martes, 25 de abril de 2017

Matar al heredero, de Carlos Laredo

La vida sonríe al cabo primero de la Guardia Civil, José Souto: acaba de ser ascendido a jefe del puesto de Corcubión y está a punto de casarse con su novia de toda la vida, Lolita. La boda tiene lugar en el pueblo natal de la novia, donde la pareja ha heredado una casa que acaban de convertir en un hotelito rural. Invitado al feliz enlace como padrino de Lolita, César Santos, abogado ricachón y detective por pasatiempo, está pasando unos días junto a sus amigos cuando Souto le plantea un caso que le trae de cabeza. El verano pasado, durante el mercado medieval de Corcubión, el único hijo de don Alejandro Sueiro, una familia respetable y adinerada, es asesinado con una puñalada por la espalda, a plena luz del día. Los testigos aseguran haber visto a un hombre encapuchado detrás del chico momentos antes del suceso, pero nada más. César pregunta por el móvil del asesinato pero este también parece ser un callejón sin salida: los Sueiro no tenían enemigos, eran aristócratas respetables. El único con motivos de herencia para matar al chico, el hermano de don Alejandro, tiene una buena coartada, es millonario y disfruta de cierto renombre en Coruña.

"—Por cierto, supongo que te casarás con tu Lolita de siempre.
—Pues sí. Pensaba hacerlo con el sargento Vilariño, pero resulta que ya está casado y, además, se acaba de jubilar. Esto último no sería un impedimento, claro, pero te lo digo porque, de momento y provisionalmente, soy el nuevo jefe del puesto de Corcubión."


Título: Matar al heredero
Autor: Carlos Laredo
Editorial: Sinerrata
Colección: Sinrastro
Género: Policíaca
Año: abril 2017
ISBM: 9788415521310 ePub 9788415521327 mobi 9788415521334 IBD
Descárgate AQUÍ el primer capítulo

Pese a que no soy asidua a la novela policíaca o de detectives, en los últimos años Sinerrata me ha sorprendido con dos autores que han hecho que renueve mi interés por el género: Fernando Roye, con su sargento Carmelo Domínguez, y Carlos Laredo, con su galleguísimo cabo Holmes. Matar al heredero es la quinta entrega de los casos de José Souto, alias el cabo Holmes, y es hasta la fecha la novela de este personaje con la que más he disfrutado. La sal de Matar al heredero recae en el planteamiento de un crimen perfecto: al aire libre, a la vista de todos, en medio de un mercado medieval lleno de gente, bajo la lluvia, sin móviles aparentes, sin sospechosos; muy al estilo de Miss Marple pero con un joven cabo de la guardia civil gallego, y muy serio, en lugar de con la ancianita adorable.

Y digo que me ha gustado más que la novela anterior, El secreto de las abejas, porque en esta historia el lector vuelve a encontrarse con el Souto más auténtico; ese cabo Holmes que no es nada de la broma porque no va con su carácter reservado y reflexivo, pero que practica con César Santos como el que sale a correr para hacer un poco de ejercicio. Un Holmes que se casa con su novia de siempre, que no se deja fascinar por chicas guapas (creo que todavía no le he perdonado el resbalón), que medita sobre el caso ante el paisaje plácido y hermoso de la campiña gallega y de sus acantilados, que disfruta con naturalidad de la cocina tradicional de sus ancestros. Un cabo Souto que disimula con chistes sobre provincianos siempre que siente superado por la sofisticación del señorito de Madrid, pero que sigue tomando notas en sus libretas sobre el acertijo del asesinato que le ocupa. Y, sobre todo, ese final agridulce tan propio de los primeros casos de Souto, tan acorde con la percepción vital de este protagonista.

Se nota que Carlos Laredo está a gusto con sus personajes, que los diálogos entre Souto y Santos son más divertidos e ingeniosos, más distendidos. El autor plantea con mucho acierto el enigma del asesinato y presenta a un cabo confuso y bloqueado, pese a sus frecuentes éxitos y a su buen hacer, pues "incluso el mejor de los perros sigue a veces un rastro equivocado". Sus descripciones ambientales, la belleza de los paisajes, y la naturalidad de su prosa redondean una novela que brilla con méritos propios dentro de esta saga.

Lector, perfecto para reencontrarse con el cabo Holmes.


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martes, 18 de abril de 2017

El canto del cisne, de Edmund Crispin

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, una compañía operística está a punto de estrenar Los maestros cantores de Núremberg, de Richard Wagner, en Oxford. Todo apunta a que Edwin Shorthouse, el barítono estrella con problemas de alcoholismo y una personalidad insoportable, va a convertirse en una pesadilla. No solo odia a Adam Langley, el tenor, por haberse casado con la mujer de la que se creía enamorado, sino que además le ha cogido manía al joven director, e intenta sustituirlo, y se ha propasado con una de las secundarias. Cuando aparece muerto, colgado en su camerino, la primera impresión es que se trata de un suicidio, pero son tantas las personas que deseaban su salida de escena que la policía no lo tiene del todo claro. Desconcertados, Adam y su esposa Elizabeth piden ayudan a su viejo amigo Gervase Fen, el profesor de literatura de Oxford famoso por resolver los más crípticos casos de asesinato. 

"Pocas criaturas hay en el mundo más estúpidas que un cantante. Es como si el ajuste milimétrico de la laringe, la glotis y los senos bucofaríngeos que se precisa para la generación de sonidos hermosos tuviera que venir acompañado casi invariablemente —oh, cuán inescrutables son los caminos de la Providencia— de la estulticia propia de un ave de corral."


Nueva entrega, de la mano de la siempre genial Impedimenta, de los casos de Gervase Fen, el detective que aterroriza a los ingleses a bordo de un descapotable rojo llamado Lily Christine mientras resuelve los asesinatos más misteriosos. Como en La juguetería errante o Trabajos de amor ensangrentados, Edmund Crispin narra con mucho sentido del humor otra aventura de este peculiar y excéntrico personaje. La gracia añadida es que en esta ocasión el crimen tiene lugar en un teatro, la víctima es un divo operístico odioso y todos los sospechosos son el resto de la compañía teatral. Si en Trabajos de amor ensangrentados el lector tenía a Shakespeare como telón de fondo literario, en El canto del cisne los guiños operísticos y musicales ponen la guinda del pastel.

Divertida, inteligente y con personajes peculiares, es la lectura perfecta para aquellos que anden a la busca de una novela de detectives atípica con aires muy british. No esperéis que le ponga alguna pega a El canto del cisne porque ya sabéis que soy muy fan de Edmund Crispin; pero también del Oxford de los años cincuenta, y de la mitología de los Inklings almorzando juntos los martes en The Eagle & Child. Leyendo a Crispin no cuesta nada imaginar a Gervase Fen charlando con Tolkien en el campus. 

"—Ahí va C.S. Lewis —dijo Fen de pronto—. Debe der ser martes."

Lector: un nuevo caso para uno de los detectives más divertidos del siglo pasado.

Nota friki: atención a los detectives famosos a los que desea entrevista Elizabeth Harding, la escritora policíaca casada con el tenor Adam Langley.


