viernes, 27 de septiembre de 2013

El devorador de libros de Rebecca Makkai

¿Qué es un ruso solo? Un nihilista
¿Y dos rusos juntos? Una partida de ajedrez
¿Y tres rusos? Una revolución

El problema de Lucy es que tan solo es medio rusa y, además de su enorme sentido de culpabilidad heredado de sus ancestros soviéticos y la prudencia judeoamericana de su genética materna, no está segura de mucho más ("¿Se imagina alguien a Woody Allen al frente de la carga de la brigada ligera? Pues así era yo"). Lucy trabaja como bibliotecaria en una pequeña biblioteca de Hanníbal, un pueblo ficticio de Misuri, y sospecha que la erupción urticante que le ha salido se debe a la silla en la que debería estar sentada pero que no acaba de aceptar como suya. Aunque finja cierto fastidio cuando oye su vocecita asomándose sobre el escritorio de préstamos, su lector favorito es Ian Drake, un niño de 10 años que tiene un apetito voraz de literatura y que pronuncia a menudo las palabras favoritas de Lucy: "Seño, ¿qué puedo leer ahora?" Pero la madre de Ian, psicológicamente inestable y fundamentalista religiosa, le prohíbe a Lucy que le deje leer a su hijo cualquier libro "que no contenga el aliento de Dios". Sorprendida y indignada por esta censura, la bibliotecaria se las apañará para seguir pasándole lecturas de contrabando al inquieto Ian, hasta que un día descubre que su madre le envía los fines de semanas a las clases del pastor Bob, un predicador que asegura poder curar la homosexualidad de niños y adolescentes a través de su fe. A Lucy y a Ian no les queda más salida que iniciar un viaje que bien podría ser el de Dorothy y el espantapájaros en busca del mago del Oz; o incluso el de Bilbo Bolsón, partida y regreso, pero sin matar al dragón por el camino. Una huída cada vez más delirante en la que Lucy salvará a Ian, o Ian salvará a Lucy, quién sabe ¿Acaso es posible cambiar la esencia de una persona?

"Señoras y señores del jurado, la prueba número uno es lo que envidié y creí poder arreglar. Vean que cárcel de libros."


Cuenta Rebecca Makkai que la idea de El devorador de libros surgió a raíz de una noticia sobre un predicador fundamentalista que aseguraba en sus seminarios curar a niños y adolescentes de su homosexualidad. Y aunque ese es el punto de partida del viaje de Lucy e Ian, la excusa de la bibliotecaria perdida para salvar a su lector favorito de la hoguera, lo cierto es que pronto empalidece a favor del protagonismo indiscutible de Lucy y el comportamiento erráticamente cautivador de Ian (que no deja de ser un original e inocente niño de 10 años, por muy inteligente y devorador de libros que sea). Si el lector esperaba un viaje iniciático, largos diálogos enternecedores entre profesora y alumno, con brillantes y conmovedoras instrucciones para la vida (al más puro estilo El club de los poetas muertos), no es en esta historia donde los encontrará. Y aunque es cierto que en ocasiones se echa de menos una relación más cálida entre los dos protagonistas, algún diálogo trascendental, no es hasta el final (que esta reseña no tiene por tarea desvelar) cuando todo cobra sentido, cuando se responden las preguntas, cuando se descubre el verdadero gesto de ternura y cariño, cuando al fin Lucy recobra su clarividencia, tantos años perdida.

"Está tan metido en el armario, que es como si estuviera en Narnia."

"-Bueno- iba diciendo mi padre-, pues ahora te voy a contar lo de mi fábrica de chocolate.
Cansado y todo (...) Ian se irguió como un resorte. Pocas cosas más intrigantes se le podían decir a un fan de Roald Dahl."

"Porque al ver un millón de lomos, me puedo imaginar un millón de finales alternativos. Resulta que lo hizo todo el mayordomo, o que me acabé casando con Darcy (...), o que remamos a contracorriente en nuestras barcas, o que por la mañana, al despertarnos, nos acompañaba Atticus Finch."

