martes, 25 de abril de 2017

Matar al heredero, de Carlos Laredo

La vida sonríe al cabo primero de la Guardia Civil, José Souto: acaba de ser ascendido a jefe del puesto de Corcubión y está a punto de casarse con su novia de toda la vida, Lolita. La boda tiene lugar en el pueblo natal de la novia, donde la pareja ha heredado una casa que acaban de convertir en un hotelito rural. Invitado al feliz enlace como padrino de Lolita, César Santos, abogado ricachón y detective por pasatiempo, está pasando unos días junto a sus amigos cuando Souto le plantea un caso que le trae de cabeza. El verano pasado, durante el mercado medieval de Corcubión, el único hijo de don Alejandro Sueiro, una familia respetable y adinerada, es asesinado con una puñalada por la espalda, a plena luz del día. Los testigos aseguran haber visto a un hombre encapuchado detrás del chico momentos antes del suceso, pero nada más. César pregunta por el móvil del asesinato pero este también parece ser un callejón sin salida: los Sueiro no tenían enemigos, eran aristócratas respetables. El único con motivos de herencia para matar al chico, el hermano de don Alejandro, tiene una buena coartada, es millonario y disfruta de cierto renombre en Coruña.

"—Por cierto, supongo que te casarás con tu Lolita de siempre.
—Pues sí. Pensaba hacerlo con el sargento Vilariño, pero resulta que ya está casado y, además, se acaba de jubilar. Esto último no sería un impedimento, claro, pero te lo digo porque, de momento y provisionalmente, soy el nuevo jefe del puesto de Corcubión."


Título: Matar al heredero
Autor: Carlos Laredo
Editorial: Sinerrata
Colección: Sinrastro
Género: Policíaca
Año: abril 2017
ISBM: 9788415521310 ePub 9788415521327 mobi 9788415521334 IBD
Descárgate AQUÍ el primer capítulo

Pese a que no soy asidua a la novela policíaca o de detectives, en los últimos años Sinerrata me ha sorprendido con dos autores que han hecho que renueve mi interés por el género: Fernando Roye, con su sargento Carmelo Domínguez, y Carlos Laredo, con su galleguísimo cabo Holmes. Matar al heredero es la quinta entrega de los casos de José Souto, alias el cabo Holmes, y es hasta la fecha la novela de este personaje con la que más he disfrutado. La sal de Matar al heredero recae en el planteamiento de un crimen perfecto: al aire libre, a la vista de todos, en medio de un mercado medieval lleno de gente, bajo la lluvia, sin móviles aparentes, sin sospechosos; muy al estilo de Miss Marple pero con un joven cabo de la guardia civil gallego, y muy serio, en lugar de con la ancianita adorable.

Y digo que me ha gustado más que la novela anterior, El secreto de las abejas, porque en esta historia el lector vuelve a encontrarse con el Souto más auténtico; ese cabo Holmes que no es nada de la broma porque no va con su carácter reservado y reflexivo, pero que practica con César Santos como el que sale a correr para hacer un poco de ejercicio. Un Holmes que se casa con su novia de siempre, que no se deja fascinar por chicas guapas (creo que todavía no le he perdonado el resbalón), que medita sobre el caso ante el paisaje plácido y hermoso de la campiña gallega y de sus acantilados, que disfruta con naturalidad de la cocina tradicional de sus ancestros. Un cabo Souto que disimula con chistes sobre provincianos siempre que siente superado por la sofisticación del señorito de Madrid, pero que sigue tomando notas en sus libretas sobre el acertijo del asesinato que le ocupa. Y, sobre todo, ese final agridulce tan propio de los primeros casos de Souto, tan acorde con la percepción vital de este protagonista.

Se nota que Carlos Laredo está a gusto con sus personajes, que los diálogos entre Souto y Santos son más divertidos e ingeniosos, más distendidos. El autor plantea con mucho acierto el enigma del asesinato y presenta a un cabo confuso y bloqueado, pese a sus frecuentes éxitos y a su buen hacer, pues "incluso el mejor de los perros sigue a veces un rastro equivocado". Sus descripciones ambientales, la belleza de los paisajes, y la naturalidad de su prosa redondean una novela que brilla con méritos propios dentro de esta saga.

Lector, perfecto para reencontrarse con el cabo Holmes.


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martes, 18 de abril de 2017

El canto del cisne, de Edmund Crispin

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, una compañía operística está a punto de estrenar Los maestros cantores de Núremberg, de Richard Wagner, en Oxford. Todo apunta a que Edwin Shorthouse, el barítono estrella con problemas de alcoholismo y una personalidad insoportable, va a convertirse en una pesadilla. No solo odia a Adam Langley, el tenor, por haberse casado con la mujer de la que se creía enamorado, sino que además le ha cogido manía al joven director, e intenta sustituirlo, y se ha propasado con una de las secundarias. Cuando aparece muerto, colgado en su camerino, la primera impresión es que se trata de un suicidio, pero son tantas las personas que deseaban su salida de escena que la policía no lo tiene del todo claro. Desconcertados, Adam y su esposa Elizabeth piden ayudan a su viejo amigo Gervase Fen, el profesor de literatura de Oxford famoso por resolver los más crípticos casos de asesinato. 

