lunes, 29 de septiembre de 2014

El monstruo de Hawkline de Richard Brautigan

Hace años que nadie se atreve a hacer demasiadas preguntas sobre Greer y Cameron, una pareja de duros pistoleros asesinos a sueldo en el Oeste de 1902. Fustrados por un viaje a Hawaii muy poco lucrativo, el par de sicarios decide ahogar sus penas descansando en uno de los burdeles de San Francisco. Allí les encuentra Chica Mágica, una hermosa mujer india, o que quizás parece india pero no lo es (en esta historia pocas cosas son lo que parecen a simple vista). Chica Mágica les enseña un fajo de billetes de dólares americanos y les contrata para un encargo lejos de allí. Y así es como Greer y Cameron llegan a conocer a la enigmástica señorita Hawkline, que vive en una casona alejada de cualquier lugar medio civilizado, construída sobre unas minas de hielo, en donde siempre hace frío pese a los veranos recalcitrantes de Oregón, que tiene la terrible molestia de vivir atemorizada por un extraño monstruo.


La portada es de labreu edicions, en catalán. Puedes encontrar una edición en castellano en Anagrama

Richard Brautigan (Tacoma 1935, California 1984) fue un escritor estadounidense perteneciente a la llamada generación beat. Si bien su novela más conocida es La pesca de la trucha en América, tiene en su haber una docena de novelas, poemas y cuentos. Siempre con una crítica desigual, altibajos en su carrera literaria y dificultades para publicar, la vida de Brautigan quedó marcada con el diágnostico temprano de esquizofrenia y un tiempo recluido en el sanatorio en donde más tarde se filmaría Alguien voló sobre el nido del cuco (con electroshocks incluidos).

El monstruo de Hawkline (un western gótico), novela que Brautigan publicó en 1974, es una historia delirante y fantástica sobre dos pistoleros a sueldo que se encuentran con el caso más extraño de sus vidas: el encargo de matar a un monstruo que vive atrapado bajo la casa de la más extraña señorita Hawkline. Al principio divertida e ingeniosa para irse complicando a vuelta de tuerca con una realidad cada vez más enrarecida, El monstruo de Hawkline se lee con curiosidad, alguna sonrisa y algún fruncimiento de ceño ante las ocurrencias de este excéntrico autor.

Si bien reconozco que no soy especialmente admiradora del movimiento beat, seré justa al admitir que Brautigan tiene destellos muy brillantes de una prosa que a veces sorprende por su exactitud quirurgica, pero sobre todo seduce por lo magnífico de sus diálogos y el sentido del humor que reside bajo los despropósitos originales de sus personajes. Cautivo de las sensaciones, buen captador de instantes únicos y sensacionales, Brautigan presenta dos protagonistas singulares, Greer y Cameron, que por si solos podrían haber dado para toda una saga (brutal y divertida), y riza el rizo de lo inaudito con el desdoblamiento de otro personaje atípico y genial, el de la señorita Hawkline. El resultado es una historia extraña, de diálogos geniales y ambientación extraordinaria, cuyo final, por desgracia, naufraga un poco.

Lector, para curiosos en busca de una lectura diferente capaces de encontrar la gracia y el ingenio en los lugares (del oeste gótico) más insospechados.

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
El monstruo de Hawkline

viernes, 26 de septiembre de 2014

Mugs and Books (II) Segunda edición ¿Juegas?

Animada por la excelente acogida que tuvo el primer Mugs and Books a principios de este año, y con la esperanza de que muy pronto este otoño que empieza (algo tímido por según qué geografías, es cierto) nos deje desempolvar nuestras tazas de té/café/chocolate/etc. calentitas... Aquí llega...

¡Mugs and Books Second (Limited) Edition! ¡Tachaaaaaan!


Mugs and Books (II) funciona exactamente como su primera edición. Os recuerdo las bases:
Se trata de que hagáis una foto a vuestra combinación preferida de taza y libro. Valen todos los formatos y contenidos, el único requisito es que sea una foto vuestra.

Al igual que en la edición anterior, no se admiten a concurso fotos con filtro. Aunque sí pueden presentarse como fuera de concurso.

