martes, 4 de agosto de 2015

Ve y pon un centinela, de Harper Lee

Jean Louise Finch vive y trabaja en Nueva York pero todas las vacaciones guarda en el armario vestido, medias y guantes, vuelve a enfundarse su peto vaquero y regresa al pueblo de su infancia. Atticus tiene ya setenta y pico años y el reúma ha hecho presa en él; la tía Alexandra le cuida desde que Calpurnia se jubiló; el tío Jack sigue tan excéntrico como siempre, un personaje más a gusto en la Inglaterra victoriana que en el presente que les ha tocado vivir; y Henry Clinton sigue esperando a que ella acepte su propuesta de matrimonio. Jean Louise cree que en Maycombe todo es eterno e imperturbable y que así será para siempre. Pero a mediados del siglo XX, los Estados del sur están en plena ebullición social: el enfrentamiento por los dictámenes del Tribunal Supremo contra la segregación de la población negra estadounidense está levantando ampollas. Por primera vez en su vida, la pequeña Scout (que siempre ha regido su conciencia por "¿qué haría Atticus si estuviese en mi lugar?") dejará de estar ciega y mirar con ojos de adulta a su alrededor; el sur está cambiando y se avecinan tiempos de lucha, hay que elegir bando y faltan buenas personas que defiendan aquello que es justo y es necesario.

"Me enseñaron que nunca me aprovechara de nadie menos afortunado que yo, ya fuera en términos de inteligencia, de riqueza o de posición social; y me refiero a nadie, y no solo a los negros. Me hicieron entender que hacer lo contrario era despreciable. Así fui educada, por una mujer negra y por un hombre blanco."


A estas alturas, lector, ya conoces la historia de la publicación de esta novela. Harper Lee la escribió a mediados de los años cincuenta, después de Matar a un ruiseñor, y pensada como una historia independiente de la primera. Ve y pon un centinela puede leerse sin haber leído antes Matar a un ruiseñor pero en mi opinión ambas son igual de estupendas. Si en Matar a un ruiseñor la voz narradora era la de una niña (un encanto añadido del que carece el segundo libro, eso te lo concedo, lector), en Ve y pon un centinela es ya una mujer que todavía no tiene conciencia propia; si en la novela anterior, era su hermano Jem quien daba el paso a la edad adulta y comprendía alguna de las complejidades de vivir en Maycombe, en su época, en esta segunda novela le toca el turno a nuestra entrañable Scout. Y es que el lector no puede dejar de preguntarse cómo es posible que una niña tan lista y espabilada como ella se haya mantenido durante tantos años en la inopia. Ella misma se pregunta cómo demonios ha podido ser tan ingenua durante tantísimo tiempo. Para reforzar ese rasgo del personaje, Harper Lee recurre a algunas anécdotas del pasado (como la del embarazo) y del excéntrico entorno familiar de Scout, que contribuyen a redondear el personaje y dotar de entrañable continuidad a esta historia.

Explica el tío Jack, que antes de la Guerra de Secesión americana, solo los grandes terratenientes sureños tenían esclavos en sus enormes plantaciones. Teniendo en cuenta que esas plantaciones se concentraban en las manos del 5% de la población(*), el resto de ciudadanos blancos eran comerciantes, trabajadores por cuenta ajena o, en su inmensa mayoría, pequeños arrendatarios en mayor o menor grado de miseria; ese 95% no tenía recursos suficientes para poseer esclavos y la mayoría a duras penas habían visto alguno durante su miserable vida. Por eso, los soldados rasos (jóvenes procedentes de ese 95% de la población sureña) del ejército confederado no fueron a luchar para defender la esclavitud sino para reivindicar su derecho a preservar su forma de vida, el derecho a ejercer sus propias políticas y no las directrices del norte.

Cuando a principios de los años 50 la Corte Suprema declaró inconstitucional la ley de segregación racial en el transporte público, se sentó un peligroso precedente que atacaba directamente la Décima Enmienda de la Constitución, aquella que aseguraba que cada Estado de la Unión era soberano judicial y legislativamente. Que la Corte Suprema pasase por encima de la Constitución vulneraba el sistema de legalidad de manera insoportable para muchos ciudadanos norteamericanos, sobre todo para los descendientes de esos soldados de la Guerra de Sucesión que marcharon al frente para defender su modo de vida, su política, sus derechos estatales. La tensión racial de esos años en Estados Unidos debe entenderse como un profundo conflicto racista, por supuesto, pero también como el temor a la vulneración del sistema legislativo y judicial tal y como se había entendido hasta la época. Y, por supuesto, un problema social muy acentuado en el sur, heredado de los tiempos en los que se abolió la esclavitud: "Esa estirpe de hombres blancos (pobres) que vivía en franca competencia económica con los negros libres. Durante años y años, ese hombre creyó que lo único que le hacía superior a sus hermanos negros era el color de su piel. Era igual de sucio, olía igual de mal y era igual de pobre.