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El canto del cisne

lunes, 3 de abril de 2017

Viajes y exploraciones en el África del Sur, de David Livingstone

David Livingstone nació en Blantyre, Escocia, en 1813 y pasó la mayor parte de su vida adulta en África, donde murió en 1873. Estudió medicina y teología en Glasgow, y en 1840 partió de Londres a África del Sur por primera vez, al servicio de la Sociedad Misionera de Londres. Sus objetivos eran cartografiar territorio desconocido en la época, detallar una flora y una fauna casi ignota, y evangelizar a los nativos. Pero una vez en allí, fascinado por la diversidad del Kalahari, el descubrimiento del lago Ngami, la complejidad de los bechuana o la salvaje belleza del río Zambeze, el doctor Livingstone se entrega por completo a África. Estudioso de las culturas africanas, pionero en las exploraciones del Kalahari y el Zambeze, empeñado en abrir rutas comerciales para beneficio de las tribus e incansable en su lucha contra la esclavitud y el racismo, el increíble explorador recoge en este diario de viaje y descubrimientos una de las mayores aventuras del siglo XIX.

"Equívocos de esta especie se oyen con mucha frecuencia. A veces, al decir cualquier viajero, por medio de su intérprete, que es miembro de la familia del jefe de los hombres blancos, le contestan diciéndole: "Sí, habláis como un cacique", frase que quiere decir, luego que la explican, que un cacique puede decir cualquier necedad, sin que nadie se atreva a replicarle."

Esta edición de 2008 de la editorial Ediciones del Viento, es la primera edición íntegra de la obra traducida al castellano.

Dice Javier Reverte, prologuista de Viajes y exploraciones en el África del Sur, que si David Livingstone hubiese vivido en el siglo XX, sin duda habría sido reconocido con un Premio Nobel; Livingstone era médico, misionero, científico y explorador, pero sobre todo era un apasionado defensor de los derechos humanos, un cruzado contra la esclavitud, en una época en la que lo normal era ser racista. Con las únicas referencias de las estrellas —los mapas africanos de esa época eran apenas un esbozo— y la ocasional guía de los bechuana, el doctor escocés cruza el desierto del Kalahari, se convierte en el primer hombre blanco en llegar a la orilla del lago Ngami, explora el río Zambeze y bautiza sus cataratas con el nombre de su reina. Defiende que ciencia y religión pueden ir de la mano, que no son incompatibles, aprende lengua, cultura, costumbres y leyes de sus anfitriones bechuana, denuncia a Londres el tráfico de esclavos, sabotea siempre que puede las maquinaciones de los boers, ejerce la medicina sin entrometerse con las creencias locales, cartografía mapas, indexa plantas y animales salvajes, es mordido por un león,...

Viajes y exploraciones en el África del Sur es la compilación de las primeras expediciones del doctor Livingstone (1840-1852 y 1852-1856) escritas de su puño y letra. No solo se trata de una narración extraordinaria por la crónica que el explorador hace de África a mediados del siglo XIX, o un fabuloso compendio de su naturaleza, su geografía y su cultura, sino que además constituye un fascinante libro de aventuras. Livingstone es un personaje de leyenda que acometió una de la grandes últimas aventuras de descubrimiento europeo sobre tierra ignota; y lo hizo con una mirada científica y humanista extraordinarias para su época. Aunque el cuerpo del doctor David Livingstone descanse en Westminster Abbey, última morada de los grandes héroes británicos, su corazón sigue enterrado en Zambia, a orillas del lago Bangwellu.

Lector, ya no existen vidas así.


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Viajes y exploraciones en el África del Sur

lunes, 27 de marzo de 2017

Sin compromiso, de Curtis Sittenfeld

Jane y Liz son las mayores de las cinco hermanas Bennet y las únicas que parecen tener un poco de sentido común en la enorme casa de estilo Tudor que la familia habita en Cincinnati. Ambas llevan años viviendo en Nueva York pero están pasando unas semanas en la casa de su infancia para cuidar de su padre, Fred Bennet, que acaba de sufrir una intervención cardíaca. La única ocupación de Lydia y Kitty es el crossfit, seguir la dieta paleo y whatsappear, Mary siempre anda encerrada en su habitación, estudiando, y la señora Bennet solo vive para el club de campo y su organización benéfica. Pero para agravar el caos y el sinsentido que siempre parece reinar en la casa de estilo Tudor, la noticia de que dos médicos solteros, ricos y guapos —Chip Bingley y Fitzwilliam Darcy— se acaban de mudar al vecindario hace presa en la imaginación de la señora Bennet, que sueña con casar a sus hijas con un buen partido y a cualquier precio.

"En cierto modo, el hecho de que las cinco estuviesen solteras convertía la circunstancia en un fenómeno, curioso o desastroso, dependiendo del punto de vista, aunque en cualquier caso rara vez se tenía en cuenta la individualidad de cada una de ellas."


Orgullo y prejuicio es mi novela preferida de Jane Austen, por eso en cuanto vi Sin compromiso, en el catálogo de Siruela, supe que tenía que leerla. Esta simpática historia de Curtis Sittenfeld es una puesta al día del clásico austenita y, aunque muchos puristas dirán que resulta prescindible, lo cierto es que me lo he pasado bien revisitando a las Bennet. 

Sin compromiso es una adaptación contemporánea y divertida de la novela de Jane Austen, que recrea con bastante acierto la mirada incisiva de la autora sobre las relaciones familiares y sociales, los prejuicios socio-económicos de la diferencia de clases (en la novela de Sittenfeld ampliado a diferencias de raza y de género) o las relaciones amorosas y sus dificultades. Curtis Sittenfeld traslada con autenticidad al siglo XXI el espíritu crítico de la novela de Austen y, aunque —era necesario— cambien las circunstancias y las situaciones, sus personajes son sorprendentemente fieles a sus originales. Destaca, por ejemplo, el caso del patriarca de los Bennet, cuyo sarcasmo, sentido del humor y filosofía de vida son exactos a los del carácter imaginado por Austen; sus diálogos son uno de los puntos que más he disfrutado de esta novela.

Leer Sin compromiso conlleva el placer de reencontrarse con los Bennet, la sensación de volver a saber de viejos y queridos amigos, cierto consuelo para la nostalgia de los lectores. He disfrutado de la recreación de las vidas de las hermanas en el siglo XXI, de sus relaciones amorosas y de sus actitudes frente a la vida; incluso las tres pequeñas me han caído mejor que en la historia original, quizás porque Sittenfeld las ve desde un prisma más tolerante (son producto de la educación de sus padres) y tiende a redimirlas hacia el final de la novela. Jane y Liz están perfectas, fieles al espíritu de las heroínas austenitas, incluso favorecidas por la luz de la adaptación temporal (ambas están casi en la cuarentena y no hubiese sido creíble que no hubiesen tenido parejas o una carrera profesional). Solo el señor Darcy, en mi opinión, queda algo diluido, su intensidad original menguada por el paso de los siglos y una adaptación que le deja escaso diálogo y poco protagonismo entre tanta Bennet desatada.

Lector, para nostálgicos de Orgullo y prejuicio con sentido del humor.