Para participar no tenéis más que hacer una entrada en vuestros blogs con el título del concurso, la foto o fotos de vuestra "taza y libro" y una breve frase que explique por qué os gusta el maridaje de esa taza con ese libro. Dejadme aquí mismo un comentario con el enlace a esa entrada, por favor.

Atención, en Twitter jugamos con el hashtag #MugsAndBooks ¡Imprescindible para que las juezas puedan tener a mano las fotos participantes, por favor!

También podéis subir las fotos a Instagram siempre que las etiquetéis para instagram.com/mientrasleo

Aunque juguéis en Twitter, todos los que tengáis blog y participéis con más de una foto, por favor acordaos de hacer la entrada para exponer la galería. Si no tenéis blog, podéis jugar exclusivamente en Twitter o en FB siempre que me pongáis en copia:

@Mnicaserendipia en Twitter
Serendipia-Mónica en FB

Esta vez, tras una larguísima conferencia en la que tuve que emplear muchísimas argucias legales y quintales de persuasión para convencerlas (mentira, aceptaron en cuando se habló de la posibilidad de recibir sobornos), mis colegas en el tribunal de juezas son Mientras Leo y Marilú. Entre las tres elegiremos las mejores combinaciones de Tazas y Libros, y como en la edición anterior, habrá tres ganadores.

Podéis participar con cuantas fotos queráis.

El período de juego comienza ahora-mismo-ya y termina el viernes 3 de octubre.

Mientras Leo, Marilú y yo decidiremos las tres combinaciones que más nos hayan gustado (los miembros de este tribunal SÍ aceptarán sobornos).

Durante la semana del 6 al 10 de octubre publicaré una entrada con las tres fotos ganadoras.

El premio es un detallito sorpresa que os enviaré por correo postal (por este motivo, solo podéis participar si tenéis domicilio postal en España).

Es viernes, ¿vienes a jugar?

lunes, 22 de septiembre de 2014

El niño perdido de Thomas Wolfe

Y la luz se fue y vino de nuevo a la plaza, y Grover se quedó allí pensando tranquilamente: "Aquí está la plaza y aquí está Grover; aquí está la tienda de mi padre y aquí estoy yo".

Grover camina por la calle en la que está la tienda de su padre, un justo tallador de lápidas. Una calle llena de comercios y de tenderos conocidos, queridos (casi todos), familiar y única. A principios del siglo XX, Sant Louis es una ciudad resplandeciente, casi nueva, llena de la luz de la exposición universal que acoge. Y Grover, ese muchacho despierto y sensible, ese niño extraordinario que será un niño perdido, disfruta de la luz, de la calle, de la plaza, de lo especial que tiene lo cotidiano cuando se mira desde los ojos de Grover.


Thomas Wolfe nació en Asheville en 1900 y murió a los 38 años, en Baltimore, víctima de la tuberculosis. En El niño perdido, el autor rinde un luminoso pensamiento a su hermano Grover, muerto en 1904, a la edad de 12 años, a causa del tifus. Breve pero tremendamente intensa, la peculiaridad de este relato reside en la delicadeza de las imágenes que evoca, en la belleza de la prosa de Wolfe. Precursor de los autores que posteriormente se inscribirían en el movimiento beat, Faulkner dijo de él que había sido el mejor escritor de su generación (lleno de modestia, decidió que él era el segundo). Sea o no el primero de una generación, parece poco discutible que Thomas Wolfe es uno de los mejores narradores norteamericanos, con el poder de evocar a través de la mirada de sus personajes un mundo totalmente nuevo.

Personalmente, he disfrutado de El niño perdido por la cadencia hermosa de la narración de Grove y porque ha sido, por encima de todo, una lección magistral sobre cómo dotar de voz propia y diferenciada (personalísima) a cada uno de los narradores de esta historia. Un pequeño calidoscopio tocado por la ternura y la tristeza, sobre el recuerdo y la pérdida de Grove, pero también sobre el peculiar encanto de un niño de 12 que paseaba por una calle consciente del Tiempo.

Y aunque, debido a mis gustos victorianos recalcitrantes, no me gusta especialmente la narración atípica, sincopada, inesperadamente retomadora, interrupta de la llamada generación beat, he sabido encontrar la belleza en este niño perdido de Thomas Wolfe.

