martes, 29 de diciembre de 2015

Reto Serendipia Recomienda 2016

¿Te apetece recomendar a otros lectores las mejores lecturas que has tenido el placer de disfrutar? Pues este es tu reto, bienvenido a la tercera edición de Serendipia Recomienda.

Serendipia2016

Os recuerdo un poquito las bases:

Para participar

Publicad en vuestros blogs una entrada diciendo que participáis en el reto Serendipia Recomienda 2016. 

En la entrada debéis recomendar tres libros que os hayan gustado mucho (ver "Primera fase").

En esa entrada, además de poner vuestras tres recomendaciones, deberéis enlazar las reseñas que hagáis en el futuro de vuestros libros elegidos (esto es importante porque después me vuelvo loca buscando reseñas, por favor).

Si os podéis llevar el banner a vuestros blogs os lo agradezco.

Dejadme un comentario en esta entrada diciendo que participáis y que incluya el enlace a vuestra entrada.

Primera Fase: Recomienda tres libros

Sobre los tres libros que vayas a recomendar solo pongo una condición:

Que sean títulos poco conocidos. A muchos nos encanta "El principito" o "Guerra y paz", pero son dos clásicos famosos, archiconocidos. Se trata de descubrir pequeñas joyas a los demás lectores.

Los libros que recomiendes pueden ser novela, biografía, sagas, manuales de montaje de muebles de Ikea, ficción, no ficción, ensayo, teatro, recetarios, grimorios... Lo que quieras, con tal de que te haya gustado mucho y sea original.

Junto al título y al autor del libro, indica, por favor, género, una breve frase diciendo por qué lo recomiendas y, si lo tienes, el link de la reseña que le dedicaste en su día.

Tenéis hasta el 14 de enero para publicar esta entrada con las recomendaciones.

Segunda Fase: elige tres lecturas de las recomendadas y haz reseña

Antes de que termine enero publicaré una entrada en donde se incluyan las recomendaciones de todos los participantes. De esas listas deberéis elegir tres libros que os hagan tilín. Leedlos durante el año y hacedles reseña.

Acordaos por favor de enlazar las reseñas en la entrada original de vuestros blogs.

Espero que este año también os animéis a participar y a compartir. No importa si lo conseguimos o no, creo que lo divertido es recomendar a los demás los libros que más hemos disfrutado.

Las bases son las mismas del año pasado, os dejo aquella entrada AQUÍ 

El día 15 de enero deberían estar publicadas todas las entradas de los participantes con sus recomendaciones, por favor.

Y si tenéis dudas, preguntadme cuánto queráis.

¡Muchas gracias!

P.D.: Id repasando vuestras reseñas del Reto Serendipia Recomienda 2015 porque durante la primera semana de enero comprobaré los enlaces y habrá sorteo de libro entre los que hayan cumplido ;-)

Reto 25 españoles (edición 2016)

Pues este es el quinto año consecutivo que Laky, de Libros que hay que leer, organiza el reto de 25 españoles. Y yo me apunto. Este será el cuarto año en el que participo.

Las bases son muy sencillas y las tienes AQUÍ


Aquí iré poniendo los enlaces de las 25 reseñas:

1. La pieza que faltaba, de Antonia Romero
2. Hombre sobre una escultura, de Álvaro del Olmo
3. El viejo cocinero (o Cécile y las estrellas), de Fernando G. Mancha
4. La línea divisoria, de Carlos Laredo
5. Tres reinas crueles, de Isaac Belmar
6. Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café, de Isaac Pachón
7. Ilusionarium, de José Sanclemente
8. Detrás de la pistola, de Cristina Grela
9. Las Tierras Oscuras, de Ana González Duque
10. La embajadora, de Pilar Tena

jueves, 24 de diciembre de 2015

La Navidad para un niño en Gales, de Dylan Thomas

En un pequeño pueblo costero de Gales corre por las calles, sobre la nieve que cae a cubos llenos, la infancia del poeta Dylan Thomas. Carteros encantados en Navidad, bomberos en casa de la señora Prothero, tíos y tías reunidos alrededor de la mesa festiva —cantando y bebiendo porque un día es un día—, globos, hipopótamos y el señor Daniel. 