Nota friki: Sí, aparece Pemberley. Y además está situado en el número 1813 de una carretera, sí, ese es también el año en el que se publicó por vez primera Orgullo y prejuicio


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lunes, 20 de marzo de 2017

Arcadia, de Iain Pears

Ante la escasez de recursos y la superpoblación del planeta Tierra, un laboratorio lleva años investigando la posibilidad de acceder a universos paralelos para explotarlos. Cuando la brillante científica Ángela Meerson por fin termina una máquina capaz de cumplir esa posibilidad, descubre que en realidad no es más que un portal para viajar en el tiempo, y que cualquier interferencia que ocurra en el pasado repercutirá en el presente. Preocupada porque sus jefes utilicen la máquina y destruyan su presente, borra los datos de su investigación y se oculta en el siglo XX. A lo largo de los años perfecciona su invento para que pueda abrir puertas a otros universos, esta vez fantásticos y, en teoría, inofensivos para el transcurso de la Historia. En el sótano del profesor de literatura isabelina de la Universidad de Oxford, Henry Lytten, también escritor de novela fantástica, Ángela lleva a cabo su experimento abriendo un portal al mundo imaginario de las anotaciones de Lytten: Anterworld. Mientras en el futuro siguen las pistas de la desaparición de la científica, y tratan de recuperar los datos de su trabajo, en los años setenta del siglo XX todo se complica cuando Rosie, la vecina adolescente de Henry, traspasa el portal experimental del sótano y se queda prendada de Anterworld. Si solo hay un futuro y un pasado, y están conectados, ¿cómo puede encajar la historia de la humanidad la posibilidad de que el mundo imaginado por Lytten se vuelva real? 

"—¿Cómo lo voy a saber? —respondió Lytten (...).
—Tiene que saberlo: lo escribió usted.
—Pues lamento decepcionarte, pero esa parte no la escribí. La esbocé hace años, pero apenas la recuerdo.
—Debe hacer memoria, profesor -pidió desesperada Rosalind-. Tiene que hacerlo. Si esto sale mal, pasarán montones de cosas terribles. Es posible que se declare una guerra. Aquí hay soldados, y proscritos a nuestros alrededor. Es todo culpa suya.
—¿Por qué es culpa mía?
—Es culpa suya por no terminar lo que empezó. Lleva años escribiendo ese libro, y el libro se ha cansado de esperar e intenta ponerle su propio final. Debería usted atar cabos sueltos. Agatha Christie lo hace."


Traducción: María José Díez Pérez
Género: ciencia ficción, fantástica
ISBN: 978-84-670-4960-2
640 páginas
22,90 euros

Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien con una novela fantástica. Y eso que sabía que iba a sudar tinta china para escribir una sinopsis, que se entendiera, de este libro singular. He disfrutado muchísimo encajando las piezas de este fascinante rompecabezas que es Arcadia: Iain Pears construye tres universos (¡tres universos!) asombrosos y acompaña al lector, con una maestría sin igual a la hora de dosificar la información y los giros argumentales, en la tarea de descubrir cómo están relacionados entre sí. De manera que cuando lees Arcadia no solo disfrutas de una historia extraordinaria y unos personajes complejos, sino que además sientes cómo se despiertan tus células grises, y te entran ganas de decir en voz alta "elemental, querido Watson", cada vez que descubres una nueva pista y entiendes cómo encaja en la complicada línea temporal (¿o debería decir "engranaje del drama"?) que Pears nos plantea. 

Iain Pears (Inglaterra, 1955), es doctor en Filosofía e Historia del Arte y tiene una dilatada experiencia como periodista de temas económicos. Todo este bagaje se refleja en Arcadia y dota de credibilidad una novela de una altísima complejidad argumental. Correcto, elegante y preciso, el autor desarrolla una ficción que integra admirablemente bien una distopía, una trama de espionaje en plena Guerra Fría, disquisiciones sobre la linealidad del tiempo y el espacio, un romance shakesperiano, un mundo fantástico y varias aventuras (héroes que salvan el mundo) con cierto aire clásico al estilo de Robin Hood o Ivanhoe (sin olvidar las abundantes y magníficas referencias literarias a Shakespeare, J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis, y muchos otros autores). 

Arcadia es una lectura para pasarlo en grande, para disfrutar, para perder la noción del tiempo mientras se lee. Fascinante, genial y divertida, ofrece al lector —incluso al que no suele frecuentar el género fantástico— un buen motivo para creer que tiene un clásico entre sus manos.

Lector, para quitarse el sombrero (incluso aunque no seas historiador).

Nota friki: Genial el intento de Angela Meerson de abrir un portal hacia la Tierra Media y sus problemillas como creadora de mundos fantásticos.


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lunes, 13 de marzo de 2017

Villa Vitoria, de D.E. Stevenson

Villa Vitoria, a las afueras del pueblecito inglés de Ashbridge, siempre ha sido el hogar de los Dering. Caroline vive allí con sus dos hijas, la egoísta Leda y la siempre genial y optimista Bobby; en pocos meses se les unirá su único hijo, James, que sigue destinado en Malasia. Desde que enviudó, Caroline vuelve a sentirse ella misma, a disfrutar de los pequeños placeres de vivir en el campo, como salir a buscar moras para hacer confitura o charlar con sus amigos. Su casa y su jardín tienen fama de agradables y hospitalarios —pese a que las restricciones bélicas pongan difícil agasajar a los visitantes como se merecen— porque el buen humor de la señora Dering es contagioso. En Ashbridge no hay secretos, todos lo saben todo de todos, como el recién estrenado compromiso de Leda o la llegada de un misterioso forastero al único hostal del pueblo, dos acontecimientos que van a perturbar a Caroline y a su casa como no había ocurrido en mucho tiempo.

"Cuando se es joven, una solo se ocupa de sí misma, no se tiene tiempo para los detalles cotidianos, pero, cuando la juventud queda atrás, se abren los ojos y se ven la magia y el misterio que nos rodea: la magia del vuelo de un pájaro, de la forma de una hoja, del arco orgulloso de un puente contra el cielo, de pasos en la noche y de una voz llamando en la oscuridad; del momento en que va a alzarse el telón en un teatro, del viento en los árboles o (en invierno) una rama de manzano cuajada de nieve pura y blanca, y de los carámbanos que cuelgan de una piedra, salpicados con los colores del arcoíris."


Villa Vitoria, de D.E. Stevenson, es una novela estupenda para explicar qué significó el feelgood a mediados del siglo XX. La historia está ambientada inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Inglaterra todavía sufría graves carencias de alimentos y productos de primera necesidad, y seguían al uso las cartillas de racionamiento y los cupones para ropa; el gobierno regulaba de manera tiránica la producción agraria y gestionaba la escasez con mano de hierro; algunos jóvenes continuaban movilizados, y muchos eran los que habían perdido a sus seres queridos y/o su hogar con los severos bombardeos de la Luftwaffe en territorio británico. Y en este escenario, D.E. Stevenson nos presenta a los habitantes de la tranquila Ashbridge, un pueblecito en la campiña inglesa donde Caroline Dering se empeña en sentirse feliz con muy poquito, con los placeres más sencillos de la vida.

"Las dificultades de Ashbridge se parecían mucho a las del ancho mundo solo que vistas desde el otro lado del telescopio."

Al igual que en las novelas de E.F. Benson, apenas ocurre nada en Villa Vitoria y, sin embargo, sumergirse entre sus páginas es un placer, se lee con una sonrisa en los labios y con un suspiro de anhelo por pasear por la pacífica campiña inglesa. Sencilla y maravillosa, esta novela de D.E. Stevenson no rebosa el sentido del humor de El libro de la señorita Buncle, o la complicidad de Las cuatro Gracias, pero comparte con el resto de obras de la autora ese optimismo brillante pese a la época, la crítica social y el feelgood de sus páginas.

"Lo fundamental no es lo que te pase, sino cómo te lo tomes."

Lector, si necesitas un respiro del mundo, ven a Villa Vitoria; estás invitado a té y bollitos con la encantadora señora Dering.