Lector, lo mejor de este breve libro, la prosa de Thomas Wolfe, una lección bellísima sobre cómo escribir. Y. Aunque. Seas. Tan. Puñeteramente tradicional en cuestión de prosa... Ahhhhh... Tan puñeteramente como yo... Ahhhh... Dale. Una. Oportunidad... Dale una oportunidad a Wolfe. La belleza puede encontrarse incluso en las narraciones más inesperadas.

Esta lectura forma parte del Reto Serendipia Recomienda, y la recomendación es de Ana Blasfuemia. Gracias, Ana.


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:

viernes, 19 de septiembre de 2014

Octubre, mes de los libros autopublicados

Cuando Laky, la administradora de Libros que hay que leer, me explicó la idea del mes temático que estaba preparando me dio una alegría. Y es que este octubre será el mes de los libros autopublicados.


Por supuesto, participo. Siempre es un placer conocer a autores nuevos, compañeros autoeditados, e ir añadiendo títulos interesantes a la librería.

Pero para hacerlo todavía más fácil, Laky nos tienta con algunos sorteos muy jugosos. Podéis consultar las bases del mes temático y los sorteos AQUÍ y también AQUÍ.

¿Quién se anima?

Aquí iré poniendo mi lista de libros autoeditados reseñados en octubre:
Ya lo dijo Thomas, de David Orell
El largo funeral del señor White, de Eugenio Prados

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El antropólogo inocente de Nigel Barley

En 1978, el doctor en antropología británico Nigel Barley decidió que le había llegado el momento de hacer trabajo de campo y se fue a Camerún a estudiar una diminuta tribu de costumbres propias: los dowayos. Vencido por la burocracia africana, dispuesto a alejarse de la influencia de las misiones religiosas blancas y sin la menor idea de cómo hacerse entender, el doctor Barley se instala por fin en la aldea más remota de los dowayos de la montaña. Pero pronto descubre que el romanticismo del antropólogo o las magníficas teorías de Malinowsky poco tienen que ver con el día a día en una aldea en la que un europeo jamás sería capaz de encontrar ni un solo referente cultural común.

"Los dowayos se dividen en dos sectores, los de montaña y los de planicie. Todas las personas con las que había hablado me instaban a vivir entre los dowayos de la planicie. Eran menos bárbaros, tenían provisiones y la mayoría hablaban francés (...). Los dowayos de montaña eran salvajes y difíciles, no me contarían nada, adoraban al diablo. Con esta información, el antropólogo solo puede hacer una elección: opté por los dowayos de montaña."


El antropólogo inocente es un relato desenfadado y con mucho sentido del humor de las vivencias del doctor Nigel Barley entre el pueblo dowayo del África occidental. Aunque no lo parezca, por su amenidad y su punto de vista socarrón, se trata de un estudio antropológico. Aunque como Barley escribe con tanta soltura y gracia sobre su experiencia, cuando publicó en Gran Bretaña fue elegido como "uno de los libros más divertidos del año", según la crítica inglesa. Sin artificios ni imposturas, Barley se ríe de las mitificaciones del trabajo de campo y cuestiona las diferentes corrientes en el pensamiento antropológico: ni todos son "buenos salvajes", ni todas sus ceremonias tienen sentido, ni toda su civilización es primitiva.

"Solo cuando estaban enfermos los dowayos me daban pena y me parecía que su manera de vivir era inferior a la nuestra. A parte de eso, gozaban de libertad, se consideraban ricos, tenían acceso fácil a sus principales formas de gratificación sensual con la cerveza y las mujeres, y se respetaban a sí mismos. En cambio, cuando se ponían enfermos, morían sin ninguna necesidad en la agonía y el terror."

Barley se desliga de enjuiciamientos europeístas y afirma que la dowayo es una civilización como otra cualquiera. Aunque sí es cierto que, entre risas y exageraciones, el autor confirma uno por uno todos los tópicos africanos de finales de los años 70: absurda burocracia, delirante mezcolanza de tradiciones y modernidad, imperialismo y racismo, etc. En realidad, la gracia de esta lectura es que se trata de una mirada divertida, ingeniosa e informal,  pero muy certera, sobre un pedacito del que sigue siendo uno de los continentes más heterogéneos y sorprendentes desde el punto de vista eurocentrista que nos toca.