"Alguna vez vi a dos jóvenes lozanos, con sendas pipas, grandes y candentes, sin abrigos y con las bufandas al viento, que paseaban despacio y sin hablar hasta el desamparado mar para abrir el apetito, para airear los malos humos, quién sabe, o con la intención de meterse en las olas hasta que no quedara nada de ellos salvo las dos espirales de humo de sus inextinguibles pipas."


La Navidad para un niño en Gales es un relato en prosa de Dylan Thomas, pero que bien hubiese podido llegar a nuestras manos en forma de versos pues la belleza de las imágenes que evoca nada tiene que envidiar a los poemas del autor sobre la naturaleza. Thomas refleja en el espejo de sus palabras la magia de sus navidades de infancia en su pequeño pueblo galés con una delicadeza evocadora y una fantasía infantil bajo una nieve que ya no es la de ahora.

"Ahora bien, aquella no era la misma nieve, creo yo. Nuestra nieve no sólo caía a cubos del cielo, sino que cubría el suelo como un chal y flotaba, y se acumulaba en los brazos, las manos y el cuerpo de los árboles; la nieve crecía de la noche a la mañana sobre los tejados de las casas como un musgo puro y viejo; cubría minuciosamente los muros como hace la hiedra, y se depositaba como una muda y entumecida tormenta de blancos pedazos de postales navideñas sobre el cartero que abría la verja."

Era un mundo distinto, un pasado que no volverá nunca, no solo por la imposibilidad del transcurrir del tiempo y de la Historia, sino porque se trataba de un mundo en miniatura, visto desde la perspectiva de un niño; un mundo que es imposible ver desde los ojos adultos pero al que el don de la belleza de las palabras de Dylan Thomas es capaz de abrirnos una ventana para que podamos asomarnos los lectores. 

Lector, pequeño, delicado, hermoso. Perfecto como prefacio a la poesía de Dylan Thomas.

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en el siguiente enlace:
La Navidad para un niño en Gales

lunes, 21 de diciembre de 2015

Un veterinario en la RAF, de James Herriot

James Herriot, el joven veterinario del pequeño pueblecito de Darrowby, en la plácida campiña de Yorkshire, ha sido llamado a filas y se desplaza a Londres con el resto de su destacamento para recibir instrucción como piloto de la RAF. Gran Bretaña ha entrado en la Segunda Guerra Mundial y Herriot, casado con la hermosa Helen y a punto de ser padre, cumple con su deber patriótico antes de ser destinado al frente bélico. Con su buen humor acostumbrado, el nuevo piloto se adapta con rapidez a su instrucción y tiene la suerte de terminar el entrenamiento en Scarobough, apenas a tres horas de su añorado Darrowby. Herriot no dudará en escaparse para visitar a Helen, impaciente por su inminente paternidad, pero también disfrutará de un merecido permiso cuando nazca su bebé. Entre anécdotas de sus compañeros y el ejército, el joven y simpático veterinario rememora (muchas veces afectado de una profunda añoranza y melancolía) algunos de sus casos en Darrowby como el hilarante problema de ventosidades del perrazo Cedric, la conmovedora historia del pilluelo Wesley Bink y su perrito, las excentricidades culinarias de Tristan Farnon o la sentimental historia navideña de la salvaje gata Debbie. Con el acostumbrado sentido del humor de James Herriot y su gracia y destreza a la hora de contar anécdotas, el veterinario más encantador de Yorkshire vuelve a hacer la delicia de los lectores con un nuevo libro sobre sus casos y vivencias.

"Ahora yo era un simple AC2, la forma inferior de vida en la RAF, y ese "¡Eh, tú!" era un reflejo de mi situación. No es que los granjeros de Yorkshire corran a recibirte con un abrazo y un beso, pero su amistosidad y cortesía es algo que he valorado mucho más desde mis días en el ejército. Porque ahí fue donde dejé de tomarlo como la cosa más normal."