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 Este artículo forma parte de la iniciativa Adopta una autora.


martes, 7 de marzo de 2017

Caraval, de Stephanie Garber

Scarlett y Donatella Dragna viven recluidas en Trisda, en las Islas Conquistadas del Imperio Meridiano, bajo el cruel yugo de su padre, el gobernador. Scarlett no recuerda desde cuándo su progenitor las aterroriza y maltrata, quizás desde la misteriosa desaparición de su madre. Pero ahora tiene una esperanza de escapar a semejante vida: su próximo matrimonio concertado con un noble desconocido. Por las cartas de su prometido, la chica cree que es amable y que le ofrecerá, a ella y a su hermana pequeña, una vida tranquila y feliz lejos de Trisda. Sin embargo, apenas unos días antes de la boda, llegan a las manos de Scarlett dos invitaciones personales del gran ilusionista Legend; el gran juego de Caraval está a punto de comenzar un año más y Legend desea que las hermanas Dragna sean sus invitadas de honor. Scarlett no quiere poner en peligro su boda, la única oportunidad que tiene de escapar a su padre, pero sabe que el ganador de Caraval tiene derecho a un deseo ¿Y si este año fuese ella la ganadora?

"Scarlett valoró la idea de sentir no solo un poco de felicidad, sino también de magia. Pensó en cómo sería disfrutar de Caraval durante un día, explorar la isla privada de Legend, antes de cerrarle por completo la puerta a sus fantasías."


Fecha de publicación: 28 de febrero de 2017
432 páginas
ISBN: 978-84-08-16923-9

Decía Elizabeth Carroll, librera de Barnes & Nobles, que Caraval era como si Alicia en el país de las maravillas transcurriese en el escenario de Los juegos del hambre. Si bien la comparación es bastante acertada, lo cierto es que Stephanie Garber ha recreado en Caraval un mundo y unos personajes totalmente originales y extraordinarios, alejados de clichés y tópicos fantásticos, y con un derroche tal de imaginación y mágica extravagancia que el lector se sentirá explorador en un mundo nuevo. Garber consigue asombrar en tres puntos clave de su historia: la creación de unos escenarios llenos de exuberante color, magia y misterio; un excelente juego de espejos y engaños; y la construcción de unos personajes bien caracterizados, llenos de fuerza y carismáticos.

Es imposible que el lector no se lo pase en grande por las calles de Caraval porque todo es nuevo y asombroso, pero sobre todo porque todo es susceptible de ser un espejismo, ¿qué es verdad y qué no lo es? A través de los ojos de Scarlett, el suspense se mantiene de principio a fin por la incertidumbre (¿en quién confiar?) pero también por la evolución de su personaje. Scarlett empieza siendo una chica temerosa, desconfiada, que se ha olvidado de que estar a salvo no es lo mismo que vivir. Y aunque mantiene la prudencia y la sensatez como rasgos predominantes de su personaje, en Claraval sufrirá una valiente transformación. Seguramente es la evolución de esta protagonista —tan bien tramada— y su peculiar don —Scarlett es capaz de percibir sensaciones y emociones con brotes y matices de color— una de las mejores bazas de Caraval

Stephanie Garber narra con fluidez, con elegancia, y con un léxico riquísimo (tan rico como la extraordinaria paleta de colores con la que pinta Caraval y a sus actores) lleno de matices, una historia distinta. Marcada por el suspense y el misterio, con sus tramas temporales bien urdidas y entrecruzadas convenientemente, y ambientada en un mundo fantástico donde nada es lo que parece, Caraval es sin duda una invitación a jugar que los lectores de fantasía disfrutarán sin reserva.

Lector, acepta la invitación del gran mago Legend y descubre cómo termina esta fantástica historia.


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lunes, 6 de marzo de 2017

Ganadora de un ejemplar de "El aviso de los cuervos"

La ganadora de un ejemplar en papel de El aviso de los cuervos, de Raquel Villaamil (Roca editorial), es...
Sorteo
Felicidades, Tatty.

Cuando puedas, pásame por favor tus datos postales en un privado por Twitter o en serendipia.monica@gmail.com

viernes, 3 de marzo de 2017

Participantes en el sorteo de "El aviso de los cuervos"

Os dejo la lista de participantes y los números asignados. La semana que viene realizaré el sorteo con random.org y comunicaré el ganador.

Por favor, revisad que todo sea correcto.

Gracias por participar.

La isla de las mil palabras: 6 puntos (1-6)
kelika: 17 puntos (7-23)
Carmen CG: 8 puntos (24-31)
Fesaro: 10 puntos (32-41)
Ana Mª García: 1 punto (42)
Abril: 8 puntos (43-50)
Marisa C.: 8 puntos (51-58)
Meg: 4 puntos (59-62)
Angela Leon: 15 puntos (63-77)
Tatty: 10 puntos (78-87)
Lesincele: 8 puntos (88-95)
Inquilinas de Netherfield: 6 puntos (96-101)
Dumain: 16 puntos (102-117)
María: 1 punto (118)
Isaura: 4 puntos (119-122)
Maite Gil: 7 puntos (123-129)
Lunilla: 11 puntos (130-140)
Clara Rivas: 3 puntos (141-143)
Vanesa HicEtNunc: 1 punto (144)
Entre huellas de papel: 10 puntos (145-154)
Noah Jima: 5 puntos (155-159)
Ángeles Arca: 4 puntos (160-163)
Fina Andrés: 1 punto (164)




miércoles, 22 de febrero de 2017

La expedición de Humphry Clinker, de Tobias Smollett

Durante la primavera de 1770, Matthew Bramble, sus sobrinos, su hermana y un pequeño séquito de sirvientes emprenden un viaje de placer por el norte de Inglaterra y Escocia. El objetivo es mejorar la salud del hipocondríaco pero encantador señor Bramble, tomando las aguas en Bath y en otros lugares de peregrinación médica. Pero nada resulta como el buen señor había planeado: su insoportable hermana insiste en buscarse un marido a toda costa, su sobrina se desmaya continuamente por penas de amor, su sobrino está descubriendo la bondad de su naturaleza y él tiene muy serias dudas sobre la salubridad de los balnearios y la cordura de los habitantes de Gran Bretaña. A través de la correspondencia de estos cuatro personajes y de una doncella galesa, los Bramble llevan un excéntrico diario de su viaje desde Gloucester hasta Manchester, pasando por Londres, York, Inverary, Edimburgo y los hermosos paisajes de las Tierras Altas escocesas.

"—De modo que, cuando el hombre estaba enfermo e indefenso —dijo mi tío—, lo echasteis a morir a la calle.
—Pago el impuesto de pobreza —respondió el otro— y no tengo por qué mantener a vagos ociosos, sanos o enfermos; además, con su aspecto, habría sido una deshonra para mi casa.
—Habrás notado —dijo el caballero volviéndose hacia mí— que nuestro hospedero es un cristiano de corazón. ¿Quién se atreverá a censurar la moral de la época, cuando los hospederos dan estas muestras de humanidad?"


Tobias Smollett (Escocia 1721- Livorno 1771) publicó La expedición de Humphry Clinker tres meses antes de morir. Médico, historiador y escritor, Smollett fue cronista, junto con George Gissing, de la vida literaria de su época, la llamada Nueva Grub Street londinense de mediados del siglo XVIII. Apasionado de El Quijote —su traducción al inglés sigue siendo una de las mejores— y director de varias revistas literarias, su prosa era considerada basta, sin matices, por sus contemporáneos. Las novelas de Tobias Smollet son satíricas y algo conservadoras, huyen siempre de discursos moralistas y ofrecen una crónica divertida y crítica de su sociedad. 

