jueves, 20 de octubre de 2016

20 buenísimas razones para no leer nunca más, de Pierre Ménard

Más de un tercio de los españoles reconoce no leer ni un solo libro al año, quizás porque saben lo peligrosos que resultan esos objetos impresos ¡los carga el diablo!. Leer no va a hacerte más feliz, porque la ignorancia da la felicidad; ni más sabio, porque los libros pueden atesorar mucho conocimiento pero ni una pizca de inteligencia; ni siquiera te harán ligar más o ser más agrable, porque todo el mundo sabe que los bibliómanos se convierten en insoportables esnobs. Aquellos libros que nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia nos aíslan del mundo, revelándonos su vanidad, y a los lectores se nos señala como gente peligrosa porque puede que seamos menos maleables. Y, sin embargo, aprende a temer a los hombres de un solo libro, a Hannibal Lector o a las mentiras de los libros de Historia ¿Por qué no te limitas a escuchar música y te olvidas de leer? La música apela a la sensibilidad y los sentimientos, todo el mundo tiene sentimientos mientras que la inteligencia escasea.

"La frontera entre la pedantería y el esnobismo es más fina que el papel de biblia. Como el bibliómano se cree superior a todo el mundo, no deja de manifestarlo aquí y allá, y el muy bellaco enseguida pretende no frecuentar a nadie más que a otros congéneres de la élite."



Cuando me llevé a casa 20 buenísimas razones para no leer nunca más pensé que sería un libro de humor. La mini biografía del autor me lo pintaba como un jovencito algo repelente —seguramente debido a su manía de leer a los clásicos (este inciso es una ironía que me ha contagiado el libro de Ménard)— pero con mucho sentido del humor. Y sí que hay toneladas de humor, de ironía y de sarcasmo entre estas páginas pero también verdades muy tristes que me han dejado algo melancólica al terminar algún capítulo. Por ejemplo, en el capítulo titulado La lectura impide el éxito profesional, Pierre Ménard explica que a Henry Miller le echaron del trabajo por leer en él y que todos los sabios acaban tarde o temprano en la pobreza más absoluta. Se te dibuja la sonrisa a medida que el autor intenta convencernos de la ruina de la lectura hasta que piensas en la situación actual, en todos los amigos sabios que han tenido que marcharse del país para poder trabajar, en la fuga de cerebros, en la pérdida de todos esos lectores (de medicina, de filosofía, de botánica, de economía...) que han tenido que emigrar por la miseria. Y se te borra la sonrisa. ¿No leas y tendrás trabajo en España?

No era otra la intención del autor que la de disparar verdades espantosas sobre la inteligencia, el olvidado arte de pensar y el legado cultural de los libros, disfrazadas de divertidísimas cargas contra el pernicioso vicio de leer. Quien tenga criterio, que las disfrute y, si no, tonto el que lo lea. A menudo, los lectores recalcitrantes se sentirán cómplices de las diatribas de Ménard, se reirán, sufrirán el sarcasmo o asentirán, porque saben que muchas veces leen para escapar de una realidad que resulta insoportablemente fea. Otras veces, se indignaran o discreparán. Pero de eso se trata, ¿verdad?, de no quedarnos indiferentes, de que los libros nos susciten que nos hagamos preguntas.

Lector, no importa lo mucho que despotrique Pierre Ménard, sé que nosotros vamos a seguir leyendo.


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28 comentarios :

  1. Yo tampoco lo conocía, y no sé si me apetece leerlo... Me ha encantado tu texto, como siempre.

    Un besazo

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    1. Es un librito breve, te dura apenas una tarde, pero sí que lo recomiendo a los que somos muy muy lectores de toda la vida. Bss

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  2. El libro no me llama la atención, en cuanto a la lectura, también lo tengo claro, seguiré leyendo. Besos!

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    1. ¡Claro que sí! No nos va a condicionar ese título. La gracia, como ya imaginas, es que se trata de una mirada irónica del autor; el problema es que a veces te ries pero casi todo el tiempo te entran ganas de llorar por cómo está el patio. Bss

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  3. Yo también seguiré leyendo, aun a riesgo de arruinarme, jajaja, sobre todo por el precio que tienen los libros.
    Besos

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    1. Jajajajaja Pues sí, es la única pega que le podemos poner a ser lectores convencidos, que a menudo nos duele el bolsillo. Ménard dedica un guiño (a menudo con muy mala leche) a todos los que tenemos por vicio la lectura. Bss

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  4. También seguiré leyendo... Y si cae en mis manos, me animaré con este libro.
    Besotes!!!

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    1. Ménard lo ha escrito para nosotros, los lectores incondicionales. Tiene mucho sarcasmo, mucha ironía, pero también reflexiones espantosas sobre la vida de un lector ¿Sabes eso de que la ignorancia da la felicidad? Pues quien lee bien no es precisamente ignorante. Bss

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  5. Está muy bien reflexionar sobre el acto de leer; la ironía y el humor me parecen una vía perfecta para hacerlo. Es verdad que los lectores nos acabamos atrincherando, sobre todo debido al entorno tan hostil, pero es que algunos confunden esnobismo con pasión y la angustia consiguiente de no tener con quién compartir esas emociones que despiertan nuestras lecturas más profundas.