Recomiendo sin reservas Un veterinario en la RAF para todos los lectores que disfrutaron con el libro anterior de James Herriot, el brillante Todas las criaturas grandes y pequeñas; de hecho el orden de lectura debería ser justo ese, Un veterinario en la RAF en segundo lugar, sin duda alguna. Herriot vuelve a ponerle la sonrisa al lector con la encantadora e ingeniosa manera de contar anécdotas sobre la práctica de su profesión en el pequeño y bucólico Darrowby, donde los granjeros y los propietarios de mascotas domésticas son más excéntricos que sus propios animales. Lejos de cansar con la repetición de casos similares a su anterior libro, el simpático veterinario rememora con infinita gracia nuevos y originales casos que alterna con mucho acierto con la rutina diaria de su instrucción militar y sus compañeros de aviación.

Sigue presente la intensa camaradería con su socio, el veterinario Siegfried Farnon, y las locuras del hermano de este, Tristan, a quienes recuerda con añoranza y habla de ellos con un cariño engrandecido por la distancia y la esperanza de volverlos a encontrar a su regreso. La novedad es una Helen embarazada y la posterior llegada al mundo del pequeño Jim Herriot, a quien su padre encontrará de lo más extraño porque no se parece en nada a los terneritos recién nacidos que él suele ayudar a nacer (atención lector a la anécdota de la comadrona y la búsqueda de "otro bebé para comparar" porque es divertidísima). Un libro de memorias encantador y simpatiquísimo, con mucho sentido del humor y una sensibilidad especial, muchas veces conmovedora, de la que Herriot ya hizo gala en su primera novela biográfica. Tierno, melancólico, jocoso, valiente, temperamental e incansablemente positivo y lleno de esperanza, Herriot se prepara para entrar en combate con los recuerdos de Yorkshire como almohada y el Diccionario de Veterinaria de Black en el petate.

"El Diccionario de Veterinaria de Black se me clavaba en la espalda a pesar de la defensa del cartón. Era un texto pesado y difícil de manejar, pero me recordaba mis buenos tiempos y mantenía mi esperanza de los que aún quedaban por venir."

Lector, James Herriot siempre es una delicia. Imprescindible leer primero Todas las criaturas grandes y pequeñas.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Los caballeros las prefieren rubias. Pero se casan con las morenas, de Anita Loos

Lorelei Lee es una rubia, guapísima y tontísima joven que en la Norteamérica de la década de los años 20 del siglo pasado solo pretende educarse para ser escritora y pasarlo bien. Lorelei es una firme defensora de que los mejores amigos de una chica son los diamantes pero quienes se los regalan siempre suelen ser hombres casados. Aburrida, decide irse de viaje por Europa con su mejor amiga, la morena Dorothy Shaw, menos refinada que ella y con un gusto pésimo para los hombres. Lorelei, que se ha librado incluso de un asesinato por ser guapa y besar a los miembros del jurado, cuenta en su diario las desventuras de sus viajes a cargo de hombres ricos, a los que estafa sin miramientos —¿quién es más tonto en esta historia?—, educando a caballeros ingleses para que gasten como los norteamericanos, hospedándose siempre en el Ritz (porque lo mejor de viajar es toparse con norteamericanos para sentirse como en Norteamérica), jugando a los espías y sorprendiendo al mismismo doctor "Froid" o al príncipe de Gales. 

"(...) he decidido no leer el libro de etiqueta porque le he echado una ojeada y he visto que no lleva nada que me interese saber porque en este libro se pierde mucho tiempo en explicar cómo hay que llamar a un Lord, y todos los Lords que yo he conocido me han dicho cómo querían que les llamara, que es, generalmente, un nombre muy gracioso, como ocurre en el caso de Cucú, cuyo verdadero nombre es Lord Cooksleigh."


A Anita Loos (1889-1981), escritora y guionista, se le ocurrió la idea de las aventuras de Lorelei mientras viajaba en un tren en el que todos los caballeros se desvivían por complacer y ayudar a una hermosísima rubia de cerebro de mosquito mientras ella tenía que acarrear sus propias y pesadísimas maletas porque nadie reparaba en sus apuros deslumbrados por la sirena de cabellos de oro. Anita pasó revista a sus amistades y cayó en la cuenta de que muchos hombres inteligentes y adinerados norteamericanos acababan emparejados con ese tipo de chicas. Y le hizo gracia. Fue entonces cuando empezó a escribir Los caballeros las prefieren rubias, que se publicó por primera vez en la revista Harper's Bazaar en 1925 por entregas.