Desde ese inicio a lo Nabokov ("señoras y señores del jurado"), y pasando por los títulos de los capítulos, las referencias literarias son numerosas y siempre bien escogidas. Los títulos y autores suelen hacer referencia a obras infantiles y juveniles, lectura de Ian, pero las citas y los personajes corren a cargo del bagaje literario adulto de Lucy: Nabokov, Dickens, Tolstoi, Austen... Siempre de fondo, sutilmente presentes, como la brisa en un paisaje, autores y novelas acompañan las cavilaciones de la protagonista sobre su pasado, el de su familia, su herencia, sus alternativas o la complicada maraña de sus pensamientos.

La prosa de Makkai es contundente y original, uniformemente coherente con la única voz narradora de la novela, la personalísima voz de Lucy. Lejos de caer en la sensiblería o en una impostada ternura, la autora deslumbra por su precisión, su imaginación y la sensibilidad de sus afirmaciones. Y aunque se trate de una lectura sencilla, Makkai no da tregua a la atención del lector, de cuya inteligencia y poder observación tira con insistencia para hacerlo participar en el juego de dos (autor-lector) que requieren sus diálogos sucintos pero esclarecedores, sus sobreentendidos, sus paralelismos literarios o sus divertidos e ingeniosos juegos de palabras presentes en todo el libro (muy buena la traducción al castellano de Jofre Homedes para editorial Maeva).

Personalmente he disfrutado mucho con esta novela pero reconozco que no es una lectura que recomendaría a todo el mundo, sobre todo por el equilibrio tan arriesgado entre la estupenda imaginación roalhdiana de la autora y su licencia para estirar las fronteras de la ficción sin dejar de ser realista. A destacar la peculiaridad de la historia (una road history distinta pese a lo que pueda parecer a simple vista), el pasado y la familia rusa de Lucy, el sentido de supervivencia de Ian y la presencia constante de la literatura como una sombra confortable y familiar.

Lector, si ahora que eres adulto no sigues teniendo entre tus libros preferidos James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate, El gran gigante bonachón o Danny, campeón del mundo, no abras este libro.

Lector, si sueles obsesionarte a menudo con la credibilidad de los personajes o sus decisiones y eres tacaño a la hora de concederle al autor libertad total a la hora de escribir una novela (de ficción), no abras este libro.

Lector, si no te consideras en ninguno de los casos anteriores, abre la puerta del coche azul celeste desvencijado, ponte cómodo en el asiento del copiloto de Lucy y disfruta del viaje. Probablemente, Rebecca Makkai haya escrito para El devorador de libros uno de los epílogos más hermosos de la narrativa de ficción actual (con mortaleja incluida) (sí, sí, mortaleja).


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El devorador de libros (para kindle)
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martes, 24 de septiembre de 2013

Una biblioteca de verano de Mary Ann Clark Bremer

Apenas finalizada la Segunda Guerra Mundial, una joven norteamericana se refugia en un pequeño pueblo del norte de Francia en busca del consuelo de su tío Marcel y el recuerdo de los veranos de su infancia. Huérfana a raíz del ataque de un submarino alemán, convaleciente de sus heridas, llega a La Bienhereuse, la casa familiar, lastrada por la tristeza y el desamparo. Su tío Marcel también ha muerto pero le ha dejado todos sus libros. Arropada por el paisaje amable y familiar, recibe el sorprendente encargo de convertirse en bibliotecaria de urgencia: la ocupación alemana acabó con casi todos los libros del pueblo y sus habitantes necesitan el consuelo de las grandes páginas de la literatura. Y será esos meses, rodeada de libros, inmersa en el papel de bibliotecaria, cuando descubrirá que, pese a todo, todavía es posible volver a ser feliz.