    Creo que reflexionar sobre lo que uno lee, compartir opiniones (lo que hacemos en la blogosfera) y releer son un eficaz contrarresto a las objeciones que hace Menard al lector medio. Aunque, como especie en peligro de extinción, especialmente en España, deberían tener algo más de sensibilidad hacia nosotros.

    Saludos.

    *He eliminado el anterior porque tenía una errata. Espero que algún día Blogger permita la edición de los comentarios.

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    1. Cierto, creo que la comunidad de los blogs literarios contrarresta mucho del aislamiento y la infelicidad del "lector que lee bien", de aquel que piensa mientras lee, del que no ha convertido la lectura en un acto mecánico y aseptico.
      En cuanto a que somos una especie en extinción en España... no me extraña nada. La fuga de cerebros es la fuga de lectores. Saludos.

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  6. Me encanta este libro porque no lo tengo que apuntar. Estoy de acuerdo con muchas cosas pero no veo la gracia a leer sobre ello. Y menos teniendo una interminable lista de pendientes que no para de crecer. Y no miro para nadie.
    Besos

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    1. Es que no hace gracia, tienes toda la razón. Empiezas super animada pensando que te vas a reír un buen rato y a medida que vas pasando las páginas te sientes cada vez más triste porque el Ménard... ¡siempre dice la verdad! Y es una verdad tristísima. De todas formas, tiene unas reflexiones que no he leído hasta la fecha en otros lectores contemporáneos a nosotras.
      No voy a darme por aludida, y voy a seguir silbando ;-P Besos.

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  7. Que tenemos el tema fresquito, verdad jajaja
    Me lo llevo, no dudo ni un momento además
    Besos

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    1. Sí!! Me hizo mucha gracia encontraros a Bernie y a ti reflexionando en voz alta en Twitter porque justo estaba colgando la reseña. Fue una serendipia :-)
      Yo me llevo a cambio el de Impedimenta, hay que compartir lectura, ya ves, también para eso sirven los blogs. Bss

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  8. Sin duda seguiré leyendo... y sin duda también no me importaría leer este libro. Yo creo que la lectura da su pizquita de felicidad. A mí me ha aportado momentos muy felices. Besos

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    1. Sí, la lectura como evasión seguro que da felicidad. También la lectura como posibilidad de aprendizaje y de reflexión. Pero en una realidad tan fea como la que nos rodea, la ignorancia da la felicidad, ¿o no? Y los lectores hemos aprendido a pensar demasiado como para seguir siendo ignorantes. Bss

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  9. Jajajaja ya con ese título me ha ganado
    Besos

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    1. Uy, no te creas, que me lo llevé a casa pensando en echarme unas risas y luego me quedé super triste :-( Este es un libro peligroso, cuidadín. Bss

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  10. Dejando aparte que yo jamás dejaré de leer, me da la sensación de que este libro me provocaría más ganas si cabe de hacerlo (seguramente sea su finalidad, no lo sé). No concibo mi vida sin la lectura, aunque esas buenísimas razones sean eso mismo, buenísimas. Y si un libro te hace pensar, te hace discrepar, te hace reír o te hace indignarte... pues para eso están los libros. Incluso los que se disfrazan de críticas recalcitrantes para echarte las verdades a la cara.

    ¡Besote!

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    1. ¡Bien dicho! Además, piensa que Pierre Ménard es un lector convencido, como nosotras, por eso sabes que mete el dedo en la llaga en cada una de sus 20 razones para dejar de leer. Pese al sarcasmo, la ironía, la mala leche y la crítica, Ménard sabe cómo hacerte pensar en lo que estamos perdiendo, en la necesidad de seguir leyendo. Bss

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  11. Es mi condena, leer y leer pase lo que pasé. Un punto de vista interesante el de este Ménard. Abrazos.

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    1. Pues tocas un tema muy candente: la lectura es una condena. Sí que nos da la felicidad pero también nos convierte en seres pensantes y eso no es nada feliz en la realidad socio-política y económica que estamos viviendo en España. Bss

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  12. jejeje qué gracia este título :))
    En fin, todo el humor siempre tiene su lado amargo, supongo.
    En todo caso, un libro que me apunto, porque sospecho que me va a dar más razones para leer que para no hacerlo ;)
    Besotes!

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    1. Pues sí, es justo como dices, que tiene un lado amargo. Y también te hace pensar sobre algunos puntos, porque a mí me ha parecido que no siempre el autor tiene razón en todo lo que dice, o quizás debería matizar, es muy joven, el chico :-) Bss

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  13. Había visto este libro y llamó mi atención. Ya sabes, ese título tan provocador, siendo precisamente un libro. Me mosqueaba, la verdad. Después de leerte, esa mezcla de humor pero también ese poso de tristeza por ciertas verdades... ya me da qué pensar, le echaré un vistazo.

    Un abrazo

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    1. Más que provocador, creo que es un reclamo para los lectores, ¿verdad? ¿Cómo va a ser posible que existan tantas razones para dejar de leer? Y entonces nos lo llevamos a casa para estudiarlo con detenimiento ;-) Está narrado con mucho sentido del humor, ironía y sarcasmo, a menudo con mala leche, pero se reconocen algunas verdades amargas y da que pensar sobre el futuro de los lectores. Bss

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