Smollett era hipocondríaco, como su protagonista el señor Bramble, y en La expedición de Humphry Clinker refleja sus ideas sobre la justicia inglesa (según él, inexistente y corrupta), el horror que le producían las masas ("la turba es un monstruo") o el espanto que le causaba el lujo y el desenfreno de los nuevos ricos que han perdido la educación y el sentido de la proporción en una orgía constante de despilfarro y muestras de mal gusto. Por eso, en esta novela epistolar aparecen magistrados tontos, médicos ignorantes, especuladores enriquecidos de la noche a la mañana en busca de un marido aristócrata para sus hijas, injusticias continuas y el desatino de un asaltador de caminos ejerciendo de abogado defensor; Bramble escribe a su médico personal para quejarse de sus dolencias, de la insalubridad de los balnearios y de las ciudades o de lo ridículo que le parece que las grandes casas aristocráticas se codeen con tenderos, peleándose por hacerse con un té y un bollo gratis cortesía de un contrabandista.

En La expedición de Humphry Clinker el lector disfrutará de un agradable y divertido viaje con la familia Bramble, descubrirá las debilidades de cada uno de ellos, comprenderá la mirada crítica del autor hacia sus contemporáneos y se sorprenderá con la versatilidad de Clinker, todo un personaje donde los haya. La expedición de Humphry Clinker es un agradable viaje por las tierras británicas del siglo XVIII, durante el reinado del rey Jorge III y el ministerio de William Pitt, una crónica social satírica de la época, un retrato de una familia singular y una reivindicación de Escocia y sus habitantes en un momento en el que Inglaterra existía cierto sentimiento anti-escoces (eran considerados palurdos pese a que en ese siglo la Universidad de Glasgow era muy superior a Oxford y Cambridge, y Smollett, que había estudiado allí, tenía una formación en letras y medicina infinitamente mejor que la de sus colegas ingleses de Grub Street). 

Lector, un clásico inglés epistolar, a la altura del Tristam Shandy de Laurence Sterne, para revindicar al autor que influyó a escritores como R.L. Stevenson o Charles Dickens, y que parece haberse perdido un poco en el olvido a favor de Henry Fielding o George Gissing. 


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viernes, 17 de febrero de 2017

Sorteo de un ejemplar de "El aviso de los cuervos", de Raquel Villaamil

¿Os apetece un sorteo fantástico y romántico? Pues no os perdáis este porque si os gusta la literatura fantástica El aviso de los cuervos os va a encantar. Os dejo información sobre el libro y después os explico las bases del sorteo.

Título: El aviso de los cuervos
Autora: Raquel Villaamil
Editorial: Roca Editorial
Fecha de publicación: 26 de enero de 2017
ISBN-10: 8416700516
ISBN-13: 978-8416700516


Sinopsis de la editorial

El aviso de los cuervos constituye un soplo de aire nuevo en el género de la novela de fantasía romántica.

Brigit regresa a su ciudad de nacimiento en búsqueda del único familiar que le queda, su abuela. De los escasos recuerdos que guarda, poco queda en la casi abandonada ciudad de Ballymote. Sus calles, casas y bosques esconden misterios que parecen retroceder a los tiempos en que de las leyendas surgió algo real, algo monstruoso.

Brigit tendrá que encontrar todas las respuestas, buscar entre sus pesadillas y descubrir la verdad en un mundo que ya no es el suyo, y que se rebela de entre las sombras cuando avisan los cuervos.

Biografía del autor

Raquel Villaamil nació en Madrid. De madre norteamericana y padre asturiano, estudió Arquitectura y en la actualidad es guionista de videojuegos.
Es autora de la serie Manhattan Beach, que ha sido traducida en Italia.

Bases del sorteo

Se sortea un ejemplar en papel.

El sorteo es nacional.

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martes, 14 de febrero de 2017

Entre puntos suspensivos, de Mayte Esteban

No parece muy buena idea escaparse en un viaje en moto por los románticos parajes del Lago de Sanabria con el amor de tu vida cuando estás intentando olvidarle. Tampoco es el colmo de la sensatez compartir habitación en encantadoras posadas rurales, cruzar el Tera en primavera o asomarse a un faro asturiano, de la mano de alguien a quien deseas y amas desde siempre en contra de los designios del destino. Pero eso es justamente lo que comparten Javier y Paula cuando la desaparición de Mario, el padre de ella, les embarca en un viaje desesperado por encontrarle. Un viaje que se complicará con la tormenta de sus emociones y la incapacidad de ignorar el dictado de sus corazones pese a los miedos y los malentendidos del pasado. Y es que su historia es única entre miles, un amor verdadero que por fin parece haberse asomado al filo del precipicio y que debe resolverse de una vez por todas con un final... o un nuevo principio.

"—¿Qué quieres que seamos tú y yo? -pregunta ella. (...)
—Lo que fuimos, Paula. Lo que empezábamos a ser cuando lo dejamos y lo que somos a veces, cuando me permites entrar en esa fortaleza que te has fabricado."


"Evitar conversaciones o dejarlas en puntos suspensivos no conduce a ninguna parte. Tú y yo vivimos colgados de ellos, volviendo a caer siempre en lo mismo. Continuamos nuestra historia hasta que nos volvemos a atascar, pero en lugar de arreglarlo, lo dejamos correr, por si acaso se soluciona solo. "

Entre puntos suspensivos es la historia de Paula y Javier de adultos, esos dos chicos que nos encandilaron con su naturalidad y su desparpajo, que nos hicieron sonreír y enamorarnos, en Su chico de alquiler; es el reencuentro de dos personajes que deben decidir de una vez por todas si es mejor olvidarse el uno al otro en lugar de seguir haciéndose daño mutuamente. La gracia de todo esto es lo bien que nos lo cuenta Mayte Esteban, su simpatía, su sentido del humor y la luminosidad de su narración, capaz de transportarnos con tanta paz a la naturaleza norteña en primavera en esta road movie literaria tan agradable:

"(...) el pueblo es bonito y tranquilo, un remanso de paz que está situado en un lugar privilegiado, rodeado de una naturaleza que explota en primavera en un verde intenso. Que huele a calma y a ritmo suave."

Destaca en esta novela —además de la habitual buena sintaxis de su autora— unos diálogos que caracterizan a la perfección a sus personajes porque reflejan con precisión sus caracteres, una trama ágil y entretenida, un ejercicio sentimental redondo y un buen clímax dramático. Me han gustado especialmente las situaciones más divertidas (¡los despistes de Paula!) y unos flashbacks muy bien medidos por la autora, en perfecta coherencia y continuidad con su novela anterior. Pero sobre todo me han convencido los protagonistas y la química que hay entre ellos, piedra angular de esta historia. La narración en presente y el detonante de la trama en las primeras páginas trasmiten con efectividad e inmediatez, de manera que el lector se queda atrapado en la historia de Paula y Javier desde que abre el libro.

En fin, que me lo he pasado en grande viajando en una Suzuki GSR roja desde el Lago de Sanabria hasta San Martín de Castañeda, visitando el faro de Cabo de Peñas y contemplando pastar a Adelina en Luanco. 

Lector, Entre puntos suspensivos es un libro-vacación, de esas lecturas en las que te embarcas y te vas porque quieres saber qué demonios les pasa a sus protagonistas, dónde diablos está Mario el desaparecido (y por qué ha desaparecido) y disfrutar del paisaje, las risas y el camino.