Una biblioteca de verano es una novela breve y exquisita que deja al lector con un suspiro de añoranza y ganas de más páginas. Envuelta en un ambiente de posguerra, de pérdida y privaciones, la protagonista se apoya en el recuerdo de sus seres queridos pero también en las voces inmortales de la literatura: Cervantes, Defoe, Rabelais, Milton, Rimbaud, Valery... Es, sin duda, un buen ejemplo de que la gran literatura no siempre tiene que ser extensa ni desarrollar minuciosamente sus argumentos, que a veces basta con un breve apunte para sugerir un mundo entero. Mary Ann Clark Bremer escribe con sencillez y claridad, con un léxico sobrio y preciso que atrapa y deslumbra con cada frase. En Una biblioteca de verano, la autora se inspira en su propia experiencia de posguerra (perdió a sus padres y fue herida en un ataque naval) para pergeñar una pequeña y extraordinaria historia que ningún amante de los libros debería perderse.

Lector, descubre por ti mismo cómo en tan pocas páginas puede haber contenido un universo tan vasto y hermoso. De cómo la literatura puede ayudar en los períodos de duelo.


Descubrí esta joyita gracias a la reseña de mientrasleo (Entre montones de libros) que me picó la curiosidad ;-)

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Una biblioteca de verano

jueves, 19 de septiembre de 2013

El gran retorno de Daniel Sánchez Pardos

En diciembre de 1894, una lluvia de pájaros muertos anuncia la llegada de Eddie Knox a Londres después de cinco años de destierro forzoso en Ceilán. Dispuesto a ser un hombre nuevo, Knox vuelve a las habitaciones alquiladas de la señora Hudson con un equipaje ciertamente cuestionable. Allí se reencuentra con su amigo Osmond Starred, un genial consultor criminalístico que echa de menos colaborar con Scotland Yard desde que un entrometido oftalmólogo de origen escocés publicó una horrible parodia de sus investigaciones y le arruinó su contacto con la policía. Desde la huida de Eddie, Osmond ha cosechado un reputado éxito como escenógrafo teatral pero sigue trabajando en su laboratorio como un genio chiflado. Sin embargo, si Konx ha vuelto en busca en paz y tranquilidad, es precisamente eso lo que no va a tener: su hermana gemela Violet pronto despertará la curiosidad de Starred proponiéndoles desvelar un extraño caso sobre niñas muertas, resucitadas y asesinadas, que de momento ha pasado desapercibido a Scotland Yard.

"El hombre que encontró los restos de la hija del herrero de Netley aquel último día de noviembre de 1894 fue el mismo que había certificado su muerte por escarlatina el 14 de junio anterior. Se llamaba Newman, John H. Newman, y era doctor en medicina por la Universidad de Edimburgo."



Osmond Starred no se tomó demasiado a bien cuando un oftalmólogo llamado Doyle tomó buena nota de todos sus casos como consultor y los publicó debidamente adornados y ridiculizados. Desde entonces, él y su inseparable Eddie Knox suelen referirse al doctor Doyle como "El Innombrable" y practican el tiro de dardos sobre la diana de una de sus fotografías.

"Mi amigo (...) se dirigió directamente al teatro, bajo la lluvia y el viento, sin más protección que una ligera capa Inverness ya empapada sobre sus hombros y aquella simpática gorra de cazador de ciervos que solía brotar en lo alto de su cabeza cada vez que las circunstancias le obligaban a abandonar por unos días su hábitat londinense."

El gran retorno es una estupenda novela de misterio detectivesco con todos los ingredientes de los mejores casos de Sherlock Holmes, escenario criminal teatral y morboso incluido. Excelentemente ambientada en el Londres de 1894, donde la tétrica memoria de los horrores de Jack del Destripador todavía flota en la bruma vespertina, pese a su simpático guiño al personaje de sir Arthur Conan Doyle no por ello deja de tener su propio carácter y estilo. Y es que la prosa de Daniel Sánchez Pardos es particular, personalísima, dotada de una marcada elegancia y destacable riqueza de léxico. Una prosa que envuelve al lector como una mullida capa de terciopelo para salir bien preparado a las calles de un diciembre londinense de finales del siglo XIX. En este sentido, destaca su fantástica ambientación (tanto en los momentos más tétricos como en los paisajes más hermosos) y los delicadísimos gestos, la sutil belleza, en el cariño que se prodigan los dos gemelos Knox.

