lunes, 28 de septiembre de 2015

El tiro por la culata, de Joan Butler

Como cada otoño de su ociosa y aventurera vida, Mr. Jeffrey Dawlish recala su yate en el puerto de las islas Vine para tomar el sol y descansar en el hotel de su viejo amigo Hiram J. Guggenthal. Pero este año su estancia va a ser más movida que de costumbre pues el hotel Baccus está ocupado por lel personal de la Glittero Film Company, una productora cinematográfica que va a rodar una película de piratas en el paradisíaco paisaje de las islas. El tiránico director de la producción, Adolf Huffenbaum controla con mano de hierro todos los detalles y cambia a su antojo la trama, para desesperación del pobre Claudio, escritor de la novela en la que se basa la película. Huffenbaum no solo está dispuesto a introducir una canción con calzador, sino que piensa someter a la protagonista a su hermanito a una persecución por tiburones, leones, gorilas y desalmados piratas. Teniendo en cuenta que el actor infantil que hace de hermanito es tan terrible que hasta los leones le temen y que en las islas desiertas del Pacífico no hay ninguna fauna que se le parezca, Claudio está al borde de la desesperación. Pero cuando la tripulación pirata y su capitán desertan de la filmación y Penélope Barrington, la hermosa y novata actriz principal se niega a ser perseguida por animales peligrosos, Jeffrey Dawslish llega como el héroe salvador que siempre ha sido. Y para sorpresa de todos, incluido él mismo, firma su primer contrato de trabajo y se convierte en el pirata William Black Blood, terror de los mares, de los directores de cine, de los niños malcriados y... bueno, de todos excepto de la hermosa Penélope.

"No señor, no hay leones -gritó Claudio.
-¿Y tigres?
-Tampoco hay tigres.
-Habrá gorilas -dijo Adolf agarrándose a esta esperanza-. Soy acérrimo partidario de los gorilas en el cine.
-Tampoco hay gorilas en las Indias Orientales.
-¿Cómo diablos se le ocurrió escoger un lugar tan triste al escribir su libro, un lugar tan poco favorecido por la Naturaleza, donde no hay leones, ni tigres ni gorilas?
-Todavía no me he decidido a escribir historias de animales -repuso Claudio con frialdad-. El día que lo haga situaré la acción en África, no en las Islas Leard.
-Nada, hemos de tener leones -dijo Adolf- Ya veo como se puede resolver esto. Los piratas dejaron allí a los leones para guardar el tesoro, ¿qué le parece?
-¿Y de qué vivirán los leones? -preguntó Claudio con curiosidad.
-De los gorilas.
-¡No hay gorilas!
-Los hay. Los han traído los piratas."


Joan Butler es el seudónimo del escritor inglés Robert William Alexander (1905-1980) que destacó por sus novelas de humor, entre las que se cuentan títulos como Fastidiando al alimón, Armando la gorda o Un chapuzón con suerte, entre otros. Frecuentemente se le ha comparado con P. G. Wodehouse pero lo cierto es que el humor de Butler es algo más directo y su prosa menos elegante y elaborada, aunque sí es cierto que el héroe de El tiro por la culata, Mr. Jeffrey Dawlish, me ha recordado muchísimo y muy agradablemente al inigualable Joe Vanringham de Luna de Verano.

El tiro por la culata es una novela divertida y perfecta para el verano, refrescante, de diálogos rápidos y muchas veces desternillantes, con ese humor británico que tanto nos gusta. Llena de personajes excéntricos, encantadores o recalcitrantes, según convenga a su alocada trama, esta historia es perfecta para pasar un buen rato sin complicaciones. Además su aire retro y vintage (las ediciones son bastante antiguas, yo solo he podido encontrar una de Plaza & Janés de 1981, de segunda mano, con una traducción que ha soportado mal el paso del tiempo) le aportan un carácter nostálgico de veranos pasados que tiene mucho encanto.

Aprovecho esta reseña para quejarme un poquito a las editoriales más estupendas: ¿para cuándo nuevas ediciones/traducciones en la lengua de Cervantes de libros tan encantadores como los de Joan Butler o la serie de novelas de Kerry Greenwood, Miss Fisher’s Murder Mysteries, que hace poco comentaba la siempre genial administradora del blog Pluma, espada y varita? ¿Por qué Cartas de J.R.R. Tolkien (selección de Carpenter) sigue descatalogado? 