Y en ese contexto de ebullición social, judicial y económica, sitúa Harper Lee a su encantadora y peculiar familia Finch. Enfrentados a tan incómoda realidad, en el opresivo ambiente racial de Maycombe, entre recuerdos del pasado y las dudas de su presente, el lector acompañará a Jean Louise en su doloroso trance de hacerse finalmente —que ya era hora— adulta. 

No entraré en comparaciones, ni críticas, ni conspiraciones literarias, simplemente te diré, lector, que a mí la novela me ha encantado. Cierto que, en mi opinión, no era necesario enturbiar el recuerdo de Atticus Finch —la autora tenía otras alternativas para despegar las conciencias de padre e hija mucho más altruistas— para hacer funcionar la historia, pero también es cierto que no podemos perder de vista que el libro fue escrito a mediados de los cincuenta y que el personaje del Atticus enamorado a ultranza de la legalidad y la ley era, muy probablemente, biográfico. Pero sí, lector, Harper Lee reduce a añicos la figura de su ídolo, seguramente porque el destino de todos los ídolos es justamente ese, el de ser destruidos hasta las cenizas.

Lector, una novela de características narrativas similares a Matar a un ruiseñor con un trasfondo histórico muy intenso que la autora sabe analizar y trasmitir con brillante claridad.

(*) Según fuentes de historiadores norteamericanos de la Guerra de Secesión como John Keegan, John David Smith o Ronald Young, entre muchísimos otros. De hecho, la teoría que tan ilustradoramente explica el tío Jack a Scout ha sido la más defendida y argumentada por los historiadores norteamericanos del siglo XXI.

También te gustará: Matar a un ruiseñor

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19 comentarios :

  1. Yo de momento aún tengo pendiente Matar a un ruiseñor, es uno de mis eternos pendientes y estoy segura de que me va a gustar, así que luego ya me animaría con este
    Besos

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  2. Yo no me he animado a leerla ¡Quiero a mi Atticus y a mi Scout! Me da pena perderlos, snif.

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  3. Supongo que como todos, tenía mis reservas con esta novela. Pero parece que había mucho de leyenda urbana al respecto. Yo aún no he leído "Matar a un ruiseñor" pero la señorita Teresa me puso los dientes muy largos con ella y al final la leeré. Veremos si después me animo con esta, todo a su tiempo. ;)
    Besos.

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  4. Acabo de hacer la relectura de Matar a un ruiseñor y espero que ponerme con esta segunda parte en breves. Un beso! :)

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  5. Estoy esperando no sé a qué para leer la primera. Veo que esta también te ha gustado y mira que está armando revuelo que algunos dicen que no la tendrían que haber publicado, en fin, eso mismo pienso yo de otros libros y ahí están llenado escaparates y mesas de librerías. Habrá que ir haciendo los deberes.
    Besos

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  6. Hace muy poco que he leído Matra a un ruiseñor y me ha gustado mucho. Si dices que esta es igual de buena es que tengo que leerla.

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  7. Muy interesante esta entrada tuya, Mónica. Me tentaba mucho leer esta novela, sin embargo, no me gusta nada que se dé leña a Atticus: solo vería a mi "amado" Gregrory recibiendo palos :( . Abrazos.

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  8. La leeré seguro, eres la primera reseñadora que leo que ha leído esta novela y tu opinion me alenta a leerla más.

    Besos.

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  9. Ni siquiera he leído Matar a un ruiseñor, que lo tengo pendiente en mi estantería desde hace un par de años. A ver si me pongo y leo los dos libros.

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  10. Oh, Gregory, perdón, Atticus... Ya me comentaron lo que pasa con él. Pero da igual, lo voy a leer. Viéndolo como uno de los hombres más guapos que pisaron este planeta, jaja.
    besos

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  11. Yo tengo pendiente Matar a un ruiseñor que por cierto, me lo compré hace una semana, así que le daré tiempo al tiempo.

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  12. Tatty: Sí, mejor leer primero "Matar a un ruiseñor", creo que te encantará. Es una de esas novelas que se han convertido en clásicos por su encanto. Bss

    Jane Jubilada: Es verdad, creo que le pasará a muchos lectores que no querrán arriesgarse a que su recuerdo imperecedero de Atticus se vea nublado por este otro libro. No pasa nada, querida Jane, aunque la historia es buena desde un punto de vista de teoría histórica (me perdió la vocación), no es de las imprescindibles. Bss

    MaraJss: A mí también me dio un poco de rabia encontrar tantas conjuras literarias y tanta crítica de "marisabidillas" incluso antes de haber leído la novela. También te dio que "matar a un ruiseñor" sí que te la recomiendo sin reservas, en cambio esta otra, aunque me ha gustado y la encuentro al nivel literario de la anterior (piensa que Harold Bloom ya decía que no alucináramos tanto con "Matar a un ruiseñor", que literariamente hablando era sencillita), reconozco que la he disfrutado mucho por las teorías de Harper Lee sobre el intenso contexto histórico de esta segunda novela. Resumiendo, que dejemos de tener tanto prejuicios y leámos antes de criticar. Bss

    Chema Fernández: Bueno, no sé si la relectura era necesaria, ya verás que ambas novelas pueden leerse de manera indepediente. Ya me contarás qué te parece esta segunda. Saludos.