El regreso de Eddie a su querido Londres con los ecos de su peculiar pasado saliéndole al encuentro a cada paso, la arrebatadora personalidad de su hermana Violet, el contrapunto divertido de Lin, la sosegada consistencia del inspector Howell o la brillante genialidad de Starred, son algunos de los puntos fuertes de esta bien tramada historia. Divertida, agridulce, inquietante, El gran retorno es una novela que se lee con placer por su magnífica atmósfera, sus peculiares personajes y lo bien que escribe su autor. A menudo, el lector acabará más agradablemente prendido de los pensamientos de Eddie y su pasado que no del caso de las niñas resucitadas (que corre peligro de convierte en mera excusa argumental para dejar el escenario enteramente a los dos amigos protagonistas). Atención a las veladas sugerencias y guiños de Daniel Sánchez Pardos respecto a las tendencias sexuales de sus protagonistas, bien enmarcadas en la sociedad británica de finales del XIX, y a su equívoco con sir Arthur Conan Doyle.

Lector, una buena historia con tintes de humor (y escenario) británico y oscuro misterio detectivesco para acercarse a otro doctor Watson totalmente distinto pero igualmente fascinante. Porque, si bien Eddie Knox no es doctor ni es responsable, es excéntrico, entrañable, y tan frágil y vulnerable como lo ha hecho su desacertado pasado.

Muchas gracias a Editorial Planeta por el envío del ejemplar y felicidades por la excelente y cuidada edición.

También te gustará: Un problema de tres pipas; Las violetas del círculo Sherlock; Los herejes de Oxford

Esta reseña ha sido publicada originalmente en el blog Momentos de Silencio Compartido como colaboración en la iniciativa de Equipo de Redactores.

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lunes, 16 de septiembre de 2013

La buena novela de Laurence Cossé

En un pequeño pueblecito de Les Crêts, Paul Néon aparece al borde de la muerte después de haber pasado inconsciente en el bosque toda una noche. En Plouec'h, Armel Le Gall interrumpe por primera vez en años su rutina de paseos matinales porque está asustado. Cerca de Nantes, la frágil Anne-Marie Montbrun sufre un inexplicable accidente cuando su coche se sale de la carretera sin motivo aparente ¿Qué tienen en común estos tres autores? ¿Quién les amenaza desde la sombras y les ataca simulando accidentes? Ellos son tres de los ocho miembros de un comité secreto, un comité de escritores encargados de decidir qué libros deberían formar parte del fondo de una librería singular de París. Porque el inicio de toda esta historia tiene su origen en el encuentro de un librero apasionado, Ivan Georg, con una elegante aristócrata italiana con un deseo pendiente, Francesca Aldo-Valbelli. Ivan y Francesca deciden hacer sus sueños realidad y abrir en el mismo corazón de París La buena novela, una librería en dónde solamente se vendan obras maestras. Felices e ilusionados en su proyecto, pronto se encuentran con que ejércitos enteros de lectores en busca de consuelo visitan su extraordinaria librería. Pero cuando empiezan a sufrir extraños ataques, recurren a la aguda inteligencia del inspector de policía Heffner. Para que el policía entienda la idiosincrasia de esos ataques, Ivan y Francesca no tienen más remedio que contarle toda su aventura, desde el principio, sin omitir detalles: una extraordinaria historia sobre la construcción de un sueño literario sin precedentes en el mundo.

"Sepa, señora, que me mueve la pasión por la literatura y, como todos los apasionados, sufro de lo lindo. Espero mucho, muchísimo, de cada novela que leo. Y me han decepcionado tantas veces que no me aventuro a hojear siquiera una novedad desde hace por lo menos diez años. Espero a que el tiempo ponga las cosas en su lugar... Ya solo leo clásicos."


"Queremos libros espléndidos que nos sumerjan en el esplendor de la realidad y que nos mantengan ahí; libros que nos demuestren que el amor obra en el mundo al lado del mal, muy cerca, a veces de forma indistinta. Y así continuará, igual que siempre. El dolor desgarrará los corazones.

Queremos buenas novelas.

Queremos libros que no eludan nada de lo trágico de la condición humana ni de las maravillas cotidianas; libros que nos devuelvan el aire a los pulmones."

