martes, 8 de noviembre de 2016

Shakespeare en Kabul, de Stephen Landrigan y Quais Akbar Omar

Stephen Landrigan viajó a Afganistán en 2001 para echar una mano en diferentes proyectos culturales del país tras la caída del régimen talibán. Se hallaba en Kabul, celebrando los festejos del Naw Ruz cuando surgió la idea de devolverle a la ciudad la vida teatral y los escenarios. Con la ayuda de Quais Akbar Omar, el hijo de una adinerada familia de fabricantes de alfombras rebelde a la tiranía recién desaparecida y licenciado en periodismo, y la actriz parisina Corinne Jaber, Landrigan invita a diversos colaboradores europeos y locales a organizar una gira teatral. 

En 2005 se representa en Kabul por primera vez en la historia Trabajos de amor perdidos de William Shakespeare. Era la primera vez en 30 años que hombres y mujeres subían juntos a un escenario. Apenas hacía cuatro años que había sido derogado el gobierno de los talibanes, que no solo prohibía cualquier tipo de manifestación cultural en público, sino que además había relegado al género femenino —bajo pena de muerte— a poco más que objetos, propiedades de un padre o un marido. Esta es la historia de cómo se consiguió.

"En ese mi primer contacto con Trabajos de amor perdidos, mi primera reacción fue de consternación. ¿Cómo podría funcionar en darí el enrevesado juego de palabras isabelino del texto, cuando a duras penas tenía sentido para mí, un inglés nativo? Su humor era tan sutil que probablemente solo hiciese gracia a los filólogos ingleses."


Cuando surge la idea de devolverle a Kabul su cartelera de estrenos teatrales los obstáculos son abrumadores. No hay actores ni actrices profesionales porque, o bien murieron en los incontables años de guerras entre caudillos y facciones rivales, o en la ocupación rusa, o hace años que emigraron debido a la prohibición del régimen talibán sobre el teatro, el cine, o cualquier otro tipo de manifestación cultural. Tampoco hay obras afganas inteligibles o en darí actual, es decir, escritas en las últimas décadas, por la misma razón. La producción literaria de cualquier tipo ha sido perseguida y extinguida por los talibanes. Y además, la sociedad de Kabul, aunque con ansias de libertad, todavía tiene que acostumbrarse a ver a hombres y mujeres trabajando y divirtiéndose juntos.

Landrigan, Omar y Corinne se dan cuenta de que necesitan una obra capaz de emocionar a los afganos pero saben que no pueden recurrir a obras o autores locales porque no existen o están a siglos luz de poder conectar con un público que ha sufrido años de guerras y privaciones brutales. Para su sorpresa, descubren que es un autor occidental el único capaz de cumplir todos los requisitos: William Shakespeare. Conversando en un hermoso jardín —escenario de sus ensayos— con los actores y actrices aficionados y voluntarios, los directores teatrales se dan cuenta de que, por ejemplo, en Enrique V los actores pueden aportar su experiencia personal vital y bélica (se sienten identificados con el asedio de Agincourt); en las lecturas de Ricardo II o Macbeth, los afganos han vivido en carne propia y durante años las guerras entre caudillos, los asesinatos por la lucha de poderes y facciones, el dolor de las viudas y los huérfanos, los gobiernos corruptos... Medida por medida y La fierecilla domada no tenían gracia en un país en el que las mujeres habían sido maltratadas pero...

"Se hizo evidente un hecho extraordinario: el espíritu de Shakespeare, propio de su época, era en muchos aspectos más cercano a la situación actual en Afganistán que a nosotros, los occidentales. Esto nos reafirmó en la idea de encontrar una obra que conectase con los actores y, a través de ellos, con el público afgano."

Pasando por la pesadilla de la traducción al parsi de los versos isabelinos, eliminando las referencias a la mitología greco-romana (incomprensible para los afganos) y adaptando los juegos de palabras a la época y situación, por primera vez se estrenó en Kabul Trabajos de amor perdidos. Y tuvo tanto éxito que la obra estuvo de gira por el resto del país. Con mucho sentido del humor y un sorprendente análisis cultural, social e histórico de la situación afgana a principios del siglo XXI, Landrigan y Omar recogen en este ensayo la gran aventura que supuso devolver el teatro a las calles de Kabul.

Lector, una experiencia real y optimista, aunque también conmovedora por el terrible testimonio del sufrimiento de la población afgana durante tantos años de conflictos armados y represión.

Nota: merece especial mención el hermoso homenaje que se le rinde a William Shakespeare, universal y atemporal como los sentimientos humanos, capaz de emocionar en cualquier lugar del mundo, tras tanto sufrimiento y muerte. "¿Existe en el mundo algún autor capaz de enseñar la belleza como los ojos de una mujer?