Lorelei y Dorothy son un par de estafadoras que se valen de sus encantos para sacar el mayor provecho de los hombres que les rodean. Guapas, con un especial talento para caer siempre de pie y más astutas de lo que puede parecer a primera vista, estas dos amigas harán sonreír al lector con sus alocadas peripecias. Anita Loos escribe Los caballeros las prefieren rubias y su continuación, Pero se casan con las morenas, a manera de diario personal de Lorelei (que quiere ser escritora porque no hace falta practicar ni nada, solo ser temperamental). Es esa voz narradora, aparentemente de muy pocas luces y menos educación, la que consigue hacer reír al lector por la perspectiva narradora. Loos critica desde la comedia y el disparate la sociedad norteamericana de la abundancia económica, del puritanismo y la hipocresía moral, pero también las miserias de la alta sociedad europea de la época y su relación con los norteamericanos (atención a la arruinada aristocracia inglesa disimulando sus penurias financieras e intentando venderles cosas como locos a los adinerados norteamericanos, despreciados precisamente por su falta de abolengo). 

"Por eso realmente creo que, a fin de cuentas, los hombres norteamericanos son los mejores porque que a una le besen la mano siempre gusta mucho, pero las pulseras de diamantes y zafiros duran toda la vida."

Dos libros sin duda divertidos, con una ingeniosa carga sarcástica e irónica, que Hollywood dulcificó notablemente en su adaptación cinematográfica de 1953, protagonizada por Marilyn Monroe y Jane Russell. La genialidad de Anita Loos brilla en los juegos de palabras y los constantes equívocos y malinterpretaciones de su narradora, así como en el planteamiento de situaciones tan delirantes como divertidas.

Lector, para pasarlo en grande en los locos, locos, años veinte del siglo pasado donde las estafadoras no son tan cándidas como parecen y los estafados muchas veces se merecen algo peor que perder algunos miles de dólares.


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Los caballeros las prefieren rubias. Pero se casan con las morenas (en papel)
Los caballeros las prefieren rubias. Pero se casan con las morenas (para Kindle)

lunes, 14 de diciembre de 2015

Las cuatro Gracias, de D.E. Stevenson

El simpático y trabajador reverendo Grace ha sido bendecido con cuatro encantadoras hijas, fuente de toda su alegría y preocupación: Liz, Sal, Tilly y Addie. Liz es guapa, alta y fibrosa, y le encanta trabajar en la granja y los campos de Chevis Place, el terrateniente del pueblo. Sal es sensible y delicada, el principal pilar de su padre (por lo mucho que congenian pero también por la administración del hogar) y con unas habilidades sociales tan excelentes que todos los habitantes de Chevis recurren a su buen tacto cuando tienen cualquier problema con sus vecinos. Tilly es tímida y prefiere tocar el órgano en la iglesia antes que participar en la vida social de sus hermanas. Y la pequeña Addie acaba de ingresar en el cuerpo de voluntarias y ha sido movilizada a Londres temporalmente. Inglaterra acaba de entrar en la Segunda Guerra Mundial y la apacible vida rural de las Grace se ve dramáticamente interrumpida por la indeseable visita de la tía Rona, quien dice necesitar asilo desde que los bombardeos sobre Londres destruyesen todos los cristales de su residencia en la ciudad (aunque las hermanas sospechan de que tiene otros espeluznantes planes adicionales). La llegada de un torpe y simpático arqueólogo de Oxford, amigo del reverendo, para estudiar un yacimiento cercano, y las insistentes visitas de un capitán a punto de ser destinado a Birmania, acaban por trastocar la paz de las encantadoras y divertidas Grace.

"—(...) Dice que tengo un futuro verdaderamente fabuloso. He nacido bajo el signo de Leo, y por eso soy muy valiente, y voy a tener siete hijos.
—Para eso hace falta mucho valor —dijo el señor Grace con seriedad—. Para mí cuatro hijas ya son algo más de lo que puedo soportar sin grandes fatigas.
—Mi marido será alto —siguió Tilly—. Alto y moreno... y me querrá con pasión. Y ahora mismo no me acuerdo de nada más. 
—Tienes bastante para seguir adelante con lo que recuerdas —dijo el señor Grace."