La buena novela es una historia en la que lector se siente como cuando visita su librería preferida: no puede evitar quedarse horas y horas deambulando por ella, feliz y ensimismado. Y como esa librería maravillosa de Ivan y Francesca, a la que todos nos gustaría entrar alguna vez, esta novela seduce por su encanto, por su rendida sencillez y su ingeniosa idea de fondo. La buena novela no sólo es una historia magnífica sobre libros, lectores y escritores, con misterio libresco incluido, sino que también es una extraordinaria librería imaginaria en donde resulta imposible resistirse a caminar por entre sus estanterías, escoger volúmenes al azar para hojear fuera del tiempo, y tomarse un té con sus dependientes.

La prosa de Laurence Cossé es impecable, evocadora, a veces juguetona, otras veces casi metafórica, pero siempre estupenda. Sencilla y directa, Cossé construye a sus personajes a través de su pasado, de sus vivencias, y consigue crear protagonistas tan carismáticos que el lector casi siente el deseo de ponerse a hablar con ellos en voz alta. La pasión de Ivan, la belleza de Francesca, la intuición de Heffner, la magia de Anne-Marie, el entrañable Armel, la simpatía de Óscar... Todos y cada uno de ellos da lo mejor de si mismo cuando la pluma de la autora se posa con suavidad sobre ellos y los hace hablar y pensar alrededor de la idea maravillosa de una librería con una selección de títulos única en el mundo. Quizás la única excepción al increíble elenco de personajes la constituya la extraña Anis, cuya historia de amor se antoja algunas veces demasiado caprichosa y estúpida a un lector una pizca impaciente (aunque luego todo tiene su explicación).

Repleta de referencias al mundo literario (autores, obras, clásicos, editoriales, críticos, lectores, librerías, novedades, citas, títulos...), La buena novela es una estupenda historia sobre el amor a la literatura y las pasiones que levantan sus defensores y detractores (que también los hay). Una hermosa reflexión sobre la intensidad con la que se pasa por la vida, el amor que a veces resulta incomprensible, la buena literatura y la idea de una librería de ensueño. Imprescindible para todos los que alguna vez han perdido la noción del tiempo y del espacio hojeando libros en una librería especial.

Lector, no te pierdas esta buena novela porque ¿qué lector no ha soñado nunca con un librero que siempre acertase al recomendarnos libros maravillosos?

Los incondicionales de la editorial Impedimenta, entre los que me encuentro, volvemos a caer rendidos ante la cuidada edición de otro de sus títulos. La buena novela es un libro en el que hasta el peso en las manos del lector resulta agradable. Gracias, señoras y señores de Impedimenta, no nos cuesta nada imaginarnos su catálogo entero en las estanterías de Iván y Francesca.

También te gustará: La librería; La librería ambulante; Y entonces sucedió algo maravilloso

Este libro llegó a mí gracias al Sorteo Aniversario del blog de Marilú, Cuentalibros.

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La buena novela

viernes, 13 de septiembre de 2013

Lectura conjunta de El 19 de marzo y el 2 de mayo de Benito Pérez Galdós

¡Ya llegó! Ya tenemos aquí la lectura conjunta del tercer Episodio Nacional de don Benito Pérez Galdós ¿Te la vas a perder?

Para todos los que disfrutasteis de Trafalgar y de La corte de Carlos IV ya sabéis de qué os hablo y seguro que repetís. Pero si sois nuevos en esto de la Lectura Conjunta de los Episodios Nacionales no os desaniméis porque las novelas se pueden leer de manera independiente y las fechas de plazos son muy asequibles.

La Lectura Conjunta de El 19 de marzo y el 2 de mayo la organiza Isi, así que no te olvides de pasar por su blog (AQUÍ) para decirle que te apuntas y consultar las fechas de los debates.

Y, por supuesto, no os vayáis sin llevaros a vuestros blogs el impresionante banner que Mork ha diseñado para tan magno evento.