El blog de Mayte Esteban: El espejo de la entrada


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miércoles, 8 de febrero de 2017

Patricia Brent, solterona de Herbert George Jenkins

La hermosa e inteligente Patricia Brent lleva algunos años en Londres, trabajando como la secretaria personal de un político de pocas luces agobiado por la ambición desmedida de su detestable esposa. Patricia disfruta de una vida sosegada, sin sobresaltos ni anhelos de ningún tipo, aunque a veces la pensión en la que vive se le torna demasiado vulgar y opresiva. Una noche sorprende a dos de sus vecinas más metomentodo comentando su condición de solterona solitaria y sufre un ataque de indignación que la lleva a inventarse una cita para cenar en el Quadrant con un imaginario prometido. Corren los años de la Primera Guerra Mundial y el azar quiere que Patricia se invente un novio coronel de permiso en Londres. Lo que la chica no puede siquiera sospechar es que la cita de esa noche solo va a ser el principio de una rocambolesca —y a menudo desternillante— historia de mentiras y malentendidos que dejará su orgullo mucho peor parado que la ofensa de que le tengan lástima por solterona.

"—La tía Adelaide es el único miembro de mi familia que sigue vivo, como ella misma se define —dijo Patricia—. Si por mí fuera, no estaría viva ni sería mi pariente pero, por desgracia, es ambas cosas, y mañana a las cinco y media acudirá a la pensión Galvin para recibir una explicación completa de mis actos.


Seguramente os ha pasado muchas veces que tenéis la intuición de que un libro os va a encantar antes incluso de abrirlo por primera vez. Eso fue lo que me pasó con Patricia Brent, solterona, de Herbert George Jenkins (1876-1923), y no solo por las estupendas reseñas que había leído al respecto en vuestros blogs, o por su portada y su sinopsis, sino porque el señor Jenkins había sido durante mucho años el editor de uno de mis escritores fetiche, P.G. Wodehouse. Intuía que un editor con el suficiente sentido del humor y el entendimiento necesarios para reconocer el talento y la gracia de Wodehouse debía tener una pluma tan ingeniosa como su cerebro. Y cuando por fin abrí esta preciosa edición de dÉpoca Editorial y leí la introducción de Ana Belén Alonso González (Qué leería Jane Austen), confirmé que estaba en buenas manos pues ésta mencionaba a mi querida D.E. Stevenson, a Barbara Pym y a Elizabeth Gaskell y a sus ilustres personajes solterones como espejo de Patricia Brent. 

Patricia Brent, solterona es una encantadora comedia romántica, british hasta la médula y con tanto charming que enamora. Divertida, ligera, simpatiquísima y llena de personajes cómicos, esta historia sobre las peripecias de Patricia y su cabezonería te roba el corazón y confirma los orígenes de esa literatura feelgood que tuvo su época dorada justo en un marco bélico similar al de esa segunda década del siglo XX. Sus puntos fuertes son las divertidas caricaturas que Jenkins realiza de sus personajes, sus ágiles diálogos cargados de humor inglés o su estupendo sentido de la casualidad en los engranajes de la trama; y, por supuesto, la romantiquísima historia de amor. Comparada con las novelas de P.G. Wodehouse me ha parecido que la historia de Jenkins tenía un ritmo más comedido, una ironía más diluida y menos complejidad en la intriga, pero sin duda sus personajes eran igual de excéntricos y su optimismo muy similar. A favor de Jenkins diré que se deja llevar más a menudo por la ternura (¡El señor Triggs!) y el romanticismo, y el impecable —e implacable— mayordomo de Lord Bowen, Peel, es un prototipo estupendo para nuestro querido Jeeves (Patricia Brent, solterona se publicó por vez primera en 1918).

Lector, una estupenda comedia romántica clásica británica para olvidarse del frío invierno.


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Patricia Brent, solterona

lunes, 6 de febrero de 2017

Los Inklings, de Humphrey Carpenter

En mayo de 1926, en uno de los cónclaves de la Universidad de Oxford, C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien se encuentran por vez primera. Lewis es profesor de literatura inglesa en el Magdalene y Tolkien de anglosajón en el Exeter, y la primera impresión que tienen el uno del otro no es demasiado buena; "Necesita un par de bofetadas", le confiesa Lewis a un amigo al respecto del profesor Tolkien. Pero a medida que coinciden en diversas cenas y reuniones de trabajo, su buena conversación y sus intereses comunes les acercan paulatinamente hasta sentar las bases de una amistad que habría de durar hasta el fin de sus días. En 1927, Tolkien funda el club de los coalbiters, donde se reúne con Lewis y otros colegas del departamento con la pasión común de la mitología nórdica para traducir del islandés sagas literarias de esta índole. Ese fue el núcleo de escritores y pensadores que más tarde se convirtió en los Inklings: Hugo Dyson, Neville Coghill, Charles Williams, Owen Bardfield, Charles Wren, Colin Hardie, Warnie y C.S. Lewis, Tolkien... Los jueves por la noche se reunían en las habitaciones del Magdalene de Lewis y se leían los unos a los otros su últimos poemas, sus relatos, los capítulos de El señor de los anillos... Los Inklings no fueron una corriente literaria, ni siquiera sus respectivas obras recibieron la influencia de sus compañeros, pero constituyeron uno de los núcleos literarios más extraordinarios de la década de los años 40 y 50 del siglo XX, y contribuyeron a cambiar y a desarrollar los estudios de anglosajón y literatura británica con un criterio tan brillante que ha llegado hasta nuestros días.

"Desde que empezó el trimestre he pasado una época maravillosa leyendo un cuento infantil que ha escrito Tolkien (...). Leer su cuento de hadas ha sido un poco desalentador, ya que está escrito como nosotros dos hubiéramos deseado escribir (o leer) en 1916; es decir, cuando uno siente que no está inventando nada, sino describiendo el mundo cuya llave tenemos nosotros."


Humphrey Carpenter, biógrafo de J.R.R. Tolkien y editor de sus maravillosas Cartas, se aproxima a los Inklings en este libro a través de la vida de C.S. Lewis, el otro pilar que mantuvo este club de literatos y lingüistas dando guerra en el Magdalen del siglo pasado. Los Inklings no solo recrea con sentido del humor y sencillez la situación de las licenciaturas de letras en el Oxford de entreguerras, sino que además aporta un retrato vivaz e inteligente de los profesores que marcaron la diferencia durante varias décadas. 

Los Inklings se disfruta por la aproximación a las figuras y las biografías de C.S. Lewis, J.R.R. Tolkien o Charles Williams, pero también por la consolidación de su amistad, de sus debates, de sus dudas religiosas y literarias, de su voluntad para escribir aquello que siempre anhelaron leer; son las circunstancias y la amistad de unos escritores que crearon desde cero la mitología y los mundos fantásticos que hubiesen querido encontrar en sus libros de infancia y adolescencia, pero desde una perspectiva adulta marcada por su realidad académica y moral más actual. Los críticos no se ponen de acuerdo a la hora de señalar a los Inklings como una corriente literaria, ni de si constituyeron una influencia fuera de sus círculos universitarios, o incluso encontrar vestigios de esa influencia entre sus respectivas obras. Pero, movimiento literario o no, estilos concretos o no, influencias o no, los Inklings constituyeron un club de escritores excéntrico y extraordinario que marcó profundamente la historia de la universidad de Oxford del siglo XX y la literatura fantástica británica de su época.