Lector, una historia divertida con el encanto de la primera mitad del siglo pasado.


Encontré esta novela gracias a la reseña de Niu de mones de Un chapuzón con suerte, que me despertó curiosidad por este autor. 

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
El tiro por la culata

martes, 22 de septiembre de 2015

El buen vino del señor Weston, de T.F. Powys

En la pequeña aldea rural de Folly Down ninguna muchacha está a salvo de las malas intenciones de Martin y John Mumby. La señora Vosper les facilita la cacería y todos echan la culpa de las desgracias de las señoritas al viejo señor Grunter. Pero Bunce, el tabernero, cree que la culpa de todo la tiene Dios. Su hija, Jenny Bunce, ha escapado de las garras de los Mumby bajo el viejo roble y es el objeto de ardoroso amor del bueno de Luke Bird. El vicario de Folly Down cree que Dios no existe desde que su bella y traviesa esposa murió dejándole solo con su extraña hija, Tamar, quien espera, lejos de las atenciones de los Mumby, a que llegue su ángel para casarse con él. Y si todo no fuese lo suficientemente extraño en Folly Down, acaba de llegar al pueblo la camioneta del señor Weston y su ayudante, Michael, un tratante de vinos que vienen para ofrecer su mercancía a pecadores e inocentes. Weston, que conoce a fondo cada alma de la aldea, entra en la Taberna del Ángel, se para el reloj y empieza la Eternidad... aunque nadie parece haberse dado cuenta. 

"-Según el viejo Grunter -observó el señor Vosper tranquilamente-, y lo que mi mujer dice -el señor Vosper se puso de pie para que pudieran escucharlo mejor-, si una muchacha tiene miedo de hacerlo mientras es joven, le llegarán los días de invierno, en los que el lecho del roble estará húmedo y lleno de gusanos ¿Y creéis que se va a tumbar en él y que va a cantar y bailar? Si lo hace solo molestará a la gente con sus tontas manías de vieja.
-¿Pero a quién hay que culpar? -preguntó el hacendado Mumby (...)- ¿A quién hay que culpar por sus acciones?
-En Folly Down -dijo el señor Kiddle- culpamos a Grunter.
-En la Taberna del Ángel -gritó colérico el tabernero Bunce- culpamos a Dios."


Theodore Francis Powys (1875-1953) fue uno de los escritores fantásticos más destacados de la primera mitad del siglo XX, siendo los principales temas de sus novelas lo sobrenatural (en este caso, una alegoría cristiana y pura magia) y la contraposición de la inocencia versus la crueldad. En El buen vino del señor Weston las fuerzas del mal y del bien se encarnan en los curiosos personajes de una aldea tan tocada por la lujuria que, como bien decía mi querida Aranzazu, bien podría haberse llamado Folly Lust en lugar de Folly Down.

La historia arranca con un ritmo reposado y Powys se toma su tiempo y sus anécdotas (divertidas a veces, escalofriantes, otras) para describir con cuidado a cada uno de los excéntricos habitantes de Folly Down y las relaciones entre ellos. Un pueblo en donde el deporte nacional es voltear señoritas sobre el lecho de musgo bajo el roble, en donde se evangeliza a los animales y en el que el reverendo no cree en la existencia de Dios, es un pueblo algo rarito, me concederá el lector. Pero si además la hija del reverendo espera a un ángel para casarse, el tabernero culpa a Dios de todo, el señor Meek está empeñado en robar las llamas de la chimenea y la señora Bunce solo sabe de escabechar cebollas, la cosa mejora por momentos.

Y es que la historia que narra Powys tiene mucho de alegoría, un tanto de fantástica y algo más de excentricidad inglesa algo exagerada (¿Que no existen pueblecitos ingleses parecidos? Eso está por ver), una receta que, además de su buen suspense y su mejor literatura, resulta entretenida, original y sumamente divertida. Y aunque la presentación de los personajes ocupa al autor algo más de la mitad del libro (¡es que los personajes son la historia!) y el ritmo narrativo no se acelere (apoteósicamente) hasta que se para el reloj de la Taberna del Ángel y el señor Weston irrumpe entre sus contertulios para vender su excelente vino, el lector disfrutará de principio a fin con la malicia, la lujuria, la estupidez y la inocencia de Folly Down así como con el misterioso señor Weston, su vino y su ayudante Michael. 

