lunes, 16 de noviembre de 2015

Número cero, de Umberto Eco

Colonna, un hombre en la cincuentena que siempre se ha considerado un perdedor por su manía de adquirir conocimiento ("Cuánto más sabe uno es que peor le han ido las cosas.") en detrimento de las titulaciones académicas oficiales, recibe un curioso encargo del periodista Simei: convertirse en el redactor jefe de Domani, un nuevo diario al servicio de un poderoso empresario. La paga es más que generosa porque el encargo es doble ya que además de sus labores en la redacción del periódico debe escribir un libro sobre cómo Simei creó el diario desde cero gracias a sus brillantes dotes periodísticas. Pero en abril de 1992 la crisis de los medios escritos es ya más que evidente, la televisión y la radio (los medios de comunicación online de masas no se generalizarían hasta el cambio de siglo) aportan una inmediatez contra la que resulta imposible competir. Por eso Simei apuesta por un análisis de las noticias, un enfoque de suposiciones, rumores, manipulación y casi invención de las noticias siempre a beneficio de su patrón. En la redacción, Colonna conoce al que será su equipo: Maia Fresia, una joven peculiar y con mucho encanto procedente del mundo de las amistades afectuosas del papel couchê; Romano Braggadocio, un fanático de las conspiraciones; Cambria, el de las preguntas inútiles; Palatino, el de los crucigramas; Constanza, un corrector en paro porque en 1992 ya ningún diario lee sus propios artículos; y Lucidi, de quien se rumoreaba que formaba parte de los servicios secretos y de información (para desesperación del pobre Braggadocio). Con semejante equipo, Simei y Colonna se proponen llevar a cabo doce números cero del nuevo periódico con la filosofía mercenaria de que "No son las noticias las que hacen el periódico sino que es el periódico el que hace las noticias."

"El caso es que los periódicos no están hechos para difundir sino para encubrir noticias. Sucede el hecho X, no puedes obviarlo, pero, como pone en apuros a demasiada gente, en ese mismo número te marcas unos titulones que le ponen a uno los pelos de punta: madre degüella a sus cuatro hijos, quizá nuestros ahorros acaben en cenizas, se descubre una carta de insultos de Garibaldi a Nino Bixio y, hala, tu noticia se ahoga en el gran mar de la información."


Conocí a Umberto Eco en el primer curso de periodismo, cuando las teorías de la comunicación y la historia de los mass media nos hacían bostezar; hasta que llegaron Noam Chomsky y Eco. Chomsky era el lingüista por excelencia, enriquecedor y profundo, de estructuras casi arquitectónicas, como de constructor de la Sagrada Familia, te dejaba boquiabierta, pero Eco... Eco siempre era Eco. Divertido, directo, contundente y con esa manera tan clara de explicarse que hasta los alumnos de primero de periodismo éramos capaces de entenderle y sorprendernos gratamente por ello. Hasta que conocimos a Eco no tuvimos ni idea de lo que era un mass media de finales del siglo XX ¡Que genial hubiese sido conocerle en pleno fervor de los diarios online! Él que andaba preocupado, por aquel entonces, por la reinterpretación del papel de la prensa escrita frente a la inmediatez de radio y televisión.

Número cero no pretende ser un análisis del mundo periodístico, ni mucho menos, ni siquiera una reflexión sobre el quinto poder y sus profesionales. Sobre todo porque está ambientado en 1992 y además porque se trata de una novela de ficción, tocada por el socarrón sentido del humor tan característico de Umberto Eco, esa actitud de divertimento de un autor que cuando escribe ficción es porque disfruta con ello. Si bien es cierto que los protagonistas hablan con soltura de términos periodísticos muy de moda en la época —esos mismos que tan excelentemente nos explicaba Eco a los alumnos de periodismo— como el agenda setting, la reinterpretación de la prensa escrita vs la inmediatez de televisión y radio, la creación de noticias por acumulación e intención, etc., "la moraleja" final de la historia (que la tiene) no es ni mucho menos periodística sino muy humana. A mí casi me ha parecido una parábola sobre la crisis y la corrupción actual solo que explicada en 1992 porque, al fin al cabo, no hay nada nuevo bajo el sol y los europeos somos mucho de repetir nuestra propia Historia una y otra vez.