Dorothy Emily Stevenson publicó por primera Las cuatro Gracias en 1946 y cuando le preguntaron si consideraba que se trataba de una comedia no supo qué responder. Las cuatro Gracias está ambientada en el verano más terrible de la Segunda Guerra Mundial, y el esfuerzo y el sufrimiento bélico de los británicos está muy presente en cada una de sus páginas: las cartillas de racionamiento, las largas colas para conseguir escasos alimentos, las colectas para la Cruz Roja, niños de Londres asilados en casas rurales para alejarlos de los bombardeos y de la mala alimentación, jóvenes soldados separados de sus familias para dirigirse al frente, etc. Y, sin embargo, D.E. Stevenson reconoce que sus protagonistas son felices y se burlan de nimiedades pero también son capaces de encontrar una vuelta humorística incluso a los momentos más sombríos de la guerra. Y es que la autora es una firme partidaria del humor incluso en los tiempos más difíciles, del humor como arma imprescindible de la esperanza y del entretenimiento (porque no solo de grandes volúmenes históricos vive el hombre).

Las cuatro Gracias, escrito y publicado originalmente con posterioridad a El libro de la señorita Buncle (1934) y a sus dos secuelas (El matrimonio de la señorita Buncle (1936) y Las dos señoras Abbott (1943)) es, sin embargo, una novela aparentemente más ligera y divertida (más alocada, si se prefiere) que las anteriormente mencionadas. Y, sin embargo, el lector volverá a encontrar ese encanto tan british y tan peculiar de la campiña inglesa de principios y mediados del siglo XX pese a la alargada sombra de la guerra europea. Sus personajes carecen de la inquina que el lector podía encontrar en algunos vecinos de Silversteam o del Riseholme/Tilling de Benson (Reina Lucía, La señorita Mapp, etc.) y, sin embargo, los malentendidos y las contrariedades sociales están a la orden del día alrededor de las hermanas Grace. Lo mejor, sin duda, las conversaciones entre las cuatro Grace y las extraordinarias respuestas del vicario a sus feligreses, pero también merece especial atención la aparición del bueno de William o el concurso de tobillos de Tilly o el pequeño y burlón homenaje a Jane Austen y su Emma.

Lector, charm, charm, charm... y excelente y delicado humor inglés. No me digáis que una novela que está dedicada "A la liebre de marzo, con mucho cariño" no os tienta...

Un lujazo que Alba Editorial, en su colección rara avis, nos traiga en castellano (y con tan buenas traducciones) algunas de las novelas de D.E. Stevenson ¿Se atreverá pronto con The English air? Esperemos que sí, yo cruzo los dedos... y voy preparando la hucha.

Nota: Los rendidos admiradores de los tres libros de la señorita Buncle disfrutarán doblemente de esta encantadora lectura pues Stevenson les dedica un guiño cómplice con el "cameo" de algún que otro personaje y detalles curiosos como el de la novelista misteriosa Janetta Walters.


Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
Las cuatro Gracias (para Kindle)
Las cuatro Gracias (en papel)

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El alcornoque de los muertos, de Fernando Roye

Corre el año 1953 y en el corazón de Sierra Morena, en el pequeño pueblo de Santa Honorata, alguien se dedica a confeccionar muñecos de trapo de gran tamaño y colgarlos, simulando un ahorcamiento, en el alcornoque de los muertos. El problema es que dichos muñecos son idénticos al alcalde del pueblo, al director de la escuela y a un estraperlista reconvertido en rico con contactos. El malestar que crea en estas tres personalidades de Santa Honorata repercute directamente en la tranquilidad del sargento de la Guardia Civil Carmelo Domínguez, responsable de puesto, que hasta esa fecha —además de encontrar graciosos los muñecos— pensaba que su mayor quebradero de cabeza era conseguir que su hijo mayor no dejase los estudios para ponerse a trabajar. Pero lo que parecía una gamberrada sin demasiada importancia adquiere tintes más negros cuando una mañana, en lugar de un muñeco de trapo, aparece un muerto colgando de una soga del dichoso alcornoque. Y como si los problemas familiares y la investigación del asesinato no fuesen suficiente, al sargento Domínguez empiezan a llegarle voces de que se ha visto a Perichán, un legendario maqui que se creía muerto en combate, en los alrededores de Santa Honorata.