    Norah Bennett: a mí me ha dado mucho coraje la gente que criticaba esta novela incluso antes de haberla leído: que si era sospechoso que la publicase ahora, que si no estaría a la altura, que si era un error, que si... ¡Lee primero y critica después! Te recomiendo "Matar a un ruiseñor" y después, tú misma decide. Es mejor la primera, pero no por calidad literaria sino por lo entrañable de la historia. En "Ve y pon un centinela", Harper Lee se deja atrás la mayor parte de carga de ternura y se pone analítica y teorizante sobre el contexto social, político y económico, y la señora lo hace tan bien que 60 años después los historiadores le estan dando la razón. Bss

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  13. albanta: En mi opinión, la calidad literaria es la misma, pero sí que es cierto que la historia es muy distinta: la voz narradora ya no es infantil, lo que le resta ternura e inocencia, y el contexto se lleva todo el protagonismo, con lo que esta vez es muy distinto. Bss

    Marisa C.: Sí que es cierto que en esta segunda novela se hace añicos la figura de Atticus, resulta que Scout necesita "matar al padre" para acerse adulta. Lo cierto es que es una pena que se nos destruya así a nuestro perfecto gentleman sureño :-(( La historia podría haber funcionado igual de bien sin dejar al pobre Atticus por los suelos, cosa que ha sido muy criticada (comprensiblemente) por los lectores, que acusan a Lee de falta de credibilidad con ese cambio del personaje. Bss

    Azalea Real: Tienes que leerla sin esperar otro "Matar a un ruiseñor" porque los personajes han crecido, han cambiado, ya nada volverá a ser como era. Espero que te guste. Bss

    Chechu rebota: Pues sí, primero "Matar a un ruiseñor", a disfrutarla sin prejuicios y después ya decides si quieres continuar con este otro. Eso sí, la polémica está haciendo que se vendan un montón de ejemplares de ambos libros. Bss

    Agnieszka: Jajajaja, bien dicho. Cierto que es una pena que Harper Lee le arrebate a los lectores tan cruelmente (y tan innecesariamente, en mi opinión) uno de los más randes héroes de todos los tiempos de la literatura. Bss

    Eva: Sí, lo bueno de toda esta polémica con los libros de Harper Lee es que muchos lectores han rescatado de sus listas de pendientes "Matar a un ruiseñor". Es la novela que más merece la pena, espero que te guste. Bss

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  14. Me gusto tanto Matar a un ruiseñor que estoy un poco reacia a leer esta. Después de leer tu reseña me lo pensaré. Muchas gracias. Un abrazo

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  15. Qué difícil leer un libro así y no hacer comparaciones, Mónica. Yo lo tengo esperando. Seguramente me lo lleve en una escapada que tengo programada a finales de mes, que estaré desconectada y aprovecho para leer según qué títulos
    Ya te diré
    Besos

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  16. El baúl: Entiendo tus reticencias, de verdad, yo misma dudé en si leer esta novela o no por el buen recuerdo que tenía de "Matar a un ruiseñor". Al final, me ha gustado, pero reconozco que pienso quedarme con el Atticus de la primera novela sí o sí, el otro es para olvidar. Saludos.

    Mientrasleo: Sí, es de esas segundas partes que dudas en si leer o no porque sabes que jamás podrá conmoverte tanto como la primera. Supongo que el truco está en empezar a leer sabiendo que es otra cosa, que no se puede comparar, que siempre será mejor "Matar a un ruiseñor", no llevar expectativas, vamos... A mí me ha gustado por los recuerdos de Scout y por esas teorías historicistas del tío Jack. Me gusta que Harper Lee no se quede en la lectura fácil del racismo y vaya mucho más allá, buscando explicaciones legales más profundas. No es que quiera engañar a nadie, el racismo está ahí, puro y duro, sin disimulos, pero había mucho más para entender el sur de los años cincuenta. Ya me contarás. Bss

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  17. Terminaré leyéndolo, pero tengo la lectura tan reciente, que no quiero conocer a ese otro Atticus.

    PD. Me ha hecho gracia Mara con su "la señorta Teresa me puso los dientes largos", jajajaja.

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  18. Pues aunque es casi un crímen yo tampoco he leído aún "Matar a un ruiseñor". Y desde luego ahora que tenemos continuación, es la excusa perfecta para empezar. Es cierto que se enmarca en un contexto histórico fuerte, pero siempre me llama la atención. Supongo que es de esas que he ido postergando y postergando en detrimento de otras. Pero a la vez me da la impresión de que es de las imprescindibles.

    Un besín!

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  19. Pues no sé si me has convencido de que me gustará o todo lo contrario, pero lo cierto es que has hecho que me pique la curiosidad. Biquiños!

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