Lector, para exploradores curiosos: de cómo el doctor Barley sobrevivió al aburrimiento, a la enfermedad, al desastre y a la hostilidad de la sociedad dowayo (y volvió para contarlo).


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
El antropólogo inocente

lunes, 15 de septiembre de 2014

¡Adiós, Mr. Chips! de James Hilton

Mr. Chips vive tranquilo en la casa de huéspedes de la señora Wickett, justo al lado del colegio Brookfield, en el que enseñó durante toda su vida. Mr. Chips recuerda perfectamente el rostro de cada uno de sus alumnos y siempre tiene preparadas un montón de anécdotas divertidas para los numerosos ex-alumnos que le visitan casi a diario para tomarse un té con su viejo profesor. Pocos saben que una vez estuvo casado con la extraordinaria e inteligente Katherine, aquella jovencita sufragista que plantó cara a su recalcitrante conservadurismo y llenó su vida de luz. Así era Katherine, capaz de darle el toque de atención que necesitaba justo cuando sus políticas didácticas en Brookfield se estaban volviendo grises y aburridas, capaz de llenar de ternura su mirada de profesor y convertirlo en uno de los maestros más queridos por sus alumnos, en toda una leyenda imperecedera después de casi cincuenta años de enseñanza.

"Pero lo que más recuerdo son sus caras. Nunca las olvido. Tengo millares de rostros en la memoria, las caras de todos los chicos del colegio. Si ustedes vienen a visitarme en los años venideros, como espero que harán, trataré también de recordar sus caras de adulto, aunque no les prometo nada (...). Les recordaré siempre como les conocí en Brookfield, ¿qué culpa tengo yo de que ustedes se empeñen en cambiar? Tomé las instantáneas para mi memoria en clase, en el patio, en el campo de juegos, y allí siguen siendo siempre niños, con las miradas brillantes, la risa y los cabellos al viento, ingenuos y alegres ¿Les parece mal que les conserve frescos en la memoria y me resista a dejarlos envejecer, a volverse obesos y calvos?"


James Hilton (Lancashire, Inglaterra 1900 - California, EUA 1954) fue un escritor inglés de ficción conocido sobre todo por Horizontes lejanos, llevado a la pantalla por Frank Capra. En ¡Adiós, Mr. Chips! Hilton nos presenta a un personaje único, excéntrico, divertido y entrañable, un viejo profesor que rememora su vida académica y personal en el ocaso de su vida. Mr. Chips sabe que a principios del siglo XX, Inglaterra no va a tenerlo todo tan fácil y sencillo como durante el largo reinado de la Reina Victoria, intuye que se avecinan tiempos tormentosos e intenta alegrar la vida de sus alumnos para hacerles sentir a salvo y seguros en Brookfield, porque los niños que se saben queridos serán los hombres fuertes del futuro. Mr. Chips no flaquea, siempre haciendo sonreír a sus alumnos, siempre, pese a que la Gran Guerra se lleve a muchos de ellos y las bombas caigan sobre las aulas de Brookfield mientras él está impartiendo clase de latín (magnífico capítulo).

¡Adiós, Mr. Chips! no es una novela sobre enseñanza o métodos didácticos, ni mucho menos, ni tampoco una oda al trabajo del profesorado inglés a principios del siglo XX, tampoco. Es la historia de un profesor que, pese a no ser el mejor de los profesionales, supo tender una mano a sus alumnos y hacerles sonreír pese a la dureza de los tiempos que corrían en la Inglaterra de la Gran Guerra. Con una prosa sencilla, muy inglesa y elegante, Hilton crea a través de su propia memoria un personaje entrañable que conmueve al lector con su actitud ante la vida pero, sobre todo, con su capacidad de escuchar a los demás, ser capaz de cambiar con el siglo y amar con generosidad. Divertídisimo el humor inglés del personaje, presente en cada anécdota recordada y en los diálogos de la novela.