"Pocas criaturas hay en el mundo más estúpidas que un cantante. Es como si el ajuste milimétrico de la laringe, la glotis y los senos bucofaríngeos que se precisa para la generación de sonidos hermosos tuviera que venir acompañado casi invariablemente —oh, cuán inescrutables son los caminos de la Providencia— de la estulticia propia de un ave de corral."


Nueva entrega, de la mano de la siempre genial Impedimenta, de los casos de Gervase Fen, el detective que aterroriza a los ingleses a bordo de un descapotable rojo llamado Lily Christine mientras resuelve los asesinatos más misteriosos. Como en La juguetería errante o Trabajos de amor ensangrentados, Edmund Crispin narra con mucho sentido del humor otra aventura de este peculiar y excéntrico personaje. La gracia añadida es que en esta ocasión el crimen tiene lugar en un teatro, la víctima es un divo operístico odioso y todos los sospechosos son el resto de la compañía teatral. Si en Trabajos de amor ensangrentados el lector tenía a Shakespeare como telón de fondo literario, en El canto del cisne los guiños operísticos y musicales ponen la guinda del pastel.

Divertida, inteligente y con personajes peculiares, es la lectura perfecta para aquellos que anden a la busca de una novela de detectives atípica con aires muy british. No esperéis que le ponga alguna pega a El canto del cisne porque ya sabéis que soy muy fan de Edmund Crispin; pero también del Oxford de los años cincuenta, y de la mitología de los Inklings almorzando juntos los martes en The Eagle & Child. Leyendo a Crispin no cuesta nada imaginar a Gervase Fen charlando con Tolkien en el campus. 

"—Ahí va C.S. Lewis —dijo Fen de pronto—. Debe der ser martes."

Lector: un nuevo caso para uno de los detectives más divertidos del siglo pasado.

Nota friki: atención a los detectives famosos a los que desea entrevista Elizabeth Harding, la escritora policíaca casada con el tenor Adam Langley.


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El canto del cisne

lunes, 3 de abril de 2017

Viajes y exploraciones en el África del Sur, de David Livingstone

David Livingstone nació en Blantyre, Escocia, en 1813 y pasó la mayor parte de su vida adulta en África, donde murió en 1873. Estudió medicina y teología en Glasgow, y en 1840 partió de Londres a África del Sur por primera vez, al servicio de la Sociedad Misionera de Londres. Sus objetivos eran cartografiar territorio desconocido en la época, detallar una flora y una fauna casi ignota, y evangelizar a los nativos. Pero una vez en allí, fascinado por la diversidad del Kalahari, el descubrimiento del lago Ngami, la complejidad de los bechuana o la salvaje belleza del río Zambeze, el doctor Livingstone se entrega por completo a África. Estudioso de las culturas africanas, pionero en las exploraciones del Kalahari y el Zambeze, empeñado en abrir rutas comerciales para beneficio de las tribus e incansable en su lucha contra la esclavitud y el racismo, el increíble explorador recoge en este diario de viaje y descubrimientos una de las mayores aventuras del siglo XIX.

"Equívocos de esta especie se oyen con mucha frecuencia. A veces, al decir cualquier viajero, por medio de su intérprete, que es miembro de la familia del jefe de los hombres blancos, le contestan diciéndole: "Sí, habláis como un cacique", frase que quiere decir, luego que la explican, que un cacique puede decir cualquier necedad, sin que nadie se atreva a replicarle."

Esta edición de 2008 de la editorial Ediciones del Viento, es la primera edición íntegra de la obra traducida al castellano.

Dice Javier Reverte, prologuista de Viajes y exploraciones en el África del Sur, que si David Livingstone hubiese vivido en el siglo XX, sin duda habría sido reconocido con un Premio Nobel; Livingstone era médico, misionero, científico y explorador, pero sobre todo era un apasionado defensor de los derechos humanos, un cruzado contra la esclavitud, en una época en la que lo normal era ser racista. Con las únicas referencias de las estrellas —los mapas africanos de esa época eran apenas un esbozo— y la ocasional guía de los bechuana, el doctor escocés cruza el desierto del Kalahari, se convierte en el primer hombre blanco en llegar a la orilla del lago Ngami, explora el río Zambeze y bautiza sus cataratas con el nombre de su reina. Defiende que ciencia y religión pueden ir de la mano, que no son incompatibles, aprende lengua, cultura, costumbres y leyes de sus anfitriones bechuana, denuncia a Londres el tráfico de esclavos, sabotea siempre que puede las maquinaciones de los boers, ejerce la medicina sin entrometerse con las creencias locales, cartografía mapas, indexa plantas y animales salvajes, es mordido por un león,...

Viajes y exploraciones en el África del Sur es la compilación de las primeras expediciones del doctor Livingstone (1840-1852 y 1852-1856) escritas de su puño y letra. No solo se trata de una narración extraordinaria por la crónica que el explorador hace de África a mediados del siglo XIX, o un fabuloso compendio de su naturaleza, su geografía y su cultura, sino que además constituye un fascinante libro de aventuras. Livingstone es un personaje de leyenda que acometió una de la grandes últimas aventuras de descubrimiento europeo sobre tierra ignota; y lo hizo con una mirada científica y humanista extraordinarias para su época. Aunque el cuerpo del doctor David Livingstone descanse en Westminster Abbey, última morada de los grandes héroes británicos, su corazón sigue enterrado en Zambia, a orillas del lago Bangwellu.

Lector, ya no existen vidas así.


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Viajes y exploraciones en el África del Sur