Imagen original en FromIsi

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Fulminado por un rayo de Chris Colfer

Probablemente Carson Phillips sea el alumno más inteligente del instituto público de Clover, un pueblucho perdido en medio de ninguna parte. Y probablemente por esa razón, Carson no sea precisamente el más feliz de sus habitantes. Desde que tenía 8 años, su sueño es ir a la Universidad de Northwestern, cursar periodismo y rematar su brillante carrera como director del New Yorker. Pero primero tendrá que sobrevivir a su último año de instituto entre las filas de los parias y los marginados. Hace años que su padre le abandonó, vive en casa con su madre alcohólica, echa desesperadamente de menos a su abuela con alzhéimer y va al instituto con el coche-cafetera herencia de su abuelo. Carson odia a los clichés con patas de conforman el comité estudiantil (la animadora, el futbolista, el rico, etc.) pero cuando descubre que dirigir el periódico del Clover y su club periodístico ya no es suficiente para entrar en la universidad de sus sueños, tendrá que improvisar un plan malvado para hacer participar a su favor precisamente a aquellos a los que más desprecia. 

"Siempre he creído que iré derecho al infierno, y después de esta semana, creo que no hay vuelta atrás (...) Imagino que habrá una multitud de jefes y políticos a los que podría entrevistar. En el infierno no debe de haber grupos religiosos que puedan sentirse ofendidos, así que imagino que podría escribir lo que quisiera."


Carson Phillips, la voz narradora y protagonista absoluto de Fulminado por un rayo, es ambicioso, mezquino, borde y engreído, pero por debajo de toda esa pátina de saberse más inteligente que el resto, carga con mucha tristeza y desesperación. Carson es un narrador que se haría antipático casi desde las primeras páginas de este libro si no fuese por todo lo que deja caer entre líneas: esa compasión, esa sorpresa al descubrir tanta debilidad y miedo debajo de las máscaras de sus odiosos compañeros, su orfandad, la ternura de una abuela con alzhéimer a la que una vez dedicó el mejor cuento de su vida. Quizás por este motivo, Fulminado por un rayo funciona no sólo como una comedia aguda y venenosa sobre el star system de las high schools de las series norteamericanas (¿y de la realidad?), sino también como el testimonio de la voz de un adolescente que se esfuerza por comprender la inexplicable jungla que comienza a las puertas del mundo adulto.

"Sí, por desgracia vivimos en un mundo en el que los guapos, los más populares y los ricos prevalecen por encima del resto (...) si tienes cierta ventaja sobre los demás mientras intentas llegar a donde te has propuesto llegar (inteligencia, creatividad o decisión), habrá gente que ponga más empeño em hacerte de menos."

Chris Colfer es un joven actor conocido por su papel de Kurt Hummel en la serie de televisión Glee, una presentación no demasiado fiable a la hora de abrir su primer libro, es cierto. Sin embargo, al igual que sus editores han sido capaces de dejar a un lado sus prejuicios y reconocer su talento como escritor, al lector no le será difícil olvidarse de los mismos tras el primer capítulo de Fulminado por un rayo. Colfer es brillante escribiendo, contundente y preciso, siempre acerado en la crítica y acertado en la metáfora. Con una buena base de articulista incisivo y un sorprendente desparpajo, este joven autor sorprende por su seguridad y falta de mojigatería a la hora de desnudar el pensamiento de su protagonista e ir más allá de una trivialidad engañosa (atención a la repentina revelación que experimenta el personaje). Sin duda, se trata de una historia divertida y bien contada que destaca por su ingeniosa crítica juvenil pero también por su inesperado trasfondo sobre el dolor y el miedo con el que todos los adolescentes, sin excepción, conviven a diario.

Lector, te gustará escuchar la voz de Carson Phillips, que no tiene pelos en la lengua. Pero verás como, pese a todo, te resultará imposible cogerle manía. Toda una sorpresa.

Título: Fulminado por un rayo
Autor: Chris Colfer
Editorial: Roca Editorial
Género: ficción contemporánea
Páginas: 216
Fecha de publicación: septiembre 2013
ISBN: 978-84-9918-651-1
Precio: 15,90 euros
A la venta el 26 de septiembre

La película Fulminado por un rayo, escrita y protagonizada por el mismo Chris Colfer, fue presentada en la edición 2012 del Tribeca Film Festival.