"—El caso es que insisten en que detrás de lo de los muñecos colgados puedan estar grupos de bandoleros-terroristas.
—Eso es ridículo.
—¿Por qué piensa así?
—¿Usted cree que los maquis se dedicarían a coser muñequitos en las cuevas para luego colgarlos de un árbol?
—Hombre, si lo pinta así... Pero, ¿y si esto es solo el principio?
—Claro. Perichán está preparando un ejército de soldados de trapo.
—Carmelo, no me gusta el modo en que me habla."


Autor: Fernando Roye
Editorial: Sinerrata
Colección: Sinrastro
Género: Policíaca
Publicación: noviembre de 2015
ISBM: 9788415521242 ePub 9788415521259 mobi 9788415521266 IBD
Precio: 7,99 euros (digital) / 12,95 (IBD)

El alcornoque de los muertos es la segunda entrega de los casos del sargento Carmelo Domínguez, un guardia civil de inquietante mirada (tiene un ojo negro y otro azul), algo supersticioso, refranero y buen conocedor de la naturaleza humana. Acompañado por su Watson particular, el joven agente Benito Viedma (fan de las novelas de detectives), Carmelo no solo resuelve los acertijos más complicados de la manera más sorprendente, sino que además debe andarse siempre con pies de plomo en una época en la que la dictadura franquista sembraba de minas el suelo bajo los pies de cualquier librepensador.

Fernando Roye vuelve a sorprender al lector con el excéntrico Carmelo Domínguez, no solo por la personalidad del sargento o su peculiar ingenio a la hora de resolver el puzle policíaco, sino también (de nuevo) por su estupendo sentido del humor, su excelente ambientación histórica, un elenco de personajes extraordinarios y una prosa que deleita. Y aunque se trate de un segundo caso del sargento y los lectores ya estén en antecedentes sobre época histórica y protagonista, de nuevo Roye vuelve a deslumbrar con la frescura de su estilo, la riqueza de su léxico y sus estupendas licencias narrativas (atención a las descripciones de paisajes o personajes, las hay sublimes y divertidas). 

No solo se trata de una genial novela policíaca sino que además es original, distinta, ingeniosa y detallista. Guiños históricos como la presencia de los maquis, el discurso falangista del director del colegio, la discriminación de género denunciada en algunos personajes femeninos, el histrionismo de las llamadas "fuerzas vivas" del pueblo, o los artículos de Jakin Boor, son algunos detalles que enriquecen la trama y la sitúan perfectamente en el clima de dictadura, postguerra y realidad rural de los años cincuenta, en el que se mueven sus personajes. Como decía, de nuevo sorprendente, distinto y muy recomendable.

Atención a Carmelo Domínguez, no es tanto lo que dice sino lo que calla y cómo lo calla. Un personaje que ofrece mucho entre líneas, si eso es literariamente posible.

Lector, tienes que leer a Fernando Roye, el escritor de los casos del (muy pronto) mítico sargento de la mirada azul y negra. Se acerca a imprescindible, sobre todo si crees que ya lo has visto todo en lo que a novela policíaca se refiere.

También te gustará: El caso de la mano perdida

Visita el blog del autor: La mirada azul y negra

Si quieres hacerte con un ejemplar en cualquier formato haz clic en el siguiente enlace:
El alcornoque de los muertos

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El año del verano que nunca llegó, de William Ospina

En 1816 no hubo verano. Durante los meses del solsticio estival se registraron las temperaturas más bajas de todo el milenio para esas fechas. Granizo, nieve, lluvias torrenciales, frío... Las cosechas se malograron, los animales morían, las personas padecían hambre, enfermedad y depresión. El cielo enloqueció, amaneceres y anocheceres de colores imposibles fueron retratados por Turner y, en algunos lugares del mundo, el sol se ocultó durante días sumiendo la tierra en una penumbra ininterrumpida. Fue entonces, en ese junio sin verano, en Suiza, a orillas del lago Lemán, cuando Mary Wollstonecraft Shelley escribió Frankenstein, la historia más terrorífica jamás contada. Mary había llegado a villa Diodati acompañada de su hermana, Claire Clairmont, y de Percy Shelley, invitados por Lord Byron y su joven médico particular, William Polidori. Durante aquel verano, estos jóvenes extraordinarios, capaces de cuestionarse todo su mundo y sus convencionalismos, no solo leyeron historias de miedo y de fantasmas, poemas góticos y leyendas escalofriantes, sino que se desafiaron a escribir sus propios terrores. William Ospina empieza a tirar del hilo de esta fantástica historia para acercarse al misterio de aquellos días que compartieron Shelley y Byron, aquellos días de verano sin verano que forjarían la amistad eterna y legendaria que habría de marcar los respectivos destinos de ambos y de todos aquellos que los acompañaron.