Lector, para fangirlear mucho-mucho.


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miércoles, 1 de febrero de 2017

Crónica de una cacería de troles, de James McBryde


En agosto de 1899, tres médicos ingleses, James McBryde, M.R, James y W.J. Stone, son enviados por el Museo Fitzwilliam a tierras escandinavas con la misión de capturar un trol vivo. La expedición se adentra en los horizontes más bellos de Dinamarca con la única voluntad de dar caza a la criatura para poder estudiarla en Londres pero también para causar sensación en una sociedad que a las puertas del nuevo siglo estaba ávida de descubrimientos científicos. El problema es que los tres cazadores improvisados no tienen más que su ingenio y su sentido del humor inglés para soportar las condiciones de la aventura, aunque sus intentos por aprender danés —están convencidos de que los troles se comunican en esta lengua— es más que loable.

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M.R. James era profesor en la facultad de medicina de Cambridge cuando James McBryde empezó a estudiar allí obligado por la tradición familiar. Ese fue el principio de una amistad que habría de perdurar hasta la muerte de McBryde, truncando la carrera de un prometedor e ingenioso ilustrador. Llevado por la nostalgia y el cariño, M.R. James recogió los dibujos y el texto que su amigo había realizado durante una de sus excéntricas expediciones a Dinamarca, y lo publicó con el título de Crónica de una cacería de troles.

La historia funciona magníficamente bien con las ilustraciones, comparten protagonismo, y se destaca por ser divertidísima, original y encantadora. Está escrita en forma de entradas de diario, como bien corresponde a una expedición de esta envergadura. No sé vosotros pero yo me imaginaba a tres ingleses, impecablemente vestidos a la rígida moda de 1899, enfangados y exhaustos, perdidos, en medio de los páramos daneses; consultando su reloj de bolsillo, maldiciendo con exquisita educación por el lamentable estado de sus botines y parando para tomar el té. Me ha encantado esta Crónica de una cacería de troles, por su sentido del humor y la gracia de las ilustraciones pero sobre todo por el derroche de imaginación de tres hombres adultos que fueron capaces de jugar a cazar troles en una expedición científica real del Museo Fitzwilliams.

Lector, para admiradores del espíritu de J.M. Barrie y Lewis Carroll, capaces de ver prodigiosas criaturas en los parajes más insospechados. 


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Crónica de una cacería de troles

lunes, 30 de enero de 2017

Esnobs, de Julian Fellowes

Edith Lavery, la única hija de un matrimonio bien posicionado económicamente, no solo es bastante guapa sino que es tan lista como para comprender que le pesan las ambiciones de su madre. La señora Lavery parece haber contagiado a su hija con sus sueños de grandeza de pertenecer algún día a la aristocracia inglesa. Por eso, cuando el duque Broughton se enamora de Edith ésta cree que por fin va a ver cumplidos esos sueños. El pobre duque, un simplón de corazón de oro, no solo tendrá que vencer la oposición de su conservadora familia ante sus planes de matrimonio sino que tendrá que lidiar con la resistencia de todo su mundo. No es que las costumbres y modales de la clase alta y de la clase aristocrática inglesas sean diferentes en absoluto -incluso la primera suele tener más dinero que la segunda-, es que el mundo de los títulos nobiliarios está cerrado herméticamente para cualquiera que no pertenezca a él por nacimiento. No importa que estén en la última década del siglo XX, las reglas en la Corte no han cambiado apenas desde el medievo. Y aunque Edith sabe que puede enfrentarse a todos ellos y salir vencedora, empieza a no estar tan segura de que merezca la pena el premio.

"Y así aprendió la primera lección de por qué Inglaterra no ha tenido revoluciones, de qué es lo que ha puesto fin a tantas carreras, desde la de la reina de Eduardo IV hasta la de Ramsay MacDonald, a saber: que la manera de enfrentarse con un advenedizo problemático es dejarle entrar en el club, hacer de él un converso con el celo de los conversos y el tiempo hará de él un convencido más papista que el Papa."


Julian Fellowes es actor, director y guionista, ganador de un Oscar al Mejor Guión Original por Gosford Park y creador de la serie Downton Abbey. Para los seguidores de esta serie no será ninguna sorpresa si les comento que Esnobs es un retrato agudo y pormenorizado de la alta sociedad británica. Pero además, esta novela, inglesa hasta la médula, es una divertida comedia sobre el extraño zoológico que constituyen las clases altas y aristocráticas de Gran Bretaña incluso en tiempos de Tony Blair. 

Esnobs es una lectura para pasarlo bien curioseando por las altas esferas y reírse de sus excentricidades, su hipocresía o su falta de sentido común. Y no es que el resto de la sociedad contemporánea sea mejor (simplemente es distinta, y además no tanto), es que el juego del esnobismo es común a todas las personas, sin importar su extracción social o su cuenta bancaria. Lo mejor de este libro de Julian Fellowes son sus cómicas reflexiones sobre la sociedad inglesa y sus estupendos personajes: el encantador narrador, amigo de la protagonista; la suegra de Edith, tan carismática que resulta fascinante; el cuñado, tan imbécil que despierta odio; la autenticidad de algunos secundarios; etc. Edith, la protagonista, no es en absoluto un dechado de gracia con la que el lector empatice al instante -más bien sucede todo lo contrario con ella, que el lector tiene ganas de gritarle por su falta de sentido común e indecisiones- pero sí que constituye un punto de vista genial para echarle un ojo al cerradísimo club de los aristócratas ingleses y seguir con interés el experimento de introducir en su exclusivista seno a una foránea más inteligente que ellos. 

Lector, te lo vas a pasar bien con los modales pomposos, los apodos ridículos, el juego de los nombres y toda esta pandilla de esnobs. Muy recomendable para los que adoran las novelas genuinamente inglesas. 

Si no recuerdo mal, esta lectura llegó a mis manos gracias a la recomendación de la siempre acertada Ana González Duque.


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miércoles, 25 de enero de 2017

El libro de la madera, de Lars Mytting

En Noruega, Emergencias obliga por ley a todos los hogares a tener una fuente alternativa de energía a la electricidad porque cuando están a 40Cº bajo cero y se va la luz, una estufa de leña puede salvarte la vida. Por supervivencia, por cultura, por tradición, por recursos, cortar madera para leña de consumo doméstico es "tan noruego como el esquí de fondo, el salmón ahumado y el bacalao". La exuberancia de sus bosques, su conciencia de repoblación (árbol cortado es árbol plantado), la tecnología punta en la fabricación de estufas de combustión limpia, pasando por ejercicios para eliminar el estrés o una cuestión de autoestima para los jubilados, el arte de talar, serrar, cortar, desramar y preparar la leña forma parte esencial de la vida noruega. Lars Mytting, en este libro lleno de encanto, de naturalidad y de naturaleza, guía al lector en un placentero y relajante recorrido desde los bosques hasta la chimenea, pasando por las herramientas necesarias, las técnicas de apilado, el secado y todos los secretos de la madera y de quienes la trabajan con paciencia y cariño.

"La pila de leña nunca te gastará una broma. No pierde valor en la Bolsa. No se oxida. No te pedirá el divorcio. Se limita a estar ahí, y siempre hace lo mismo: aguarda el invierno. Es una cuenta de capital que te recuerda el trabajo invertido. Cuando lleguen las gélidas mañanas de enero, los leños te harán evocar esos días de primavera en que cortaste, partiste y apilaste la leña, y te cubriste la espalda para el invierno. Recordarás aquel bulto retorcido que no cedía ante el hacha. Verás el leño que metiste atravesado y que derrumbó la pila entera. Vaya, otra vez tú... pero ha llegado el invierno y te vas a las llamas."