Aclarado este punto, creo que Número cero es una novela para pasarlo bien. Desde las anécdotas académicas de Colonna y sus ejemplos periodísticos —atención a la magnífica carta de Julio César de la página 61—, hasta el paseo nostálgico por las calles más bohemias de Milán, pasando por la delirante historia conspiratoria de Braggadocio (una excusa para demostrar que nada ha cambiado desde la última crisis histórico-social-económica y que las sociedades seguimos conformándonos con lo poco que tenemos, incluso cuando la crisis también es moral y la corrupción escandalosa, mejor no preguntar y encerrarnos en casa con futbol y pizza (panem et circences)), por no hablar de la gracia de leer desde el futuro sobre la utilización de los móviles o la aceptación social de los homosexuales. Aunque eso sí, reconozco, lector, que al igual que ocurre con los admiradores de Woody Allen, esta es una de las novelas de Umberto Eco que, por peculiar, más apreciaran quienes más le quieren y le conocen. 

"La gente tiene una memoria corta. Les voy a proponer un ejemplo paradójico: todos deberían saber que Julio César fue asesinado en los Idus de marzo, pero las ideas al respecto son confusas; buscamos entonces un libro inglés reciente en el que se reconsidere la historia de César y con eso sacamos un titular de impacto, "clamoroso descubrimiento de los historiadores de Cambridge. César fue asesinado verdaderamente en los Idus de marzo". Contamos la historia de nuevo y ya tenemos una noticia pistonuda."

Lector, el amor verdadero es para siempre pero no se libra de estar ciego así que no te fíes de esta reseña. Eso sí, no busques un thriller de conspiraciones como los de Dan Brown o clases magistrales de periodismo, porque no van por ahí los tiros. 

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Número cero

19 comentarios :

  1. No deja de ser una historia atractiva y como tus reseñas son siempre maravillosas termino apuntando casi todo lo que nos propones ;)
    Besos!

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  2. En este caso no te sigo, que para eso dices que no nos fíemos, jeje. Sí, somos mucho de darnos siempre con la misma pared, no hay manera de que aprendamos ¿eh? Quizás por eso este tema no me llama, es la realidad diaria y ya hay bastante.
    Besos

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  3. Siempre quise estudiar periodismo, casi no me acordaba. No sé si es una historia para mí o no, pero consigues siempre dejarme con la curiosidad tocada.
    Besos.

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  4. Jo... Lo intenté, y a las pocas páginas no me enteraba de nada. Supongo que seguramente porque toda la terminología periodística me es desconocida. y lo dejé...

    Besos.

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  5. Umberto Eco me entusiasma y me aburre a partes iguales. No se qué cuál de ellos sería este caso, pero visto tu entusiasmo, al menos me lo apunto, que nunca se sabe. Y es que... "no hay nada nuevo bajo el sol". Abrazos.

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  6. Umberto Eco no es autor para mi. Hace bastantes años lo intente con Baudolino y se me hizo eterno el libro. Y El nombre de la rosa me lo lei (en italiano) porque tenia que leerlo para la escuela de idiomas pero me costo un mundo.

    Saludos

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  7. Siempre he querido leer El nombre de la rosa pero siempre me ha dado cierto miedo.Con esta me pasa más o menos lo mismo.

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  8. Me picó la curiosidad porque salió hace un par de semanas en Salvados. Pero es que El cementerio de Praga no lo pude terminar, así que no se qué hacer..
    Besos

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  9. De este autor leí El nombre de la rosa, que disfruté de principio a fin, pero luego todos mis intentos con él se han quedado en intentos. Y a pesar de tu buena reseña, sigo con dudas con este libro.
    Besotes!!!

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  10. Mi relación con Umberto Eco es a través de El nombre de la rosa, novela que me fascinó aunque no me veo leyendo esta que nos traes. Besos.

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  11. Ufff.. hace un siglo que no leo nada de Eco. Yo me quedé en El nombre de la rosa y no avancé más. La verdad es que hubo un tiempo que andaba detrás de El péndulo... pero ahí se quedó la cosa. A ver si me animo. Besos.

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  12. Este no. Pese a las reseñas que he ido viendo y de que se trata de quien se trata, no me llama nada y no me planteo leerlo de momento. Un besote!

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  13. Tuve una "fiebre Eco" durante una temporada y luego se me pasó, se me atragantó algún libro (no recuerdo cuál). Con este tal vez me anime, porque divertirse con Eco no es un mal plan :)

    Un abrazo

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  14. La verdad es que no me llama y mira que he leído reseñas...por ahora la dejo pasar pero es por manía mia no por nada en especial ajaj
    Un beso!

