jueves, 1 de septiembre de 2016

El general Ople y lady Camper, de George Meredith

El apacible general retirado Wilson Ople y su joven hija Elizabeth se mudan a las afueras de Londres para disfrutar de la tranquilidad de su casita, su jardín, sus paseos a caballo y sus amables amistades. Sin embargo, el general pronto empieza a sentir una intensa curiosidad por su excéntrica vecina, la misteriosa lady Camper. Sobrina de un conde, viuda resentida con el género masculino, la señora Camper no tardará en convertir en un infierno la vida del pobre Ople con sus absurdas peticiones, sus crípticas reprimendas y el engorro de su sobrino. El temperamento aventurero del aguerrido general jamás había conocido semejantes provocaciones.

"Lady Camper había recorrido Europa y conocía Oriente. Varias acuarelas de los escenarios visitados adornaban sus paredes, y un par de pistolas que, a decir de ella, le habían sido útiles, reposaban en el escritorio de su salón. A través del párroco, el general Ople se enteró del inmenso desdén que la señora sentía por los hombres, cosa que, curiosamente, alternaba con los lamentos por la debilidad de las mujeres.
-Pues ella no es un ejemplo -dijo el general pensando en las pistolas."


El general Ople y lady Camper es una novela breve en la que George Meredith trata con mucho humor y simpatía varios de los temas recurrentes en su bibliografía como la crítica a la hipocresía de los modales y comportamientos de los caballeros en la época victoriana, el esnobismo o la ignorancia. En el personaje de lady Camper, Meredith reivindica a una mujer fuerte, inteligente e independiente, lejos de la sumisión femenina a la que estaban condenadas las damas de finales del siglo XIX; en cambio vierte en la bonachona pero tontorrona figura del pobre general Ople toda su mofa sobre el esnobismo y la mojigatería de la época.

La estupenda edición de Ardicia Editorial (editores que me sorprendieron gratamente con El gran misterio de Bow) incluye un posfacio de Virginia Woolf en el que la escritora reflexiona sobre las clases sociales en la literatura inglesa a raíz de las consideraciones de Ople con "la sobrina de un conde" y de la crítica burlesca de Meredith con la sociedad de su época. No hay caballeros en Dickens, dice Virginia Woolf, ni obreros en Thackeray.

"El anonimato, a cuya sombra trabajan mucho más felices los escritores, es prerrogativa exclusiva de la clase media. Los escritores proceden de esa clase porque solo en ella el ejercicio de la escritura se considera un acto tan natural y tan cotidiano como arar un campo o construir una casa. Ser poeta resultó seguramente más difícil para Byron que para Keats; y es tan imposible imaginar que un duque llegue a ser un gran novelista como que El paraíso perdido lo escribiera un hombre detrás de un mostrador."

Lector, una oportunidad genial para conocer a George Meredith y su sentido crítico del humor. Seguro que repites.

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El general Ople y lady Camper

9 comentarios :

  1. Retomamos la costumbre de apuntar lecturas. La portada es chula pero solo con eso no basta aunque suma. Me gusta o creo que me va a gustar el tono sarcástico y de burla, la reivindicación y el ambiente. Apuntada queda para la nueva temporada.
    Besos

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  2. Esta editorial la conocí por otro título pero no conocía ni esta ni la otra que comentas. Me llama la atención además ese posfacio de Woolf, como dice Norah, ya empezamos con la costumbre de apuntar lecturas.
    Besos

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  3. Época victoriana, estupenda edición, sentido del humor... si es que me convences enseguida. ;D. Abrazos.

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  4. Ains, a mí no sé qué me pasó con este libro que no acabé de conectar con él (fue de mis primeras reseñas en el blog, por cierto... ya entré guerrera quejándome... jajaja). Es que él me pareció un tonto muy tonto, y ella una lista muy lista, y no sé, no acabaron de cuajarme. No conecté con el humor de Meredith, y mira que suele ser raro que no conecte con el humor inglés. Lo mismo algún día le doy otra oportunidad :)

    ¡Besote!

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    1. Por cierto, da la casualidad que estoy con otro de Ardicia, "Los caníbales"... ya te contaré :)

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  5. Esta vez no me tienta lo que cuentas así que este lo dejo pasar
    Besos

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  6. No me llama demasiado esta vez. Sobretodo por el humor. Un beso ;)

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  7. Pues le echaré un vistazo, creí que puede ser una de estas lecturas amables
    Besos

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  8. Norah Bennett: Mira a ver si la encuentras en la biblio porque aunque la edición es estupenda (y el posfacio de Virigina Woolf le pone la guinda) son poquitas páginas para el presupuesto (tú ya me entiendes). Pero sí, no te la pierdas porque es de las que meten caña y además te hacen reir. Bss

    Cuentralibros: De George Meredith solo había leído "Los comediantes trágicos" y creo que la leí siendo demasiado joven porque me pareció un rollo, jajajaja. Los libros tienen su momento, ahora me reencuentro con este autor y quedo encantada. Será cuestión de volver a retomar "Los comediantes". Pero sí, genial Ardicia y hablando de apuntar libros, de su catálogo me llevo "En lo alto de la torre", "En la niebla", "Por el bien del comandante"... Ay, me los llevo todos :-))) Bss

    Marisa C.: Mujer, tú que me lees con buenos ojos ;-) No pierdas de vista esta editorial, tiene libros estupendos en su catálogo, quizás poco conocidos pero estupendos. Te gustará. Bss

    Las Inquilinas de Netherfield: Bueno, tampoco te quejabas tanto :-))) Quizás es porque esperabas más humor y menos tontos muy tontos; pero reconoce que a Meredith se le daba bien la crítica con saña de su sociedad. Por cierto, te dije que tenía ganas de leer "En la niebla" de Harding, de la misma editorial, y se me ha pasado. Ya me contarás de los caníbales. Bss

    Tatty: Si puedes y te apetece, échale un ojito al catálogo de Ardicia, verás como alguno sí que te tienta :-)) Bss

    Natàlia: Bueno, el humor está presente pero es un humor muy personal, el del taimado George Meredith. El protagonista sin duda es la sátira. A Tatty le pasa un poco como a ti, que eso del humor inglés no va con vosotras, ¿verdad? Bss

    Carla: No es nada amable aunque lo parezca a primera vista. Meredith se gasta muy mala leche con sus personajes para poner en evidencia la hipocresía de la sociedad de su época. Pero es una lectura corta y muy buena, con el añadido de la reflexión final de Virginia Woolf. Bss

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