"Y fue muy cerca de Ginebra, en las orillas del lago Lemán, donde aquella sombra inesperada, en el momento en que debía comenzar el verano, mantuvo encerrados por varios días a un grupo de extranjeros que se había reunido casi por azar."


Explica William Ospina que en cuanto empezó a documentarse sobre los personajes y los acontecimientos que sucedieron en villa Diodati en el extraño verano de 1816 supo que no podría escribir una novela al respecto. Ospina no tiene más remedio que escribir este extraordinario libro a modo de ensayo, de investigación novelada, porque es el único camino en el que se siente seguro de ser fiel a la experiencia, de no deformar con la ilusión de la ficción unos hechos históricos ya de por sí suficientemente misteriosos y legendarios como para resistir cualquier realismo. Todo alrededor de Byron y Shelley, trágicos y bellos héroes románticos por excelencia, parece estar envuelto con las misteriosas y apasionadas nieblas del romanticismo. No debe olvidar el lector que el romanticismo de principios del siglo XIX nació, entre otras circunstancias, como una reacción a los excesos del racionalismo. Y no es que los románticos fuesen redomados religiosos o retrógrados respecto a la ciencia y a las luces de la Razón, pero sí que defendían el misterio, el poder destructor y magnífico de la Naturaleza, y las tinieblas y el oscurantismo de lo recóndito de la condición humana sobre los que ninguna ciencia podría arrojar luz alguna porque nadie ha cartografiado todavía el alma humana. Incluso Mary Shelley escribió sobre un monstruo producto de la ciencia, de la arrogancia del ser humano jugando a ser creador y traicionando las leyes de la Naturaleza.

"Todo lo que tocaba Byron quedaba contagiado de inquietud, de pasión y de sombra."

El año del verano que nunca llegó no solo es una investigación apasionante sobre los Shelley, sobre Byron, sobre Polidori o sobre Claire Clairmont, sino que página a página se convierte en la apasionante obsesión de William Ospina. Y es entonces cuando la magnífica prosa del autor se convierte en un torrente contagiado de romanticismo, de misterio, de destinos entrelazados y belleza histórica. Al autor lo envuelve de tal manera el halo trágico y tenebroso de sus héroes que incluso escribe capítulos (como en el que visita el pueblo de Newstead) góticos, lúgubres, legendarios, llenos de inquietud, de corazonadas, de saltos mortales del destino y el azar; de manera que uno podría pensar que, incluso en la distancia de los siglos, Byron le ha tocado contagiándole de inquietud, de pasión y de sombra. El lector no solo disfruta descubriendo alguno de los peculiares rasgos de la amistad de Shelley y Byron, o de la vida personal de Mary o de Polidori, o de la reacción de la sociedad de la época y de los familiares y cónyuges de los jóvenes rebeldes, sino que también se recrea con placer en la belleza estilística de Ospina o en el sentimiento de total entrega del autor en este extraordinario ensayo sobre cómo se escribieron Frankenstein y el mito del vampiro moderno (El sueño de la razón produce monstruos). 

Lector, imprescindible para los admiradores de la pandilla de villa Diodati pero también para todos los lectores curiosos y adictos a las historias apasionantes. La voz de William Ospina brilla con luz propia incluso entre las tinieblas de este verano sin verano.

Si te apetece leer un poquito más sobre las coincidencias del destino de los románticos que William Ospina trata en este libro, te recomiendo que leas el artículo que escribí para La Piedra de Sísifo en noviembre, mientras leía El año del verano que nunca llegó

También te gustará: Frankenstein

Si quieres hacerte con un ejemplar haz clic en los siguientes enlaces:
El año del verano que nunca llegó (en papel)
El año del verano que nunca llegó (para Kindle)