Quizás antecedente de El club de los poetas muertos, recomiendo al lector que no se pierda la versión cinematográfica de 1969 de ¡Adiós, Mr. Chips!, protagonizada por Peter O'Toole y dirigida por Herbert Ross.


Lector, emoción, ternura, risas y alguna lágrima si te pasas a tomar el té con Mr. Chips y dejas que te explique sus batallitas en Brookfield. Te quedarás con ganas de más.


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Adiós, Mr. Chips (en papel)
Adiós, Mr. Chips (DVD)

viernes, 12 de septiembre de 2014

Lectura conjunta de Zaragoza, sexto Episodio Nacional de Benito Pérez Galdós

¿Ya hemos vuelto tod@s de vacaciones? Porque tenemos una de las citas más esperadas de después del verano: reanudar las lecturas conjuntas de Los Episodios Nacionales de don Benito Pérez Galdós. En concreto, le ha llegado el turno a Zaragoza.

Ya sabéis que para participar en la lectura conjunta no tenéis más que poner un comentario en esta entrada.


 La defensa de Zaragoza, de Sir David Wilkie, 1828 (imagen procedente de WahooArt.com)


Recordad que Los Episodios Nacionales pueden leerse de manera independiente, por lo que os animo a que leáis Zaragoza aunque no hayáis leído los anteriores. De todas formas, también os recuerdo que Loque elaboró unos estupendos resúmenes de los cinco episodios anteriores por si necesitáis refrescar la memoria; los podéis encontrar AQUÍ.

El lunes día 6 de octubre publicaré una entrada para que podamos comentar los capítulos del I al XVI.

El lunes día 13 de octubre comentaremos desde el capítulo XVII hasta el final.

Desde el 20 de octubre hasta el 5 de noviembre los participantes irán publicando las reseñas de la lectura en sus respectivos blogs.

¿Quién se anima?

miércoles, 10 de septiembre de 2014

The mill on the floss by George Eliot

Maggie Tulliver es la hija pequeña de Edward y Bessy Tulliver, los propietarios del molino de Dorlcote, un tranquilo paraje junto al río Floss. Su padre sabe que Maggie es mucho más inteligente que su hermano mayor, Tom, pero cuando las cosas le van bien y consigue reunir algo de dinero decide enviar al primogénito a un internado en donde pueda formarse adecuadamente y progresar en la vida. Edward quiere algo mejor para Tom que convertirse en molinero, pero lo cierto es que el muchacho no tiene demasiadas aptitudes para el estudio y carece de la ambición necesaria. Maggie crece feliz en Dorlcote Mill, idolatrando a sus padres y a su no siempre cariñoso hermano. Sensible, inteligente y honesta, pronto se hará amiga de Philip Wakem, el hijo del detestable abogado Wakem. Philip, compañero de estudios de Tom, tiene mala salud y sufre de una deformidad pero su conversación ilustrada y cariñosa, su encanto y educación, hacen mella en Maggie con quien compartirá lecturas y enriquecedoras charlas. Sin embargo, cuando un sucio pleito convierte a Edward Tulliver y al abogado Wakem en enemigos acérrimos, la amistad entre ambos jóvenes se verá violentamente interrumpida.


George Eliot es el seudónimo que empleó Mary Ann Evans (1819-1880) para firmar sus escritos. Consciente de su época, sabía que le resultaría mucho más sencillo publicar y obtener cierto reconocimiento si el mundo editorial la tenía por un hombre. De hecho, y por desgracia, esta idea no ha dejado de estar vigente en el mundo editorial: la propia J.K. Rowling ofuscó su nombre de pila a propósito la primera vez que Harry Potter salió a la luz con la idea de que los hombres eran mejor considerados como escritores de fantasía que no las mujeres.

La vida sentimental de George Eliot fue bastante atormentada. Aunque su familia tenía dinero y le procuró una buena educación, cuando se quedó huérfana se mudó a Londres y probó suerte como escritora. Allí cultivó un amplio círculo de buenos amigos artistas, escritores, poetas, científicos... Hasta que se enamoró perdidamente de George Henry Lewes, un actor y escritor que estaba casado y tenía cuatro hijos. Aunque ambos mantuvieron su largo romance hasta la muerte de él en 1878, el escándalo de su relación adúltera le cerró los círculos sociales de Londres.