Abro un paréntesis para una reflexión de reseñista caprichosa.
Me ha gustado eso de que el ritmo narrativo se acelere precisamente cuando se para el tiempo dentro de la novela.
Cierro el paréntesis. Disculpe el lector este otoño voluble de la que escribe.

La prosa de T.F. Powys, brillante y sumamente limpia, tiene una elegancia sostenida que hipnotiza por su cadencia y su ritmo. Con una sintaxis compleja y un hermoso eco ancestral (algunas expresiones recuerdan a J.R.R. Tolkien en la recreación de un inglés legendario), el autor deleita por su extravagante y personalísimo estilo. Los diálogos, llenos de ingenio y de sutilidad, son una verdadera maravilla; y mucha atención a las conversaciones en La Taberna del Ángel porque el lector jamás habrá leído nada igual.

Lector, para los amantes de las joyas más raras e inesperadas.

Nota: Gaizka Ramón, el excelente traductor de esta estupenda edición de Ediciones Alfabia (Barcelona, febrero 2015) dice sobre los rasgos formales de la escritura de T. F. Powys: "una puntuación heterodoxa y profusa en comas, una sintaxis dada a frases enrevesadas y con numerosas cláusulas, una tendencia al inglés arcaico, un gusto por la repetición y una fuerte apuesta por retratar el inglés dialectal". Es decir, que debe haber sido una pesadilla traducir esta novela, ¿no? En todo caso, una labor de traducción estupenda, Gaizka, enhorabuena.

Las (acertadamente) misteriosas y bonitas ilustraciones de la portada y la contraportada de esta edición son de Natalia Zaratiegui

He tenido la suerte de poder compartir esta lectura a tiempo real con biblio_Zazou, bloguera, lectora, cuentista y amiga.


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
El buen vino del señor Weston

lunes, 21 de septiembre de 2015

Ganador de un ejemplar de Neurogénesis, de Lluvia Beltrán

Y el número que ha elegido random.org es...
SorteoNeurogenesis
¡Felicidades, Trescatorce!

Para recibir el libro, envíame tu dirección postal al correo serendipia.monica@gmail.com y no te olvides de hacerte una foto con él cuando lo tengas y hacérsela llegar a @lluviapics (recuerda que no es necesario que aparezca tu cara, si es que no quieres que así sea).

Gracias a todos por participar.

sábado, 19 de septiembre de 2015

Participantes en el sorteo de Neurogénesis

Os dejo la lista de participantes con los números asignados. Revisad, por favor, que no haya errores porque la semana que viene realizo el sorteo. Gracias.

Kelilla: 1 punto (1)
Mª Ángeles: 9 puntos (2-10)
MaraJSS: 9 puntos (11-19)
Mar Lago: 6 puntos (20-25)
Teresa: 6 puntos (26-31)
Isaura: 7 puntos (32-38)
Jesús: 4 puntos (39-42)
Isabel: 2 puntos (43-44)
Trescatorce: 11 puntos (45-55)
Tamara López: 4 puntos (56-59)
Angeles Arca: 6 puntos (60-65)
Lidia Casado: 9 puntos (66-74)
Irunesa: 7 puntos (75-81)
Lunilla: 6 puntos (82-87)
Angela León: 9 puntos (88-96)
Vanesa Jiménez: 3 puntos (97-99)