Muchísimas gracias a Roca Editorial por el envío del ejemplar y felicidades por su cuidada edición.

También te gustará: Algún día este dolor te será útil; El vendedor de cuentos; Benny y Omar


lunes, 9 de septiembre de 2013

Mayte Esteban en Ediciones B

Si os hablo de Mayte Esteban seguro que todos pensáis en El medallón de la magia, en La arena del reloj o en Su chico de alquiler. Pero seguro que sobre todo pensáis en Detrás del cristal, la última novela de Mayte, que lleva más de seis meses en los primeros puestos de la lista de los ebooks más vendidos en Amazon. Y es que Detrás del cristal, aunque no una sorpresa para los que ya conocíamos la buena prosa y el encanto de las tramas de su autora, sí que ha sido todo un bombazo por muchas razones: buenos personajes, trama divertida y original, ritmo trepidante, sorpresas y giros, gramática y léxico impecables... En fin, una novela estupenda que se disfruta de principio a fin.

Por esas razones y muchas más, Detrás del cristal ha traído recientemente buenas nuevas: Ediciones B ha fichado a Mayte Esteban y a su Detrás del cristal. Así que ahora, además de en Amazon, podemos encontrar esta estupenda novela en Casa del Libro y en FNAC, nada menos.


Desde la blogosfera somos muchísimos los que le deseamos a Mayte toda la suerte del mundo y queremos felicitarla de todo corazón por este éxito editorial, porque aunque hemos disfrutado mucho con sus novelas, estamos seguros de que todavía tiene más que ofrecernos, y aquí estamos, a seguir leyendo.

Para más información sobre la autora y su obra, os dejo algunos enlaces de interés:
La autora en Twitter: @MayteEstebn

jueves, 5 de septiembre de 2013

Compàs d'espera de Susanna Lliberós

Si en Cel.les, la poeta Susanna Lliberós nos desnudaba su recuerdo y su alma en palabras llena de luz y de tiniebla, en Compàs d'espera vuelve a sorprender al lector por el filo prístino de unas palabras que, de tan afiladas, a veces duelen en el alma.

Notablemente más serena, más madura, la autora depura brillantemente su estilo y escoge las palabras con tal precisión y acierto que cada verso es una imagen clara de dolor, de belleza, de amor, de pasión, de rabia, de pura vida. Sensata y contenida, exquisita en sus formas (a veces rozando la ligereza profunda de un haiku), sus poemas desbordan una sensibilidad elegante pero espontánea como la vida misma. Llevado por la luz de los poemas, por la pasión y la intensidad, el lector conecta con facilidad con la piel de la autora porque ¿quién no ha sido tocado nunca por un instante de clarividencia vital?


Compàs d'espera es un breve libro de poemas que seduce por su vitalidad y sus vibrantes imágenes, pero también por su extraordinaria pasión y su mirada inteligente a lo más profundo del alma.

"Per a Susanna Lliberós la vida és el coratge i un bon vers, la resta ja ve sola. Mentre això va passant naix Compàs d'espera. Escrit en primera persona, el poemari busseja fins al lloc més amagat de la consciència on s'engranen els sentiments que provoquen el dolor, la mort, la situació social, el pas del temps, però també la bellesa de la passió, l'amor i l'esperança. Compás d'espera ens obri la porta de la cambra més fosca i al mateix temps refà l'amplària dels viaranys que porten a la llum. Un poemari sincer i valent que viu a fons la vida mentre ha de venir allò que un desitja, s'imagina o tem". Editorial Germania, Col.leció Plaerdemavida.

Lector, un extraordinario libro de poemas que te transportarán por su peculiar mirada. Un poemario increíblemente hermoso.