Y es precisamente esa tristeza, esa soledad de la mujer tachada de "mala" por la sociedad inglesa de la primera mitad del siglo XIX, la que se refleja con precisión en el personaje de Maggie Tullivan, protagonista brillante de The mill on the Floss. Maggie es más inteligente que su pueblerino hermano y sin embargo las oportunidades de progreso y educación se le niegan, relegándola a ayudar a su madre en sus tareas domésticas hasta que, si surge la oportunidad, se case. Pero la frustración intelectual de Maggie se ve agravada por su desgracia amorosa y finalmente la protagonista se ve envuelta en una vida de tristeza, de soledad, de incomprensión, que bien podría ser un reflejo de la experiencia personal de George Eliot.

Lector, un dramón que denuncia mucha de la injusticia social y la maledicencia que soportaban las féminas inglesas de principios del siglo XIX.

También te gustará: The garden party and other stories; Las hermanas Bunner

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
The Mill on the Floss (para kindle)
The Mill on the Floss (Audiolibro)

Esta lectura forma parte del reto Keep calm and read in English de FromIsi

lunes, 8 de septiembre de 2014

The garden party and other stories by Katherine Mansfield

Los Sheridan son una familia acomodada que vive felizmente en su mansión y mantiene a sus hijos alejados del barrio obrero situado demasiado cerca de casa, justo al bajar la colina en la que reina su fabulosa casa. La mañana en la que Laura, la hija mayor del matrimonio Sheridan, está preparando su primera fiesta en el jardín, piensa que tiene suerte porque el día ha amanecido espléndido y la banda podrá tocar sin problemas fuera de la marquesina. La cocinera atareada, sus hermanas a medio vestir y sin peinar, su madre encargando lilas por sorpresa, las voces de los trabajadores instalando el toldo en el jardín... Todo parece perfecto. Hasta que una de las criadas informa a los Sheridan que uno de los obreros ha muerto allí cerca por un desafortunado accidente. Laura cree que deberían suspender la fiesta, por respeto a la viuda y los cinco hijos que ha dejado el muerto y que viven apenas a un paseo de la mansión Sheridan. Pero sus hermanas pequeñas se ríen de su ocurrencia y su madre no entiende a qué viene semejante despropósito.

"-Mother, a man's been killed -Laura began.
-Not in our garden? -said her mother.
-No, no!
-Oh, how you frightened me! -Mrs Sheridan took off the big hat and smiled at her daughter."


Katherine Mansfield nació en Wellington, en Nueva Zelanda, en 1888 en el seno de una familia rica de banqueros que se esforzaba por mantener a sus vástagos lejos del lado más feo del capitalismo. Desde muy temprana edad, Katherine hizo gala de una sensibilidad desacostumbrada en la familia y pronto se sintió extraña rodeada por padres y hermanos que no sentían dolor alguno ante la injusticia social, la pobreza o la falta de oportunidades y marginaciones que suponía la difencia de clase en su época. Quizas por eso supo rodearse de escritores de sensibilidad acusada y mantuvo una buena amistad con Virginia Woolf o D.H. Lawrence, entre otros. En The garden party la autora refleja con acertada concreción el efecto que le produce a una chica de clase alta, criada entre algodones por sus padres, la primera vez que se encuentra cara a cara con la autencididad del dolor y la miseria de una familia pobre; Seguramente, reflejo de una experiencia juvenil propia.

Es esa sensibilidad social, esa habilidad de Katherine Mansfield para captar el dolor y la tristeza en el marco de la injusticia social en el occidente de principios del siglo XX, el tema principal de los relatos de The garden and other stories. Unos pequeños marginados por el resto de niños porque son pobres, un noviazgo imposible porque los enamorados no pertenecen a la misma clase social, la dedicación de una vida entera a servir o la falta de oportunidades de un chico con talento pero sin dinero, son algunos de los argumentos de estos breves pero emocionalmente intensos relatos. Mansfield es capaz de trasmitir con pocas palabras y sin aspavientos dramáticos, la desazón y la tristeza de vidas truncadas por la falta de recursos y de mecanismos sociales de su época.

