era un librepensador respetuoso incluso con el delicado tema de la igualdad de sexos en una España todavía muy marcada por el machismo de la época. Si os fijáis Galdós crítica, pone en evidencia, satiriza y se ríe de sus personajes por su catadura moral o física, pero nunca los juzga por su condición sexual. En sus obras los héroes y los villanos, los tontos y los espabilados, los grandes y los humildes, lo son independientemente de su sexo.

Y si bien dice que el amolador Pacorro Chinitas fue un sabio de su tiempo, no menos sabias son las palabras de la increíble Inés. Que, por cierto, ¿no las encontráis muy aplicables al momento político actual? "Ya no hace falta ser hombre de ciencia para medrar (...) ¿y qué hacen para tenerse arriba? Engañan a la gente, oprimen al pobre, se enriquecen, venden los destino y hacen mil trampas."

La Conjura del Escorial de 1807

Gracias a sus tratos con Amaranta, Gabriel se desplaza al Escorial y está presente durante los acontecimientos de finales de 1807, cuando Carlos IV consigue desbaratar una conjura contra su persona de su propio hijo, Fernando, para deponerlo en el trono. Gabriel se cruza en los pasillos con el príncipe y nos ofrece un estupendo retrato de El deseado (feo y antipático). Galdós sitúa a su protagonista en la corte real para poder narrarnos en primera persona los acontecimientos históricos del momento (al igual que sucede en Trafalgar con Gabriel a bordo del Santísima Trinidad). En este sentido, destacan los nítidos retratos que hace Galdós de los personajes históricos, apenas con cuatro frases le pinta al lector un protagonista real y en colores. Destaca el retrato del príncipe Fernando, el de la reina y el de Caballero (ministro de Gracia y Justicia) de quién dice que tiene "turbia y traidora la mirada", ordinario, repugnante, "tan despreciable en lo moral como en lo físico" (en marzo de 1808 encarcelaría a Jovellanos y derribaría a Godoy, anteriormente su benefactor en la corte).

La idea de honor

En el capítulo XIX Gabriel le cuenta al lector la que probablemente sea la idea principal de La corte de Carlos IV: el concepto de honor. Dice: ¿os acordáis de que en Trafalgar vino a mí la idea de patria? Pues en el Escorial, en medio de mil intrigas, le llega la revelación sobre el honor. Decide que él quiere ser honorable, irse a dormir por las noches con la conciencia bien tranquila.

¿Qué os han parecido estos capítulos?
¿Os habéis dado cuenta del poder que tenían algunos subalternos en la corte? Por ejemplo, la conjura del príncipe está orquestada por un aguador y se dice que todos los cocineros de palacio eran fernandistas.
¿No os resulta muy divertida la escena en la que Gabriel es grosero con la mismísima reina porque no se da cuenta de quién es? Y eso cuando hacía apenas unos días creía que medraría en palacio.
¿Os han gustado los retratos que hace Galdós de los personajes históricos? ¿Cuál os ha impresionado más?
¿Creeis que Gabriel sigue siendo fiel a si mismo pese a haber perdido parte de su inocencia en estos juegos de poder?

¡¡La tertulia está abierta!!


jueves, 4 de abril de 2013

Jovencitos con botines de P.G. Wodehouse

Son jóvenes, la flor y nata de Londres, visten con elegancia y se peinan cuidadosamente los cabellos gomosos hacia atrás. El trabajo más arduo que llevan a cabo es el de encontrar la manera de darse la gran vida sin despeinarse demasiado. Entre copita y copita, ventilan sus chismes sobre las desventuras amorosas del desafortunado pero insistente Freddie Widgeon, que perdió a sus novias por culpa de una maleta, de Tennyson y de los gatos, respectivamente; las desavenencias de los cómicos Cyril Fotheringay-Phipps y Reginald Twistleton-Twistleton por una dama ciertamente escurridiza; el misterioso caso de los sombreros menguantes y crecientes de un par de lechuguinos; o la increíble suerte casadera de Stiffham, el falso fantasma. Despreocupados, absurdamente divertidos, vividores e informales, ellos son El Club de los Zánganos.