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Shakespeare en Kabul

16 comentarios :

  1. Lectura conmovedora y muy interesante pero me ha valido con que tú me la cuentes. Me da mucha pena. Y no estoy para penas reales.
    De hecho con ese título no le hubiera dado la vuelta en la librería.
    Besos

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    1. Pues fíjate que es admirable la fuerza y el optimismo de estas personas: han perdido a familiares y a amigos en tantos años de guerra, sus casas están medio destrozadas por las bombas y el mortero, han tenido que interrumpir sus estudios y sus proyectos... y aún así, van cada día a ensayar Shakespeare con una ilusión y una alegría por restaurar la vida teatral en su ciudad que te deja boquiabierta. Bss

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  2. Una lectura dura y triste por lo que cuentas. No me importaría leerla, aunque ahora mismo va a tener que esperar mucho.
    Besotes!!!

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    1. Pues como le comentaba a Norah Bennett justo arriba, sorprendentemente es una lectura alegre y llena de optimismo y esperanza. Que una cultura tan distinta y unas personas tan ajenas a la vida en la Europa occidental se sientan tan cercanas a las obras de Shakespeare y tengan tanta ilusión por devolver la vida cultural y teatral a su país, hace pensar en que no todo está perdido, en que todavía podemos encontrar espacio comunes donde entendernos, dialogar y cooperar. Bss

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  3. Como soy una persona mala y vengativa, y este libro me ha gustado y últimamente estoy por poner tu nombre a un estante, te diré que leo Musa, de Anagrama. Echa un ojo
    Besos

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    1. ¡Jajajajajaja! Sí que eres vengativa, sí, pero me has robado el corazón con eso de ponerle mi nombre a uno de tus estantes, ¡qué honor! Que sepas que te has vengado con toda la elegancia: he entrado en Anagrama a ver "Musa" y ahora la codicio muchísimo. Bss

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  4. Este tipo de lecturas dejan un poso de esperanza ante todo lo que puede ser si le dejan, pero también dan testimonio de todo lo que ha sido y seguramente será a pesar de todo... Pero siempre hay que aferrarse a las chispas de esperanza, aunque cueste. Y además a mí todo lo que tenga que ver con Shakespeare me pirra, así que lo leeré. No sé cuándo, pero lo leeré.

    Por cierto, buscando he encontrado una noticia de la BBC precisamente del estreno de la obra en Kabul (para quien le interese, aquí -> http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_4227000/4227844.stm).

    ¡Besote!

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    1. Pues sí, pero también es una lectura optimista y llena de esperanza porque los actores han sufrido muchísimo, es cierto, pero van cada día a ensayar con una sonrisa en los labios y muchas ganas de aprender. No reciben ni un céntimo, pero les puede la ilusión de llevar el teatro y la cultura de nuevo a las calles de ciudad, de recuperar la normalidad. Es esperanzador.
      Gracias por el enlace de la noticia, es justo eso. Bss

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  5. No conocía el libro y la verdad, me parece fascinante la historia que cuenta. Es dura pero a la vez da esperanza. No creo que pueda leerlo, pero me quedo con el título.
    Besos

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    1. Sí, de verdad que está contada con mucho optimismo. De vez en cuando me apetece mucho leer ensayo o biografía, cada vez más, me viene bien para alternar con tanta ficción, que a veces me cansa. Bss

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  6. A pesar de que sea una lectura dura a mí este tipo de historias me resultan interesantes así que me gustaría leerlo
    Besos

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    1. Pues como comentaba antes, claro que la experiencia de los actores es muy dura (años de guerra, de perder a sus seres queridos, de perder su casa, su negocio, de tener que dejar colgados los estudios, etc.) pero está contado con mucho optimismo y esperanza, con ganas de volver a la vida cultural, de rehacer sus vidas, de conseguir sus sueños pese a todo. Te la recomiendo. Bss

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  7. Wow, qué historia tan bonita! Me gusta lo que cuentas y creo que este libro lo disfrutaría mucho. 1beso!

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    1. Sí que te gustaría, además es fascinante ver cómo Shakespeare, incluso en este siglo, incluso en una cultura tan diferente a la británica, sigue estando vigente. El Bardo sabía que el lenguaje del alma es universal y atemporal. Bss

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  8. Ya sólo el título es muy sugerente, lo tendré en cuenta Mónica
    Besos

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    1. Es una historia real, de cómo un grupo de occidentales echó una mano a Afganistán para recuperar la cultura en el ámbito cotidiano y se llevaron la sorpresa de que tenían mucho en común con los afganos: Shakespeare, nada más y nada menos. Bss

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