Lector, una autora que merece la pena conocer por su sensibilidad, su prosa escueta y concisa, y la construcción (muchas veces a través de los diálogos) de personajes conmovedores.

También te gustará: Las hermanas Bunner; The mill on the Floss

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
The garden party and other stories (para Kindle)
The garden party and other stories (en papel)

Esta lectura forma parte del reto Keep calm and read in English de FromIsi

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Apocalipsis para principiantes de Nicolas Dickner

En agosto de 1989, Michel Bauermann tenía dieciséis años y llevaba una existencia tranquila y sin complicaciones en un pequeño pueblo de Québec, Rivière-du-Loup. Su padre había heredado el negocio de la fábrica de cemento de sus padres, estaba preocupado por la falta de interés de sus hijos en continuar el legado familiar y solía lucir una fabulosa sonrisa a lo Paul Newman. Su madre cuidaba de todos ellos y reunía a todo el clan por acción de gracias. Pero en el verano de 1989, el destartalado coche de Anne Randall, en plena huida existencial, se rinde a las fueras de Rivière-du-Loup y ella y su hija Hope deciden quedarse a vivir allí. Las Randall tienen una larguísima lista de antepasados locos, una enorme familia totalmente obsesionada por predecir la fecha del fin del mundo, con sus particulares visiones del Armagedon y una colección casi infinita de enfermedades mentales. Hope parece ser Randall solo a medias, y aunque asegura no estar obsesionada por predecir el fin del mundo, lo cierto es que para los convencionales Bauermann resulta una chica bien extraña. Para Michel, quién a partir de entonces fechará aquellos días de televisión y búnker como el tiempo que pasó junto a la excepcional Hope Randall, ya nada volverá a ser igual a partir de ese verano de 1989.

"-¿Alguien puede nombrar otro relato apocalíptico de la Biblia? (...)
-El Diluvio
-¿Y qué podrías decirnos sobre el Diluvio? (...)
-Que es un relato sospechoso. (...) Yavhé desencadena el fin del mundo seis páginas después de haberlo creado. Muy mal debió de haberle salido la primera creación ¿no le parece?"


Apocalipsis para principiantes es la historia de una amistad a prueba de bombas nucleares: la tierna, ingenua y extraordinaria relación entre Michel Bauermann y la excéntrica Hope Randall. Michel es un chico de raíces sólidas y entorno tranquilo, Hope es una nómada que ha tenido que cuidar de su madre desde la infancia. Dos náufragos que se encuentran y se aferran fuertemente de la mano mientras asisten boquiabiertos a la caída del muro de Berlín, a los bombardeos norteamericanos sobre Kuwait o a la posterior guerra de Irak. La mirada de Michel, tiernísima, sincera, desgrana con encanto y mucho humor los años en los que él y Hope fueron compañeros de búnker.

Nicolas Dickner recrea la adolescencia de unos niños occidentales que crecieron en plena guerra fría, con la amenaza constante de un ataque nuclear soviético como parte de una realidad cotidiana probable.

"Crecí en un mundo obsesionado por el apocalipsis.
En el patio de la escuela primaria, el holocausto atómico era un tema de conversación como cualquier otro. Entre rayuela y rayuela, hablábamos de búnkeres, radiaciones, plutonio y megatones."

Por eso cuando Michel entiende parte de la visión del mundo de Hope, la acepta como algo natural, algo probable. Incluso cuando cae el muro de Berlín, las guerras se suceden, el cambio climático es una amenaza muy real y las religiones del mundo siguen profetizando el horror y la muerte.

Dickner escribe con soltura y mucho ingenio una historia divertida y llena de ternura, en donde los protagonistas (vulnerables, inteligentes, perdidos) se hacen con el cariño del lector desde las primeras páginas. El autor hace gala de una prosa sencilla, precisa, sorprendente a la hora de descontextualizar adjetivos y curiosamente divertida cuando roza las imágenes más poéticas (imágenes delicadas, surgidas de lo cotidiano, con la nítida belleza de un haiku). Por todo ello, Apocalipsis para principiantes en una novela curiosa de personajes encantadores y trama discretamente errante (muy buena en su planteamiento inicial y hasta la mitad del libro) pero que adolece de cierta ida de olla algo innecesaria en sus últimos capítulos.