Bienvenido, lector, al Club de los Zánganos, donde estirados lechuguinos engominados te harán reír con sus situaciones absurdas, su humor sinsentido y sus cuitas amorosas. Once relatos sobre las anécdotas de algunos de los miembros del club más excéntricos, una muestra brillante del ingenioso encanto de P.G. Wodehouse, "un escritor que, según Compton Mackenzie, consiguió dejar exhausta la provisión de adjetivos elogiosos de los críticos" (advierte sabiamente la contraportada del libro). Once relatos que recordarán al lector el espíritu británico más feliz y despreocupado de los años previos a la Segunda Guerra Mundial, lleno de sombreros de copa, smokings y copas de champán, así como venturosos viajes a Nueva York. Un buen puñado de alocados jóvenes cazafortunas a la busca de un matrimonio ventajoso o de un buen golpe de la fortuna, con el protagonismo indiscutible del enamoradizo Freddie Widgeon cuya mala suerte con las féminas le hace el centro de una serie de situaciones inverosímiles para regocijo del resto de lechuguinos. 

La prosa de Wodehouse es tan estupenda como el lector pueda imaginarse, a la par de su ingenioso humor —tan encantadoramente británico— y de sus extraordinarios diálogos. No en vano está considerado uno de los mejores humoristas literarios ingleses junto a Evelyn Waugh, Jerome K. Jerome o Stella Gibbons, entre otros. 

Lector, entra en El Club de los Zánganos y tómate un aperitivo antes de conocer al personaje cumbre de Wodehouse, su inimitable Jeeves.


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Jovencitos con botines

lunes, 1 de abril de 2013

La corte de Carlos IV (Capítulos del I al X)

En octubre de 1805, después de la locura de Trafalgar, Gabriel abandona a doña Francisca y a don Alonso —algo ingratamente, la verdad—pese a la bondad de ambos y al cariño que le habían demostrado, para probar suerte en Madrid. Y así comienza La corte de Carlos IV, con nuestro Gabriel en la capital entrando a las órdenes de nada menos que una actriz de teatro, Pepita González.

Al servicio de Pepita, Gabriel tiene un montón de tareas: compras, encargos, espionaje, actor, peluquero, camarero... Pero la ambición del joven es entrar en la Corte y medrar con los favores de los poderosos. Piensa que si un montón de tontos y mediocres han alcanzado el éxito allí, ¿por qué no él que bien tiene sus gracias? Inés, la hija de una noble costurera, la chica más sensata que hay en Madrid intenta ponerle los pies en la tierra con sabios consejos y buenas metáforas, pero Gabriel le asegura que medrará y se casará con ella.

Una noche de tertulia en casa de su ama, Gabriel despierta la atención de una condesa, que le cita al día siguiente para proponerle un cambio de trabajo ¿Qué le deparará la fortuna a nuestro protagonista? Mientras, en las calles de Madrid se rumorea que Bonaparte está próximo a invadir Portugal y en connivencia con Godoy, procurar la salida de los monarcas españoles del país para facilitar la entrada al Príncipe de Asturias.


Actores y teatro

Inicia Galdós este segundo libro de sus Episodios Nacionales con una mirada, testimonial pero divertidísima, al teatro de 1806. Al igual que sucedía en la Antigua Roma, nos presenta dos bandos en liza que no dudan en boicotearse mutuamente los estrenos enviando bandas de camorristas que griten y desprestigien la obra del rival. Hay dos teatros, el Príncipe y de la Cruz (como The Rose y The Curtain en la Inglaterra Isabelina) rivales, así como dos autores teatrales principales enfrentados, Luciano Comella y Leandro Fernández de Moratín. Comella representa la escuela de la hispanidad más rancia, la que bebe de la tradición más dramática y folletinesca, operetas, zarzuelistas; y Moratín, el nuevo teatro, el moderno, que apuesta por diálogos, personajes y situaciones más realistas, de denuncia moral. 

A Gabriel le gusta El sí de las niñas de Moratín por su belleza moral y su naturalidad "como las cosas de la vida", quizás porque Galdós siempre apuesta por esa España modernizada, culta, abierta y avanzada. Me pareció muy divertida la escena del Capítulo II, cuando tiene que disimular y seguir las burlas porque él está en el lado de la "polaquería" en lugar de en de los "chorizos".

