miércoles, 1 de febrero de 2017

Crónica de una cacería de troles, de James McBryde


En agosto de 1899, tres médicos ingleses, James McBryde, M.R, James y W.J. Stone, son enviados por el Museo Fitzwilliam a tierras escandinavas con la misión de capturar un trol vivo. La expedición se adentra en los horizontes más bellos de Dinamarca con la única voluntad de dar caza a la criatura para poder estudiarla en Londres pero también para causar sensación en una sociedad que a las puertas del nuevo siglo estaba ávida de descubrimientos científicos. El problema es que los tres cazadores improvisados no tienen más que su ingenio y su sentido del humor inglés para soportar las condiciones de la aventura, aunque sus intentos por aprender danés —están convencidos de que los troles se comunican en esta lengua— es más que loable.

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M.R. James era profesor en la facultad de medicina de Cambridge cuando James McBryde empezó a estudiar allí obligado por la tradición familiar. Ese fue el principio de una amistad que habría de perdurar hasta la muerte de McBryde, truncando la carrera de un prometedor e ingenioso ilustrador. Llevado por la nostalgia y el cariño, M.R. James recogió los dibujos y el texto que su amigo había realizado durante una de sus excéntricas expediciones a Dinamarca, y lo publicó con el título de Crónica de una cacería de troles.

La historia funciona magníficamente bien con las ilustraciones, comparten protagonismo, y se destaca por ser divertidísima, original y encantadora. Está escrita en forma de entradas de diario, como bien corresponde a una expedición de esta envergadura. No sé vosotros pero yo me imaginaba a tres ingleses, impecablemente vestidos a la rígida moda de 1899, enfangados y exhaustos, perdidos, en medio de los páramos daneses; consultando su reloj de bolsillo, maldiciendo con exquisita educación por el lamentable estado de sus botines y parando para tomar el té. Me ha encantado esta Crónica de una cacería de troles, por su sentido del humor y la gracia de las ilustraciones pero sobre todo por el derroche de imaginación de tres hombres adultos que fueron capaces de jugar a cazar troles en una expedición científica real del Museo Fitzwilliams.

Lector, para admiradores del espíritu de J.M. Barrie y Lewis Carroll, capaces de ver prodigiosas criaturas en los parajes más insospechados. 


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Crónica de una cacería de troles

24 comentarios :

  1. Una rareza de esas que causan curiosidad pero no tanto como para ir a la lista. El título es gracioso.
    Besos

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    1. Ganaría más con una edición algo más grande, las ilustraciones son cuquísimas y muy divertidas pero demasiado pequeñas. A mí es que estas excentricidades de tres británicos cazando troles me chiflan. Bss

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  2. Eso no lo hacen sino los ingleses. Me lo apunto, me pica la curiosidad.
    Un beso.

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    1. ¿A qué sí? Es que me los imaginaba correctamente vestidos, parando para tomar el té en delicadas tazas de porcelana y diciendo "querido, ¿me pasas el cazamariposas para ahuyentar a ese trol? Jijijiji

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    1. ¡Sí! Encuentran muchos pero... no puedo contarte más :-)))

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  4. No me atrae mucho, la verdad. Lo dejo pasar.

    Besotes

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    1. Es peculiar, una pequeña rareza de esas que tanto me gustan. Pero sí, es rarito. Bss

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  5. Siempre es bueno reír, y si es con humor inteligente, mejor que mejor. Gracias por el consejo. Abrazos.

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    1. A mí es que estas excentricidades librescas me hacen muchísima gracia, además las ilustraciones son muy divertidas. Bss

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  6. Jajajaja, me encanta. Lo quiero leer. Anotado está, Mónica.

    bsos!

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    1. ¿A qué sí? Es que me parece genial que tres hombre adultos se vayan de expedición a Dinamarca y una vez allí decidan ir a cazar troles y documentarlo en un diario ilustrado, jajajajaja. No sé si el Museo Fitzwilliams les dedicó un rapapolvo a su vuelta, claro. Bss

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  7. Original se ve, pero la verdad es que no me termina de tentar.
    Besotes!!!

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    1. Es muy peculiar, pero es que a mí me chiflan estas tontunas :-))) Bss

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  8. No me termina de convencer, creo que este no lo apunto¡¡¡
    Besos

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  9. Lo leí hace más o menos un año y me gustó mucho. Muy original y muy bonitas las ilustraciones

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    1. Es verdad, lo vi en tu blog y me encantó tu reseña, creo que lo tenía apuntado desde entonces y por eso me lo trajo Santa Claus estas las pasadas navidades :-) Bss

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  10. Me encantó este libro, me pareció original y divertido. 1beso!

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    1. ¿A qué sí? Es muy cuqui. Me hubiesen gustado unas ilustraciones un poquito más grandes pero es genial. Bss

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  11. Había visto esa portada alguna vez, pero realmente no sabía de qué iba el libro... hasta ahora :)) Y mucho menos me lo imaginaba así por dentro. Apuntadísimo queda.

    Por cierto, ese MR James es el mismo MR James famoso por escribir historias de terror sobrenatural, ¿no? A poco que se rasque toda esta gente estaba relacionada entre sí, todos se conocían, todos eran amigos... qué gozada de época y círculos sociales... qué gozada de Cambridge y Oxford, oye :)

    ¡Besote!

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    1. Yo lo conocí gracias al blog de Laky y al de Tizire, pensé que eran de esas lecturas que llevaban mi nombre (ya sabes lo mucho que me gusta la excentricidad británica) y lo he disfrutado muchísimo, aunque te sabe a poco.
      Sí, sí que es el mismo escritor. Ay, ni me lo menciones, he estado trabajando en un relato sobre los Inklings y moría de amor imaginando esas reuniones en las habitaciones de de C.S. Lewis en el Magdalen... Eran malos-buenos tiempos. Bss

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  12. Este es para mí. Tomo buena nota. Ya había visto otra reseña no recuerdo dónde ni cuándo, pero el caso es que lo quiero leer. Soy de las que admiran el espíritu de J.M. Barrie y Lewis Carroll :-) Un besote!

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    1. Sí, lo encontré en casa de Laky y de Tizire y me quedé prendada por la excentricidad de la expedición de los tres británicos en busca de los troles :-))) Pues ya somos dos las admiradoras de Barrie y Carroll, así que seguro que te encanta venirte de cacería con nosotros. Bss

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