Lector, cuando el paquete de fideos chinos deshidratados marca que la fecha del fin del mundo es el 17 de julio de 2001, nada debería ser más importante que el muchacho enamorado que nos coge de la mano al otro lado del sofá.

Muchas gracias a Ediciones Siruela por el envío del ejemplar.

Esta reseña forma parte de la iniciativa del Equipo de Redactores de Momentos de Silencio Compartido

También te gustará: El tipo más raro del mundo; Mi familia y otras especies en extinción; La tienda de los suicidas

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
Apocalipsis para principiantes

lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Y tú qué clase de madre eres? de Paula Daly

Troutbeck es un pueblo tranquilo en la zona este del lago Windermere, una comunidad pequeña que vive del turismo y cuyos habitantes se conocen entre si. Joe y Lisa Kallisto hace unos años que viven allí junto a sus tres hijos pequeños. Joe conduce un taxi y Lisa trabaja en el refugio de animales. Aunque hace tiempo que Lisa se sabe cansada y desbordada por su papel de mujer trabajadora a tiempo completo, madre de tres niños, esposa y ama de casa, nunca pensó que podría llegar a complicarse tanto su vida cuando entabló amistad con Kate Riverty, una mujer aparentemente perfecta que sabe cómo hacerte sentir inferior con apenas una mirada. Cuando la hija de Kate, Lucinda, desaparece a la salida del colegio el mundo de Lisa se desmorona: ella tendría que haberla recogido ese día. La detective Joanne Aspinall, otra mujer con problemas de autoestima pero decidida a solucionarlos, es la policía encargada de investigar el caso de desaparición.


No me gustan las historias policíacas ni los thrillers en los que las víctimas son niños, me supera la repugnancia y la angustia y soy incapaz de meterme en la novela o disfrutar de la lectura. Sé que todos los crímenes, y con más razón los ficticios, son repugnantes y tienen que producir ese efecto en el lector (sino no sería una buena novela ni un escritor solvente, ¿verdad?), pero los casos infantiles me superan. Por eso, cuando leí la sinopsis de ¿Y tú qué clase de madre eres? pensé que este libro no era para mí. Pero por casualidades de la vida, cayó en mis manos, me atreví a leer el primer capítulo y me quedé totalmente enganchada. Aviso a los escrupulosos como yo: no es un libro macabro, ni morboso, ni aparecen escenas del crimen espantosas (de hecho, no hay escena del crimen). Aclarado esto, me atrevo a decir que ¿Y tú qué clase de madre eres? es un thriller psicológico muy bueno, de esos que te mantienen pegada a sus páginas de principio a fin.

Y es que el quid de la cuestión de esta historia es que Paula Day, la autora, carga las tintas en la situación de partida: ¿qué harías si fueses la responsable de la desaparición de la hija de una mujer que te hace sentir pequeña y desastrosa con solo mirarte? Day construye su personaje principal, Lisa, con las debilidades propias de una mujer estupenda (una superwoman) que está convencida de que es un desastre porque a simple vista no parece tan perfecta como su perfecta vecina. Pero la realidad a menudo no es lo que parece, y aquellos que simulan ser tan perfectos y tan seguros de sí mismos a veces no son más que basura con patas dispuestos a hacer sentir mal a todos aquellos a quiénes saben felices. El lector simpatiza inmediatamente con Lisa y con la detective Joanne porque son dos personajes bien construidos, de carne y hueso, profundamente humanos y tan llenos de defectos como de cariño y autenticidad.

El resultado es una novela bien pautada y resuelta que destaca por el buen planteamiento de sus personajes y dilemas psicológicos, y que atrapa al lector por su originalidad y su distanciamento respecto a thrillers más clásicos y morbosos.

Lector, una novela distinta que sorprende por la acertada idea de partida, ¿quién no se ha sentido como una mierdecilla alguna vez ante la aparente perfección de "esa" persona?


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¿Y tú qué clase de madre eres?