martes, 15 de septiembre de 2015

Ex-libris. Confesiones de una lectora, de Anne Fadiman

En diecisiete artículos recogidos en este delicioso libro, Anne Fadiman escribe desde una perspectiva muy personal sobre la pasión de cualquier lector recalcitrante: los libros. Lo difícil que resultó integrar dos extensas bibliotecas en una cuando se casó con su marido, George Howe Colt, también lector incansable; las manías de sus padres y hermanos con la exactitud de las grafías y su fiebre correctora en cualquier circunstancia; la extraña manía de grandes escritores por el plagio cuando no lo necesitaban y la injusticia del robo de las experiencias de su madre; los recuerdos de infancia construyendo castillos con los tomos paternos de Trollope y la manía bibliófila de sus propios hijos; Ex-libris. Confesiones de una lectora recoge la maravillosa y excéntrica relación de Anne Fadiman con los libros, una relación única que cada lector vive a su propia manera, y recoge un sin fin de anécdotas literarias curiosas (Gladstone, Walter Scott, George Orwell, Rudyard Kipling, Coleridge, Keats...) y casi desconocidas que dejan la sonrisa en los labios y mucha dulzura (lectora) en el corazón. El título original, Ex-libris. Confessions of a common reader, hace referencia y homenaje al The common reader de Virginia Woolf.

"Un día, mientras Sir Walter Scott estaba de caza, le vino a la cabeza una frase que había estado intentando componer durante toda la mañana. Antes de que se le escapase, disparó a un cuervo, le arrancó una pluma, le limó la punta, la mojó en la sangre del pájaro y cazó la frase."


Esta es la edición que tengo en mis manos, de Eumo editorial (Grup 62), en catalán. Alba editorial tiene edición en castellano.

Anne Fadiman nació en Connecitut y se educó en Harvard, desde los 17 años sabía que quería ser escritora. Es hija de Clifton Fadiman, un reconocido hombre de letras en Estados Unidos, y de Annalee Jacoby, corresponsal del Time en lejano Oriente durante la II Guerra Mundial. Maniática correctora, lectora de rarezas, enamorada de los libros sobre el Polo Norte y sus expediciones, amante de las librerías de viejo, feliz de anotar en los márgenes de sus obras preferidas, Anne Fadiman abre la puerta de su casa, de su biblioteca y de su familia al lector para compartir con él unas estupendas horas de conversación sobre una pasión común: los libros.

"Los exploradores con éxito no me acaban de interesar (...). Claro que no te interesan -dice George-, eres una romántica ¿Qué hay de romántico en un tío que quiere ir a algún sitio y llega?"

Y es que Anne Fadiman, por mucho que coma en la cama mientras lee o confiese su debilidad por los catálogos postales, es una romántica empedernida que uno imagina con ojos brillantes al hablar de Keats, de Coleridge o de Wordworth, y felizmente empolvada por entre los pasillos con olor a papel viejo de las librerías de segunda mano. Ex-libris. Confesiones de una lectora es un libro para disfrutar página a página, que encantará a cualquier lector porque, como bien dice su autora, eso es lo que anhela el corazón de cualquier buen lector "libros que hablen de libros".

Lector:  lo único malo de este libro es que echas terriblemente de menos a todos los Fadiman cuando lo terminas.

Nota: Me gustaría destacar la extraordinaria labor de la traductora de esta edición (Eumo Editorial, Col. Capsa de Pandora (Universitat de Vic) Marzo, 2000), que he tenido el gusto de disfrutar, Carlota Torrents. Sus notas al final del libro, la traducción de los títulos que menciona Fadiman y sus anotaciones sobre juegos de palabras y menciones literarias son estupendas y hechas con el respeto que se merece la inteligencia de cualquier lector.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Timbuktú de Paul Auster

Mr. Bones es un perro de raza indefinida, compañero inseparable del incansable vagabundo y poeta Willy G. Christmas. La historia de Willy no es precisamente una historia feliz, pero para Mr. Bones es la historia de su mejor amigo, su familia, su hermano. Willy es el último descendiente de un trágico linaje de judíos polacos cuyos padres consiguieron llegar al nuevo mundo y librarse de los campos de concentración alemanes. Completamente americano y huérfano de padre a temprana edad, Willy adora y discute con su madre apasionadamente. En el fondo se parecen bastante, aunque piensen cosas diametralmente distintas. Pero cuando mamá muere, Willy pierde el último anclaje que todavía le mantenía algunos meses al año en su casa de Brooklyn. Desde entonces, Mr. Bones y él han estado en el camino, siempre juntos, hablando sin cesar el humano, escuchando leal el perro. Desde hace unas semanas, Mr. Bones sabe que el final está cerca, que han iniciado su último viaje, con parada en Baltimore; van en busca de Bea Swanson, antigua profesora de Willy, la única persona que le hizo sentirse capaz de realizar grandes logros, para darle las gracias y hacerla depositaria de la llave que abre la taquilla en donde reposa todo el legado literario del poeta.