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  15. Nube Cleyra: En esta ocasión, os confieso que no he sido nada objetiva. Eco es uno de mis grandes amores, desde la adolescencia. Bss

    Norah Bennett: Me ha sabido un poco mal encontrar reseñas de este libro que dejaban claro que no se había entendido la novela. Umberto Eco es muy pillín, le gusta mucho jugar, y por eso siempre te lo pasas bien con él, trate el tema que trate. En este caso, además de periodismo habla de repetir la historia, y hace crítica. Comprendo que con lo que tenemos encima no apetezca mucho. Bss

    MaraJss: Pues yo estudié periodismo y me da una tristeza enorme ver como todo lo que me enseñaron entonces no se aplica en absoluto a la realidad informativa de este país. Excepto un puñado de valientes, no quedan periodistas de verdad en el país. Una pena. Eso sí, esos años en la facultad de ciencias de la información me sirvieron para enamorarme de Eco y ya sabéis que el amor verdadero es para siempre. Bss

    Buscando mi equilibrio: No es un libro complicado pero sí que es "muy suyo". A Eco le gusta jugar y se nota que se lo pasa bien en esta novela. Eso sí, quizás tienes que pillarle el punto o probar en un momento en el que estés más receptiva a este tipo de ficción, ya sabes que cada lectura tiene su momento. Bss

    Marisa C.: ¡Jajajajaja! Ya sé que parece una contradicción pero te entiendo perfectamente cuando dices que te apasiona y te aburre. Es cierto, aunque le quiera mucho reconozco que me aburrí con su juego en "La misteriosa llama de la reina Loana" o en algunos pasajes algo pesaditos de su estupendo "Baudolino". Creo que con Eco me pasa como con Woody Allen, que ambos me gustan pero que no siempre salgo del cine o de sus novelas totalmente satisfecha. Bss

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  16. Neftis: Uy, es que "Baudolino" no sé yo si lo recomendaría para iniciarse con Umberto Eco. Yo hubiese empezado por "El nombre de la rosa" y quizás, después, con este "Número cero". Bss

    albanta: Bueno, conociéndote un poquito por tus lecturas, yo creo que disfrutarías mucho de "El nombre de la rosa". Anímate, compañera, ya verás que vale la pena estrenarse con este autor. Bss

    Carax: Yo no he leído "El cementerio de Praga", reconozco que Eco me gusta más en artículos y en libros de ensayo o de semiótica que en novelas de ficción. Pero si ves que no sintonizas bien, pues a otra cosa... Bss

    Margari: Es que Eco, cuando escribe novela, es peculiar. A mí me recuerda un poco a Italo Calvino, otro autor que tampoco lo tiene fácil a la hora de conectar con los lectores cuando escribe ficción. Yo no soy objetiva con Eco, así que... :-)))

    Francisco: Es que "El nombre de la rosa" creo que fue un punto y aparte en la producción novelistíca de Umberto Eco. Todo lo que ha escrito después es bastante distinto, excepto quizás, "Baudolino". Hay que conocerle como comunicador para quererle un poco más. Bss

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  17. Marisa G.: Si buscas en Eco algo parecido a "El nombre de la rosa", es difícil. Como no sea "Baudolino" o "El péndulo de Focault"... Esta novela que os traigo es muy distinta a las tres anteriores que te he comentado. Pero creo que a ti te haría tilín, tengo esa intuición. Bss

    Meg: Bueno, ya os he advertido de que no soy nada objetiva con Umberto Eco, así que haces bien en pasar de mi recomendación, jajajajajaja!! No, en serio, soy muy fan de Eco pero entiendo que sus novelas no siempre convencen. Bss

    Ana Blasfuemia: Uy, a mí se me atrangantó el de "La misteriosa llama de la reina Loana", creo que se le fue mucho la olla. De todas formas, como comentaba por ahí arriba, a mí me gusta este hombre por sus teorías sobre la comunicación y sus opiniones periodísticas y semióticas, y por su sentido del humor. Creo que con las novelas de Eco me pasa un poco como con las pelis de Woody Allen, no todas me gustan pero no por ello dejo de quererles. Bss

    Lesincele: Bueno, es que tenemos tanta lectura pendiente que algo se nos tiene que quedar por el camino, ¿verdad? De todas formas, acuérdate de este título cuando te apetezca leer a Eco porque creo que te va a gustar. Bss

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  18. Me ha gustado lo que nos cuentas, no la descarto para futuras adquisiciones,
    besucus

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  19. La lectura de este libro me ha hecho pensar en cómo nos manejan los medios de comunicación con las noticias. Estamos en sus manos, y eso da respeto, incluso miedo. Una de las conclusiones que he sacado de este libro es que juegan con las noticias y por tanto juegan con nosotros.
    Un abrazo

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