La edición de Alfaguara es preciosa y el texto a dos tintas va acompañado por las fotografías originales de Lars Mytting en color.

El libro de la madera es lo que cuenta su título, un ensayo sobre la madera. Va sobre cortar leña, la mejor manera de hacerlo, las herramientas adecuadas, el arte de apilarla (y que no se caiga la pila), las estufas convenientes, el secado ideal, refranes y dichos sobre la leña (atención chicas solteras, para elegir marido nada más profético que observar cómo maneja su motosierra), tipos de madera, etc. Un libro sobre leña que ha arrasado en Europa con el título de Norwegian wood (Hel Ved en su noruego original), y que en diciembre ya iba por la segunda edición en España (Alfaguara lo publicó en noviembre). Sí, un libro sobre leña.

¿Dónde está el secreto? os preguntareis ¿Por qué tantos miles de lectores han caído fascinados a los pies de este hermoso libro? No es novela, no es ficción, no es una historia, no es trepidante, ni siquiera tiene otro protagonista aparte de la madera. Pues no sé cuál es su secreto, ojalá lo supiese. Lo único que sí sé es lo muchísimo que he disfrutado con esta lectura. Me ha dado paz, tranquilidad, me ha infundido optimismo y me ha hecho olvidar la mezquindad del género humano cada vez que tenía que lidiar con infraseres en las fiestas de Navidad (algunos de vosotros los llamáis cuñados y demás parientes). Este libro ha sido mi Navidad, la mejor lectura de 2016 con diferencia. 

Quizás porque Lars Mytting narra con fluidez, con gracia, con encanto. Quizás porque sus claras y bonitas explicaciones sobre la madera resultan hipnóticas. Quizás porque consigue transportarte a los densos bosques noruegos y finlandeses, acercarte a aquel espíritu de Henry David Thoreau en Walden, te mece suavemente con el acompasado ritmo del hacha al caer, el olor de la savia nueva y la resina, el chisporroteo de la chimenea... 

Sea cual sea el misterio, entiendo que El libro de la madera esté arrasando en ventas en medio mundo (aún está por ver si Spain is different o no) porque el hechizo de la naturaleza, la llamada de los bosques, que tan bien pronuncia Lars Mytting, regala momentos de placentera lectura y pacífica evasión en un tiempo en el que el mundo quizás no fuese mejor pero sí que se respiraba bien en él.

Lector, para curiosos excéntricos en busca de paz.

Nota: El problema, después de leer algo así, es que te quedas triste al cerrar el libro por última vez. Me ha gustado tanto que después me costó que otra lectura me atrapase.
Nota (II): Cuentan en Alfaguara que El libro de la madera ha sido el ganador del British Book Industry Award al Mejor Libro de No Ficción del Año.

Esta lectura me la recomendó Silvia Broome

También te gustará: Un año en los bosques

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lunes, 23 de enero de 2017

Oskarbi 21, recopilación de relatos bidasotarras

Oskarbi 21 es una recopilación de relatos de autores que viven en Irún y en la comarca del Bidasoa. En sus primeras páginas, reflexionan estos escritores que en el presente resulta mucho más sencillo sentirse acompañado en los viajes de escritorio y que de ese compañerismo nació la idea del libro de relatos bidasotarras. Para el lector foráneo, como es mi caso, resultará no solo un ejercicio de curiosidad para encontrarse con nuevas voces literarias sino también un placentero paseo por el Bidasoa y su entorno, a menudo envuelto en nieblas, Hondarribia en su desembocadura, por el barrio de Behobia, por la lluvia norteña, por la historia de ciudad fronteriza y aduanera que siempre fue Irún hasta la llegada de los tratados de la Unión Europea...

"Tú, lector, lo que ahora mismo sostienes en tus manos es un libro de relatos, enmarcados todos ellos en la comarca del Bidasoa (...). Porque, al fin y al cabo, la riqueza cultural de nuestro entorno siempre ha sido y será algo muy característico de nuestra tierra. Una riqueza cultural de la que queremos formar parte activa."

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Relatos policíacos, de terror, de aventura, de amor, de nostalgia, de infancia... En Oskarbi 21 puedes encontrarlos de todo género y descubrir a nuevos autores, muy distintos entre sí, todos con su peculiar estilo y ganas de contarnos buenas historias. Entre mis favoritos está 1943, el relato de Virginia Gassull, sobre una operación de rescate de la Red Comète —la organización de civiles que durante la Segunda Guerra Mundial ayudaba a los fugitivos, sobre todo pilotos aliados, a escapar de los nazis y cruzar fronteras de vuelta a Londres— que refleja muy bien la valentía, la tristeza y la desesperación de las mujeres y hombres que constituyeron la resistencia organizada de los territorios ocupados por fascistas y nazis, que contribuyeron a la victoria de los aliados. También me ha gustado especialmente Cuento de invierno, de Fernando García, una versión muy especial del cuento tradicional de Caperucita roja, con una Caperucita repelente y odiosa y un cazador tan carismático que se merece una buena novela negra para él solito. Y me han encantado los dos relatos que cierran la recopilación, ¡Feliz cumpleaños Andrés!, de Carlos Ollo, y La ruina, el eco y la sombra, de Miguel Campion.

Encuentras en Oskarbi 21 pequeñas perlas también, como la reflexión socio-política y económica de Luis Sagüés-Errandonea en la introducción a Patatas a la irunesa; o la inquietante atmósfera y la idea de La bestia, de Noelia Lorenzo; O ese aire de fábula de Los cuervos de la última estantería, de Roman Huarte, que se torna párrafo a párrafo en una historia gótica estupenda, muy al estilo de Edgard Allan Poe; o ese sutil leer entre líneas de Tiempo menguante, de Javier Gil Diez-Conde, que dice tanto con tan poco; o las situaciones reales, que no los personajes, como avisa su autor, de Ertzainas, de Edward Rosset. 

Indice 
Os dejo imagen del índice para que podáis curiosear qué escritores participan y el título de todos los relatos. 


Los libros de relatos son perfectos para aquellas temporadas en las que los lectores invencibles disponemos de poco tiempo de lectura continuada, porque nos permite coger y dejar el libro cuantas veces sea necesario sin perder el hilo, saltando de historia en historia en cada ocasión. Y a veces nos enamoramos de un relato, de un estilo, de un paisaje, y no podemos evitar encontrarnos con nuestro favorito. En mi caso, mis preferencias —por esas manías mías del feelgood que tan bien conocéis— se han decantado sobre el relato de Laura Balagué, Ejercicios de aversión, autora a la que ya conocía por sus estupendos Vestidos de novia y Las pequeñas mentiras, y por su blog Niu de Mones. En Ejercicios de aversión, Laura vuelve a hechizar al lector con los pequeños detalles de la vida más cotidiana, las manías y fobias (casi encantadoras) de su protagonista, la promesa de misterio y una narración que subyuga por su sentido del humor de mar de fondo y el paisaje agradable y bello de Hondarribia, su parador y sus calles históricas de ciudad fronteriza.

Lector, buenos relatos para viajar en el tiempo con el rumor de fondo del Bidasoa.

También te gustará: Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café; Cuentos para gente impaciente; 50/30 Historias para el camino

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Oskarbi 21