"Willy ya había escrito su última frase, y estaba a punto de llegarle la hora. Las palabras dentro de aquella taquilla eran la única cosa que tenía para dejar testimonio de su persona. Si aquellas palabras se esfumaban, sería como si nunca hubiese vivido."


Portada de la edición en catalán que he leído (Edicions 62). El título en castellano es Tombuctú

A través de los extraordinarios monólogos interiores de sus dos protagonistas, Paul Auster narra en Timbuktú una bellísima fábula sobre la tristeza de los desarraigados y la lealtad de los que tienen por única patria a la persona que más aman. Dos protagonistas que saben que están dando sus últimos pasos juntos, que comprenden el desenlace de todas las cosas, que miran hacia atrás sin miedo pero con inquietud hacia delante porque juntos se tenían el uno a otro, eran todo lo que necesitaban bajo el cielo, y ahora, obligados a separarse, entre Baltimore y Timbuktú, van a caminar solos por vez primera. Willy G. Christmas, un inconformista, y Mr. Bones, un perro feliz, saben que todo está a punto de cambiar para siempre. Y en esos momentos de despedida, a Willy solamente le pesa el no haber enseñado a leer a Mr. Bones, algo que, ahora que va a quedarse solo y cualquier ayuda extra cuenta, le habría sido de gran utilidad.

Brillante, evocadora, sutil y profundamente conmovedora, la historia de los dos vagabundos se resuelve con la elegancia y la credibilidad habitual de Auster, uno de los mejores narradores de este siglo, que resuelve demostrar al lector que el hogar está en la persona que amamos incondicionalmente. Y, por si el lector se lo preguntaba a estas alturas de reseña, no, tampoco esta vez se libra Estados Unidos, ni histórica ni geográficamente, de la mirada crítica y profunda de Paul Auster, capaz de recorrer pasado y personajes tan dispares como un convaleciente veterano en Brooklyn, un niño que aprende a volar en Kansas o una vieja profesora de Baltimore que consiguió que alguien fuese algo por el mágico procedimiento de creer en él.

"En esta vida no hay nadie que haga algo de provecho si no hay otro alguien que le tenga Fe."

Lector, ¿pero todavía no has leído a Paul Auster?

También te gustará: Brooklyn Follies; Mr. Vértigo

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Tombuctú (para Kindle)
Tombuctú (en papel)

lunes, 7 de septiembre de 2015

Ahí os quedáis de Jonathan Tropper

Judd Foxman lleva algunas semanas viviendo en un sótano de alquiler, sin trabajo, alimentándose de pizza, comida china frita y mucho alcohol. Su vida en una bonita urbanización de clase alta se vino abajo cuando llegó temprano a casa, con una tarta de chocolate en las manos, para celebrar el cumpleaños de su mujer y encontrársela en su cama con su jefe. La tarta de cumpleaños, con velas encendidas incluidas, acabó estampada contra el culo de su ex-jefe (una muy tibia venganza para la rabia y la desolación que siente el pobre Judd). Solo la noticia de la muerte de su padre, Mort Foxman, que llevaba tiempo enfermo, es capaz de hacerle salir de su inmundo sótano de alquiler. Judd no está preparado todavía para enfrentarse al mundo pero mucho menos para pasar una semana entera con su madre y sus tres hermanos: Wendy, esposa de un capullo y millonario corredor de bolsa y madre de tres niños pequeños adorables; Paul, gerente de la empresa familiar y eternamente enfadado con el mundo desde que un terrible accidente frustró su brillante carrera en el beisbol; y Phillip, un eterno Peter Pan incapaz de dejar de acostarse con todas las mujeres que se le ponen delante. Los Foxman al completo, obligados a guardar juntos la Shivá por la muerte de su padre, conscientes de su incapacidad para demostrar sus sentimientos o hablar siquiera de ellos, se enfrentan con horror a esa semana en familia.