También me ha parecido buenísimo cuando Gabriel aclara que hace tiempo que está en vigor una normativa de 1803 que regula el teatro con mucho acierto, pero que nunca nadie se ha preocupado por hacerla cumplir. Ya se sabe, Spain is different, y las leyes siempre han estado para hacer bonito.

Don Benito y sus clases magistrales de Historia

Una de las cosas con las que más he disfrutado en estos primeros capítulos ha sido encontrarme de nuevo con la gracia de Benito Pérez Galdós para darnos una lección de Historia de la manera más amena y divertida. Y es que el autor escribe sobre la Historia de España pero escribe para todos, como ya hemos comentado en Trafalgar.

En La corte de Carlos IV, Galdós pone al lector en antecedentes políticos e históricos a través de dos fuentes: el viejo ex-diplomático fantasmón (que hasta el propio Gabriel dice que le recuerda a don José María Malaspina porque "ambos eran portentos de vanidad", aunque reconoce que el diplomático respeta los hechos reales, le otorga credibilidad como fuente informativa para el lector) y las "voces del pueblo" que recoge Gabriel cuando va a comprar al mercado.

A través del viejo ex-diplomático, el lector se sitúa históricamente con facilidad: Bonaparte está a punto de invadir Portugal, Godoy a recuperado el favor de los reyes de España y parece muy cercano a las posiciones francesas, y el Príncipe de Asturias conspira para sustituir a su padre en el trono. Pero es en el mercado, dónde sabemos cuál es el sentir popular: todos odian a Godoy, a quien acusan de todos los males que aquejan al país (¡hasta protege a los malos poetas!), y están a favor del Príncipe de Asturias. Sólo un personaje, Pacorro Chinitas, de quién Gabriel dice que demostrará ser el hombre más sabio de la tierra, disiente de las ideas populares: sabe que Bonaparte no comparte su poder, que siempre pone a sus hermanos como regentes de los territorios conquistados; que sólo la mitad de los males son culpa de Godoy que, aunque mediocre y no merecedor de tanto poder, está siendo escupido por los mismos que antes le adulaban; que la culpa de que Godoy medrará injustamente no es su culpa sino de los que le pusieron ahí; y, más importante de todo, que el Príncipe de Asturias no es tan bueno como todos creen. Ideas proféticas, sin duda, que tiempo después se demostraron más que acertadas.

De esta manera, Galdós no sólo nos explica la situación política e histórica de 1806-1807 sino que además sienta las bases de hechos posteriores como, por ejemplo, la viva muestra de un pueblo que quiere a Fernando VII como rey, pues no en vano se le llamó "El deseado". Y enorme desengaño, como ya suponía Chinitas, de un monarca que demostró sobradamente estar incapacitado para el gobierno por su crueldad, su poca inteligencia, su injusticia y su retrógrado absolutismo. No en vano, Bonaparte llegó a decir que se había tomado una buena venganza de los españoles: devolviéndoles a Fernando VII.

  • ¿Y vosotras? ¿Qué destacaríais de estos primeros capítulos? ¿Qué es lo que más os ha gustado? ¿Y lo que menos?
  • ¿Pensáis que Galdós "justifica" un poco a Godoy, pese a su aversión al Príncipe de la Paz?
  • ¿Por qué Galdós elije precisamente El sí de las niñas de Moratín para ponerla como ejemplo del teatro más innovador del momento?
  • ¿Creéis que Lesbia está inspirada en la Duquesa de Alba y Amaranta en la Condesa de Osuna?
  • ¿Os habéis fijado en qué son versados los caballeros de la corte, según Gabriel? (El caballero Añara)
  • Notad el buen hacer de Galdós con su personaje protagonista, su crecimiento y educación progresivos: ya no es el Gabriel de Trafalgar, ha crecido, madurado (fijaos en cómo le habla a Inés), pero todavía sigue siendo muy inocente.
  • ¿Os parece comparable a la situación actual del país eso de que los tontos y los mediocres medran gracias a sus buenos contactos y halagos? ¿Estáis de acuerdo con la siguiente cita del capítulo IX?
"Y ya habrá observado el lector que, al suponerme amado por una mujer poderosa, mis primeras ideas versaron sobre mi engrandecimiento personal, y el ansia de adquirir honores y destinos. En esto he reconocido después la sangre española. Siempre hemos sido los mismos".

¡Bienvenidas a la tertulia de La corte de Carlos IV!