También te gustará: Cel.les

lunes, 2 de septiembre de 2013

Verano en English Creek de Ivan Doig

En el verano de 1939 muchas cosas cambiaron para la familia McCaskill en English Creek, Montana. Jick, el pequeño de los dos hermanos McCaskill, estaba a punto de cumplir quince años y pensaba que se hallaba en tierra de nadie: no era lo bastante mayor como para ser incluido en las conversaciones adultas de sus padres pero tampoco era ya tan pequeño como para no darse cuenta de que su hermano Alec se había declarado en abierta rebeldía. Jick esperaba mucho de aquel verano, de la siega del tío Pete, de las fiestas del 4 julio, de su tiempo vacacional junto a su mejor amigo Ray, de las excursiones con su padre, el guardia forestal de la región, para inspeccionar los hermosos bosques del Two Medecine. Pero nada resultó lo que esperaba porque aquel verano de sus catorce años Jick McCaskill viviría acontecimientos únicos, recuerdos imperecederos de su hermosa Montana, el Paraíso de los Escoceses en plena recuperación (y transformación) tras el duro golpe de la crisis del 29, las malas cosechas, las plagas y las sequías de los años anteriores.

"Podía haberlo sabido. "Aquel verano..." sería la frase que utilizaría en adelante mi madre para referirse a ese verano. Para mí, el verano en el que ni siquiera la siega resultó como yo pensaba. El verano en que empecé a preguntarme si alguna vez las cosas terminan como uno espera."


Con una cadencia más reposada que en Una temporada para silbar, pero con la misma magia del estilo único y encantador del mejor cronista contemporáneo del Oeste, Verano en English Creek es una extraordinaria historia sobre los primeros colonos en un rincón de Montana, las peripecias de sus descendientes para perdurar allí pese a las inclemencias del tiempo y la economía, y el verano en el que todo cambió para la familia McCaskill. La belleza de la prosa, el estilo y el ritmo de Ivan Doig envuelven con tanta delicadeza al lector que cuándo éste cierra el libro se sorprende volviendo de los bosques del Two Medicine con cierto anhelo de volver a Montana. Verano en English Creek es una novela acogedora, en la que sumergirse sin tiempo ni medida, a la que rendirse sin miedo a los maravillosos paisajes, a las extraordinarias historias, a los increíbles personajes.

Un guardia forestal enamorado de sus bosques, un universitario convertido en cowboy, un vivandero misterioso cuya leyenda se difumina en vaharadas de alcohol, un anciano atemporal emparentado con los últimos indios del lugar que trasmite la Historia de English Creek, un ambicioso ranchero que recoge los despojos de la recesión, la sombra de una guerra inminente en Europa... Ivan Doig hila con cuidado todo un universo extraordinario y lo despliega ante la ávida mirada de su protagonista, el joven Jick McCaskill, lanzado a toda velocidad hacia los quince años y con la mala costumbre de tener el pensamiento más inquieto de Montana.

"-Jick, no hay ley alguna que diga que un McCaskill no pueda tener las mismas aspiraciones que cualquier otra persona. Simplemente porque tu padre y tu hermano, cada uno a su manera, tengan las necesidad de mirar al pasado para encontrarse con la vida, no es necesario que tú hagas lo mismo (...) No se puede vivir en el pasado. (...)
-Mamá, ya sé que no se puede, pero... ¿aunque sea solo un poco?"

Y es que al pequeño de los McCaskill le fascina la historia del lugar en el que vive, los legendarios primeros guardias forestales que delimitaron con sus propias manos las lindes de los bosques hasta entonces innombrados del Two, las vidas de los primeros colonos en aquella tierra todavía indomable. Verano en English Creek es el verano de un adolescente que muda de piel, que cambia de mirada, pero también es la historia de un paraíso salvaje y sus habitantes, unos hombres que estaban hechos de un material distinto para soportar el devenir de una vida auténtica, en letras mayúsculas.

Ivan Doig vuelve a enamorar a los lectores con esta increíble novela, de la que resulta imposible no guardar un recuerdo tan cálido como cuando se cierra uno de los libros de Mark Twain. Y quién no pesque diez truchas en el English antes de la hora de la cena, le debe un batido a los demás.

Lector, una lectura imprescindible, de las que te transportan directamente al paraíso soñado. Merece la pena asomarse a la prosa de Doig aunque sea una sola vez en la vida.


Si quieres conseguir un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:

¡No te pierdas la reseña de Isi de Verano en English Creek! Lo hemos estado hablando y hemos decidido que nos mudamos a Montana ¿os venís?