"-Está bien llorar -dice mamá en voz baja.
-Lo sé.
-También puedes reír. No hay una sola respuesta emocional correcta.
-Gracias, mamá.
Mamá es psicóloga, obviamente. Pero también es más cosas. Hace veinticinco años escribió un libro llamado La cuna y todo lo demás: guía materna para la correcta crianza de los hijos. El libro resultó ser un fenómeno nacional y elevó a mi madre a la cumbre de los expertos en criar niños. Huelga decir que mis hermanos y yo estábamos jodidos más allá de toda esperanza."


Algunos críticos estadounidenses comparan a Jonathan Tropper con Nick Hornby, el autor de Alta fidelidad o En picado; Ahí os quedáis es la primera novela que leo de Tropper y me ha parecido mucho más divertido que Hornby aunque más superficial a la hora de abordar los problemas y las motivaciones de sus personajes. Aunque lo que sí comparten ambos autores es una predisposición a los finales realistas, alejados del happy end hollywoodiense, de esos que dejan al protagonista en una encrucijada y la sensación de ser capaces de tomar cualquier camino posible (tampoco sin pasarse, que esto no es J.J. Abrams), y un elenco de personajes que han tocado fondo, salpican sus diálogos de cantidades ingentes de palabrotas y hablan/piensan/practican continuamente variaciones del verbo follar.

Ahí os quedáis es una novela sobre todo divertida que sabe sacarle un excelente partido a los diálogos ingeniosos, de réplicas rápidas y políticamente incorrectas, y la vertiente más humorística de unos protagonistas que, pese a vivir las horas más bajas de su existencia y estar totalmente destrozados, son capaces de reírse de sí mismos y comprender que sus problemas no van a arreglarse en una semana ni en un mes (puede que jamás lleguen a solucionarse) pero que algo funciona mal en ellos y en sus seres queridos pero que, contra todo pronóstico, se dan cuenta de que siguen queriendo a esos mismos seres imperfectos y algo cabrones, como ellos. Y es todo ese elenco de personajes dolorosamente humanos, tratados desde una perspectiva llena de cariño y de humor, el que da vida a una trama que a menudo acaba por conmover al lector además de hacerle sonreír.

Lector, no he visto la película pero difícilmente puede superar a unos personajes (y unos diálogos) como estos. Una lectura divertida para el verano que se aleja de lo convencional con excelente pulso narrativo.

Nota: Para que os hagáis una idea, esta novela es como La joya de la familia pero con más mala leche y más políticamente incorrecta que la versión (algo) dulcificada de esa película. Por cierto, qué poco me gustan las portadas de libros con el cartel de la película.


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Ahí os quedáis (en papel)
Ahí os quedáis (para Kindle)

viernes, 4 de septiembre de 2015

Sorteo postvacacional: Neurogénesis, de Lluvia Beltrán

Se acabaron las vacaciones y siempre cuesta volver a la rutina. Mientras me voy poniendo al día con vuestros blogs y el mío, ¿os apetece un sorteo? Me parece que empezar septiembre con un regalo como la nueva novela de Lluvia Beltrán es una alegría y un consuelo postvacacional.

Se sortea un ejemplar en papel de Neurogénesis, de Lluvia Beltrán. El ganador será elegido por random.org y se compromete a enviarle a la autora una foto suya con la novela (no importa si se os ve la carita o no).

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Requisitos obligatorios para participar

Ser seguidor del blog Serendipia. Con esto participáis con 1 punto.

Puntos extras

+3 por ser seguidores antiguos del blog (hasta "El Dandy")
+5 por haber dejado un comentario en la reseña de Neurogénesis antes del 4 de septiembre (puedes comprobar AQUÍ si dejaste comentario)
+1 Por anunciarlo en las redes sociales (un punto por cada red) incluyendo el link de esta entrada
+3 Por hacer entrada en tu blog (individual o compartida)

Fechas

Podéis participar dejando un comentario en esta entrada desde hoy mismo, viernes 4 de septiembre, hasta el 18 de septiembre. 

Para que os contabilice todos los puntos debéis dejar los enlaces correspondientes.

¿Os animáis? Es un thriller estupendo.

Gracias y bienvenidos a septiembre.